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Teoría del caos



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Teoría del caos o el efecto mariposa
Por: Pedro Shimose

No hablo de religión ni de poesía. Hablo de ciencia. En 1963, un matemático y meteorólogo estadounidense publicó un ensayo titulado Previsibilidad: ¿puede el aleteo de una mariposa en Brasil desencadenar un tornado en Texas?. Nadie le dio pelota y todos sonrieron. Nueve años después, en 1972, su teoría se hizo famosa al extremo de que algunos científicos consideran que la revolución científica del siglo XX se debe a tres personalidades: Max Planck y su teoría de la mecánica cuántica, Albert Einstein y su teoría de la relatividad, y Edward Norton Lorenz y su teoría del caos, más conocida como el ‘efecto mariposa’. Su incidencia en nuestras vidas se ha extendido hasta en el arte. ¿De qué hablamos cuando hablamos del efecto mariposa?
Su descubridor acaba de fallecer. Edward Norton Lorenz (West Hartford, Connecticut/EEUU, 23/05/1917–Massachussets /EEUU, 16/04/2008), padre de la teoría del caos –conocida popularmente como el efecto mariposa– fue premiado por las academias de Ciencias de Estados Unidos, Suecia, Reino Unido y Japón. Los científicos japoneses dijeron que Lorenz descubrió el ‘caos determinista’, principio que “ha influenciado profundamente en numerosas ciencias básicas, provocando uno de los más dramáticos cambios en la visión que la humanidad tenía de la naturaleza desde Isaac Newton”.
Empecemos por decir que el descubrimiento de Lorenz fue un chiripazo, un hallazgo fortuito, producto del azar, una auténtica ‘serendipia’. Un día de 1961 se encontraba repitiendo unas simulaciones meteorológicas en una computadora rudimentaria. Notó que, a pesar de que la máquina y el modelo eran los mismos, las proyecciones divergían y seguían caminos opuestos, es decir, los resultados eran completamente diferentes si un factor causal aparentemente insignificante las interfería. Por lo tanto, predecir el tiempo climático con exactitud es imposible, porque un simple error o una simple alteración de los elementos causales (dirección del viento, humedad o temperatura) modifica cualquier previsión calculada con antelación. Con su teoría del efecto mariposa, el científico Lorenz le viene a dar la razón –tres siglos después– al filósofo y científico Pascal, que afirma que la nariz de Cleopatra decidió el futuro del imperio romano.
Lorenz debió ser condecorado en Bolivia porque su ‘teoría del caos’ es muy boliviana. ¿Puede el aleteo de una mariposa en Venezuela desencadenar un terremoto político en Bolivia? La respuesta es afirmativa. Más afirmativa aún si ese aleteo de la mariposa va acompañado de maletines enigmáticos.
Si nos ceñimos al parte meteorológico, sin dar pelota a los discursos oficiales, diremos que el tiempo en Bolivia no termina de escampar. Sigue lloviendo ron y petróleo bolivarianos. Mientras el cielo amenaza tormenta, Hugo Chávez nos ha prometido enviar 250.000 barriles de petróleo al mes. Lo que no ha dicho es cuándo ni cómo. ¿El transporte se hará en buques petroleros o por oleoducto? Venezuela no está al lado.
Muchas mariposas han tenido que aletear, al mismo tiempo, en Caracas, para producir en nuestro país un caos fenomenal. De hoy en adelante deberíamos adoptar como propia la teoría de Lorenz. Desde la fundación de la República nos debatimos en la confusión y el desorden por el aleteo de alguna mariposa.
En la Teogonía de Hesíodo se dice que en un principio era el Caos, en el que coexistían la Noche y las Tinieblas. En la teoría del caos de Lorenz se habla de aleteos de mariposas, lo que nos induce a preguntarnos: ¿por qué un país sencillo ha propiciado un Gobierno de complejidad infinita? La respuesta es simple: el aleteo de alguna mariposa. // Madrid, 25/04/2008.
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