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Ensayo sobre “El microbús” de Lisa Simpson participante de Los destamayados



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Ensayo sobre “El microbús” de Lisa Simpson
Por: Imago

(Si lo quieren leer, pueden descargarlo de: http://www.ecdotica.com/biblioteca/elmicrobus.pdf)

El Microbús es un cuento donde los límites entre la fantasía y la realidad, simplemente, no existen. Utilizando un estilo que es más apropiado para la poesía, el autor o la autora -con el seudónimo nunca se sabe- narra en tercera persona y además observa omniscientemente los acontecimientos. Conoce lo que piensan y sienten los personajes, y se mueve a su antojo en el tiempo y el espacio. Así compone una historia laberíntica colocando a los protagonistas en situaciones imposibles.

El cuento comienza cuando González -el personaje central de la obra-, aparece tendido en una playa recordando el día en que, despertando de una terrible pesadilla, comenzó a vivir una serie de situaciones extraordinarias. Ya no podía dormir por los pensamientos que lo perturbaban. Recibe la llamada de una mujer y le comunica que A. S. ha muerto. González sale de la casa para verificar por sí mismo la veracidad de tal afirmación. En el transcurso de la historia, las alucinaciones hipnagógicas de González lo llevarán a experimentar visiones espontáneas con tanta carga metafórica, que la realidad se sumergirá en un mundo propiamente onírico. Su razón empezará a perturbarse por los acontecimientos; reales para él, pero ilógicos. Si por un lado los hechos aparecen y desaparecen súbitamente, por otro, la temporalidad carece de secuencia: “Es temprano en la mañana, esto no puede ser”, afirma desconcertado. Y luego reflexiona: “el tiempo es lo que nos hace seres humanos, el saber que hay un algo que se fue y un algo que vendrá”. Sin embargo, pese a su argumentación y su intento de entender racionalmente los hechos, éstos ocurren caóticamente, saltan temporalmente de un momento a otro sin mostrar las transiciones; de pronto la mañana se vuelve en tarde y la tarde oscurece como la noche. El tiempo no marcha a un ritmo continuo, al contrario, como un molusco se extiende y se contrae, presentando variaciones de velocidad. Los pensamientos y la experiencia vital de González se mueven tan rápido o lento como suceden los acontecimientos. Sube al microbús que comienza su viaje lentamente. En el trayecto y, generando vivo contraste, los transeúntes suben velozmente por el frenesí que produce una lluvia pasajera; el microbús acelera su marcha. Luego, el ritmo se reduce nuevamente, como lo da a entender el paso cansino de los pasajeros al bajar del vehículo.

El microbús, parece simbolizar el tránsito entre la vida que queda y aquella que se va, como se deja traslucir en la escena del anciano que sube con sus jóvenes hijos, y los viejos que aplauden a un muchacho que interpreta una pieza de antaño. Adolescencia y vejez son piezas que conforman el cuadro de la vida.

El microbús no realiza un viaje particular sino colectivo, es un viaje grupal. El personaje y los demás pasajeros comparten un similar destino. Un momento en su azarosa historia que los reúne para luego dejarlos por diferentes caminos y cuyo paseo por la vida terminará, irremediablemente, con la desaparición de los pasajeros, con la muerte. En el viaje aparece también la joven Salomé-Eva, dupla de virginidad e inocencia, como también de mujer eróticamente madura. Del goce imaginario y sensual que sueña tener con Salomé en el jardín de las delicias, González se avergüenza y luego se despide de ella -ahora convertida en Eva- con un inocente y casi distante “suave roce de las manos”. Es un viaje fugaz al paraíso imaginario. González, prefiere soñar. Es una fuga moral.

Los que bajan del vehículo no tocan tierra, desaparecen sin dejar rastro, salen de la vida y se van sin dejar rastro. Es el destino que también deberá afrontar González. Apenas baja del microbús, se esfuma ante los ojos de Salomé-Eva y deja atrás ese amor que no pudo ser por casualidades del destino. González en cuanto sale del vehículo aparece en el océano y olvida lo acontecido. No es un personaje que esté en busca del tiempo perdido, sino más bien, es una víctima de él. Ya que, sin demostrar la mínima rebeldía, acepta impasible la culminación de su absurdo final.
Todo lo narrado era un recuerdo, el principio y el final se unen. Cierran el círculo que luego se convertirá en un remolino, o una espiral del tiempo que retorna incansablemente sobre sí misma. De la vida a la muerte y al revés, repitiendo el ciclo. La historia termina con una tormenta en la playa, donde su cuerpo, cansado y sin fuerza de voluntad, es arrastrado hacia el abismo por un remolino que brota del mar. Termina así su tránsito por la vida, el fin de la existencia que no se pierde en una culminación nebulosa sino más bien en una luz intensa que anuncia un nuevo nacimiento.

CRÍTICAS:

En muchas partes, el texto adolece de lógica narrativa, pero se compensa con la intuición creadora del autor. Son reconocibles las líneas donde la pluma se deja llevar por la musa literaria que parece transitar por un juego de imágenes y recuerdos, para plasmarlos de forma poética en algunas partes de la historia; aunque también hay pasajes oscuros donde la lectura se vuelve complicada, los diálogos saltan de la tercera a la primera persona haciendo difícil deducir quién es el que dialoga y quién el que narra. Los cambios temporales y de situación aparecen abruptamente. La narración no es fluida. Hay partes donde el lector está obligado a armar por él mismo el sentido de la historia, v.gr.

