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Tukson. Historias colaterales

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Giovanna Rivero
Por: Edmundo Paz Soldán

Si Giovanna Rivero fuera una escritora mexicana, hace rato que estuviera publicando en Anagrama o Tusquets; si una argentina, hace rato que hubiera ganado un par de premios importantes y habría sido traducida al francés o al alemán. Como no lo es, las cosas tardan más de lo que deberían. No importa: los que conocemos el secreto sabemos que es cuestión de tiempo para que los lectores fuera de Bolivia se enteren de que Giovanna ya es una escritora latinoamericana de primer nivel.

El último libro de Giovanna, Tukzon: historias colaterales, acaba de ser publicado por La Hoguera, una emprendedora editorial de Santa Cruz que en poco tiempo se ha convertido en un referente imprescindible de la narrativa boliviana contemporánea. Giovanna ha logrado esa rareza: reiventarse por completo de un libro a otro, y dar, a la vez, un salto cualitativo admirable. Los cuentos de Tukzon van, de a poco, armando una novela: la historia de una periodista de una revista freak, a la que se le ha pedido escribir una reportaje sobre los “coyotes”. Tukzon transcurre en un Estados Unidos en el que el futuro ya es el presente: no es un libro de ciencia ficción, pero sí uno sobre, entre otras cosas, el impacto del imaginario de la ciencia ficción en la vida cotidiana.

Nada en este libro de choques de culturas es casual. El título, por ejemplo, tiene una explicación rebelde: “Escribo Tukzón para no olvidar cómo no se pronuncia. Las extranjeras tenemos líos con esa pronunciación. De hecho, quieren que nos comamos la K. Por eso mismo escupo la K”. Los textos se desplazan por algunos de los paisajes más emblemáticos de los Estados Unidos -Miami, New York, el Sur, el Midwest–, y aparecen, en frecuente colisión, policías y polizontes, presidentes e inmigrantes ilegales, escritoras becadas y jóvenes extraviadas. Los personajes extrañisimos se suceden sin descanso, y todos tienen una razón de existir más que justificada: el agente H., Ariadna Némesis, o la adolescente que muere en el atentado a las Torres Gemelas y luego, desde otra vida, nos cuenta cómo fue que ocurrió lo que ocurrió: “Mientras volaba pensaba en mamá y en cómo ella no quería que yo fuese con Sue o Amber a tocar el saxo o la guitarra, según cómo se iba rasgando el día, en la azotea de la Torre Sur, donde nos turnábamos con un par de argentinos que bailaban tango, una música tristísima que quizás fue lo que atrajo tanta mala suerte”.

“Nieve”, “Desierto”, “Noche”, “Other Voices”, “Viaje a Broaway”: estos cinco relatos son de antología. Estoy seguro que otros lectores descubrirán más.

Fuente: www.elboomeran.com


El caballero de la noche

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El señor de La noche
Por: Marcelo Suárez Ramírez

(A lo largo de casi siete décadas, Batman el mítico personaje de historieta creado por Bob Kane, ha permanecido en la mente del público, gracias a las diversas adaptaciones a la TV y el cine que se han realizado).
Cuando Chris Nolan aceptó la tarea de dirigir la muy esperada segunda parte de su exitoso filme de 2005 Batman inicia, sabía en qué se estaba metiendo. Sin embargo, el cineasta británico admitió estar nervioso cuando se preparaba para hacer la continuación de Batman, porque El caballero de la noche necesitaba superar en audiencia a su antecesora.
Dirigir una película de Batman para satisfacer a todas las audiencias es aún más difícil porque el ícono del cómic ha sido inmortalizado en televisión y en el cine una y otra vez, incluyendo la serie fílmica que comenzó con Batman en 1989 y que terminó en 1997 con Batman y Robin.
Han sido tan diversas las máscaras de Batman a lo largo de estos casi 70 años, desde que la historieta apareciera por primera vez en 1939, que no se puede afirmar que existe un criterio unitario al momento de decir cuál ha sido el mejor de todos, pues varias generaciones han crecido con un héroe que ha ido mutando a través del tiempo a la par de los cambios sociales, llegando a ser influido por el avance de la tecnología.

