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BENEDETTI: RETRATO CRÍTICO



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BENEDETTI: RETRATO CRÍTICO
Por: Emilio Martínez Cardona*

Decía que “Entre la literatura y la revolución, la prioridad es la revolución” y que “Matar es un agrio deber revolucionario”.

Fue uno de los fundadores y principales dirigentes del Movimiento 26 de Marzo, fachada legal del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros), organización terrorista que asoló el Uruguay en plena democracia desde el año 1963, con asesinatos, secuestros y robos multimillonarios.

Estuvo entre los pocos intelectuales que defendieron a Fidel Castro cuando apresó al poeta Heriberto Padilla y calló vergonzosamente ante los fusilamientos ordenados por el dictador cubano en el 2003.

Hablo, por supuesto, y aunque rompa muchos corazones ingenuos, de Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, más conocido por su primer nombre y apellido. Caballero de sonrisa bonachona e ideas totalitarias, pero sobre todo un mal, muy mal poeta.

“Benedetti es un escritor para consumo de la superficialidad y los aficionados a los lugares comunes”, ha dicho de manera tajante el colombiano Eduardo Escobar, un juicio que sólo puedo compartir y que de hecho comparten prestigiosos críticos y académicos del mundo entero.

Y es que si hubieron grandes escritores latinoamericanos que defendieron posturas políticas igual de abyectas, como el argentino Julio Cortázar o el también uruguayo Juan Carlos Onetti, éstos fueron creadores de una obra literaria única e innovadora, que supera ampliamente los deslices cometidos en el campo ideológico.

No puede decirse lo mismo de Benedetti.

Alberto Chimal lo encuentra “sospechoso de excesiva complacencia, de sentimentalismo, de simplismo. Y fue culpable con una frecuencia alarmante. Peor aún, su obra poética, que se fue recogiendo en ediciones sucesivas llamadas siempre Inventario, deja ver cada vez menos poesía a medida que pasan los años y cada vez más fórmulas, más lugares comunes, más prédicas a admiradores ya convencidos. El padre espiritual de sus poemas pudo haber sido, entre otros, Bertolt Brecht, pero tiene entre sus hijos a Ricardo Arjona y otros todavía peores”.

Aún más contundente es Alber Vázquez, quien califica a su poesía de “pedante, odiosa, pueril, cargante, malograda, cansina y aburrevacas”. El argentino dice que “Benedetti es un poeta de medio pelo al que una legión de indolentes con poca o nula experiencia lectora ha encumbrado más allá de todo lo razonable” y concluye definiéndolo como “Probablemente, el peor poeta del mundo”.

Su carrera literaria fue, durante años, una minuciosa colección de fracasos. En 1945 su primer libro, el poemario La víspera indeleble, no vendió ni un solo ejemplar. Tres años después, su segunda obra corrió la misma suerte. Benedetti pidió un préstamo tras otro para pagar las ediciones de su tercer, cuarto, quinto, sexto y séptimo libro entre 1949 y 1953, los mismos que fracasaron ostensiblemente. Recién en 1956, con Poemas de la oficina, consiguió vender la modesta suma de 500 ejemplares. Pero entonces, algo pasó en 1959. La revolución cubana. Y Benedetti encontró en el régimen castrista la inspiración necesaria, y la angustia existencial cedió espacio a las certezas políticas y la incertidumbre dejó lugar a odios concretos, como Estados Unidos y la burguesía.

De esos primeros tiempos revolucionarios datan el volumen de cuentos Montevideanos, el mismo año de la entrada de Castro y Guevara en La Habana, así como la novela La tregua (1960). Pero lo cierto es que la revolución cubana proveyó algo más que simple inspiración. A partir del alineamiento público de Benedetti con la ortodoxia marxista-leninista y sobre todo desde 1967, cuando pasó a desempeñarse como funcionario del gobierno cubano dirigiendo el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, el aparato cultural-propagandístico de la isla lo catapultó a toda América Latina, retribuyendo su adhesión sin condiciones al nuevo sistema dictatorial.

Fidel Castro necesitaba intelectuales que le lavaran la cara a su gobierno en medios internacionales y Benedetti fue uno de los que mejor cumplió esa labor.

