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La fiesta pagana



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La fiesta pagana se desborda desde el lenguaje del cómic
Por: Mabel Franco

Una celebrada exposición de la obra de once historietistas que trabajan en La Paz vence lo efímero de esa forma de encuentro con el público y se asienta en las páginas de un libro.

Nació como una exposición, con obras colgadas de los muros; de muros de distintos lugares del país y del Convento de Santo Domingo (Coricancha, Perú). Las obras viajeras y festivas seguirán su itinerancia, según informa la curadora Avril Filomeno, pero La fiesta pagana ha sido atrapada entre las tapas de un libro que poco tiene que envidiar a la muestra original, tal el colorido y despliegue del trabajo de once artistas a lo largo de 72 páginas.

La fiesta es el centro de este libro, abordada desde el lenguaje de la historieta. Artistas radicados en La Paz, una urbe que baila y celebra todo el año, recibieron el encargo de crear una obra. Las respuestas salieron en forma de dibujo, pintura, fotografía, arte digital, en todo caso recursos para ahondar en la poesía de la mirada personal. El libro de cuidadosa edición abre con un trabajo exquisito. Devoción, de la artista Susana Villegas, se acerca al Carnaval de Oruro a partir de una joven bailarina de la diablada. El abrazo, la fusión con los demonios de esta fiesta se hace carne y las lecturas posibles son múltiples.

En La cita, Alejandro Archondo se deja llevar por el romanticismo y narra el reencuentro de dos viejos amantes el Día de Difuntos. No hay palabras, sólo imágenes y la habilidad de este historietista para jugar con planos y con el suspenso, además de recoger sutilmente las creencias populares en torno a esta fiesta.

Jorge Siles recurre a la fotografía, que dramatiza con recursos gráficos y con el texto que adquiere importancia decisiva para tomar y darle un giro personal al sentido del Jach’a tata Danzanti, esa danza ritual que termina con la muerte del protagonista.

Alasita, de Avril Filomeno, le sirve a esta artista para confiar su propia historia de forastera, atrapada primero por el afán de comprender a toda costa y liberada luego por ella misma.

Experto en la técnica de dibujar con el cursor, Joaquín Cuevas usa las viñetas de su Larva Diablo para cruzar historias, tiempos, frustraciones y desahogos canalizados por la fiesta.

El oso de Al-Azar es otra joya en este libro que se completa con los trabajos de Iván Cáceres, Alexandra Ramírez, Edwin Álvarez, Paula Guardia y Frank Arbelo. La rutucha o el rito de cortar el cabello “de vientre” del niño, el Día de Difuntos debiendo convivir cada vez más con Halloween, la nostalgia del migrante curada con la danza y otras facetas de la celebración no exenta de dolor se presentan ante el lector.

Hay que aplaudir a los artistas por este conjunto, y hay que hacer lo propio con Laboratorios Vita, la empresa que con su auspicio ha hecho posible que La fiesta pagana venza lo efímero de la exposición para hacerse parte de la biblioteca de los amantes del género, de la fiesta o de ambos. La fiesta pagana. La Rosca Cómics. La Paz, 2008.

Fuente: La Razón



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