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La nota de William Camacho sobre el Franz Tamayo



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¿Y qué fue lo que pasó con el Premio Franz Tamayo?
Por:William Camacho

(A continuación reproducimos la nota de uno de los miembros del jurado del Franz Tamayo y sus razones para declararlo desierto. Una polémica que continua…)

Hace algunos meses, en este mismo suplemento, expliqué la hermenéutica que se sigue para calificar los cuentos concursantes en el Franz Tamayo —que, por lo demás, es similar a la adoptada en otros certámenes literarios—, indicando que hay un componente de azar implícito en la selección de los finalistas y, por ende, del ganador.

Claro que yo señalé tal cosa basado en mi experiencia, ya que el año pasado, luego de leer los 28 cuentos que, en mi calidad de jurado, me tocaron en la fase de preselección, hallé nueve textos que, según mi parecer, trabajaban bien la verosimilitud, la polisemia y el lenguaje, de modo que al elegir cuatro de ellos para que accedieran a la selección final, influyeron en mi decisión ciertos elementos, conscientes o no, como ser mis preferencias literarias, mi percepción estética, etc., mismos que, seguramente, son distintos en cada jurado.

En ese sentido, probablemente muchos pensarán que el veredicto del jurado en la última versión del mencionado premio (declarándolo desierto) obedece a la misteriosa intervención del azar; sin embargo, debo aclarar que esta vez la fortuna (buena o mala) no tuvo nada que ver con el veredicto final.

Ocurre que, de los 30 cuentos que tuve que leer en la fase de preselección, ninguno reunía los requisitos mínimos como para optar al premio, pero, ya que tenía que elegir al menos tres para que fuesen leídos por el resto del jurado, opté por “los menos malos”, cosa que también les había sucedido al resto de mis colegas, de forma que cuando nos reunimos para deliberar y elegir un ganador, no tardamos mucho en definir que lo más sano para la literatura, para el Premio Franz Tamayo y para los mismos participantes era declarar desierto el concurso, aunque recomendamos publicar algunas “menciones especiales”, pero eso sí, previo un riguroso trabajo de edición.

Al respecto, es necesario aclarar que una de las menciones especiales fue descalificada porque su autor, el escritor beniano Homero Carvalho, había enviado más de un texto al concurso, hecho que, según las bases, no estaba permitido.

Ahora bien, más allá de los pormenores del asunto, el resultado de la última versión del Franz Tamayo merece algunas reflexiones:

1.¿Hace bien a la literatura nacional que uno de sus principales premios sea declarado desierto?

2.¿Tan deplorable es el estado actual de la cuentística boliviana?

3.¿Qué se puede hacer para evitar que algo similar suceda en el futuro?

Desde mi punto de vista, sólo se debe premiar lo bueno; si no se procede de esa forma, se corre el riesgo de alentar las producciones mediocres y, por otra parte, de restarle credibilidad al concurso, lo que redunda en que los autores serios (no necesariamente profesionales) opten por no participar. Y hay muchos escritores de valía, que asumen con seriedad la labor literaria, lo que me hace afirmar que lo ocurrido en este Franz Tamayo no refleja ni mínimamente el estado de la cuentística nacional. Por último, nada se puede hacer para evitar hechos similares en el futuro —a no ser incluir en la convocatoria la imposibilidad de declarar desierto el premio, lo cual no sería beneficioso ni pertinente—, pues siempre habrá gente que, creyendo que la literatura es la cosa más fácil del mundo, escriba bodrios para participar en los concursos, como también tramposos que, para tener más posibilidades de ganar, no vacilen al momento de enviar dos o más textos, sean buenos o no.

Fuente: Fondo Negro / La Prensa



6 Respuestas »

  1. Marcelo dice:

    Esta es la polémica nota de uno de los jurados del Franz Tamayo y además ganador de la versión 2006.
    Como dijimos, el problema nunca radicó, a mi modo de ver las cosas, en que el premio se declarara desierto sino en algunas de las cosas que menciona Camacho, como “los menos malos”, “después de una riguroso trabajo de edición”, además de llamar olímpicamente de tramposo a Homero Carvalho, uno de los participantes.

  2. Franz dice:

    Es una lástima que el representante del jurado se exprese peyorativamente de los cuentos participantes. Por su forma de expresarse, da para pensar que él escribe perfectamente. Lástima también que su texto de arriba no lo demuestre y tampoco afirmen su condición de gran escritor los muchos cuentos que postea en su blog. Antes de dar declaraciones tan tontas debería tomarse el trabajo de mejorar opiniones como “menos malos” y “riguroso trabajo de edición”.

  3. Alfredo dice:

    Es que para ganar ese concurso hay que escribir sobre La Paz o utilizar recursos extraliterarios andinos… Al parecer Adolfo Cárdenas ha puesto su semilla en Willy, su hijo putativo.

  4. Opino que el jurado que brinda esta explicación, está mal de la cabeza.

    ¿Quién carajos se cree él para declarar desierto un concurso? Un concurso se declara desierto, cuando realmente se halla “desierto de participantes”.

    Vamos a suponer que mañana se nos ocurre lanzar un concurso de conocimiento general y, participan del mismo 100 concursantes. Vamos a suponer tambien que se realizan 100 preguntas a cada uno de ellos. Siempre suponiendo, tenemos que un concursante responde el 30% de las preguntas y el resto, debajo de ese porcentaje.

    ¿Se podría declarar desierto este concurso, bajo el argumento de que, el promedio de respuestas acertadas es muy bajo y mediocre?

    ¡¡¡¡¿Pero qué CARAJO les pasa?!!!!

    Si algún día, llegara mi persona a ganar un concurso, los mandaría por los caños, hasta la mismísima planta de tratamiento de aguas servidas, a ellos y su “rigoroso trabajo de edición”. Pues no permitiría que nadie toque ni una coma de mi trabajo.

    Estos personajes son tan desubicados, que son capaces de querer corregir hasta el “estilacho genial de escritura” de Vargas Vila.

    Están CRAZYS, como diría el gringo…

  5. Carolina dice:

    Yo opino como Alfredo. Para estos “juraditos” si no escribij puej, o si en tu cuento no hablas de la Perez entonces no es un buen cuento. En todos los cuentos premiados del Franz Tamayo que puede leer, siempre tienen que tener algo que “nos identifica como bolivianos”. Bah, tonterias.

  6. Francisco dice:

    Hay un dicho muy popular: los medicos entierran sus errores, los periodistas los publican.
    El caso es que, en un pais demasiado susceptible, el señor Camacho ha pagado con creces esta maxima de fuego -que bien puede aplicarse a cualquier mortal que escriba para un publico masivo-, esta bien que en algunos cerrados (lease, pusilanimes) circulos literarios, esto podria hacerse impunemente y hasta sea plausible. Pero un escritor premiado es, en chiquito, una figura publica que debe medir sus comentarios y, por que no, tener una opinion que pueda orientar y traer algo de “luz”.
    Llamenme chapado a la antigua, pero creo que para hacer cierto tipo de declaraciones en la prensa, se debe tener cierta edad mental y cierto tipo de pericia.

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