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Cuento de Warikasaya



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Bloqueo
Por: Manuel Monroy Chazarreta

Tengo que ir a Oruro a dar un recital, los orgullosos quirquinchos me esperan con sus bigotitos y su caparazón precolombino. Cerquita es… confiado estoy. Llego a la terminal de La Paz como ek’eko. – Un pasaje a Oruro, joven –, digo. – Su riesgo será, los loqueadores todavía están, yo le vendo, pero después no reclame –.
– ¿Qué cosa voy a reclamar? –
– No se… después quieren que se les paguen las heridas –.
– Uyyy que exagerado…ya, déme mi boleto. –
Subo al bus, pocos somos, atrás una doña bien embarazada muge pasankallas, otra le cambia pañales a la guagua, oloroso está el ambiente; quiero recostarme y el asiento se va hasta el fondo. El de atrás gruñe, – más cuidado, pues –.
– Yaaa… mi culpa es acaso? –
– Siéntese bien, además soy del San José –, me dice con cara de minero a punto de dinamitarse.
Por fin sale la flota, puro chillido; está lesionada por todo lado. Una cumbia nos arruga el oído. Cuando estoy por dormitar atragantado de polvo, un chango me despierta de un jauk’aso, – Boleto, boleto –, – calmate cuate –, – yo qué sé pues –, me dice con su llaucha brotando de una caries.
En la tranca suben chorizos… choclooos… empanadas, – ¡Patitaaas, patitaaas, sopa en bolsa con bombilla… – chilla una doña con su guagua de seis años en la espalda. El de San José compra de todo. – Ya, aishtá, para que no te rrrrayes –, me lanza desde atrás una cabeza de cordero que cae en mis faldas. No me gusta, pero tengo que comer, poray se dinamitea y toditos nos jodemos. Vuelve la flota a sus lamentos, el altiplano yace congelado en su sol matutino, dormito contando olores.
De pronto frenazo, gritos, – ya pues dejame pasar –, dice el chofer, – nada carajo, bloqueo es –.
– ¿Pero porqué? –
– Qué te importa, media vuelta, viva Bolivia, día del mar… –
Se arremolinan varios originarios con palos y hondas, faltan las flechas y una de cowboys estaría viendo. Audazmente me bajo, imploro: – Hermanos… estamos con uds, solo que debemos llegar a Oruro tierra de amor, tengo que actuar esta noche, además embarazada hay… –.
Entonces viene el “mas mas” hecho al rosco y empieza a increparme en aymara, le contesto en japonés… – baca yaro, watashi wa manuero monroy des, Bolivia cara quimashta –, le digo samuraimente.
– Yaaa, la burla testas haciendo, ni aymara sabes –
– Sé… kalatakaya huarikasaaaya –
Vuelve la ráfaga en aymara… y solo entiendo “k’ara de mierda”.
– Ah, ¿yo k’ara? vos t’ara serás, respondo. –
Entonces uno saca su honda, empieza a dar vueltas y vueltas, – y ahora ken podrá defenderme? – pienso, la honda revolea, el ñato pierde el control, empieza a elevarse, todos vemos admirados como el men se va volando, insultando… – se va, se va, se va la vida – canta la radio… desaparece entre las nubes.
– Este cojoro… – dice el “mas mas” y alza un clavo con su palo, – ya retrocedé si no a tu goma me la voy a darrrr –.
Entonces la que empieza a dar a luz es la embarazada, – ay ay, se va a salir-, grita, entre todos la cargamos a la casita de adobe del “mas mas”, trotamos con la doña que tiene la cabeza de la guaguita afuera, la guagüita grita – viva el Tigre! – . Entramos a la casa, – varoncito es – indica una señora de pollera que me pone mistura, flores, suena una banda, sale la cerveza, el de San José ilumina con cuetillos, matan una llama.
Desde entonces radico en Alto Chualuma bajo, soy el Corregidor, han pasado aaaños de esa vez… Hoy día vamos a bloquear porque no tengo camisetas para mi equipo y este domingo jugamos.

Fuente: Ecdótica



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