El GÉNESIS
El hombre murciélago fue creado por el artista Bob Kane y el escritor Bill Finger y publicado por DC Comics. Su primera aparición fue en Detective Comics Nº 27, en la historia titulada El extraño caso del sindicato químico, de la editorial estadounidense National Publications, en mayo de 1939. El personaje central de la historieta era Bruce Wayne (o Bruno Díaz), el joven multimillonario que se oculta tras la máscara de Batman. Es un misterioso empresario que presenció el asesinato de sus padres cuando era niño y a partir de este hecho decidió entrenarse física y mentalmente para combatir el crimen.
El éxito conseguido por Superman, en Action Comics, impulsó a los editores de DC Comics a crear más superhéroes para sus títulos. En respuesta, Bob Kane creó un personaje llamado El Bat-Man, que vestía medias rojas, botas negras y un antifaz además de dos alas que sobresalían, figurando ser alas de murciélago. Su colaborador Bill Finger le ofreció algunas sugerencias, como cambiar su antifaz por una capucha, dibujarle una capa en vez de alas, proporcionarle guantes y retirar las secciones rojas y brillantes del traje.
Numerosos aspectos de la historieta fueron inspirados en la cultura popular de los años 30. Kane percibió, especialmente, la influencia de las películas La Marca del Zorro (1920) y The Bat Whispers (1930), aunque Finger dijo que se inspiró en personajes literarios, como The Shadow y Sherlock Holmes.

SANTOS AVANCES
A mediados de los años 60, Batman fue llevado a la pantalla chica con Adam West como protagonista de una producción humorística, que marcó a varias generaciones imponiéndoles un lenguaje que aún perdura, con expresiones coloquiales. La euforia se reavivó en 1989, al conmemorarse el cincuentenario de la aparición del personaje del cómic, por lo que Warner Bros decidió llevarlo al cine, encomendándole a Tim Burton la tarea de rescatarlo, el cual se inspiró en Batman Año Uno, el cómic escrito por Frank Miller y dibujado por David Mazzucheli, que se publicó originalmente en 1986.
Burton le dio a Batman su propio sello, mostrando a un ser oscuro y vengativo interpretado por un Michael Keaton por el que nadie apostaba un centavo, pero que al final dio la sorpresa. En Batman (1989), Jack Nicholson mostró su carisma y versatilidad en su papel del Guasón.
En 1992, Burton dirigió Batman regresa, en la que Michael Keaton se enfrentó a una doble amenaza constituida por el villano grotesco Pingüino (Danny DeVito) y la hermosa Gatúbela (Michelle Pfeiffer).
En 1995 la Warner decidió jugársela en Batman eternamente, bajo la batuta de Schumacher y un nuevo protagonista: Val Kilmer como Bruce Wayne. Este tercer episodio de la moderna saga colocó dos villanos: Dos Caras, con un sorprendente Tommy Lee Jones, y Jim Carrey, que interpretó al Acertijo, que interpreta a un científico superdotado, a quien la ambición lo llevaría por senderos equivocados. En el filme aparece el joven acróbata de circo Dick Grayson, cuyos padres fueron asesinados por Dos Caras, quien se convertirá en Robin, el inseparable compañero de Bruce Wayne.
La mano de Schumacher borró de tajo el oscurantismo de Batman y lo sacó de su aislamiento para someterlo al absurdo. Dos años después llegó a la pantalla grande Batman y Robin (1997), pero con un nuevo protagonista en el papel central, responsabilidad que cargará George Clooney, calificada por la crítica como la peor de todas las versiones, sobre todo por la triste actuación de Arnold Schwarzenegger como El Señor Frío.
En 2004, Christopher Nolan, se hizo cargo de Batman inicia, una adaptación distinta sobre las andanzas de El hombre murciélago, con Christian Bale como el superhéroe, además de Michael Cane, Morgan Freeman y Katie Holmes, centrándose en los orígenes de la leyenda de Batman y en los motivos que provocaron al Caballero de la noche emerger como la fuerza del bien en Ciudad Gótica.

