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Segunda parte: La Santa Hermandad de la Orquídea por Gigia Talarico



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Amereida
Desde el espíritu de la palabra
Por: Gigia Talarico www.gigiatalarico.net

(Gigia Talarico escribe la segunda parte de “La Santa Hermandad de la Orquídea”)

Toda iniciativa tiene un origen poético y todo origen poético tiene
una palabra, y toda palabra tiene un acto y todo acto tiene un silencio
Alberto Cruz

Después de escribir sobre la cofradía poética La Santa Hermandad de la Orquídea, quedé muy interesada en este Chile que no solo es país de poetas, sino que también ha sido albergue e inspiración de creadores, buenos ejemplos son la obra Amereida, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y el poema inacabado que en mi opinión es la Ciudad Abierta de Ritoque. Por todo esto, las palabras del Alberto Cruz me eran imprescindibles para entender el trabajo suyo junto al poeta Godofredo Iommi, escuchar de él cómo un gran poeta y un gran arquitecto lograron la manera de traducir el encuentro de la poesía y la arquitectura, de la forma y la palabra, si no era acaso una forma de volver al origen mismo del lenguaje.
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Tuve el privilegio de ser recibida junto al profesor y poeta Manuel Sanfuentes, por el gran arquitecto chileno, maestro Alberto Cruz Covarrubias, en su departamento de Vitacura en Santiago, donde pasamos una agradable tarde y tuvimos una interesante conversación. Acordamos que no sería una entrevista si no más bien un compartir. El tono amable y su afabilidad nos acompañaron durante dos horas de conversación ágil e intensa. La forma en que se expresa en relación a su amistad con Godofredo Iommi del tiempo en que se conocieron, (fue cuando Iommi regresaba junto con Ximena Amunátegui, luego de su larga y obligada ausencia debida a la ruptura del matrimonio de catorce años de Ximena con Vicente Huidobro, consecuencia de su amor por Godofredo Iommi por quién termina dejándolo) se manifiesta en cariño y profundo respeto por él, atesorado por años en grandes y pequeñas cosas:

Yo lo conocí a principios de los cincuenta, cuando ellos volvían a Chile después de una larga ausencia. Eran muy simpáticos: por entonces todos éramos pobres, pero la casa de ellos estaba siempre abierta para los amigos, aunque no tenían nada, siempre estaban dispuestos a recibirnos y siempre había tertulias interesantes, Godo era un gran poeta y Ximena una mujer singular e inteligente, tenía mundo y conocía a grandes personalidades: habían muchas historias respecto a la naturalidad con que se manejaba con gente importante de entonces, por ejemplo su familiaridad con Max Ernst.

Luego, en el año 1952, Alberto Cruz es invitado a enseñar en la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; él condiciona su respuesta al ingreso de un grupo de colaboradores entre los que se encuentran el poeta argentino Godofredo Iommi, Francisco Méndez, Miguel Eyquen, Jaime Bellalta, Favio Cruz, José Vial y Arturo Baeza, arquitectos. El cambio le es aceptado y así, éste grupo de profesores se establece en Valparaíso, se suma después, el escultor Claudio Girola. En 1967 se oficializa lo que se venía haciendo desde hacía tiempo: la transformación de las aulas en talleres donde se trabaja después de explorar, se abandonan las clases magistrales para permitir al alumno disfrutar de la experiencia. El recuerdo de Alberto Cruz sobre este tiempo, tiene la sólida sencillez de un tejido de sesenta años de amistad y de experiencias, así como la finura de su hilado.

Vivíamos todos allí, en unas casas sencillas en el Cerro Castillo, nosotros compartíamos el trabajo y la vida familiar, las excursiones y los cumpleaños; teníamos pocas cosas y mucho tiempo para hacer y compartir, nuestros hijos jugaban en la calle y se criaron juntos, tanto que hasta hoy, esa relación se mantiene. También compartíamos el trabajo y en algunas épocas hasta los sueldos.

Los cambios son efectivos y en el año 1965, parten, en la travesía que figura en la prensa local de entonces como “Viaje Geo–poético llevado adelante por 9 poetas”, y en el Times como ¨International expedition of poets and others¨. Participan de ella los arquitectos Alberto y Favio Cruz, además de todos los que vienen de Europa y se suman al proyecto. Esta idea germina cuando Godofredo Iommi estaba en Europa y participaba de un encuentro de poetas.

