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Diez cosas más interesantes que hacer frente a una pantalla de computador en lugar de leer un libro digital.

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Diez cosas más interesantes que hacer frente a una pantalla de computador en lugar de leer un libro digital.
Por: Bartolomé Leal

N. del E. Seguimos con las reacciones a la nota publicada por Ramón Rocha Monroy. En primera instancia salió a la palestra Beto Cáceres en la que nos mencionaba de manera directa y ahora, indirectamente, responde Bartolomé Leal desde Chile. En todo caso, el debate está abierto: la gente lee más en el monitor o en el libro impreso? Yo, por lo pronto, me inclino por leer desde la compu algunos documentos, especialmente de trabajo y leer ficción en libros impresos. Pero me pregunto si mi hija leerá libros impresos o lo hará todo desde el monitor de su compu? Ahora, debemos incentivar la lectura per se o incentivar la lectura impresa? El debate está abierto, desde ecdótica lo invitamos a que nos mande diez razones para odiar leer desde la compu, o defender la lectura desde la compu o lo que se los ocurra que trataremos de publicarlo en nuestro blog: qué sirva el desafío, al menos, para leer este blog desde la comodidad de su compu… digo.

1. Disfrutar imágenes. Por ejemplo, las pinturas de Paul Klee; o las fotografías de Berenice Abbott; o los desnudos de Gia Lashay.

2. Ver y escuchar música. Por ejemplo, a la cantante nigeriana Sade en You Tube; o Radio 3 de la BBC.

3. Buscar información sobre los libros que se están leyendo o se quieren leer, desde biografías de autores a reseñas de sus obras, desde entrevistas a debates. Imperdible: Henry Miller pontificando en el retrete.

4. Participar en algún blog inteligente, literario de preferencia. Ecdotica por ejemplo. Para los espabilados también hay blogs, en política, deportes o farándula.

5. Escribir un libro. Puede ser un cuento, artículo o confesión. Enviarlo a la red.

6. Comprar libros de novela negra o discos de jazz en la red. Hay joyas que no se hallan en librerías o disquerías.

7. Enterarse de que existe algo más que la subcultura norteamericana en el planeta.

8. Usar los excelentes diccionarios de la red.

9. Hacer negocios en la red. Por ejemplo, vender los propios libros, dictar talleres de cuento, escribir ensayos por encargo, hacer traducciones, preparar presentaciones técnicas, postular a consultorías internacionales. ¡Contáctenme!

10. Escribir cartas de amor con el correo electrónico.


Fuente: Ecdótica

Diez razones para leer libros en formato digital según Beto Caceres

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Razones para leer libros en formato digital
Por Beto Caceres

Acabo de leer un post en Ecdótica de Ojo de Vidrio (Ramón Rocha Monrroy) donde reflexiona sobre el formato del libro. Respeto el punto de vista, desde luego que hay buenas razones para leer un libro en formato impreso que en digital, pero por razones prácticas el digital tiene muchas más ventajas:

1. No tienes que molestarte por pasar las páginas, con el digital apretas Enter y listo (incluso hay una opción en word donde las páginas bajan al ritmo que le impongas).

2. Si estás echado en la cama o en la hamaca, no tienes que sostener el libro, sólo tienes que acercar una pantalla a la altura de la vista.

3. Claro, no tienes que ir a la librería a buscar un libro que sabes que nunca llegará (sobre todo a Bolivia). En estas bibliotecas digitales circulan libros incluso antes que sean presentados (caso Travesuras de la niña mala de Vargas Llosa que lo leí antes que se presente en Lima).

4. Para mi situación, en el caso de que me interese otro libro en la librería, tampoco tendré dinero y habrá siempre alguien observándome pues no puedo quitarme la pinta de robalibros.

5. ¿Por qué hacerme problema de leer en pantalla si todo el mundo está mínimo ocho horas al día frente a una? (Además, desde que empecé a leer en digital, ya no uso lentes).

6. Yo que me traslado todo el tiempo, sólo tengo que llevar a cuestas los miles de libros en un flash o mi Pc.

7. Por si fuera poco, hay software que te lee sólo libros digitales. ¡También hay un software con el que puedes leer sin mover los ojos! Leer hasta 600 ppm o más, yo llegué a 600 con NoLogo. (Les aseguro que esto no es para cardiacos, es como aprender Kung-Fu al estilo Neo de Matrix).

8. Leer un libro en digital, por ética, es también una razón. (No voy a dejar de comer por comprar un libro). (Un libro cartonero puede ser una opción).

9. Puedo leer en comparado en caso de que quiera ver el original y la traducción. (¿Leyeron Lolita en portugués? Es una real experiencia.) Esto es casi imposible en libros impresos, ¿cómo hallarlos? ¿Cómo sostenerlos? ¿Cómo hacer que cuando pase una página el otro libro también lo haga?

10. Una razón más, que por el momento se me ocurre: al leer en una pantalla me doy cuenta que he encontrado el libro tan buscado y por el que ha muerto tanta gente en la Biblioteca de Babel (o sea, el mundo): el libro de libros.