En 1968, por ejemplo, ante el alejamiento de la revolución del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, que optó por el camino del exilio, no dudó en descalificarlo diciendo que era “un gusano y no precisamente de seda”.

Otro tanto hizo en 1971, cuando el régimen castrista encarceló al poeta Heriberto Padilla acusándolo de contrarrevolucionario, para después obligarlo a firmar una carta de arrepentimiento. Un grupo de 61 intelectuales, entre los que se contaban Jean-Paul Sarte, Alberto Moravia, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, firmó una solicitada descreyendo de tal carta y denunciando a Castro por usar métodos de represión estalinistas. Benedetti, en cambio, publicó un artículo en defensa del régimen en el que afirmaba que entre la revolución y la literatura, había que escoger la primera.

Por la misma época, Benedetti se dedicó a fustigar a la democracia uruguaya, abonando el terreno para quienes buscaban derribarla a tiros: los tupamaros. “Se fue generando un clima favorable a la guerrilla, y en esa tarea Benedetti tuvo una influencia importante”, explica el analista Hebert Gatto, estudioso de la ideología tupamara. Como parte de esa campaña, publicó en 1971 la novela El cumpleaños de Juan Ángel, un alegato en favor de la lucha armada. En la obra el protagonista va cumpliendo distintas edades a lo largo de 24 horas. Al final del libro, con 33 años conoce al líder guerrillero Marcos, que le explica que matar es un agrio deber, y abraza la revolución. El subcomandante Marcos, líder de la guerrilla zapatista, tomó su nombre de esta obra.

Pero el “compromiso” de Benedetti con la lucha armada no se restringió a la propaganda, sino que en 1971 asumió un rol más activo desde la dirección del Movimiento 26 de Marzo, el brazo político de los tupamaros, ejerciendo tareas clandestinas que incluyeron la de alojar en su departamento a Raúl Sendic, cabecilla de la banda.

A lo largo de sus años de actuación, los tupamaros demostraron una notable voracidad financiera. En sólo una semana atracaron 9 bancos, aunque el botín más sustancioso lo obtuvieron al robar dos casinos y la General Motors. No se sabe con exactitud cuántos miembros activos llegó a tener el MLN, pero las fuentes históricas manejan cifras que oscilan entre los 6.000 y 10.000 combatientes, que fueron derrotados por el Ejército en 1972, perdiendo lo que ellos llamaban la “guerra revolucionaria”.

El proceso de quiebre institucional iniciado por los tupamaros una década atrás concluyó en 1973, aunque no de la forma esperada por ellos, con una revolución armada que culminara en el asalto al poder, ni con un golpe militar de izquierda, a la manera de Alvarado y Torres, como pretendía el Partido Comunista desde febrero de ese año. En vez de esto, el presidente Bordaberry disolvió el Parlamento e instauró un Consejo de Estado, cogobernando con las Fuerzas Armadas.

Entonces fue el turno de Benedetti de partir al exilio. Entre 1976 y 1980 recaló en Cuba, pero luego prefirió, como muchos otros de sus camaradas, probar las mieles del capitalismo europeo. En 1984, como columnista de El País de Madrid, Benedetti polemizó en defensa del gobierno de Castro con los escritores españoles Juan Goytisolo y José Ángel Valente, que lo acusaron de mentir descaradamente.

Otra polémica famosa fue la que sostuvo sobre el mismo tema con Mario Vargas Llosa, quien dijo que “para Benedetti, que un gobierno exilie, encarcele o mate a sus adversarios es menos grave si lo hace en nombre del socialismo”.

En el 2003, un grupo numeroso de opositores a Castro fue condenado a penas de 25 años de cárcel y tres personas que habían intentado escapar de Cuba fueron ejecutadas. En ese momento, hasta un comunista de toda la vida como José Saramago sentó su protesta. Pero Benedetti callaba.

Mantuvo la postura intolerante hasta en sus últimos años. Cuenta su secretario personal, Ariel Silva, que “si una revista se imprimía en Miami, entonces no le daba la entrevista”. A un ex compañero de militancia que quiso hablar con él para explicarle por qué ya no adhería a la izquierda, se negó a recibirlo tildándolo de “traidor”. Y hasta llegó a decir que la historia política del Uruguay previa al gobierno del Frente Amplio era de “174 años de gobiernos de derecha”.