“¿Qué era lo que lo había dejado allí tendido sobre la arena caliente de la playa como si fuera un bulto lleno de desperdicios, así, sin más? Los ojos de González veían el calmo oleaje del mar, lo celeste viniendo hacia él yéndose y marchándose como si lo hiciera acercándose…”

Este párrafo comienza con una interrogante que no termina por responder. Nos deja con la duda: ¿Qué era lo que lo había dejado…? No se entiende si González era el que dejó algo “tendido sobre la arena caliente de la playa”, o si era el mismo González el “bulto lleno de desperdicios (dejado), así, sin más”. Es pues, una pregunta ambigua que deja desconcertado al lector.

En muchos pasajes, la narración se torna un tanto exagerada, y no consigue el efecto emotivo que el autor, seguramente, pretendió lograr. El efecto que bien podría imponerse si la hipérbole se hubiera usado con mesura. Pero, en este caso, su uso repetitivo empaña la obra, v.gr.

Página 1:

• el sol que cegaba sus pensamientos;
• …parecía ser que su propia desesperación era lo que agitaba sus cabellos, no había viento había miedo flotando en la atmósfera,(tremenda desesperación capaz de violar las leyes físicas);
• un dolor que sentía en todos sus huesos, apretándolo, luchando por empequeñecer su cuerpo;
• no había manera alguna de lograr algo. Su batalla era inútil: guerrear contra una piedra.

Página 2:

• Su almohada parecía tener espinas;
• el teléfono calló, provocando una avalancha de silencio que casi lo ahoga;
• Cada nueva timbrada penetraba en sus oídos como un clavo lo intenta hacer sobre la superficie del más duro metal;
• Cogió el auricular y, cerrando los ojos, sintió el inmenso peso de una roca siendo sostenida por su cráneo;
• La voz de la mujer que lo había llamado aún retumbaba dentro de las paredes de su cráneo;
• Una casa grande y vacía, que solamente González habitaba. Una casa como un inmenso cráneo vacío;
• La luz brillante del sol iba acuchillando las sombras que pululaban por los suelos de la casa;
• y se sintió observado por un gigantesco monstruo hecho de hielo, se sintió congelado pero sin sentir frío alguno bajo sus prendas;

Para muestra es suficiente.

Es clara la influencia del realismo fantástico en la obra. Un texto recomendable para las personas que gustan de la fantasía y la ficción.

Fuente: Ecdótica



7 Respuestas »

  1. Carolina dice:

    ¡No puede ser, me ganaron en mandar comentarios!, la verdad es que tengo muy poco tiempo para concluir el mio. El microbús salió tercero en el concurso de los destamayados y, por lo que veo en este ensayo, el que escribe el análisis es uno de los ganadores. Voy a leerlo muy atentamente ya que el Microbús no me gustaba mucho pero, hay que reconocerlo, era uno de los mejores que se presentaron.

  2. Francisco dice:

    Increible! Me encanta que los escritores tengan un intercambio de ideas y de opiniones -da gusto que no solo “la rosca” tenga voz y voto para la critica. Saludos!

  3. rosse marie caballero dice:

    Ya acomenté al respecto. Me pareció un buen cuento y voté por él.Nsé si para la premiacion tomaron en cta. la cantidad de votos o la calidad de la obra. Espero que la opción última.

  4. Harold dice:

    En este tema hay unas preguntas que deberíamos formularnos ¿por qué es un cuento de calidad? ¿Por qué el cuento me gusto tanto? O, definitivamente, ¿por qué no me gusto en absoluto? En estas preguntas se pueden hallar diferentes niveles de respuesta, que pueden ir desde el carácter netamente estético hasta el profundo rigor analítico. Un análisis de la narrativa permite entrever, también, los derroteros por los cuales el escritor llevó a los personajes y los recursos que utilizó para transmitir el mensaje deseado. Porque una buena critica literaria no sólo aclara sino también complementa lo que le falta a la obra. Ya que muchas obras dejan encubierta los deseos, miedos, alegrías, y las razones de vivir que tienen los personajes y que sólo una lectura atenta puede descubrir. No sabemos si la votación de estos cuentos tomó en cuenta estas exigencias pero sí sabemos que tales exigencias son imprescindibles para comprender realmente una obra.

    Harold Villegas N.

  5. Willy Camacho dice:

    Carolina, pues parece que sí, que se te adelantaron a la crítica. Pero, en todo caso, también la puedes hacer, pues, me imagino, tienes argumentos distintos, si es que los tienes, y comprenderás mi escepticismo, pero, ¿qué más me queda luego te tus desafortunadas intervenciones anteriores?. Obviamente, sé que me estoy ganando la crucificción, pero, finalmente, ¿qué importa? Lo único que cuenta, o que contará, es la opinión y juicio de los lectores, no hoy, no mañana, sino dentro de cien años, quienes definirán si tu obra merece ser recordada, o la mia el, olvido.

    Un abrazo.

  6. Carolina dice:

    Willy, gracias por el abrazo, mientras no sea para clavarme un puñal en la espalda. Al menos estos espacios permiten las intervenciones y dan lugar a que cada quién se exprese libremente, por lo que siempre encontraremos opiniones acertadas, algunas serán desafortunadas y también las habrá funestas: como las tuyas. Aunque deberías alegrarte de que ya no se practique la crucifixión y tampoco el ahorcamiento, al menos en nuestro medio. Por supuesto que algunos serán olvidados pero también otros serán tristemente recordados, y no necesariamente por sus obras –como en tu caso-, pero te aseguro que pasarás a la historia como “El Estido”. De eso ni duda cabe.

  7. Carolina dice:

    Willy, creo que tendrás que dejar de lado tu escepticismo. Lee el ensayo:
    http://www.ecdotica.com/2009/03/07/inedito-ensayo-sobre-uno-de-los-cuentos-ganadores-de-los-destamayados/

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