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Confesiones de un chef



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Sebastián Antezana
Por: Ana Guadalupe Peres Cajías

“En la mañana había ido a comprar algunas cosas a la calle Santa Cruz. Cuando regresé a mi casa oí la secadora de cabello que mi mamá estaba utilizando. De repente, mientras abría la puerta escuché que la secadora se detuvo. Ingresé a mi casa, pasaron unos instantes y mi mamá salió emocionada, me abrazó y me dijo que recién me habían llamado para decirme que había ganado el Premio Nacional de Novela (…) Mi primer sentimiento fue incredulidad”.

Así recuerda Sebastián Antezana Quiroga (25) el momento del 20 de mayo cuando recibió la noticia de que su obra La toma del manuscrito, que había elaborado durante un año, había sido merecedora del galardón más importante de las letras bolivianas. Pero este joven escritor licenciado en Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) no sólo es amante de los libros: la cocina es otra pasión.

El hijo de Marisol Quiroga, la ministra de Educación durante la Presidencia de Carlos Mesa, recuerda que su madre, quien también estudió Literatura, fue una de quienes impulsaron su amor por las letras.

Cuando pequeño, leía junto a ella Los maravillosos barcos, un libro que mostraba diferentes modelos de naves marítimas. De ahí se interesó por diversas colecciones, como Elige tu propia aventura, Barco de papel y otras.

Además de su progenitora, Antezana menciona que su padre, Mauricio Antezana, y su abuelo materno, Marcelo Quiroga Santa Cruz, el líder socialista asesinado durante la dictadura de Luis García Meza, influyeron en su amor por las letras.

“Todo mi ambiente estuvo metido en lo que es la literatura. Siempre he leído mucho (…) Más de ‘chango’ que ahora”.

Paralelamente a su gusto por los libros, comenzó a sentir una gran atracción por la música. Así, entre 1994 y 1997 estudió batería. “Amo la música, fue uno de mis anhelos”. Sin embargo, tuvo que detener el aprendizaje de acordes y notas ya que había descuidado sus estudios en el colegio San Ignacio de La Paz.

En ese tiempo, tomó la decisión de estudiar Literatura y dice que ésta es la rama en la que más ha podido “crecer como persona”.

Justo un año antes de iniciar su carrera también le interesó la gastronomía. “Siempre he tenido un enorme gusto por la comida, pero nunca la había analizado en profundidad hasta el año 2000”. Entonces, buscó información culinaria en internet, en programas de televisión y libros, y en 2005, mientras continuaba con sus estudios universitarios, ingresó en la Escuela Hotelera para ser chef. Dicha carrera dura tres años pero sólo estuvo seis meses, por sus estudios en la UMSA.

En todo caso, en 2006, cuando sólo le faltaba la tesis para obtener su licenciatura, se animó a ser chef del restaurante Casa de Pandora, que se encontraba en el pasaje Gosálvez, entre la 6 de Agosto y la avenida Arce. “Fue una experiencia superdiferente. No es lo mismo cocinar en tu casa, con tiempo, para cuatro personas, que para 150 que además piden diferentes platos”. Trabajó siete meses.

Actualmente no descarta volver a la gastronomía, y para no perder la práctica cocina para sus allegados de vez en cuando. “Lo que más me gusta preparar son los mariscos”. Además, combina su pasión literaria con la culinaria mientras lee Confesiones de un chef, de Anthony Bourdain.

Foto: David García
Fuente: www.laprensa.com.bo



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