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Carlos Valverde, actor de teatro en Justo en lo mejor de mi vida



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En lo mejor de su vida. Carlos, el actor
Por: Juan Pablo Rodríguez

La pasión con la que Carlos Valverde habla sobre Justo en lo mejor de mi vida es auténtica. Sus grandes ojos verdes, su potente voz y su típica manera de narrar las cosas, se concentran para convencerme de que está feliz con lo que hace. “A veces me digo: y si no voy un viernes a la tele, pero fijate vos que nunca he pensado en faltar al teatro”, dice, mientras se balancea libremente en el sillón de su oficina, con la misma coreografía que utiliza en su programa de televisión.
Y es que Valverde, desde hace cinco meses, ha encontrado un nuevo romance: el teatro, aunque todavía es cauteloso con declararse enamorado. “Me decidí a actuar porque la obra es excepcionalmente buena, no existe otra motivación, si René (Hohenstein, el director) me hubiera invitado para interpretar otra obra, tal vez no lo hubiera hecho”, afirma Valverde, visiblemente conmovido.
No es para menos, ya que Justo en lo mejor de mi vida ha sobrepasado las 40 presentaciones, con un récord en la asistencia del público: 2.200 personas en cinco meses en cartelera. Todo un logro para un género que por mucho tiempo ha permanecido marginado del interés colectivo.
Cuando se le pregunta a qué le atribuye el éxito, no duda en responder: “Yo diría que van por Carlos Valverde, hoy en día mi nombre es un gancho y está bien que así sea, pero al final, el público se queda con la obra”. Es conciente de que ha creado una figura llamativa y hasta cierto punto, comercial. Sin embargo, no es mezquino a la hora de rendirle elogios al argumento de la argentina Alicia Muñoz (no confundir con la ex ministra de Gobierno). “La obra es mucho más que Carlos Valverde o que la actuación de Carlos Valverde”, agrega.
En la trama, el analista representa a Enzo, un hombre de mediana edad, esposo y padre de una típica familia latinoamericana de clase media, que en un momento especial se ve forzado a reflexionar y cuestionarse sobre muchos aspectos de su vida, ya que puede observar desde afuera los efectos que su comportamiento han ocasionado en sus seres queridos.
“Son cosas muy cotidianas las que posee la historia, todavía me emociono en algunas escenas. Hay momentos en los que pienso en mis hijas y soy capaz de llorar”, afirma Valverde, que a sus 50 años se dio el lujo de debutar en el teatro.
“No soy actor, pero vivo las cosas que hago y seguramente eso le da cierto valor a mi actuación”, sostiene.
El multifacético radialista vio Justo en lo mejor de mi vida en Mar del Plata (Argentina) hace cuatro años. “Me impactó, me gustó mucho. Recuerdo que actuaba Luis Brandoni, un actorazo, y Daniel Miglioranza, es decir, con muy buenos actores argentinos”, recuerda.
“Yo llegué acá (Santa Cruz) y lo encontré a René y le dije: ¿Sabés qué? Tenés que hacer esa obra, es espectacular”. Durante un año y medio lo ‘jodía’ cada vez que me lo encontraba. Hasta que le dije, búscala y si hay que poner plata para comprar los derechos, yo me asocio con vos y los compramos. El teatro aquí no es rentable, nadie gana plata con eso, pero había que traer esa obra. Y cuando la encontró me dijo: quiero que vos actués”.
Fue así que Valverde, sin habérselo propuesto antes, decide incursionar en el teatro. “Primero le dije que no, ¿cómo se te ocurre? pero en 20 segundos le dije: probame. Nunca había actuado antes, pero la obra me convocaba”, señala.
La primera vez que subió al escenario, lo hizo frente a personas que el elenco invitó para que lo criticaran. “Hicimos cuatro presentaciones gratuitas. Cuando terminabámos había un silencio que después se transformaba en un aplauso muy tímido y luego se convirtió en uno mucho más fuerte. Entonces dijimos: oye, nos está saliendo bien”.
¿Cómo no creerle si lo dice con convicción? Valverde es exactamente como lo vemos en la tele o como lo escuchamos en la radio. Es de esas personas que te impresiona con su personalidad y no cambia en lo más mínimo, esté donde esté o haga lo que haga. “La naturalidad en el escenario me la permitió René y los actores que están conmigo. Cuando quiero cambiar alguna cosita, pido permiso para realizarlo. Ellos son más actores que yo, los respeto mucho. Ellos me han incentivado para que yo haga mis propias adaptaciones”, comenta, refiriéndose a Jorge Urquidi, Cindy Ruiz, Sandra Elías y Arturo Lora, sus compañeros del elenco de la compañía Casateatro, dirigidos por René Hohenstein.
Con toda la pasión con la que Valverde comenta sobre su experiencia en el teatro, es difícil reprimir las ganas de ir a verlo. El tipo le pone ganas, además, no lo olvidemos, el tipo es Carlos Valverde.
Fuente: www.eldeber.com.bo