La verdad no entiendo por qué Marcelo, de Ecdótica precisamente, publica esta nota ;)

Fuente: http://estanteboliviano.blogspot.com/2009/04/razones-para-leer-libros-en-formato.html

Mujer chola, retrato de cuerpo entero, de pie, mirando hacia la derecha, La Paz, Bolivia

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Mujer chola, retrato de cuerpo entero, de pie, mirando hacia la derecha, La Paz, Bolivia

Descripción:
Esta fotografía de una mujer boliviana pertenece a la Colección Frank y Frances Carpenter, que se encuentra en la Biblioteca del Congreso. Frank G. Carpenter (1855-1924) fue un escritor norteamericano de libros sobre viajes y geografía mundial, cuyas obras contribuyeron a popularizar la antropología cultural y la geografía en los Estados Unidos a principios delsiglo XX. Se estima que la colección, compuesta por fotografías tomadas y recopiladas por Carpenter y su hija Frances (1890-1972) para ilustrar sus escritos, incluye cerca de 16.800 fotografías y 7.000 negativos de cristal y de película. Max T. Vargas, un conocido fotógrafo y editor de postales peruano que trabajó en La Paz, Bolivia, en la primera mitad del siglo XX, tomó la fotografía.

Fuente: Biblioteca Digital Mundial

OJO DE VIDRIO

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Libros on line e impresos
Por: Ramón Rocha Monroy

Tengo en mi computadora como diez mil libros digitales. No me costó conseguirlos. Comencé comprando en 30 bolivianos dos CDs que contenían más de cuatro mil libros, algunos sorprendentes y que hacía rato habían desaparecido de mi biblioteca o jamás los había conseguido. Luego encontré cientos de sitios que te permiten bajar gratis los libros más valiosos, como los de la Biblioteca Ayacucho, en versión digital, y naturalmente nutrí el acervo inicial con otros libros que ni tengo tiempo de leer.

Me ocurrió con Pedro Páramo, de Juan Rulfo, libro del cual tengo una edición deshojada y otras más, varias, Debía seleccionar unas citas, Como es fatigoso leer en la pantalla, ubicaba los pasajes en el libro impreso, los buscaba en la versión digital en Word, los copiaba y los pegaba en mi escrito. Así avancé rápido y suelo hacerlo constantemente.

En el mundo de los blogs, leo con devoción el de Xavier Velasco en El boomeran(g), del diario madrileño El País (Edmundo Paz Soldán tiene también su blog, y con José Andrés Rojo son los únicos bolivianos que conforman esa selección de blogueros oficiales de aquel diario). Xavier es extraordinariamente ocurrente. Ya lo conocí por su Dixionario, que es la manipulación más hilarante de la palabra después del célebre Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce. Ahora me encuentro con una vindicación del libro impreso en frases que de inmediato ganan nuestra aprobación.

¿Cuáles son las ventajas de tener un libro impreso en las manos? En principio yo diría que los libros son cuerpos que tienen su resuello, su vida, su misterio pues están repletos de personajes que sólo cobran vida si el lector abre sus páginas. Esto lo siento al leer solo, con los libros de mi biblioteca a mis espaldas, que me parecen tribunas de un estadio donde hay miles de espectadores que contemplan mi lectura: son los personajes encerrados en tantos libros, que me susurran, me silban, me llaman en silencio, a ver si abro esas páginas para darles vida. Sobre ellos tuve una intuición copiada de un neurótico examinado por Freud: la certeza triste de que de ese libro nunca podrán caerse, y otra, que sentí gracias al privilegio de vivir solo y de mudarme constantemente. Cierta vez había acabado de liberar a mis pobres libros de sus cajas y bolsas de traslado y había sentido sus expresiones y suspiros de alivio, pues parecían judíos liberados de un tren donde los obligaron a viajar hacinados como sardinas. Con un resto de energías, los acomodé como pude en mis maltrechos estantes que conforman, en realidad, una heteroteca, donde uno puede hallar todo y nada al mismo tiempo. Aquella noche volvía por primera vez a mi nueva guarida y al abrir la puerta percibí que mis manos aun no habían memorizado el lugar del interruptor de la luz. Entonces ocurrió la epifanía: mientras mis manos recorrían la pared en busca del interruptor, sentí en la oscuridad el resuello de los libros y ya no quise encender luz alguna. Me quedé parado allí, en el dintel de la puerta, para sentir ese olor y tratar de descifrar ese resuello colectivo, esos murmullos. Los invito a buscar en Google “El País Madrid”, luego: “Blogs”, y luego “Xavier Velasco”. En su blog encontrarán treinta y seis argumentos insuperables para amar los libros impresos.

El blog de Xavier Velasco es: http://www.elboomeran.com/blog/10/xavier-velasco/

Fuente: Ecdótica

Cuento del mes: Mayo 2009

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Cuento del mes: Mayo 2009

En el mes de mayo 2009, nuestro querido Bartolomé Leal ha seleccionado el cuento La desconocida del Sena de Jules Supervielle, poeta y cuentista francés, nacido en Montevideo, Uruguay, en 1884, como parte de una familia de banqueros. Fue criado por sus tíos en Uruguay, a la muerte de sus padres, envenenados con agua contaminada durante un viaje a Francia. Hizo su carrera literaria en París. A pesar de ser contemporáneo del movimiento surrealista, no se dejó absorber por la corriente ni frecuentó al caótico grupo que rondaba en torno a André Breton, su pontífice. Sin embargo, asumiendo las vanguardias, se concentró en desarrollar un universo creativo suyo propio, donde imperan el misterio y la fantasía. Se casó con una dama uruguaya. Falleció en París en 1960, aclamado como gran poeta nacional. Es uno de los tres poetas franceses nacidos en Uruguay, con Jacques Laforgue e Isidore Ducasse (el conde de Lautréamont).

El cuento lo puede descargar de http://www.ecdotica.com/cuento-del-mes/La%20desconocida%20del%20Siena.pdf

Fuente: Ecdótica



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