Godofredo fue invitado un acto en Alemania, era a propósito de Hölderlin, allí declamaron el Canto Americano al Rhin. Él quedó muy conmovido y con su carácter impetuoso invitó a los que quisieran, a venir hacer lo mismo sobre América. Varios de ellos se plegaron y así es como los filósofos franceses François Fedier y Michell Des Guy, el diseñador también francés Henry Tronquoy, el escritor inglés Jonathan Boulting y el poeta panameño Edison Simmons, los escultores Jorge Perez Román y Claudio Girola, vinieron a Valparaíso y con ellos hicimos la travesía.

Esta travesía, les permite el permanente debate y cuestionamiento filosófico y práctico de su accionar, tomando solo algunos ejemplos que desde mi punto de vista son importantes y están presentes, está la concepción greco- latina del destino, (existente en muy pocas culturas), según Fedier, de carácter conquistador asociándolo con las culturas americanas, según Cruz, de carácter integrador asociado a las mismas; también está presente el carácter de enajenación bilateral que existe entre las palabras como extrañas a las cosas que nombran, la búsqueda de darles su verdadero sentido en la creación; como también el encuentro de la profunda libertad del cuerpo y alma de algunos pueblos americanos, su amor por no tener fronteras, su respetuoso amor por el aire impalpable y algunas veces implacable, que los convierte en sapientes sin artificio.

La innumerable cantidad de actos que da como fruto la travesía, (que incluyen improvisaciones poéticas, de teatro, obras plásticas y otras experiencias), son los que les permiten atravesar la indecisión que precede la posibilidad de consumarlos, una forma de ganar el coraje para llevar a cabo la aventura y la búsqueda. Desde 1952, hasta 1967, cada Phalène se iniciaba con la recitación de El desdichado, de Gerard de Nerval, pues según Iommi, (creador de ésta forma de expresión y su más importante difusor tanto en Europa como en Chile), éste marca el tono fundamental de la Phalène:

Yo soy el tenebroso – el Viudo- el Desconsolado
El príncipe de Aquitania, el de la Torre abolida
Muerta está mi única estrella, – y mi constelado laúd
Luce el sol negro de la melancolía.

Son éstas experiencias las que luego derivan en la obra épica “Amereida”, que toma ese nombre de América y Eneida en honor a la obra de Virgilio. Así como Dante, Godofredo Iommi incluye a Virgilio en este peregrinar, lo hacen partícipe de la elaboración de ésta leyenda épica americana, que merece un replanteamiento inclusivo de las tendencias artísticas del siglo veinte y que en mi opinión es un capítulo americano importante dentro de ellas, así como también lo es La Santa Hermandad de la Orquídea. Este recorrer los pueblos y lugares que llevan adelante éste grupo de creadores, ya sea persiguiendo estrellas, conversando con descendientes de Sarmiento, recibiendo lecciones de vida de los campesinos o escribiendo y diseñando poemas que son parte de la obra, en lugares que en algunos casos, hasta hoy, son casi intransitables, no tienen acaso, tomando las palabras de Paul Klee, “la misión de hacer visible lo invisible…” (1), las de Deluze, “dejar que todas las fuerzas no visibles se hagan visibles al ojo…” (2)?

Este viaje luego se convierte en una tradición, en la que cada año una parte del continente se recorre como un acto, una faena de profesores y alumnos, en un viaje de percepción en la extensión, un recorrer incesante en busca de la esencia de los lugares y considerando que esa esencia depende del encuentro y que cualquier encuentro es un lugar. En esta aventura de la palabra, de la poesía en busca de la forma, del hacer creativo, la estructura de signos en tiempos poéticos trasciende la condición y la esencia misma del ser y es aquí, donde solo las palabras de Alberto Cruz, pueden llenar la urgencia de conocer, cómo ellos establecen en el inicio, la relación entre la forma y la palabra.