Batidatos

Dentro del mito del cómic, Batman es el álter ego de Bruce Wayne o según algunas interpretaciones, Bruce Wayne es el álter ego de Batman, sólo una máscara para proteger su yo verdadero, que es el justiciero que creó después de la muerte de sus padres y así afrontar la tarea de luchar contra el crimen y evitar que otros mueran injustamente a manos de delincuentes.
Wayne protege su identidad y sólo un número muy reducido de individuos conoce su álter ego de superhéroe, incluyendo a Alfred Pennyworth, Robin, Oráculo, Nightwing, Superman, Mujer Maravilla, Aquaman, Flash y Linterna Verde. En ciertos cómics, algunos de sus enemigos han descubierto su identidad a lo largo de los años, como: Black Mask, Ra’s al Ghul, Hugo Strange, el Acertijo y Bane.
Según las cifras de Internet Movie Datebase (IMDb) éstas han sido las recaudaciones de los últimos filmes del enmascarado: Batman (1989), recaudó $us 413 millones; Batman regresa (1992), 282 millones; Batman eternamente (1995), 336 millones; Batman y Robin (1997), 237 millones y Batman inicia (2005) 371 millones, todas a nivel mundial.
La inesperada muerte de Heath Ledger (foto), que, según la crítica estadounidense, ofrece al mejor Guasón de todos los tiempos en el filme que se estrenó el pasado 17 de julio en todo el mundo, no ha hecho más que alentar la ‘Batimanía.
Bale tiene contrato firmado con Warner para encarnar a Batman en una tercera película, no así Nolan, que dejó abierto un signo de interrogación respecto a su futuro.

Fuente: El Deber


Un cuento de Miguel Lundín Peredo

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El velorio de una guitarra sin cuerdas
Por: Miguel Lundín Peredo

Fue mi primera guitarra. Mi padre me la compró durante ese verano que había estallado la guerra civil en España, recuerdo que los milicianos marchaban por las calles y el pueblo se había convertido en un campo de batalla. Franco lideraba a su ejército, siempre tuve la seguridad que el conflicto acabaría con su victoria.

Mi padre, columnista del periódico ABC, era un rojo que atacaba el régimen franquista. Sus artículos ocasionaron que nuestra familia fuese deportada a Marruecos en 1939. Mi familia vivió exiliada en ese país hasta 1946. Mientras tanto, yo aprendía a tocar guitarra recibiendo clases de un amigo de la familia que era muy bohemio y tocaba espléndidamente; usaba su talento para dar serenatas a sus conquistas amorosas.

Este caricaturesco hombre hablaba utilizando diálogos de la obra “Don Juan Tenorio” de Tirso de Molina, mi maestro de guitarra creía que esa peculiar manera de expresarse era original y atractiva para los oídos de las mujeres. Muchas chicas creyeron que él era poeta, no sabían nada sobre la verdadera procedencia de los románticos diálogos de aquél que admiraban. Muchas veces observe a lindas muchachas suspirar por mi profesor de guitarra y alabar sus sentimentales frases. Frases que eran monólogos plagiados del don Juan Tenorio.

Lamentablemente no pude desenmascarar a mi talentoso profesor porque a pesar de ser un fraude poético, era una persona muy simpática. Admito que muchas veces tuve la oportunidad de dirigirme a las muchachas que suspiraban por él para decirles “Oye, lee la obra Don Juan Tenorio del dramaturgo Tirso de Molina y descubrirás, después de leer sus paginas, que el hombre que admiras seduce tu corazón usando frases del personaje principal”.