2 Respuestas »

  1. DAVID, La Paz dice:

    La crítica (si se puede llamar así) del señor Rodríguez, resulta cuando menos intrascendente al igual que la obra que reseña…Me parece penoso que además del espacio que ocupa en los medios masivos (lastimosamente) Carlos Valverde tenga una vitrina para exponer su verborrea “criolla” a título de incursionar en la “actuación”…No voy a negar el ingenio del director de la compañía al contratar al señor Valverde, por que sin duda el nombre de este personaje, hoy por hoy, es sinónimo de venta segura…Solo hay que ver que un libro de su autoría ha vendido hasta la fecha mas de lo que cualquier persona en su sano juicio podría imaginar…El libro, al igual que la obra de teatro, al igual que su programa de televisión y al igual que su programa de radio, es lamentable…¿Realmente hay alguien por ahí que puede considerar a este sujeto un artista? ¿Somos acaso tan mediocres para consumir lo que sea que nos vendan, habiendo un mundo de buen teatro y literatura a disposición? ( por que en radio y televisión anda todo mal)…Espero que no, o al menos “ya no”…Seguramente el señor Valverde no tiene la culpa de todo, habrá que cargarle el muerto en todo caso a quienes lo siguen y alimentan su ego desmedido…Si no fuera por estas personas, estoy convencido de que el “tipo” no se atreve a meter la pata tan bestialmente, por que esta probado sobradamente que criterio no tiene para hablar de arte, solo hace falta escuchar las musiquitas que elije como características de su programa en PAT (sin mencionar las presentaciones ridículas y mal hechas)…Una persona tan reaccionaria y fascista como el no puede de ninguna manera tocar el tema…ni de chiste…El arte es libertad, búsqueda, conmoción, transgresión…No marketing…Tampoco adoctrinamiento…Es insultante para los verdaderos artistas que los espacios de difusión que les corresponden (el diario El Deber por ejemplo), sean ocupados por alguien que no tiene oficio alguno (o idea alguna en todo caso)…Como concebir que sea llamado “artista” si en el trabajo que dice dominar (dizque analista) también le va mal…Un autentico crítico primero analiza concienzudamente el tema que le toca, y luego toma posición…Valverde hace proselitismo, no análisis, pondera las “virtudes” de un modelo de estado y de economía que solamente ha servido para destruir el país, para enriquecer mas a los ricos y marginar mas a los marginados…¿Acaso alguien puede mencionar alguna ocasión en la que haya criticado a sus compadres empresarios? ¿O haya puesto en tela de juicio el hecho de que la “autonomía” sea impulsada por aquellos que ayer defendían el centralismo por que controlaban dicho poder “central”? ¿Habrá que criticar al gobierno actual por la “ilegalidades procedimentales” o por ser igual de neoliberal que los gobiernos anteriores y corromper a los líderes sindicales convirtiéndolos en burócratas?… No es casualidad que ahora se haya juntado con René Hohenstein, uno de los ideólogos del movimiento intolerante y racista que domina el oriente boliviano y “director” de una compañía de bajísimo nivel (Casa Teatro) que produce obras de nivel escolar, estancadas en el tiempo y desprovistas de búsqueda estética alguna, dirigidas a apuntalar el sentimiento chauvinista regional con obritas en las que le falta llevar el living de su casa al teatro para darle “realismo” a la cosa…Aún el magro nivel del teatro popular paceño (igual de chauvinista) parece altamente vanguardista al lado de las puestas en escena “anecdóticas” de este señor…Pero nada es accidental…El cine, la música y cualquier otra forma de arte puede ser instrumento de una agenda externa, en este caso, la agenda de los partidos políticos de siempre convertidos hoy en “comités cívicos” que embrutecen al pueblo con obras que engrandecen al cruceño francote y “entrador” para que los espectadores inflen el pecho y salgan a defender a sus capataces …del otro lado estamos en las mismas ¿O alguien se olvido del retrato hecho en coca de Evo Morales?…Realmente que capo que es Ugalde, ayer eran las fotos presidenciales de Goni las que ocupaban su tiempo…llámenle “adaptarse” a los tiempos que corren (y a las billeteras)….Así que a la inversa del señor Rodríguez, les recomiendo que repriman con todas sus fuerzas las ganas de ir a ver semejante mamarracho, igual, el “personaje” de Valverde no es mas que el mismo, solo que encima de un escenario…no hay cambio alguno…no hay “actuación”…el chiste es que ahora, a diferencia de la tele, hay que pagar una entrada.

