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Veinticinco años de la muerte de Tennessee Williams



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Tennessee Williams el genio del sur gringo
Por: Darwin Pinto y agencias

(El martes pasado se cumplieron 25 años de la muerte del gran escritor y dramaturgo estadounidense. Si bien su vida estuvo matizada por la amargura, el éxito literario y cinematográfico, las circunstancias de su muerte aún despiertan recelos).
“Rose, su cabeza cortada, abierta, con una navaja punzando en su cerebro. Yo aquí, fumando”, afirma en un verso Tennessee Williams, en el que vomita su impotencia y se siente la profundidad amarga de uno de los escritores estadounidenses que más influencia tuvo no sólo en el boom de la literatura latinomaericana, sino en la narrativa mundial y en el cine.
Los problemas de su hermana Rose, su origen sureño y su homosexualidad, fueron probablemente los hechos que más marcaron su estilo como escritor, que los críticos encuadraban en el ‘gótico sureño’ junto a William Faulkner, Carson McCullers o Flannery O’Connor.
Williams se hizo escritor el día que a su hermana Rose le diagnosticaron esquizofrenia y los médicos le practicaron una lobotomía prefrontal (le desactivaron el lóbulo frontal del cerebro metiéndole una navaja por la nariz), lo que dejó a la joven incapacitada para el resto de su vida, ya que perdió la sicomotricidad fina y la capacidad de proyectar pensamientos a futuro.
Eso causó enormes remordimientos en el escritor, los mismos que son evidentes en los relatos La habitación a oscuras, Retrato de una chica en cristal, o El ángel del ático, donde él habla sobre Rose: Ella se limita a estar tumbada en su cama a oscuras y no quiere salir. A veces hace ruidos, llora y todo eso. Los vecinos del cuarto de arriba se quejan (La habitación oscura)
Después de su drama personal Tennessee Williams trabajó de fogonero, limpiabotas y lavaplatos, mientras escribía piezas que eran representadas en teatros comunales, hasta que en 1945 llegó a Broadway su obra El zoo de cristal, que ganó el Premio del Círculo de Críticos Teatrales de Nueva York a la mejor obra de la temporada y que le lanzó a un temprano éxito.
Tanto el personaje de Laura en esta obra como el del considerado más importante de todas sus obras, la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, fueron inspirados por el drama de su hermana Rose, a quien el escritor se sentía muy apegado y cuyos problemas marcaron su vida y su obra.
La decadencia de la vieja aristocracia sureña, su provincianismo, sus estrictas y desfasadas normas sociales o ese calor húmedo y pegajoso propio de la región son elementos recurrentes de las obras de Tennessee Williams.
“Su tema de conversación favorita era la muerte de familiares y amigos a quienes había cuidado con la vista y el oído atentos para que no se le escapara detalle de su agonía”. Así reza un relato de Williams en que muestra el tipo de sus personajes.
Y es que sus obras están llenas de inadaptados, marginados, perdedores y desamparados, por los cuales muestra un gran interés, como explicó en sus Memorias (1975), en las que reconoció abiertamente una homosexualidad que no había escondido de forma explícita, pero por la que no quería ser reconocido.
Sentía un enorme temor a trascender como ‘un célebre dramaturgo homosexual’, pero había una gran sexualidad latente en sus personajes, en especial en los masculinos, lo que avivó los rumores y polémicas sobre su persona.
Williams, de cuya muerte se cumplieron 25 años el martes pasado, ha pasado a la historia literaria por sus ajustados retratos del sur estadounidense y sus personajes cargados de tensión sexual, y también por las buenas adaptaciones cinematográficas de sus textos. El personaje de Brick Pollitt en La gata sobre el tejado de zinc caliente (interpretado por Paul Newman en la primera adaptación cinematográfica de la obra) trataba de recuperarse del suicidio de su amigo Skipper, relación que fue muy matizada en su traslación a la gran pantalla.
Y la tensión sexual protagoniza muchas de sus obras, como en Un tranvía llamado deseo, que retrata la relación adúltera de Blanche (Vivian Leigh en el cine) y su cuñado, Stanley Kowalski (un rol que lanzó a Marlon Brando al estrellato).
Porque aunque Williams ganó numerosos premios teatrales por sus obras, fueron las adaptaciones cinematográficas de muchas de sus piezas las que le dieron una enorme fama internacional.
Además de esas dos obras, fueron llevadas a la gran pantalla El zoo de cristal, La noche de la iguana, La rosa tatuada, Dulce pájaro de juventud, La primavera romana de la Sra. Stone, Verano y humo o Propiedad condenada.
Tras sus años de gloria en Hollywood, Williams pasó a un casi desprecio por parte de la crítica, a lo que se unió una fuerte depresión tras la muerte, en 1963, de su compañero Frank Merlo, con quien mantenía una discreta relación desde 1947. Impulsado por su carácter hipocondríaco, el escritor abusó de medicamentos y calmantes, que dieron paso a las drogas y al alcohol, que hicieron de él una sombra de lo que había sido.
Williams murió el 25 de febrero de 1983 en Nueva York en raras circunstancias al tragarse el tapón de un tubo de medicinas que trataba de abrir. “No esperes el día en que pares de sufrir. Cuando llegue, estarás muerto”, escribió el autor nacido en lo hondo del sur gringo.
Fuente: http://www.eldeber.com.bo/brujula/2008-03-01/nota.php?id=080229210627



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