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Tradiciones en la universidad boliviana



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El beatito René: ficción y tradición en Carrera de Literatura
Por:Pamela Peralta y Oswaldo Calatayud

Pocas son las oportunidades en que los jóvenes universitarios se identifican con tradiciones locales y costumbres acordes al sincretismo de nuestra sociedad. Eso ocurre en la Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, que desde 1996 convoca en el “mes de los muertos” a su tradicional preste para reunir a los amigos (a los muertos y a los vivos) y celebrar un aniversario más de su vida institucional. Este año, una vez más, se ha llevado a cabo esta fiesta, cuyo origen y desarrollo tiene una historia bastante particular.
La fiesta
Como muchas otras carreras de la UMSA, las celebraciones en Literatura se limitaban hasta hace doce años a un brindis y a una fiesta que reunía muy solemnemente a los pocos estudiantes y docentes. En 1996, el Taller de Escritura Creativa, dictado por el profesor Adolfo “el Chojcho” Cárdenas, recibió una carta de parte de la dirección de Carrera en la cual se indicaba que debían organizar la fiesta de aniversario de aquel año.
Según Cleverth “Tacana” Cárdenas, estudiante de segundo curso por aquel entonces y ahora licenciado de la Carrera, había muchas sugerencias de parte de sus compañeros para organizar la fiesta, desde una mascarada hasta una fiesta medieval. Entonces surgió la idea de Roxana Mayta, otra de las compañeras de curso, quien propuso realizar un preste, moción que fue apoyada por el resto. Por su parte, el profesor Adolfo Cárdenas refiere que éste nació como una contravención a la “invasión de modelos culturales norteamericanos” y para de este modo rescatar nuestras propias costumbres. Así, los estudiantes del taller, compuesto en aquella ocasión por Claudia Saenz, Vania Díaz, Ludvin Valverde, Luis Alberto Portugal, Ramiro Huanca y Omar Rocha, entre otros, coadyuvaron en la planificación y organización de esa primera fiesta.
El santo
Si bien el santo mayor de la Carrera es Jaime Saenz, Adolfo Cárdenas confiesa que “en esa época el peso saenciano era tal que se pensó en buscar otra presencia y un poco por cuestiones de lectura de ese momento se eligió a Rene Bascopé, quien había fallecido, y que tenía un personaje más o menos a propósito para este tipo de evento”.
Además de ello, como el preste caía el día de los muertos, se decidió tener la imagen de un muerto como representante —siguiendo también las costumbres religiosas—. De ahí que, a iniciativa de Adolfo, el grupo decidió retomar la figura del Santo de las Prostitutas que aparece en una escena de la Tumba Infecunda, novela de René Bascopé Aspiazu. Según refiere el texto, ese santo es el feto de un bebé abortado por una prostituta y al que sus compañeras le rinden culto.
Se supone que la idea de retomar la figura de ese personaje salvaría la urgencia del momento, al punto que su diseño era bastante modesto: restos de plastilina, zapatos de muñeca y un trapito a modo de túnica cuya medida no pasaba los veinte centímetros. Después de la fiesta se pensó en desecharlo, cosa que no ocurrió, pues tanto el preste como el culto al personaje de ficción cobraron un sentido único en la Carrera, tanto que actualmente el beatito Renecito tiene su propia urna, varias indumentarias y es motivo de constante alusión.
La tradición
La primera fiesta se llevó a cabo en el legendario local Los Balcones —hoy destruido—, donde según recuerda Cleverth dos de sus compañeras (Yomar y Roxana) le persuadieron a que nombre a los prestes del próximo año, a lo que el entonces estudiante —sintiendo todavía que todo era un juego— se acercó a la mesa de los profesores y preguntó quién quería recibir el preste para el año que viene. Así se dio continuidad a la celebración, y desde entonces se recuerda que personajes del mundo literario como Juan Ignacio Siles, Ana Rebeca Prada, Raquel Montenegro, Wálter Navia, Dora Cajías, Lucy Jemio, Raúl Paredes y estudiantes de aquella generación (hoy también docentes), como Omar Rocha y Ramiro Huanca, han pasado el preste que ya va en su duodécima versión.
A propósito, Cleverth recuerda que “las primeras invitaciones eran fotocopias con representaciones de calaveras del día de los muertos de Guamán Poma”, precisamente porque creían que la fiesta, a pesar de la expectativa generada en la Carrera, no trascendería en el contexto universitario y difícilmente se repetiría en los siguientes años. No obstante, esa especie “de parodia de preste y de santo” —según revela Adolfo— se convirtió en una tradición que oscila entre la ficción y la devoción, muy aparte de que “se lanzó el mito de que era milagroso, y de que cumplía ciertos deseos a los prestes”.
Los magníficos
Este año, la fiesta la pasaron los Magníficos Prestes 2007, verdaderos poetas de gran corazón y devotos fieles de la ficción, quinteto compuesto por Guillermo “Marraqueta” Mariaca y los estudiantes Priscila “Miaus” Belmonte, Pamela Peralta, Miguel “Tapacorona” Trujillo y Marcelo “Kaj” Gutiérrez, quienes han fortalecido la tradición incorporando actividades como la misa a los escritores muertos, la procesión del beatito René por las aulas de la Carrera, y motivos ya acostumbrados, como el convite criollo, música autóctona y orquesta, banderines, recuerdos, t’antawawas y mesas, cacharpaya, más el tradicional ayni, todo ello en el local de fiestas Red Camel. Para el próximo año se espera nuevamente convocar a la comunidad literaria para el reencuentro entre estudiantes, egresados, profesores, escritores y afines, esta vez bajo el padrinazgo del nuevo preste, Marcelo Villena y sus estudiantes.
¡Sexo, pluma y escritura… adelante Literatura!
[Fuente: www.laprensa.com.bo]



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