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Prólogo de los Destamayados



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Los des-Tamayados

Ayer en el Etno café de la ciudad de La Paz se realizó la presentación del libro destamayados. Estuvieron presentes Wily Camacho miembro del jurado, organizadores de las noches de literatura en vivo, la Editorial Yerba Mala Cartonera y bastante público.
Se leyó la proclama de los Destamayados, el prólogo del libro y se tuvo la intervención de Wily Camacho. Hubo aclaraciones, preguntas y debate.

La Editorial Yerba Mala Cartonera, sin limitarse a publicaciones que apuesten por la innovación literaria (estética o temática), y al apoyo (mutuo) de artistas con vasta trayectoria, hoy decide lanzar esta obra narrativa por diversos motivos. Entre ellos y el principal: no descartamos que dentro estos relatos se encuentren potenciales creadores –el tiempo lo dirá–, así como osadas propuestas literarias. Nuestro lugar nos impide lanzar cualquier juicio de valor (aquello le ocupa a cada lector desprendido), aunque entre líneas cuestionemos directa y abiertamente el concurso literario del que se desprenden. Por otra parte, no creemos que los concursos sean un parámetro válido para el aprecio del arte, aunque sí, –es deber admitirlo– son uno de los muchos mecanismos que instituciones, estados u otros órganos oficiales utilizan para el fomento del mismo.

El certamen literario Franz Tamayo (cuyo respetable recorrido no hace falta validar) ha cometido, creemos, el mal tino de perder uno de los fundamentos básicos en esta versión dos mil ocho: la falta de respeto, el desechar a los participantes quienes, desde el inicio al final, son quienes hacen posible tal. Que nadie obliga a enviar un cuento a un concurso, cierto, que dentro las bases cabe la posibilidad que se desertifique, cierto; que los organizadores fallaron al lanzar calificativos innecesarios, más cierto aún. La voz del jurado que, luego de haber declarado desierto el premio, califica a los cuentos como “bodrios” o “fáciles”, no hace más que poner en claro la histérica y atomizada situación de la escena literaria en Bolivia, donde existe la confianza de hablar de un asunto (sino serio, por lo menos interesante) en un tono coloquial, tal como se hace en las calles y con las mismas jerarquías.

La importancia de este tipo de competencias (tal cual todo deporte), pasa porque el arbitraje seleccionado esté a la altura de las circunstancias y que, de no agradarle el juego, concluya la partida sin la penosa necesidad de caer en juicios de valor (siempre subjetivos) hacia el esfuerzo de los ocasionales deportistas. No creemos que ganar o perder un certamen artístico (siempre con cierto elemento de azar) sea asunto de perder el sueño, sí lo es caer en ofensas innecesarias que, tal vez, de no ser pronunciadas, ahorrarían hechos –casi obligados– de reclamo o disentimiento como el de hoy. El deseo no es señalar sin causa ni razón al concurso, sino impulsar su crecimiento mediante el apunte de zonas mejorables.

Así hablando, esta iniciativa no nace por un interés figurativo ni mucho menos comercial; por el contrario, se efectúa como un acto de representación. Durante estos pocos días, vía correo y de viva voz, la editorial ha recibido sugerencias (no siempre constructivas), críticas y apoyo de quienes han decidido no quedar en aquel lugar invisible de “ni ganadores ni perdedores”, y que, simplemente, no han sido tomados en cuenta, quedando en un sitio marginal (no encontramos otra palabra) y que han estado aún más lejos de los ‘menos malos’, a quienes se han dignado publicar los organizadores, luego de ‘riguroso proceso de edición’. (Habrá que ver si los ‘menos malos’ desean tal publicación o les provoca alegría siquiera). Así des marginamos estos trabajos, directo hacia el centro del asunto, para que sean leídos, destruidos o disfrutados por el público.