La poesía para nosotros era la palabra, teníamos que nombrar las cosas, lo que no había pasado por la palabra poética, no tenía autoridad. Godo realizaba sus actividades o peripecias poéticas y nosotros nos sentábamos a resolverlas, él decía la poesía con voz blanca, eso quiere decir sin acentuar, sin etenuar, eran palabras que él decía y nosotros recogíamos. Son dos instancias distintas las de la palabra poética, la primera es la dicha, que urge que sea hecha inmediatamente, la segunda es la hecha, que representa la diferencia del tiempo real y conocido que se emplea para realizarlas. El poeta canta para sí, yo creo espacios para habitar. La relación con la poesía es que el poeta es capaz de emitir la voz poética e inaugural, como si la articulación de la palabra iniciase lo que se está diciendo. Eso nos pasaba con Iommi, pues lo que decía nos confirmaba el oficio de arquitectos mediante la palabra poética; ella habla en poemas, en actos, en gestos, canta el ha lugar de los oficios, que el oficio de la arquitectura convierte en un haya lugar mediante el modo concentrado de generar la obra.

Capital poética de América – Santa Cruz de la Sierra

¿qué es américa retornada e invertida?
es América vista a partir de la tierra
a partir de lo debajo dicho de otro modo
de donde viene Dante y donde están los muertos´´ (3)

La travesía poética que deriva en la obra Amereida y luego en la Ciudad Abierta de Ritoque, recorre de Tierra del Fuego a Santa Cruz de la Sierra, a la que declaran Capital poética de América por su situación geográfica en el corazón mismo de Sudamérica, donde según ellos se juntan la llanura y la selva, los dos mares interiores de América y donde se produce una hipotética inversión estelar que representa también la inversión de los ejes de América. En ésta, Chile, con su larga costa, se juega en la vinculación del Mar interior (4) con los océanos y la Ciudad Abierta se ubica debido a eso, en el mismo borde del océano Pacífico, o sea en el remate del mar interior que va desde el Atlántico hasta el Pacífico.

Santa Cruz, se descubre como la capital de la continentalidad americana mostrándole al Pacífico el mar interior, exactamente donde más tarde su situará la Ciudad Abierta. En ésta inversión, la estrella polar (5) se convierte en Cruz del Sur y sale de debajo de la tierra y ve las estrellas. Hay algunos puntos de vista distintos, por ejemplo, Amereida estudiada por filósofo François Fedier, es un asunto que tiene que ver con el norte, el parte del sol, no de polo.

Es importante mencionar que existen precedentes de la inversión del norte por el sur, una planteada por el Gran artista plástico uruguayo Joaquín Torres García, en su teoría artística llamada Universalismo Constructivo (6) 1941, por la cual recibe el homenaje de Picasso, Marañón, Braque, Neruda y Lipschitz. Por la misma época, el grupo de poetas “La Santa Hermandad de la Orquidea” (7) hacen un largo viaje por la selva amazónica y comparten tres años de vida y experiencias en busca de abrir nuevos horizontes para la expresión poética americana, o acaso integrare a los pueblos por medio de la poesía, entre ellos viaja el gran poeta Godofredo Iommi, miembro de esta cofradía poética y fundador junto con el grupo ya mencionado, de la Ciudad Abierta de Ritoque, que merece un capítulo aparte. También es importante la obra del reconocido historiador y filósofo mexicano Edmundo O’Gorman “La invención de América” (8) de 1957, en la que plantea las hipótesis surgidas antes y durante su descubrimiento, demostrando la importancia filosófica de su replanteo como invención. El gran artista plástico chileno Roberto Matta, retoma este concepto e inventa el verbo Americar, citando un párrafo: “El verbo Americar es búsqueda de acontecimientos que no se cuentan en el cuento, porque el lago de logos que es el Mediterráneo, será el lago del Pacífico”. Esto, aparece de forma recurrente y con distintas palabras, en algunas de sus obras plásticas en los años ochenta. También es importante mencionar que los expertos en modernidad, no dan a estos temas la importancia real que tienen. Volviendo a nuestro tema, nos dice Alberto Cruz:

Allí estaba la palabra poética atravesándonos sin condiciones, en cualquier momento y lugar. Tengo memorias imborrables de todo ese viaje, cosas que nos impresionaron mucho, por ejemplo algo que pasó cerca de Yacuiba; estábamos medios perdidos y se nos presenta un campesino y le pregunta a Godofredo ¿Ustedes son cazadores? Él niega sorprendido, y a su vez, quiere saber el porqué de la pregunta. El campesino le responde simplemente “Porque todos los cazadores hallan a la presa”. Nosotros lo tomamos como un signo, como que todo eso allí, se nos ocultaba porque se nos presentaba como presa, que como cazadores, debíamos saber encontrar. Esta anécdota nos acompañó por mucho tiempo, sobre todo ese tiempo que pasamos en la frontera de Bolivia, donde esperábamos el permiso para poder viajar. Finalmente desde allí, emprendimos el regreso.

