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Gabriela Arévalo en antología internacional

La joven escritora Gabriela Arévalo publica en antología internacional
Una nueva escritora cochabambina empieza a descollar en el extranjero; se trata de la joven Gabriela Arévalo Angulo, quien participa con un cuento en una antología internacional, que será presentada mañana.
Este 26 de octubre, a las 19:00 horas, en el salón de la biblioteca del Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450), tendrá lugar la presentación del libro Antología de la novísima narrativa hispanoamericana, obra que compila un conjunto bastante representativo de las tendencias literarias de la nueva generación de escritores de la lengua hispana.
El libro, realizado por iniciativa de la Unión Latina, tiene la característica de ser bienal, y la convocatoria para participar del proceso de selección para la Antología del 2008 será presentada también el viernes.
Con la iniciativa bienal Antología de la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, se busca poner en escena a los escritores de ficción, menores de 27 años, que se están iniciando, y retratar la evolución del continente narrativo hispanohablante.
Para ello, la primera convocatoria salió desde Madrid hasta Santiago de Chile. Se tuvo el objetivo de buscar en talleres literarios, revistas, universidades, Internet y todo sitio o institución susceptible de generar relatos, a los novísimos autores.
Apoyó tal iniciativa el otorgamiento del Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, con el que se distingue al mejor relato de la antología.
La primera convocatoria se la realizó a finales del 2005. Luego de un proceso de selección, el jurado, conformado por Ángel Gustavo Infante (Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad Central de Venezuela), Coral Pérez Gómez (Fundación Editorial El perro y la rana) y Carlos Leañez Aristimuño (Unión Latina), presentó una selección final, escogiendo un cuento por país participante, de un total de 102 obras presentadas.
En el caso de Bolivia, participaron 13 jóvenes escritores, de los cuales se eligió el cuento “Iguanas Rojas”, escrito por Gabriela Arévalo Angulo, ya que, en palabras de Cárlos Leañez, miembro del jurado, “presenta un lenguaje más globalizado, refrescando la tradición literaria de su país, con un cuento sin más referentes geográficos que una añoranza”.
Arévalo es actualmente integrante del equipo que produce el suplemento cultural Ramona de OPINIÓN, puesto del que se hizo, justamente, al haber ganado uno de los primeros concursos de cuento corto de la revista.
Los autores
Todos los autores presentes en la “Antología”, en su mayoría inéditos, nacieron a partir de 1980. Y, desde la piel de la ficción breve, vienen a dar cuenta del tiempo que les ha tocado vivir. Ellos son: la mexicana Alma Lilia Luna, el puertorriqueño Lester Ojeda, la uruguaya Eglé Vera y sus vecinos Alejandro Javier Varela, Bruno Cancio y Víctor Wassex; los venezolanos Rodrigo Blanco, Cárlos Gómez y Daniela Maestres, la peruana Claudia Ullos, los chilenos Ignacio Fritz, Rodrigo Sepúlveda y Juan Pablo Roncote, la colombiana Paola Esteban, los nicaragüenses Ulises Juárez y Ezequiel D’león, la boliviana Gabriela Arévalo, el paraguayo Blas Enríaquez Brítez y el argentino Andrés Washington.
“Son nombres que, más allá de la casa materna, suenan a seudónimos, cuando apenas comienzan a ser fastidiados con el calificativo de ‘promesas’; pero eso no importa. Lo que importa es lo que aportas, el producto imaginario actual, tan útil para divertir como para saborear los giros de la lengua en la región y obtener una copia cercana a nuestras más recientes actrices culturales”, se dice en la presentación de la antología.
A nivel general, la tendencia es realista. Los escritores no recurren a la memoria con la frecuencia acostumbrada. No hay lecciones ni grandes tragedias.
Los cuentos destacados
Aparte de la obra escrita por Arévalo, destacan tres cuentos. En el primero se habla de la trasgresión juvenil, montada sobre una plataforma estructural impecable de “Camila Rochet”, cuento que tiene por escenario Santiago de Chile y que dio a su autor, el chileno Ignacio Fritz, el premio Unión Latina.
El humor crítico pasa revista a la condición colonial cotidiana de Puerto Rico en el cuento “El periódico”.
Por último, la intertextualidad anima la ambigüedad sexual, subterránea como el metro, de un venezolano, psiquiatra forense en “Una larga fila de hombres”.
Todos los otros cuentos, sin embargo, permiten al lector aventurarse a entender las implicaciones transculturales del “salir con alguien”, conocer los comercios del cuerpo, indagar en la simulación y las fábulas urbanas.
Del mismo modo, el lector podrá actualizarse en abandono paterno, descifrar los códigos secretos de los paraísos artificiales y, finalmente, seguir el curso del delirio y los sueños en el ámbito privado.
Es una amplia invitación, una puerta que se abre y así va a permanecer, para dar a conocer, en todo el ámbito hispano, a las promesas de nuestra literatura.
El libro es una selección bastante completa de aquellos nombres que, dentro de poco, estarán llenando los estantes de todo buen lector.
Los organizadores
La Unión Latina es una organización internacional fundada en 1954 para promover y difundir la herencia cultural y las identidades del mundo latino.
Presente en cuatro continentes, la entidad reúne 37 Estados miembros y trabaja para que se tome conciencia de la importancia de las culturas y las lenguas latinas.
La Unión Latina se esfuerza por difundir el patrimonio literario en las distintas lenguas neolatinas entre todos sus Estados miembros.
Además, apoya la creación contemporánea a través de encuentros entre escritores, críticos e investigadores y de galardones destinados a reconocer la obra de autores consagrados o de jóvenes talentos, según sea el caso.


