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Jodiendo un poco



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‘Jodemos’
Por: Pedro Shimose

El golpe militar de Todos Santos de 1979 fue un golpe civil. Instigado y dirigido por Víctor Paz Estenssoro, tuvo por único objetivo derrocar al entonces presidente Wálter Guevara Arze. Uno de los civiles conjurados relata así la escena final de aquella tragicomedia: “La histórica reunión del CPN del MNR de la tarde del 1 de noviembre de 1979 en la casa de Edwin Rodríguez llegó a su fin. En el momento de las despedidas, Paz dio la mano a varios dirigentes que le rodeaban y llegó a la persona de Guillermo Bedregal. Éste, a tiempo de estrechar la mano del líder del partido le interrogó:
-“Jefe, ¿entonces todo este trabajo de meses, todos estos compromisos y desvelos son un simple error?”.
Paz Estenssoro respondió con su clásico acento chapaco:
-“No, doctor. ¡El objetivo de fregar a Guevara lo hemos cumplido!” (Doy la cara, por Guillermo Bedregal Gutiérrez, La Paz, Editorial Jurídica Zegada, 1995, p. 176).
El verbo ‘fregar’ es un americanismo que significa fastidiar, molestar, jorobar, causar daño o perjuicio a alguien. En México se dice “¡ya la fregamos!” para indicar que algo resultó mal. O sea que fregar es lo mismo que joder. ¡Ya la jodimos! Es decir, ‘fregamos’ es lo mismo que ‘jodemos’.
Dicho esto y si nos fijamos bien, la caudalosa corriente autonomista que amenaza con inundar el valle encantado del Estado centralista no es un movimiento anticolla, racista, regionalista, antipaceño, separatista ni independentista. El único movimiento secesionista es el de la Nación Aimara (MRTK, del ‘Mallku’ Quispe), cuyos postulados básicos han sido asumidos por el MAS que hoy gobierna Bolivia, al colocar en puestos clave de la administración a varios kataristas confesos: Vicepresidencia, Relaciones Exteriores, Educación, Justicia, etc. La Constitución del MAS encubre muchos enunciados del katarismo.
En buen romance, el pensamiento autonomista ha puesto en evidencia la ausencia de democracia en el seno de los partidos políticos. Éstos han adolecido de un déficit democrático que se llama caudillismo, centralismo burocrático, autoritarismo, abuso de poder, prebendalismo, nepotismo y corrupción. Se da el caso de que hasta la designación de un portero debe llevar el aval del poder central y la anuencia del ministro de turno o de sus testaferros. Nada digamos de los interminables procesos judiciales donde los pobres siempre pierden por falta de recursos para movilizarse a los centros de poder.
Esta mala costumbre antidemocrática se practica en todos los partidos políticos. Las listas de candidatos a senadores y diputados, por ejemplo, son impuestas a dedo por los comités centrales de los partidos –de todos los partidos– desde La Paz. No son paceños todos los que ejercen el dedazo centralista. Pueden citarse casos escandalosos de políticos profesionales que siendo oriundos de otras regiones terminaron siendo, por imposición centralista, diputados y senadores por Pando, a cuya capital –Cobija– sólo acudían en busca de votos para seguir instalados en el Parlamento por cuatro años más, sin hacer nada por la región que ellos representaban. Fue el caso del senador Ñuflo Chávez Ortiz, senador perpetuo por Pando… hasta que se peleó con la cúpula ‘pazestenssorista’ instalada en La Paz y lo echaron para poner a otro advenedizo. Como puede verse, ni Chávez Ortiz ni Paz Estenssoro eran paceños.
De este mal adolece ‘Podemos’, partido opositor que no hace oposición y que en dos memorables ocasiones ha metido la pata: una, al prolongar las sesiones de la Asamblea Constituyente, y dos, al aprobar el referéndum revocatorio del Gobierno. ‘Podemos’ coincide con el MAS en su visión centralista del poder aunque disienta de todo lo demás. Jodidos estamos en un país donde la política se concibe como el arte y la ciencia de fregar a los demás. Por lo tanto, mientras podemos, jodemos. Con viagra o sin viagra bolivarianas. / Santa Cruz de la Sierra, 06/06/2008.
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