Desperdicié esas oportunidades por respeto al hombre que me enseñaba a utilizar las siete notas musicales con la misma destreza de un bohemio experimentado. “Niño, tocar una guitarra, para crear sublimes notas musicales, es un acto de arte similar al de acariciar la piel desnuda de una doncella, para arrancar de las teclas de su cuerpo una silenciosa canción de amor. Una guitarra es como una mujer, si sabes tocar correctamente a una mujer -decía- serás un hombre feliz , recompensado con la fidelidad de aquella que tus manos posean, si sabes tocar a una mujer ella se entregará sin pudor. Si sabes tocar una guitarra podrás deleitar tus oídos con la magia de la música. Nunca olvides que una guitarra es simbólicamente una mujer que emite sinfónicos sonidos”.

Las clases de este poeta plagiador, consciente de los monólogos de “Don Juan Tenorio”, me capacitaban para aprender cosas sobre ese misterio llamado mujer. Durante cada sesión me fui perfeccionando y aprendí a utilizar magistralmente la guitarra.

Una tarde, mientras caminaba en la calle con mi guitarra, unos pandilleros juveniles se interpusieron en mi camino y me propinaron una brutal paliza que me envió a la cama por un buen tiempo. Mientras estaba recuperándome, recibí la noticia de que mi maestro de guitarra, nuevamente afincado en España, había muerto asesinado por un marido celoso. Su muerte me entristeció.

Ese mismo día mis padres decidieron viajar a Bolivia, al llegar allí nos mudamos a Valle Furtivo, en ese lugar, mi vieja guitarra perdió sus cuerdas en otra pelea motivada por mi mala costumbre de sentirme un miembro de una raza superior. Decidí guardar la guitarra hasta hoy.

La muerte de mi profesor de guitarra es un recuerdo trágico de mi infancia. Ahora he decidido sepultar esa reminiscencia en un acto simbólico que he llamado “El velorio de una guitarra sin cuerdas”.

Ya cavé el hoyo donde sepultaré este objeto de mi infancia. A mi lado tengo el cráneo de mi profesor de guitarra, que robé de un cementerio de Málaga. Mientras observo la calavera pienso en el hombre cuyo talento fue grandioso para conquistar mujeres, coloco la guitarra al lado del cráneo y formo un circulo de velas alrededor de ambos objetos.

Me siento en una silla y comienzo el velorio de la guitarra sin cuerdas, para sepultar un suceso de mi pasado, junto a un muerto que fue parte de mi vida, cuando aprendía que tocar una guitarra es un arte similar al de tocar a una mujer.