Crítica a Los ingenuos de Verónica Ormachea

Los ingenuos de Verónica Ormachea
Por: Ramón Rocha Monroy

Tuve el gusto de presentar y recomendar la novela Los ingenuos (Ed. Alfaguara, 2007, Mención Honrosa del IXº Premio Nacional) de Verónica Ormachea Gutiérrez, por la intensidad dramática con que narra uno de los períodos de mayor enfrentamiento en nuestra historia, que va desde el colgamiento de Villarroel hasta la Revolución del 52 y el intento más serio por derrocarla en noviembre de 1953.
Los ingenuos es la visión de los vencidos, una familia de terratenientes que Verónica pinta en sus claroscuros, para subrayar la brecha insalvable que preexistió al 52 y acaso pervive hasta hoy en una sociedad caracterizada por el “sentimiento de otredad”, pues unas clases no se reconocen con otras por razones sobre todo étnicas. Como suele suceder, la visión de los vencedores suele convertirse en hagiografía; en cambio, la visión de los vencidos produce novelas como Doctor Zhivago, de Boris Pasternak y tantas otras que tienen en común con Los ingenuos la fuerza expresiva para retratar una sociedad que se derrumba y otra que no acaba de nacer.
Pero la historia la escriben los vencedores y la memoria popular ha canonizado a Gualberto Villarroel, en tanto que tiende a olvidar los excesos de la represión en el período que transcurre en esta novela. Así como somos deudores de Arguedas, quizá hasta hoy, así también lo somos de Montenegro y Céspedes, pues los tres han tatuado la memoria de nuestros días algunas veces con intuiciones extraordinarias y no pocas con sus prejuicios sociales o étnicos.
Los ingenuos no tiene experimentos vanos con el lenguaje, pues lo subordina al drama. Otra virtud es la construcción de los personajes a trazo seguro que permite diferenciarlos y les da vida propia. Es singular el caso de la madre, tan bien retratada en su energía de casta y en sus prejuicios, como también la historia de amor que transcurre en la novela quizá tan sólo para subrayar que somos una sociedad tan enfrentada que el encuentro es imposible.
Esto me induce a confirmar que somos una sociedad desencontrada con una peligrosa vocación por el libelo, que es la ausencia de debate, y por el linchamiento. Dos cuadros pinta Verónica Ormachea que han de perdurar en la memoria de sus lectores: el colgamiento de Villarroel y la trágica muerte del padre de Juliana, la protagonista, en su finca de Comanche. Esta forma de hacer “justicia” por mano propia es una opción rápida y gratuita, pero también primitiva en exceso. Si leemos nuestra historia desde la óptica del linchamiento, es posible que varios tomos no sean suficientes para recordar tanta sangre derramada de uno y de otro lado.
[www.bolpress.com]


