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DESDE LA TIERRA



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Raphael Ramírez, poeta
Por: Lupe Cajias

“¡Oh fortuna!, bella como la luna!” Inicia así Carmina Burana de Carl Orff, esos cantos profanos de amor, muerte y dioses, en cuyos tonos se parte y se llega a la rueda de la fortuna, esquivana y de rostros cambiantes como el satélite que acompaña a la humanidad todas las noches de la historia.

Recordé aquello a propósito de la historia del periodista Raphael Ramírez, un sencillo y tranquilo reportero que se ha visto envuelto en un espiral de súbita fama y hoy sufre cotidianas amenazas contra su persona y contra sus seres queridos, sin ser siquiera responsable de los hechos que le han tocado vivir.

¿Quién se da el tiempo para enviarle mensajes hostiles, asegurando que sus días están contados? ¿Quién llama a su familia para anunciar que la vida del joven y de ellos mismos está en peligro?

Una respuesta puede ser que son personas ligadas al oficialismo político que desean manifestar su rechazo al joven reportero, quizá para sentar un “precedente”. De hecho, según se sabe, grupos de personas que lo reconocen en la calle lo insultan y agreden. No es un dato aislado pues otros reporteros han sufrido en el año que termina diferentes embates por parte de turbas organizadas.

Sin embargo, la cobardía podría provenir de los sectores opositores, justamente aprovechando esos antecedentes, para mostrar a la opinión pública que el gobierno no garantiza la integridad de los periodistas y hacer su propia campaña.

La vida de Raphael, en cualquier caso, ha cambiado, desde que fue protagonista casual de un lamentable incidente que sucedió en el momento incorrecto, en el lugar más inapropiado y equivocando al medio y al personaje

Desde hace diez años que personalmente he escrito libros y artículos sobre el deterioro de la prensa boliviana y de la incursión de intereses económicos ajenos al antiguo quehacer de la información masiva, incursión que la tiño de sensacionalismo y tendencias que han minado su credibilidad. No es el caso de “La Prensa” como ya lo han demostrado muchos análisis de contenido realizados por observatorios e investigadores independientes.

“La Prensa” aparece como el periódico más premiado en diferentes ocasiones y por distintas entidades por realizar periodismo responsable y ocuparse más del desarrollo que de los asuntos de rencillas políticas; la lista de los reconocimientos es larga.

Tampoco es el ejemplo del periodista Ramírez, cuya trayectoria es ajena al periodismo del insulto y la confrontación. Todo lo contrario, aquel joven que vimos mantener la serenidad en tremendo momento trasmitido a todo al país (y al mundo) es ante todo un ser espiritual, de ahí su fuerza interna.

Formado en la religiosidad y en el servicio al Bien Común, se ha caracterizado por ser una persona introvertida, seria y cuidadosa. Lo menos que le interesó fue el protagonismo. Él, ante todo, quiere compartir su sensibilidad a través de su poesía. El año pasado publicó Efusiones, lleno de evocaciones de la naturaleza y la influencia en su ser que “no consigue recordar el color de mi nombre”, “ni mi propio nombre”, “ni mi propio acento”…

“¡Oh fortuna, veleidosa cual la luna!”, pues su súbita fama turba ahora la entrega de su nuevo libro, El tour comilón, que este viernes 19 se presentó con el auspicio de la Federación de Trabajadores de La Prensa. Él, que sólo quería recitar al amor, hoy recuerda sus versos sencillos: “Nunca veré a mi verdugo. ¡Jamás soñaré con el grito!”.

Fuente: Los Tiempos



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