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Las malas palabras
Por: Ramón Rocha Monroy

Las malas palabras son las más vivas y graciosas de cualquier lengua, en especial cuando mueven a risa por su picardía y no cuando ofenden. El vocabulario iberoamericano es afortunadamente inmenso y variopinto, y sabemos cultivarlo. En cambio, un caso extraño es el del cine de Hollywood que desde los 70s se ha enamorado de la palabra fuck al punto que ha establecido récords. En los 70s se escuchó tan sólo una vez en una cinta; en “Scarface”, Al Pacino y compañía elevaron el récord a más de 200 veces y años después esa marca fue batida con un procedimiento ingenioso: una madre histérica riñe a sus dos bebés y les pregunta si creen que su fáquin padre se dignará acompañar a su fáquin mujer a visitar el fáquin mall para comprar dos fáquin pañales. Los bebés quedan solos, cada uno en su cochecito, y resulta que del discurso materno captaron sólo una palabra: fuck, fac, fac, fac, que repiten como patitos hasta romper el récord de Scarface. “Fuck”, un documental difundido por Cinemax, muestra infinitas variantes del verbo to fuck al igual que los mexicanos juegan con el verbo chingar. En fin, si uno busca en Wikipedia la palabra “fuck” se va a encontrar con una etimología caprichosa y no con la que sabíamos: que en las casas de los puritanos de Nueva Inglaterra se fijaba un cartel que decía F.U.C.K.: Fornication Under Convencement of the King. Uno de los links muestra el récord de la palabra en el cine y por cierto que Scarface bajó de lugar hace mucho, pues el récord lo tiene el documental “Fuck” con más de 800 entradas.

La lengua castellana está mechada de palabras linajudas y milenarias que se convirtieron en malas palabras. Tal es el caso de caraxo, uno de los apelativos del pene, que se usa por lo menos desde el siglo XI. Camilo José Cela elaboró un célebre diccionario secreto de la lengua que fue emulado por un jesuita filólogo ecuatoriano para el ámbito latinoamericano. Ambos buscaron las acepciones regionales de la vagina, el pene, los testículos, el culo, el coito y las deposiciones sólidas y líquidas. La picardía, palabra que viene de picar, según estudió Octavio Paz, tiene sus raíces en el sexo y en el arte de amar, pero también en esa zona colindante.

Cuentan que un fraile joven hacía un crucigrama y de pronto le pregunta a su superior sobre una palabra que termina en “oño” y tiene 4 letras. El superior le dice: “Moño” y el novicio le contesta: “Padre, ¿por si acaso no tiene un borrador? Por ahí va mi mala palabra favorita, la más dulce y menos ofensiva. Definitivamente la recomiendo.

Las estrellas más famosas de Hollywood dicen continuamente palabras que en castellano evitan usar nuestras damas. No es difícil que Nicole Kidman diga: “Move your ass”, que quiere decir “Mueve tu culo de aquí” o “Sal de aquí”. Hasta hace poco “sal de aquí” se decía “get out here”. Hoy las estrellas dicen: “Fuck off”. En fin, la más puritana de las estrellas suele insultar usando la palabra “asshole”, referida al culo pero traducida púdicamente como “imbécil” o protesta diciendo que algo es puro “bull shit”, literalmente, mierda de toro. ¿De qué avergonzarse entonces?

Fuente: www.ecdotica.com por gentileza de Ramón Rocha Monroy



Una Respuesta »

  1. ¡Qué buen artículo, cortito y sustancioso!
    Me acordé de la investigación que un amigo, Juan Menie, hizo en los urinarios públicos santiaguinos, y que llamó “hermenéutica peniana”.
    Encontró estas perlas: el pilón de la dicha, el clarinete con bigotes, el chinito tuerto, el cabeza de bombero, el cara de haba, el cordón del franciscano, el guerrero calvo, el atado de nervios… hay otras.
    Mi hijo estuvo tocando en una banda metalera llamada “Madre Foca”, y circula una por ahí bautizada Father Mucking…

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