Un completo disparate, en el país que conoció la legislación social de avanzada de

José Batlle y Ordoñez, la sustitución de importaciones de Luis Batlle y la experiencia desarrollista del segundo gobierno blanco.

Hoy en día, el partido que él fundara, el Movimiento 26 de Marzo, es miembro del Congreso Boliviariano de los Pueblos, organización digitada por Venezuela, estrechamente vinculada al Foro de Sao Paulo y al ALBA e integrada por el Movimiento Al Socialismo de Evo Morales, el MLN y todos los partidos comunistas latinoamericanos.

Mario Benedetti, por su parte, recibió la última distinción de su vida de manos del protodictador venezolano Hugo Chávez, quien le otorgó la Condecoración Francisco de Miranda.

Si ha leído hasta aquí, dudo que todavía le queden ganas de llorarlo.

* Escritor y periodista uruguayo-boliviano. Premio Municipal de Literatura de Montevideo 2001. Autor del libro Ciudadano X: la historia secreta del evismo, una mirada crítica al régimen de Evo Morales.

Fuente: http://ciudadanoxbolivia.blogspot.com



20 Respuestas »

  1. Marce dice:

    Sobre la cuestión política nada puedo decir. Si para leer un libro tuviera que sopesar a su autor por lo que hace o deja de hacer, probablemente en el estante de “mis favoritos” estaría muy pocos. Pero más allá de esas cuestiones, con Benedetti sentí que la poesía podía muy bien pasearse entre nosotros los simples mortales.
    Puede ser que “sean lugares comunes” pero es en esos lugares comunes donde vivimos, amamos, sufrimos, comemos, caminamos, copulamos, trabajamos, sentimos, etc., los hombres y mujeres, mortales de carne y hueso, y no dioses del Olimpo, para los que parecen ser escritos tantos “poemas” enrevesados e intrincados, que siempre me hacen pensar que la poesía nunca será lo mío.

  2. Patricia Garcia dice:

    Pobre emilio : esta lleno de odio. se dejo ganar por la politica. ¿habria escrito lo mismo en los tiempos de Goni? lo dudo.

  3. El articulo es bueno , pero un poco politico no? yo solo quisiera recordar al poeta comprometido pues Benedetti se consideraba poeta sobre todo

    Saludos

  4. Marcelo dice:

    luis, el artículo de emilio martínez, uruguayo él, refleja otro punto de vista sobre el poeta benedetti a quien él no lo considera tal. lo importante para nosotros era reflejar dos puntos de vista sobre la muerte de un escritor y nos muestra, una vez más, que en temas literarios no todos tenemos el mismo criterio.
    saludos,
    marcelo paz soldán
    http://www.ecdotica.com

  5. Marcelo dice:

    patricia, no entiendo por que “pobre emilio”. emilio tiene un punto de vista distinto sobre la poesía de benedetti. no se trata de que todos pensemos igual. en todo caso, he escuchado criterios similares a los de emilio con anterioridad.
    marcelo paz soldán
    http://www.ecdotica.com

  6. Marcelo dice:

    marce, coincido contigo en una cosa y no en otra. la poesía tiene que llegarnos y eso hace que ciertos poetas para unos sea mejores que para otros. desde ya no creo en los poetas universales. por ejemplo, a mi me gusta mucho jaime saenz, pero entiendo que a muchos no les gusta. es entreverado, ni duda cabe, pero al menos a mi me llega. coincido, entonces, en que el poeta debe llegar a uno para que este sea considerado por uno como tal (y por otros no, claro) pero en lo de entreverado es otra cosa. puede ser complejo y llegar.
    marcelo paz soldán
    http://www.ecdotica.com

  7. Rodrigo dice:

    Si a alguno le molesta el tono político del artículo aquí está una nota que Emilio mencionó: http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=critica&id=89

    que es sólo sobre la mediocre poesía de este mal poeta llamado Benedetti.

  8. Marce dice:

    Aún con todo lo dicho, a mí sí me quedan ganas (y me sobran) de llorarlo.