Crítica al Inquisidor de Patricio Sturlese

El Inquisidor
Por: Ramón Rocha Monroy

La escueta nota biográfica de Patricio Sturlese dice que nació en Buenos Aires en 1973; que es hijo de inmigrante genovés y estudia Teología como alumno laico del Colegio Máximo de San Miguel, Argentina. Es director de Cultura de la Sociedad Italiana del partido de San Miguel.
La novela El Inquisidor ha sido lanzada simultáneamente en 20 países, con una extensa gira de Sturlese que dura lo que va del año. Hemos encontrado noticias y críticas en la prensa de Guatemala, Panamá, Costa Rica, Venezuela y Colombia. En ellas, el escritor de 34 años cuenta que era jardinero y quedó sin trabajo durante la crisis del 2001. Ya había escrito El Inquisidor y decidió buscar una casa editora. “En un comienzo me fue difícil lograr que el texto llegara a manos de un editor”; pero llegó a buenas manos y fue seleccionado para un catálogo de best seller de bolsillo de la conocida editorial.
“Para empezar soy un laico que estudia teología –revela Sturlese–. Además leí una novela de Morris West sobre Giordano Bruno, dominico panteísta quemado en la hoguera, y me topé en Roma con una estatua de este supuesto hereje. Luego, cuando volví a recoger hojas secas en otoño, tuvo muchas horas para pensar en la historia”.
La novela está escrita en un lenguaje ceñido a la intensidad de la trama. Está poblada de diálogos bien construidos que alivianan el argumento y lo proyectan en un telón de fondo que es la historia tenebrosa del Tribunal del Santo Oficio bajo el pontificado de Clemente VIII.
Sturlese se mueve con desenfado en escenarios de fines del siglo XVI en Europa; recorre sitios históricos ya olvidados y nombra cosas de las cuales el tiempo ha dejado sólo la sombra de las palabras que las designaban. No es una novela pesada pues se mueve con la velocidad de un thriller sacro que cuenta la historia del Inquisidor General de Liguria en busca de un libro maldito, el Necronomicon, cuyo paradero conoce un hereje preso en las mazmorras del santo tribunal. La historia se adensa con referencias a brujerías, hechizos, suplicios, ejecuciones y sociedades secretas que se mueven a la sombra en pos del libro maldito. El Necronomicon es un libro ficticio creado por la imaginación de H.P. Lovecraft; significa en griego el Libro de las leyes de los muertos; Lovecraft lo atribuye a un sabio árabe y remonta la quema de los ejemplares del libro maldito al siglo XIII. Sin embargo, para Sturlese ha quedado una copia, que es el cuerpo del delito de su novela.
Algunos personajes de El Inquisidor existieron realmente. Ello da cuerpo a sus personajes ficticios, entre ellos, el protagonista. El libro tiene 500 páginas y a Sturlese le costó tres años de trabajo. Anuncia que viene un segundo libro escrito antes de la publicación de “El Inquisidor”. Ambos completan la bibliografía de este escritor argentino que ingresó con su primera novela por la puerta ancha de los best sellers internacionales.
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Feria Internacional del Libro de Cochabamba