  2. Eve dice:

    Querido David, SIN APELLIDO,
    tarde la respuesta a tu comentario pero respuesta al fin, no estoy de acuerdo con cada uno de tus mordiscos, imagino que te retorcías con cada palabra que escribías, imagino que de tanto en tanto alguien te ordeñaba por si un accidente y terminaras mordiendote a tí mismo, tu enana mente criolla “hoy por hoy” de élite-chola-odiadora-racista-discrininadora-intelectualoide se ofuscó y tu biperina lengua se desató traicionando así al ser pensante que tienes en el fondo, pero muuuuy en el fondo.
    Quién eres para decir a los demás lo que es arte y lo que no, pero lo más gracioso de tu comentario lleno de odio es que demuestras ser un ferviente seguidor del lamentable y descriteriado artistico, querido haz este ejercicio, leete a ti mismo dos veces ,”Una persona tan reaccionaria y fascista como el no puede de ninguna manera tocar el tema…ni de chiste…El arte es libertad, búsqueda, conmoción, transgresión…No marketing…Tampoco adoctrinamiento…Es insultante para los verdaderos artistas que los espacios de difusión que les corresponden”, Y TE DARAS CUENTA de que te pierdes en el camino del insulto para reencontrarte en el asqueroso camino de la política (uds. altoperuchos hicieron de la política el asco que es hoy), pero no conforme con destilar veneno contra Carlitos, te las agarras con René y el director, pero que navo y plomo eres, vamos reptil, parece que en esta última parte de tus disparates te encuentras en puntas de pié y con el dedo meñique en alto, porque todo lo que te rodea te asquea, “el magro nivel del teatro popular paceño”, !Ché, cuánto desprecio!, el cherry a la torta se la pones cuando de entrada le dices intrascendente a tu anfitrión, realmente se necesita ser todo un gentleman como el Sr. Rodriguez, para publicar toda esta sarta de malcriadeces que te hace vomitar tu envidia querido navo, para despedirme, te hago recuerdo que “cuando los perros ladran es señal que…, no digo más, el resto es por demás conocido, tan conocido como el odio irracional y al cuete (sin motivo, sin razón, grátis) que le tienen los cholos paceños a los cambitas, tan conocido, como la discriminación sistemática a la que han sometido a los verdaderos aymaras y no conforme con ello, les han lavado el cerebro a estos inocentes, diciéndoles que el camba es discriminador y racista, ¿no son uds. los que les llaman imillas a sus empleadas?, no son uds, los que engrosan las filas de holgazanes que lucran de los impuestos del resto de la población que no es empleado público? ¿no son uds, los que han hecho fracasar la economía del estado con miles de supernumerarios?¿no eres vos otro sobrino de la cuñada de la tía de la esposa del ministro no se cuánto y por tanto, “deben acomodarte” en alguna peguita inventada, aunque sea de mira pulga, para justificar el salario que te envolsillas cada mes?, claro que sí, porque de lo contrario no hablarías con tanto desprecio del género humano que te rodea, tu desprecio nos muestra que no eres más que un pobre resentido, tus palabritas de “hoy por hoy” se complementan con “la explotación del hombre por el hombre”, avinagrado, comete dos terroncitos de azucar y verás la vida de otro color. 🙂

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