Fuente: www.ecdotica.com


NUEVA NARRATIVA BOLIVIANA

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Miguel Lundin Peredo: un brucolaco andino en Halland
Por: Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Los niños de los vecinos chillan con una estridencia que jamás alcanzará ninguna ciencia-ficción. Y ya que hablamos de monstruos, de seres que pueblan a veces -como hoy- la realidad, y otras se agitan en sueños, vale la pena referirse a un creador onírico-concreto de ellos, a una novedosa síntesis de modernidad y tradición, de tierra y universo, de afición literaria y de libertad de creación: Miguel Lundin Peredo.
Ayde Mori canta Jarnana, tradicional balcánico. Ello para poner énfasis en algo que abunda en la creación lúndica: misterio, suspenso, la convergencia de los negros caballeros medievales de Walter Scott -luego de Tolkien- con Hellboy.
No me mueve ánimo de ser visionario que somete a la posteridad la verdad de sus aseveraciones, dudosas con más, incluso para mí. Llanamente deseo hablar de la obra de un joven escritor boliviano, radicado en Suecia, para quien quizá esa lejanía ha sido fructífera, aliviándolo del virus pagano de mediocridad que impera en el país, y que sociólogos y críticos deberán desnudar y hallarle teórica solución a corto plazo.
No me refiero a que en Bolivia no haya buenos escritores. Los hay, contados pero existen. Y aquellos que pudieran ser mejores, crecer en un arte que no sólo es inspiración sino trabajo (remontándonos al viejo Wilde), son atenazados por la desidia alrededor que se extiende como lodo sobre el panorama nacional.
Lundin Peredo, dichoso él, escapó de las garras de un malhechor que él mismo podría haber inventado: macabro demonio antiletrado que se alimenta de las buenas páginas de los manuscritos de los oscuros, ignotos, aindiados autores. Demonio que se escuda en la tradición, en el racismo, en las faldas de la abuelita y la tiíta, del profesor y del fraile (padrecito), en las botas hediondas del ejército y en la malsana mezquindad que nos caracteriza. A Dios gracias (Dios ha muerto) vive en la región de Halland, Suecia, y añora aquel bello y maldito polvo que recordamos todos, la multifacética Bolivia cuyo único error y mal destino fue parirnos -a nosotros, bolivianos-. En Halland, Lundin Peredo remonta su imaginación al rincón “perdido” y la suma a la amplia gama de sus lecturas como a su ajeno a medias) entorno, para dar lugar a una auténtica originalidad que tiene que ser provechosa para animar la caducidad de nuestras letras. Al decir caducidad no me refiero a los temas, que muchos tenemos y muy ricos, más bien a la falta de entereza para hallar un camino propio, una literatura verdaderamente nacional, así hable, como en el caso de Miguel, de atormentados vampiros o de mutantes duales, caso Mature Tinku Fighter, Kosovo Orchid, Araña Argentina, Veneno Lúndico, todos personajes de una irrepochable y ambiciosa galería de seres que alternan ambos mundos, todos los mundos como su progenitor.
Miguel Lundin Peredo no apuesta por la imitación, intenta abrirse por un paso cerrado en artificio; representa de manera genuina su juventud (nace en 1983, en Santa Cruz). Generación que crece bajo el augurio de la tecnología, cuyos márgenes desbordan en lo extenso como en lo intenso, con una búsqueda particular de asociar lo antiguo, hasta lo mítico, con la pantalla del computador, con una contemporaneidad avasallante. Es el tiempo, aunque lo fue también para nosotros, del comic, de la televisión, de la animación por computadora cada vez más sofisticada, de la explosión del cine como fenómeno de masas, y de la asunción de éste como parte del erario personal y casero a través del video y del DVD. Epoca que rescata a Leónidas y sus espartanos y adapta su historia a una estilizada y notable cinta (300), producto de alta tecnología. Ello no descalifica a los griegos clásicos y se puede continuar leyendo a Eurípides, o a Jenofonte, o acerca de las Termópilas sin desapreciar los productos artísticos de hoy.
Miguel Lundin Peredo inventa (crea, imagina) el Realismo Lúndico (una variación de su apellido), que sin descartar lo mágico penetra en las ansiedades y deseos ocultos del individuo; en la antesala donde el sueño y lo cotidiano se entremezclan, en un espacio donde la violencia ha establecido raíces y donde se disputa la eterna brega entre el Bien y el Mal.
Heredero de Mad Max y de Belphégor, el fantasma del Louvre que se remonta al asirio Baal-Peor; del cine extraordinario de Delicatessen o La Cité des enfants perdus; de Vidocq y la narrativa fílmica de Guillermo del Toro, Miguel Angel Lundin propone, por primera vez en nuestras letras, una auténtica universalidad, que junto a la herencia de Tolkien o C.S. Lewis ¿Poe?, Stephen King, entre otros, debe también su notable intención al ancestro autóctono, urbano y creativo de autores como Víctor Hugo Viscarra, sito en la extraña ciudad de La Paz (Olympuscollo en la obra de Lundin), donde “la realidad es más macabra que la fantasía” (lo diría él).
Fuente: www.ecdotica.com


Preposiciones

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Cacería de gazapos
Por: Pedro Shimose