Para finalizar, lo que hoy hacemos mediante este libro, es destripar el asunto para evidenciar de qué estamos hablando, mostrar el estado real de lo que se ha calificado y si en verdad ha merecido el trato recibido. No creemos que ningún trabajo lo merezca. Por eso, no existe ningún proceso de edición, ni riguroso ni facilón (por otra parte, como editorial debemos dejar en claro que toda edición siempre es rigurosa). Y ponemos a su alcance los trabajos tal cual llegaron a los jurados que, si bien no conforman la totalidad de los más de cien trabajos desechados, son una buena muestra (también azarosa) del cuerpo mayor al que hacemos referencia. Son, en suma des Tamayados (no por referencia al égloga paceño, que quizá a alguno le guste), sino porque han sido des alojados del concurso (ninguno forma parte de los finales-finalistas), además des calificados, porque ni siquiera han llegado al rango de calificables y, como no podría ser de otra manera, des pojados del trofeo monetario que, suponemos, es también otro motivo de la existencia de estos trabajos. Les presentamos: no a los ganadores, tampoco a los perdedores, y si cayéramos en la terminología del jurado, literalmente serían los ‘más malos’. Nada de eso, hoy ponemos ante su vista a quienes han confiado en nuestro trabajo de difusión, los menos: malos o no malos, a los desapegados, los desconfiados, los des tamayados.

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Fuente: Yerba Mala Cartonera



10 Respuestas »

  1. Hay varias cosas que no me quedan claras en todo esto.

    El libro que presentaron, ¿es un libro virtual, o es un libro impreso en papel?

    ¿Qué ganan los autores de los cuentos que forman parte de este libro? ¿Tienen algún porcentaje sobre las ventas, si es que se lo vende?

    ¿Dentro de este libro, el Sr. Camacho se disculpa por su exabrupto?

    ¿El concurso Franz Tamayo, podía declararse desierto?

    ¿Qué entiende el Sr. Camacho y el resto del jurado por “bodrios” o “fáciles”? Porque supongo que el Sr. Camacho, mínimamente, está a la altura de un Cervantes Saavedra, una Ágatha Christie, un Alan Poe o un Charles Dickens.

  2. Es cierto, es un libro raro, no se merece estar en una biblioteca, no parece de perdedores, menos de ganadores. Derridiano y anti libresco, sólo a Hierba Mala Cartonera se le hubiera ocurrido, en este desierto de lo real.

  3. Dentro de lo absurdo, este libro, en lugar de ser un grito de reclamo, más parece un homenaje al jurado del Concurso Franz Tamayo.

    Una especie de ofrenda y agradecimiento por haber sido desheredados del concurso. Una especie de anti-afirmación.

    Desde un principio, creí y todavía mantengo mi postura de que, los de yerba mala, están construyendo algo extraño, a partir de la mezcla de los extremos.

    No sé si el libro será bueno o malo; pero en todo caso, deberemos guardarlo en nuestra anti-biblioteca, para que haga juego con la anti-intencionalidad.

    Amén… De filósofos y de locos, también está hecho el mundo.

  4. Una de Borges, hacen del tablero la mezcla de blanco y negro, ya que finalmente los jugadores se dieron cuenta que sus contiendas están entre el día y la noche, entre el sueño y la vigilia. Finalmente, una de Torres, de filósofos y locos está hecho el juego.

  5. Vaya!!!

    Entre el ajedrez, Torres, cuadriculados razonamientos y locos, ahora esayemos nosotros de filósofos:

    Entre el día y la noche o entre la vigilia y el sueño, no hay nada. O es de día o es de noche.

    Lo que Borges intenta es comparar los días y las noches con lo blanco y negro del tablero. Nada más.

    Pero si existiera algo en medio (entre el día y la noche o entre la vigilia y el sueño) seguro que sería una aproximación a lo que está haciendo Yerba Mala con este libro de los apodados, por el jurado, como los “menos malos”.

  6. rosse marie caballero dice:

    Y, finalmente….¿Dónde está el libro?

  7. Carolina dice:

    Cierto, ¿dónde se adquiere ese libro?

  8. A. Torres M. dice:

    ¿Es sumamente raro todo esto verdad?

    Parece que existe un silencio sepulcral con esto de los des-tamayados.

    Ojalá no hayan sido también des-Yerba Malados.

    Porque esto ya sería la “tutti”.

    En fin, voy a averiguar que sucedió con este libro.

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  10. […] Desde 1999 cuando el tradicional concurso del Municipio paceño resurgió –premiando a Ana María Grisi por su cuento China Supay- ha tenido 18 convocatorias consecutivas (la última se cerró hace pocos días), ha pasado de editarse por Alfaguara a 3600 –tras recalar también en Gente Común- ha incrementado aceptablemente su premio (de siete a 20 mil bolivianos) y aparte de algunos retrasos que hicieron que un par de veces se editen dos libros en un año, solo hubo una interrupción no exenta de polémica: una gestión se declaró desierta y despertó una fuerte polémica recordada como “los Destamayados”. […]

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