El viaje se realizó en una camioneta y llevaron consigo máscaras y otros implementos de juego, que sirvieron para la organizar los actos y representaciones poéticas y teatrales. Así, aunque a Santa Cruz no llegaron porque la policía boliviana no los dejó pasar (era fines de 1965 y ocurrían cosas en Bolivia) (8) esa ciudad quedó como una referencia importante para las demás travesías, las cuales se realizan constatando en todas ellas su distancia hacia ella. Cuando se hizo ese camino, que es el de Amereida, quienes ya estaban en la posibilidad de concebir la Ciudad Abierta, iban reconociendo América según ese trastrueque radical de invertir lo que fue Sur por Norte, hacia la que se les mostraba como la capital poética del continente a lo largo de la travesía: Santa Cruz de la Sierra.

¿No vivimos en los bordes
mudas aún a lejos
las señas de Alvear nuñez cabeza de vaca
y de su Ñuflo
que sin ya bajar ni remontar ni salir
se dio continente para entrar hasta su propia cruz?

Impregnados de la belleza lacerante de Bolivia, de su fulgor que vale según ellos expresan en Amereida, para todo el mar interior de América, emprendieron el retorno desde Tarija. La obra, que incluye dos tomos, recoge este viaje a los territorios desconocidos de la palabra. Se publicó en enero del año 1986.

Notas

1- Paul Klee, confesión Creadora, 1920
2- Citando a Gil Deluze, “el tiempo, la inercia y el sonido son como cualidades térmicas…
3 –Todos los versos citados son de Amereida.
4 – Ellos citan en Propio Mar Americano “ así como Thales midió la pirámide egipcia midiendo su sombra, con una auténtica invención geométrica…”
5- Hace alusión a Dante a la salida del infierno
6- Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941.
7- Grupo de seis poetas, tres argentinos Godofredo Iommi, Efraín Tomás Bo, y tres Brasileros Gerardo Mello Morau, Abdías do Nacimento, el primero uno de los más grandes poetas de la lengua portuguesa, el segundo, de la plástica y la poesía del siglo veinte y Napoleón López F.
8- Edmundo O’Gorman – la invención de América – F. C. E.– Uruguay- 1957

Este trabajo es fruto de dos largas conversaciones con el maestro Alberto Cruz y el poeta Manuel Sanfuentes, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en los meses de abril y julio 2008. A ambos, mi más profundo agradecimiento por la colaboración prestada.

Alberto Cruz C. es considerado uno de los personajes más representativos de la arquitectura Chilena, conocido tanto en Chile como en el exterior de su país, ha sido cofundador del Instituto de Arquitectura, de la Ciudad Abierta, del Instituto de Arte de la Ciudad Abierta y de las travesías por el continente Americano, y no de los más importantes participantes de la obra Amereida, todo, al abrigo de la poesía y la forma. Ha escrito incontable cantidad de obras, entre las últimas Amereida – Palladium, Carta a los arquitectos europeos en colaboración con el arquitecto Bruno Barla, edición bilingüe español italiano, Ediciones Universitarias de Valparaíso 2004, en el año 2002, presentó Don Arquitectura, del Proyecto Editorial Corporación Cultural Amereida. Actualmente vive en Santiago de Chile. Más información en www.arquitecturaucv.cl

Godofredo Iommi. Aunque nació en Argentina, es considerado uno de los más representativos poetas y profesores de Chile, donde vivió desde que se casó con Ximena Amunátegui, con algunos intervalos en Europa. Conocido tanto allí como en el exterior, fue participante de la cofradía La Santa Hermandad de la Orquídea, escribió varias importantes obras, que merecieron elogios y comentarios de críticos tanto en Europa como en América, creador de La Phalene, grupo que hacía improvisaciones poéticas incluyendo al público de las calles; fue uno de los más importantes participantes de la obra Amereida, cofundador de la Ciudad Abierta de Ritoque y de las travesías por el continente americano. Enseñó por muchos años en la Pontificia universidad Católica de Valparaíso. Todo, al abrigo de la poesía y la palabra. Falleció en el años 2001. Más información en www.arquitecturaucv.cl

Fuente: Ecdótica



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