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El futuro no es nuestro

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El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericanaNarrativa
Mi futuro, tu futuro, el futuro

Alejados del lugar común que señala que el futuro pertenece a los más jóvenes, los autores de El futuro no es nuestro, nacidos entre 1970 y 1980, contribuyen con sus relatos a una antología que, desde el título, apunta que no hay optimismo posible en este presente por momentos desolador.

Asumiendo con madurez esa premisa, los cuentos aquí reunidos recorren un vasto universo narrativo -en el que nada de lo que el mundo pueda ofrecer resulta ajeno- para apropiarse de esa cultura del mestizaje, de la inmigración, de la mezcla que es propia de América Latina como de ningún otro continente.

Despojados de ese futuro entendido como esperanza, el único futuro que en verdad les pertenece es el literario.

Diego Trelles Paz reúne a veinte escritores latinoamericanos nacidos entre 1970 y 1980 en una antología que no solo ofrece una panorámica de la producción literaria actual en la región, sino que da cuenta de una “forma de afrontar el acto de la escritura” de un grupo de autores nacidos poco después de mayo del 68, educados en su mayoría en el marco de dictaduras militares, testigos de sucesos como la caída del muro de Berlín, la represión militar, el derrumbe de las Torres Gemelas, las invasiones a Irak, la aparición de Internet…

Inmersos en una suerte de disgregación germinal, alejados de la concepción de novela total, estos narradores no buscan ser fieles a la historia de un país o legitimar un origen que ya no resulta vital. Ni raíces ni tradiciones limitan el pacto con la ficción, dice Trelles Paz.

Una brillante selección de talentos que retrata la diversidad pero también las analogías de una América latina desencantada que se cuela en los mundos íntimos y estalla en relatos.

Selección y prólogo de Diego Trelles Paz.

Autores: Oliverio Coelho y Samanta Schweblin (Argentina), Giovanna Rivero (Bolivia), Santiago Nazarian (Brasil), Juan Gabriel Vásquez y Antonio Ungar (Colombia), Ena Lucía Portela (Cuba), Lina Meruane y Andrea Jeftanovic (Chile), Ronald Flores (Guatemala), Tryno Maldonado y Antonio Ortuño (México), María del Carmen Pérez Cuadra (Nicaragua), Carlos Wynter Melo (Panamá), Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo (Perú), Yolanda Arroyo Pizarro (Puerto Rico), Ariadna Vásquez (República Dominicana), Ignacio Alcuri (Uruguay) y Slavko Zupcic (Venezuela).

Biografía
DIEGO TRELLES PAZ nació en Lima, Perú, en 1977. Es bachiller en cine y periodismo por la Universidad de Lima, y doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Texas en Austin. Publicó el libro de relatos Hudson el redentor (y otros relatos edificantes sobre el fracaso) (2001) y la novela El círculo de los escritores asesinos (2005), traducida al italiano. Relatos suyos han aparecido en las antologías Destellos digitales. Escritores peruanos en los Estados Unidos (2005), Pequeñas resistencias 4. Antología del nuevo cuento norteamericano y caribeño (2005) y Nacimos para perder (2007). Participó en el libro de homenaje Roberto Bolaño. Una literatura infinita (2005) y prologó El arca. Bestiario & Ficciones (2008), compilación de cuentos sobre animales que reúne a 31 escritores de América Latina y España. Actualmente, se desempeña como profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Binghamton, Nueva York.

Fuente: Ecdótica

Cuento inédito: La novia del hacker muerto de Miguel Lundín

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LA NOVIA COCHABAMBINA DEL HACKER MUERTO
Por Miguel Lundin Peredo