Éxito de la Feria del Libro
Ramón Rocha Monroy

Por primera vez siento mucho gusto de repetir un lugar común: la Feria Internacional del Libro, de Cochabamba, superó toda expectativa. El Comité Organizador presidido por Marcelo Paz Soldán y Rodrigo Antezana Patton escogió el sitio y el tamaño adecuados, y concentró la colaboración de las editoriales y de instituciones como nuestro meritorio Club Social.
Ricardo Serrano, director de la Editorial El País me decía que las primeras versiones de las Ferias de La Paz y Santa Cruz fueron más modestas y tuvieron entre cinco mil y ocho mil visitantes. Esta primera versión de la Feria en Cochabamba superó hasta el viernes las 7.000 visitas, sin contar las que se registrarán hasta su clausura este domingo. Los más beneficiados fueron los estudiantes de primaria y secundaria, que quedaron exentos de la contribución de 2 bolivianos por entrada.
Las presentaciones de libros fueron favorecidas por numeroso público. Entre ellas, destacó el esfuerzo del Centro de Estudios Superiores [Universitarios] / CESU, de la Universidad de San Simón, que desplegó valiosos trabajos de sus investigadores, algunos de ellos publicados por la joven Editorial Gente Común. Huéspedes muy aplaudidos fueron: Bartolomé Leal, quien vino invitado por Editorial Nuevo Milenio, y Carlos Valverde, autor de 3 novelas publicadas por El País; Fernando Mayorga me sopló al oído que, al igual que Gladys Moreno, a Valverde lo quieren aquí más que en Santa Cruz.
Tres visitas asimismo importantes tuvo la Feria: el flamante premiado en el concurso de Novela Alfaguara Wilmer Urrelo, autor de Fantasmas asesinos, Verónica Ormachea, autora de Los ingenuos, probablemente el libro más vendido de la Feria, y el joven escritor argentino Patricio Sturlese, autor de El Inquisidor, best seller lanzado por Random House Mondadori simultáneamente en 20 países, que llegó invitado por Librería Litexsa, de La Paz. Homero Carvalho presentó asimismo Los reinos dorados, extenso y bello poema sobre las tierras del Enín.
Alfaguara destacó que entre los 9 premios nacionales, 5 son escritores cochabambinos. La Editorial El País se vino con banners king size de sus autores: Antonio Mitre, Carlos Valverde, Pedro Shimose, Gonzalo Lema y este servidor. La Editorial La Hoguera trajo también libros de Gonzalo Lema, Homero Carvalho, Gaby Vallejo y César Verduguez. Gente Común presentó a su seleccionado de autores que incluye creadores jóvenes y otros ya consagrados como Gary Daher y Adolfo Cárdenas. Nuevo Milenio presentó las Obras Completas de Edmundo Camargo entre otros títulos que integran su prestigioso catálogo; Plural presentó la Poesía Completa de Óscar Cerruto junto a Felipe Delgado, de Jaime Saenz; y mostró, con sus numerosos títulos, que tiene el catálogo más extenso del país. A todas las editoriales y librerías, nuestra gratitud más calurosa. ¡Bienvenidos a Cochabamba! ¡No somos como dicen!
Entre las recomendaciones para el próximo año, hay que insistir en un Foro de Lectores, para darles voz y premiar su generosa concurrencia. Asimismo, es necesario montar una cafetería. En fin, un diez para los organizadores y un abrazo circular a los escritores y público locales, que prestaron toda su colaboración a este esfuerzo.
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Hombre muerto