  9. Bueno andaba de salida pero este comentario visceral de Rodrigo (sultano o vengano) da igual merece una respuesta, aunque mas que uan respuesta una pregunta quien eres para considerar mediocre a un autor de mas de 80 libros multiples traducciones y criticas recitales acompañado con solo una guitarra en uruguay y españa donde todos los que estabamos ahy coreabamos sus poemas. Quien eres Rodrigo cual es tu precio a la fama o tu solura de huesos para insultar a un gran escritor ( no solo poeta) en su muerte. Si escribes algo me lo envias cosa que puedo darte opinion correcta y no estupidamente agresiva.

  10. Javier Badani dice:

    ¿Quién define si un trabajo poético es bueno o es malo? ¿Serán los académicos o será el común de la gente? Un texto versado que nace urgente en un cuaderno de colegio, impulsado por el amor o por el desengaño, ¿es o no es poesía? ¿Existe un parámetro definido, una escala que nos ayude a calificar la obra de un escritor? Allí, sepultados con el infame sello de “mediocres literatos” elaborado por los académicos están, por ejemplo, Corín Tellado, Mario Benedetti y nuestro propio Víctor Hugo Viscarra.
    En este universo de lo contemporáneo parece que cuanto uno menos entienda de un escrito es mejor. Se aleja así este universo del común de la gente, aquella que tiene el derecho de disfrutar de una novela lacrimógena de Tellado, de una cursi poesía de Benedetti o del desgarrador testimonio de los submundos de Viscarra.
    Hay que llorar a Benedetti amigos, porque la muerte de cualquier escritor es una tragedia monumental. Porque con su partida se pierde una trinchera para seguir soñando.

  11. Ricardo Cuesta dice:

    Tengo que agradecer a Ecdótica por esta buena nota, que nos muestra otra cara de Benedetti, aunque lo de mediocre ya era evidente. No comparto todas las opiniones facilistas de que la poesia tiene que ser simple y boba para “sentirla” y “entenderla”. A ver cuando se dejan de perder el tiempo y le hincan el diente a Ezra Pound. El tono político no molesta, más bien es revelador.

  12. Bartolome Leal dice:

    Un grano de arroz a la polémica. Divertida. No voy a entrar en los detalles. Benedetti merece algún respeto, en cualquier caso.

    Sólo quiero decir que alguna vez la revolución cubana nos emocionó a muchos. Era una esperanza. Tal vez era mejor eso que ahora, la nada. Tan sólo consumir y consumirnos. Cabrera Infante “gusano de seda” me parece una frase genial. Al propio Cain le habría gustado (sobre todo tratándose de medias de seda).

    Nunca me interesó el uruguayo, aunque su novela Gracias por el fuego me pareció potente en su época. Tiene algunos cuentos notables también. De todos modos, he conocido a gente que nunca leyó nada, hablar con entusiasmo de La tregua y de sus poemas. Y, por cierto, no es el peor poeta del mundo.

    Para mí el gran narrador uruguayo es Juan Carlos Onetti, quizás el más grande escritor nuestro. Con él también se prodigaron ditirambos y se hablaron pestes al momento de su deceso. Se enarbolaron unos cuantos argumentos políticos.

    La política, sabemos, tiene vaivenes. Lo que ayer adoramos cae, y viceversa. En fin, es un tema insoluble (insalubre, me corrige el computador).

  13. Rodrigo dice:

    Respondo, sólo porque me interpelaron.

    Luis, yo no soy nadie importante… pero tengo buen gusto y sentido de estética, por eso opino que Benedetti es un mal poeta… mediocre, con tal vez un par de buenos poemas. Si publicó 80 libros, creo que también le podemos tildar de antiecológico.

    Critica lo que quieras de mí, tengo una bitácora… se llama: ‘mi meme’, y ya sabes mi nombre. La combinación, en google, te llevará hasta ella.

    Ah, y no por estar muerto mejora su poesía.

    Ah, y qué pena ver que para algunos, todavía, es mejor una tiranía que dice ‘esperanza’, que explota a sus ciudadanos sólo para beneficio de los poderosos, que un sistema que, sólo en China, ha sacado a 300 millones de la pobreza, en dos décadas.

