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Libros on line e impresos
Por: Ramón Rocha Monroy

Tengo en mi computadora como diez mil libros digitales. No me costó conseguirlos. Comencé comprando en 30 bolivianos dos CDs que contenían más de cuatro mil libros, algunos sorprendentes y que hacía rato habían desaparecido de mi biblioteca o jamás los había conseguido. Luego encontré cientos de sitios que te permiten bajar gratis los libros más valiosos, como los de la Biblioteca Ayacucho, en versión digital, y naturalmente nutrí el acervo inicial con otros libros que ni tengo tiempo de leer.

Me ocurrió con Pedro Páramo, de Juan Rulfo, libro del cual tengo una edición deshojada y otras más, varias, Debía seleccionar unas citas, Como es fatigoso leer en la pantalla, ubicaba los pasajes en el libro impreso, los buscaba en la versión digital en Word, los copiaba y los pegaba en mi escrito. Así avancé rápido y suelo hacerlo constantemente.

En el mundo de los blogs, leo con devoción el de Xavier Velasco en El boomeran(g), del diario madrileño El País (Edmundo Paz Soldán tiene también su blog, y con José Andrés Rojo son los únicos bolivianos que conforman esa selección de blogueros oficiales de aquel diario). Xavier es extraordinariamente ocurrente. Ya lo conocí por su Dixionario, que es la manipulación más hilarante de la palabra después del célebre Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce. Ahora me encuentro con una vindicación del libro impreso en frases que de inmediato ganan nuestra aprobación.

¿Cuáles son las ventajas de tener un libro impreso en las manos? En principio yo diría que los libros son cuerpos que tienen su resuello, su vida, su misterio pues están repletos de personajes que sólo cobran vida si el lector abre sus páginas. Esto lo siento al leer solo, con los libros de mi biblioteca a mis espaldas, que me parecen tribunas de un estadio donde hay miles de espectadores que contemplan mi lectura: son los personajes encerrados en tantos libros, que me susurran, me silban, me llaman en silencio, a ver si abro esas páginas para darles vida. Sobre ellos tuve una intuición copiada de un neurótico examinado por Freud: la certeza triste de que de ese libro nunca podrán caerse, y otra, que sentí gracias al privilegio de vivir solo y de mudarme constantemente. Cierta vez había acabado de liberar a mis pobres libros de sus cajas y bolsas de traslado y había sentido sus expresiones y suspiros de alivio, pues parecían judíos liberados de un tren donde los obligaron a viajar hacinados como sardinas. Con un resto de energías, los acomodé como pude en mis maltrechos estantes que conforman, en realidad, una heteroteca, donde uno puede hallar todo y nada al mismo tiempo. Aquella noche volvía por primera vez a mi nueva guarida y al abrir la puerta percibí que mis manos aun no habían memorizado el lugar del interruptor de la luz. Entonces ocurrió la epifanía: mientras mis manos recorrían la pared en busca del interruptor, sentí en la oscuridad el resuello de los libros y ya no quise encender luz alguna. Me quedé parado allí, en el dintel de la puerta, para sentir ese olor y tratar de descifrar ese resuello colectivo, esos murmullos. Los invito a buscar en Google “El País Madrid”, luego: “Blogs”, y luego “Xavier Velasco”. En su blog encontrarán treinta y seis argumentos insuperables para amar los libros impresos.

El blog de Xavier Velasco es: http://www.elboomeran.com/blog/10/xavier-velasco/

Fuente: Ecdótica



6 Respuestas »

  1. […] ventajas que propone Ramón Rocha en el artículo que desata este debate, son ventajas de alguna manera nostálgicas: el traslado y el sublime momento en que abres la caja […]

  2. Diego Martínez dice:

    Además, un libro impreso puedes leerlo en el dormitorio acomodando tu cuerpo en la cama a discresión

    El libro impreso te libera de las radiaciones de la pantalla que lentamente van dañando tu vista.

    En tu biblioteca, te deleitas viendo ese bagaje dispuesto en el instante para elegirlos y leerlos. Es asimismo, tu lugar de desestress, reflexión y de recuerdos gratos, por cuanto, muchos de ellos evocan algún momento intelectual importante desplegado en tu labor profesional o de estudiante.

    Por supuesto que cuando requiero de algún libro inexistente en el mercado, recién recurro a mi “biblioteca virtual” para buscarlo y leerlo.
    Atte.

    http://diegomartinezestevez.spaces.live.com/blog/

  3. Marcelo dice:

    diego, a mi me sucedió que por tanto leer libros impresos terminé utilizando unos lentes tan gruesos, que ahora siento que la siguiente medida será comprarme un perrro. pero amo el libro impreso, que le voy hacer. sin embargo, paso la mayor parte de mi tiempo en la computadora, leyendo, trabajando, así que cada vez leo mejor desde el monitor, sin embargo, confieso que cuando se trata de leer documentos de importancia los imprimo y recién los leo. no lo se, a veces siento que para mi la lectura desde el monitor es menos compleja y desde el papel más compleja. puedo leer un mail perfectamente, pero ya me cuesta mucho cuando tengo que leer un paper o algo así.
    marcelo paz soldán
    http://www.ecdotica.com

  4. […] ventajas que propone Ramón Rocha en el artículo que desata este debate, son ventajas de alguna manera nostálgicas: el traslado y el sublime momento en que abres la caja […]

  5. […] de leer un post en Ecdótica de Ojo de Vidrio (Ramón Rocha Monrroy) donde reflexiona sobre el formato del libro. Respeto el punto de vista, desde […]

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