Diana estaba preocupada porque esa tarde tenía que ir al cementerio a encontrarse con su novio virtual. Se habían conocido hacía meses en el MSN Messenger. El nickname del novio que nunca había conocido era “Muerto2001″. En la soledad cochabambina de una noche lluviosa, la chica caminó pensando en la locura de amar por Internet. Había leído hace dos semanas atrás que una mujer había sido estrangulada en Sucre por un hombre que ella conoció en un chat. No le gustaban las citas a ciegas. Por si las dudas se marchó con una pistola que había pertenecido a su abuelo, un soldado judío-norteamericano que había luchado en la segunda guerra mundial en Francia, mientras las gotas de lluvia se deslizaban por el paraguas, se imaginó la cara de su enamorado virtual, la vio cubierta de un color dorado y imagino su piel protegida por la piel caliente de un lobo muerto que había sido asesinado en los videojuegos multiplayer que existían en la web, se metió una goma de mascar marca Quique en la boca, miro su reloj, faltan pocos minutos para su llegada al cementerio, se preguntó desde el momento en el que él le había pedido una cita, porque su contacto virtual había elegido el cementerio como lugar romántico, sabía de hombres y mujeres sumergidos en la música gótica y el mundo sobrenatural pero no espero jamás ser participante de una aventura nocturna en un cementerio de Cochabamba. Ingresó al cementerio, habían dos perros que colgaban de un árbol, los habían ahorcado, intentó controlar los nervios y se dirigió a la cripta, ingreso en el interior de la tumba y vio cadáveres de adolescentes vestidas de cheerleaders, un hombre con la cara pintada como un Kabuki la esperaba sonriente. Diana quedó paralizada del miedo, mientras el ser sobrenatural que tenía una webcam en la frente se acercaba a ella con la precisión del ataque de una anaconda hambrienta, la chica intento gritar, pero su boca fue magicamente suturada con alambres que aparecieron inexplicablemente en el aire, el hombre que tenía la pantalla de una
computadora en el pecho, la miraba con malicia. Le dijo que era un hacker muerto que se había condenado después de haber vendido su alma al demonio Zarasbolgia. Ella lloraba, el hacker la vistió de Cheerleader y la hizo bailar levitando como un fantasma por la cripta, la música era requiem for a dream de Mozart. Diana instintivamente pensó que debía pensar en algún ser que pueda ayudarla, intento pensar con más lucidez, el hacker muerto llamado “BioComputadora Cuculis” la miraba bailar mientras bebía la sangre de una cheerleader en una copa de vino. Diana se sintió cansada y vio como las gotas de sangre salían de su cuerpo convertidas en burbujas rojas que flotaban en el aire. Sintió debilidad y el hacker absorbía esas burbujas en su pecho-ordenador, se estaba alimentando con la sangre de Diana, la muchacha pensó que el destino era cruel con las chicas cochabambinas que buscaban el amor mediante el chat antes de quedar convertida en una momia a la que le habían robado el alma para toda la eternidad.

Fuente: Ecdótica

Impresiones de un lector

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“CUANDO GABRIELA KEVLAR MATE A SCARFACE” de Miguel Lundín Peredo
Por Arturo Torres M.

Una obra bastante interesante de corte policial, cuyo escenario es la ciudad de La Paz.

Una vez que concluí la lectura del primer capítulo, me dio la impresión de que sus páginas me introducirían al mundo nocturno de la compra-venta del servicio de la carne, al modo de “Pedro Navaja”; pues se detalla la muerte de un proxeneta a manos de su “protegida”; más la obra no iba precisamente por esos rumbos.

Más adelante, el Juez Dredd de la película “El Juez” con Silvester Sallone, es lo más aproximado a este género. Claro que en este caso, el protagonista principal es la misma versión, pero en femenino; con la diferencia de que a Gabriela Kevlar le mueve algo más que la simple justicia; algo más que motivaba al “Escuadrón de la Muerte” brasilero, algo más que la justicia utópica de “Sendero Luminoso” peruano; quién sabe, talvez profundas huellas psicológicas personales y de carácter vengativo que socavan el espíritu de la protagonista y que la convierten en una vulgar y despiadada asesina más.

Una especie de “El Vengador Anónimo” con Charles Bronson, con el añadido de estar escudada detrás de una placa. La eterna quimera de hacer justicia por propia mano, en nombre de la indefensa víctima.

Al final, después de una serie de descripciones “justicieras”, Kevlar dirige sus pasos a la muerte, cuando enfrenta a su último delincuente; digamos más bien a su verdugo, en quien ella intenta encontrar la redención y la expurgación de su alma.

Una tragedia psicológica de la protagonista, al típico estilo de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski.

Fuente: Ecdotica

Una simple poesía

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Una simple poesía
Por: Gianni Prado Herrera

no te sorprenda querido hermano verme
algunas veces derrotado
no te sorprenda querida mía verme
a veces enojado
dirás quizás que soy un ermitaño
dirás quizás que siempre mi comportamiento
es extraño
mas digan lo que digan
mi alma de vez en cuando siempre va a tener
un llanto
mas digan lo que digan
mientras mi pueblo sufra
mientras les falte el pan
mientras los niños lloren mi enojo y llanto
ahí estarán
y la gente no entiende
los hombres no comprenden
que la guerra y el hambre siempre me tendrán abnegado
por eso no temas tu querido hermano
al verme así tan enojado
por eso no temas tú querida mía
al verme así tan extraño
porque mientras tenga vida
mientras exista
voy a escribir y escribir
intentando cambiar
tu vida, mi vida
con una simple poesía…

Fuente: Ecdótica

Poesía: Historias

Historias
Por: Gianni Prado Herrera

esta historia que recién empieza
este país ausente, accidentado
entre los caprichos de los que no oyen
este país que no es mío, pero me pertenece
ella que anda solitaria entre las calles
de esta ciudad ahora fría

¡¡ que voy a hacer sin ella !!

los insectos que rodean mi casa
que aparecen entre mis palabras
los juzgados olvidados, inertes
yo te espero
a pesar de haberte escrito un final inexistente
y vuelves
y te escribo, otra vez
sé quien eres
tu rostro perfecto
tu cuerpo esbelto
sé quien eres
pero este país
aun sufre
tu vuelves
y tu pueblo adolorido sigue…

Fuente: Ecdótica



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