Hombre muerto, caminante nocturno
Por: Andrés Laguna

Some are born to sweet delight. Some are born to endless night.
UNO Pocas veces uno tiene el placer y el honor de escribir sobre una de sus películas favoritas. Ese placer, ese honor lo tengo ahora. En el ciclo “Ser y narración” del Instituto Superior de Filosofía y Humanidades “Luis Espinal”, se proyectó una de las obras maestras del venerable director estadounidense Jim Jarmusch, Deadman (**Hombre muerto**, 1995). En alguna nota que publiqué hace algún tiempo en otro medio escribí que Jarmusch es el **cine** y, desde mi humilde criterio, esta es su cinta más brillante. La cinta es una especie de western metafísico, cuenta la historia de William Blake (interpretado por el más brillante Jhonny Depp) un sujeto urbano que tiene todas las características del tipo al que todo le sale mal. Blake, hombre de ciudad sin mucho sentido de la estética, viaja al **lejano oeste** con la promesa de un trabajo y de una vida mejor. Cuando llega al nefasto pueblillo y a la empresa donde supuestamente lo espera un flamante empleo, un funcionario extrañísimo (encarnado por el siempre interesante John Hurt) le informa que su puesto ya está ocupado. Blake exige hablar con Dickinson (el legendario Robert Mitchum en uno de sus últimos papeles memorables), el dueño de la empresa, que lo despide con la amabilidad que tiene un hombre duro del oeste, apuntándole con una escopeta. Sin un centavo, Blake se va a un bar donde conoce a una bella florista, Thel Russell (Mili Avital). Estos dos curiosos personajes terminan en una habitación de hotel haciendo el amor, su romance se ve interrumpido por la intromisión del amante de la mujer (Gabriel Byrne), que por celos la mata. Blake aterrado termina disparándole al asesino de Thel. Lo que Blake desconoce es que el hombre al que acaba de dar muerte es el hijo de Dickinson, el dueño de la empresa en la que debía trabajar. Dickinson enfurecido ante el fallecimiento de su hijo contrata a tres truhanes memorables (Lance Henriksen, Michael Wincott y Eugene Byrd) a los que les encomienda liquidar a Blake. William debe correr, William debe escapar, William es un hombre muerto. En la carrera por su vida, en medio del bosque, Blake se encuentra con “Nadie” (un genial Gary Farmer), un indio que fue educado por blancos. Cuando el personaje de Depp le dice tímidamente su nombre, el indio no lo puede creer. “Nadie” conoce a William Blake, sabe que es un brillante poeta inglés, sabe que también hizo bellos grabados, sabe que fue un rebelde, un hombre que cuestionó a la racionalidad, a la autoridad, a la moral, sabe que William Blake revolucionó a la poesía inglesa, pero sobre todo sabe que William Blake está muerto. En ese momento, “Nadie” se convertirá en una especie de Virgilio, en un guía que conducirá a nuestro Blake a su destino, ser William Blake.
DOS La cinta está repleta de menciones y homenajes al poeta inglés del siglo XVI, homónimo del personaje principal, varios de sus poemas son fundamentales para el desarrollo del film, incluso el nombre de la florista, de la mujer que detona todos los eventos de la película fue extraído de una de las obras de Blake, El libro de Thel. A través de la narración del indio “Nadie”, el personaje William Blake va construyendo su propia historia. Ahí está lo notable del film. En un principio no me di cuenta claramente, pero esta cinta también podría haber hecho parte de nuestro ciclo dedicado a Nietzsche, pues nuestro William Blake, el de la película de Jarmusch, termina realizando un camino que tiene varias resonancias con el pensamiento del autor de Más allá del bien y del mal. Blake termina convirtiéndose en lo que realmente es, pasa de ser un hombre urbano y civilizado a convertirse en un guerrero feroz, en un guerrero del alma. Pierde los anteojos que utiliza al principio de la película, renuncia a ver, su instinto lo obliga a guiarse por el olfato, como un animal depredador. El débil y tímido “Bill” Blake, guiado por “Nadie”, termina convirtiéndose en el poderoso William Blake, el hombre muerto que no tiene mucho que perder, el caminante nocturno, el hombre muerto, el hombre salvaje, el hombre muerto, el hombre rebelde, el hombre muerto.
TRES La cinta es impecable desde cualquier punto de vista. El reparto es soberbio, además de los ya mencionados, las participaciones de Iggy Pop, Jared Harris y Alfred Molina, entre otros, son brillantes. La fotografía del Robby Muller (compinche infaltable de Jarmusch) es maravillosa. La música de Neil Young es desgarradora. El guión y la dirección de Jim Jarmusch es, como Depp dijo en alguna entrevista, “lo más cercano a la perfección.
Pocas películas logran lo que Deadman, ser un objeto estético perfecto, contar una historia notable, combinar la comedia disparatada con las reflexiones más profundas, ser una obra maestra.
Deadman es una de las razones por las que uno sigue vivo, es una de las razones por las que uno no le tema a la muerte, es una de las razones por las que uno se anima a ser lo que uno es, por las que uno acepta risueño su destino trágico.
[Fuente:www.opinion.com.bo]




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