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Bartolomé Leal, este hombre es peligroso



Bartolomé Leal, este hombre es peligroso
Por: Andrés Laguna

UNO El escritor chileno Bartolomé Leal es conocidísimo para nuestros lectores, quincenalmente imparte magistrales lecciones de literatura, de buen gusto y de sensibilidad desde su columna Cuentos & cuentistas, una de las pocas páginas publicadas en la prensa nacional que deben ser leídas inevitablemente. Todos los que hacemos parte del equipo de la Ramona nos sentimos más que orgullosos de que un autor tan importante como Bartolomé haya colaborado con nosotros desde el inicio de este proyecto. En el cuadro de la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, Leal presentará su nueva novela En el Cusco el rey, publicada por Nuevo Milenio, es un thriller que se desenvuelve en escenarios andinos y que promete encantar a los amantes de dicho género. Además, en una actividad organizada por La Ramona, Bartolomé dará una conferencia, conversará con el público sobre la novela negra y nos comentará algunas de sus reflexiones literarias. Tendremos el placer de compartir unos momentos con un hombre que es un excelente guía para conocer otros mundos.
DOS Bartolomé es un escritor tremendamente culto, ha viajado y ha vivido en diferentes partes del mundo (desde Kenya hasta Kosovo, pasando por La Paz, sólo para mencionar algunos lugares), lee, escribe y habla varias lenguas, tiene varias patrias. Como Nabokov y Beckett su literatura está alimentada por sus experiencias extraterritoriales. Políglota, lector fervoroso, “reportero gráfico, cronista policial, crítico de cine, editor, autor de discursos, traductor e intérprete, comentarista de libros, columnista ecológico y catador de cerveza”, son algunos de las actividades que ha practicado a lo largo de su vida, según un texto que aparece en su página web. Su obra está compuesta por varios cuentos y tres novelas (más otras que están inéditas) que pertenecen al género negro y tienen la capacidad de atrapar irremediablemente al lector. Su primer libro Linchamiento de negro (1994) tiene por protagonista al detective mulato Tim Tutts y se desarrolla en Nairobi (la capital de Kenya). Leal confesó en una ponencia que tiene dos novelas inéditas, “ya terminadas y en busca de editor”, protagonizadas por el mismo personaje: Negro Viola Blanca y El secreto del rinoceronte deprimido. Los fanáticos del género y de la obra de Bartolomé estamos impacientes por leerlas.
Morir en La Paz, su anterior novela, fue publicada por Ediciones Umbriel en Barcelona, España. La obra, ambientada en la sede de gobierno de nuestro país, fue finalista en el concurso de Novela Negra de la Semana Negra de Gijón 2003 y ha sido traducida al alemán por EDITION KÖLN – PETER FAECKE en su colección Krimi & Co. Este libro que, lamentablemente, es el único disponible de Leal en nuestro país, es sumamente entretenido, sus paisajes y personajes son entrañables, Bartolomé recorre la geografía y la idiosincrasia nacional con el cuidado y la curiosidad que tiene cualquier etnógrafo respetable. El protagonista de esta aventura, el detective Isidoro Melgarejo Daza, es la clase de tipos con los que uno quisiera tomarse un trago y escuchar sus aventuras en el asombro silencioso que todo ser silvestre tiene cuando se encuentra con un hombre peligroso.
Bartolomé Leal es autor de varios cuentos memorables, entre ellos, “¿Tomó once la abuela?”, “Reine Bec”, “Sherlock Holmes en Chile”, “No te mueras, Mirlo”, “El té se sirve en la veranda, bwana” (que fue incluido en **Crímenes Criollos**, 1994, antología del relato policial chileno de Ramón Díaz Eterovic), “Cinco a la hora de Once”, “Caracas” y “C.V.”. Varios de ellos pueden leerse en su página web y todos son una ventana a mundos que generalmente no conocemos, pero que no podemos seguir ignorando.
TRES Bartolomé Leal es un escritor policial que observa con asombro y respeto al otro con el que se cruza en su trayecto por el mundo. Es un autor de la familia de Kipling y Conrad, pero también de Hammet y Chandler. Los paisajes, las culturas, las diferentes imágenes, los múltiples olores cautivan a un escritor que no sólo tiene la capacidad de mantenernos en tensión durante cientos de páginas, sino que es capaz de hacernos disfrutar de otros lugares. Como toda buena literatura, la obra de Leal nos hace viajar. En un hermoso mail que Bartolomé me escribió hace ya algún tiempo, me dijo algo así: “no debes olvidar que toda literatura tiene algo de autobiográfico y algo de ficción”. Él reconoció en una ponencia que su obra: “está conformada por mi experiencia vital, donde los viajes y la residencia en países diversos han jugado un rol central… El impulso por poner en palabras tales vivencias se traduce en dos niveles escriturales: un diario de vida más o menos rigurosamente mantenido, y la redacción de novelas y cuentos”. En otro párrafo dice: “Los casi cuatro años que pasé en África del Este, concretamente en Kenya, fueron importantes en mi educación sentimental, y me dieron una segunda patria y un repertorio casi inagotable de temas, lugares y personajes”. De ahí Bartolomé opta por escribir libros que hacen parte de un subgénero, que críticos franceses han dado en llamar la novela policial étnica o etnológica (sus padres fundadores, sus representantes más notables son el australiano Arthur Upfield y el estadounidense Tony Hillerman). Bartolomé Leal es un escritor que viaja, y viaja mucho, ahí descubre territorios que, a partir de su experiencia y de sus observaciones, los reinventa, los reconstruye, los narra.
CUATRO Algunos de los elementos que, además de los mencionados, me alucinan de la obra de Leal son dos. El primero es que es un autor que quiere a sus personajes, eso me parece fundamental en toda obra literaria, nos aproxima a ellos, nos invita a conocer su universo. Uno termina sintiéndose identificado hasta con los villanos. El otro elemento que me parece alucinante, que podría dar pie a otra nota, es la opción del heterónimo, pues Bartolomé Leal es un nombre adoptado por el autor chileno en el mismo ánimo con el que el poeta portugués Fernando Pessoa creó a los suyos. Esa es una opción, que desde mi punto de vista, le permite al autor, vivir la literatura más intensamente, le permite hacerla pasar a un plano que sobrepasa al texto mismo, hace que se convierta en un metatexto. Eso me parece notable.
Ese compromiso con la vida y la literatura, sin privilegiar ninguno de esos dos planos fundamentales, ese trabajo obsesivo con el lenguaje y la escritura, hacen de Leal un escritor atípico, hacen que sea un hombre peligroso para el panorama convencional de la literatura. Eso creo que es a lo más alto a lo que puede apuntar un escritor, más si es un escritor de novelas negras. Escribir peligrosamente. Ahí está el placer.
[Fuente: La Ramona 128. 7 de octubre 2007]



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