    Corresponde a las nuevas generaciones ser mejores, y menos crueles.

    Saludos.

  14. marce dice:

    ¡Qué buena estrategia para promocionar bitácoras!…..
    Si lo consideran un mal poeta, entonces no se ocupen de él, pasen la página, por qué tanta rabia. Si en el planeta hay millones de malos poetas, porqué ensañarse contra uno que ya no está (quería decir, que ya no puede defenderse, pero dudo que a él le hubiera importado). Mas que los “malos poemas” yo creo que les irrita la popularidad que alcanzó.

  15. marce dice:

    ….y claro en poesía “la popularidad” es un pecado que se castiga con saña.

  16. Marcelo dice:

    Marce,
    No se quiere promocionar la bitacora, por que en realidad no lo es. Simplemente querías dar otro punto de vista sobre la poesía de Benedetti y ya ves que no nos hemos ocupado más de él. También, como corresponde, hemos subido una buena crítica a la obra de Benedetti. Ambos críticos son uruguayos y no locales.
    Saludos,
    Marcelo Paz Soldán
    http://www.ecdotica.com

  17. Alexander dice:

    ¡Pobre diablo el tal Martínez Cardona (léase, un Fulano de tal)! Hay quiénes buscan hacerse un nombre insultando a los grandes iconos de la literatura, sin contribuir nada, ni un mísero verso para traer, aunque sea momentáneamente, una sonrisa a los labios de aquellos que viven constantemente bajo la sombra del dolor y el miedo.

    200 años a partir de hoy, la gente sabrá quién fue Benedetti, mientras que Martínez Cardona podría confundirse con el nombre de un perro callejero.

  18. Armando dice:

    Hace como diez años asistí a una presentación de libros de la editorial Nuevo Milenio. Uno de ellos hablaba de un lugar imaginario llamado “Burgundia”. Pensé entonces que era un homenaje a un lugar que existió (con sus germánicos habitantes, los burgundios, en más o menos lo que después se conoció como Borgoña); o podría tratarse de una simple desinformación. No lo sé, porque no leí el libro. En todo caso, no era un nombre muy imaginario o imaginativo.
    Ahora leo que el autor de esa “Burgundia” llama doblemente “Heriberto” a Heberto Padilla. Parece un desliz dactilográfico, pero es un desliz de una de las fuentes a las que acude. Es la repetición de un error ajeno. Los errores ajenos que hacen eco servil de errores ajenos no siempre me producen vergüenza ajena, pero es inevitable pensar que hay más deslices en otros textos del mismo autor.
    A mí no me gustó nunca el escritor cuyo “antiobituario” acabo de leer (comparto algunas de las críticas que con tan poca sobriedad se exponen en esta página). La lectura me deja un sabor amargo (no “agrio” como el “deber revolucionario” de matar). No es por los errores gramaticales, precisamente… En todo caso, me merezco esta amargura, por leer cualquier cosa.

  19. Mariano Loza dice:

    Mario Benedetti es -lo digo desde que tengo memoria- un mamarracho. Más que un mamarracho, un imbécil total, no tanto en su ideología política como credo teórico (no hay nada de malo en creer en Marx, en la Revolució Cubana, en Lenin, etc.) sino en la práctica que hizo de ella, en su “estar en el mundo”. Fuera de eso, hay que decir que el socialismo o el comunismo no hacen idiota a nadie, en todo caso, Benedetti ha demostrado que él lo era aún antes de ser marxista. Me sería largo y tedioso enumerar aquí las características de ese “estar en el mundo” que encarna Benedetti. En general, acuerdo con que era superfluo, facilongo, populachero, dicharachero, torpe, etc., etc. Era, en definitiva, un adolescente cada vez más viejo y más verde. Y creo que es también patético que escritores como Galeano (cuya literatura -que tampoco me agrada mucho- es infinitamente superior a la de Benedetti) sea tan condescendiente con su coterráneo simplemente porque son camaradas del trapo rojo. Una falta total de honestidad intelectual.

  20. Verónica Vergara S. dice:

    Conozco muchas personas que no gustan de ciertos poetas… Pero solo respeto a aquellos que no ofenden a los lectores.

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