Un caricaturista se pelea con la sintaxis. En uno de sus diálogos se lee: “El Gobierno las mentiras de Rada las convierte en escándalo…” (El Mundo, 22/06/08). Lo correcto sería decir: “El Gobierno convierte en escándalo las mentiras de Rada…”.
Otros cometen errores de concordancia. Leo: “Cerca de un millón de habitantes carecen (sic) de cédulas de identidad” (El Diario, 03/06/08). Debería escribirse: “Cerca de un millón de habitantes carece de cédulas de identidad”, porque el verbo ‘carecer’ concuerda en número con el sujeto “un millón de habitantes”, singular, pues se habla de “un millón”.
Reviso la hemeroteca familiar y me topo con el titular de un diario que comenta la belleza imponente de una ‘magnífica’ modelo. Dice: “Ella es un placer ‘a’ la vista” (sic) (EL DEBER, 04/03/07). Debería decirse: “Ella es un placer ‘de’ la vista”. A propósito, les contaré una anécdota. En una conversación con Dámaso Alonso, en ese entonces director de la Real Academia Española, le pregunté sobre un libro de poemas que él preparaba desde hacía tiempo:
-¿Cuándo publicará Gozos a la vista?– le pregunté.
-¡Ya quisiera yo tener gozos ‘a’ la vista!– me respondió pícaramente.
El título verdadero era Gozos de la vista y contenía poemas sobre la belleza contemplada. Tal el caso de la ‘magnífica’ fotografía publicada para regocijo de los lectores.
Un comentarista declara, a propósito de los despropósitos del Presidente: “De todas maneras, todavía está a tiempo ‘para’ (sic) arreglar esta situación” (ED, 27/06/08). Debería decirse: “De todas maneras, todavía está a tiempo ‘de’ arreglar esta situación”. Tal como están las cosas, parece que al ‘Presi’ no le da la gana de rectificar nada.
El uso de los verbos en español no resulta nada fácil. A veces, incurrimos en el error de inventar verbos innecesarios. El otro día, sin ir más lejos, un diario nos sorprendió con el siguiente titular: “El Gobierno irrespetó (¡!) / la institucionalidad” (El Nuevo Día, 11/06/08) al informar de la anómala designación del nuevo comandante general de Policía. No existe el verbo ‘irrespetar’. Por lo tanto, es más correcto decir: “El Gobierno no respetó / la institucionalidad”. Y si se quiere evitar la cacofonía: “El Gobierno violó / la norma institucional”.
Otro titular llamativo: “Sudán: un avión ‘se arde’ (sic) / y mueren 30 de los 204 pasajeros” (El Nuevo Día, 11/06/08). El verbo ‘arder’ no es reflexivo. Bastaba con decir: “Un avión arde en Sudán / y mueren 30 pasajeros”.
Otra noticia nos informa que, en el referéndum tarijeño, “el MAS apuesta ‘a’ (sic) la abstención” (El Nuevo Día, ídem). Debería haberse escrito: “El MAS apuesta ‘por’ la abstención”. Como es sabido, el MAS perdió la apuesta.
Entregarse ciegamente a las nuevas tecnologías informáticas tiene sus bemoles. Un periódico cruceño descuida la corrección cuando publica: “Quien más cambios va tener (sic) va ser (sic) el Gobierno boliviano, que se va ver (sic) obligado a tomar en serio…” (El Mundo, 22/06/08). Quien va a tener que tomarse en serio estas deficiencias técnicas va a ser el jefe de Redacción, porque en correcto castellano debe decirse: “Quien más cambios va ‘a’ tener va ‘a’ ser el Gobierno boliviano, que se va ‘a’ ver obligado a tomar en serio…”. La preposición es una partícula invariable que une dos palabras estableciendo una relación de dependencia entre ellas. ¡Las preposiciones, colegas, las preposiciones! // Riberalta, 18/07/2008.
Fuente: EL Deber




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