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Eligen las novelas fundacionales?

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Las novelas fundacionales y el canon
Por: Marcelo Suárez

Social y estéticamente representativas. Así son las diez obras elegidas por escritores, académicos, periodistas y editores como las novelas fundacionales de la literatura boliviana. Al menos así lo determinaron quienes redactaron la lista final, elaborada el pasado fin de semana en el Centro Simón I Patiño de Cochabamba, luego de un largo proceso que se inició en septiembre de 2007, cuando el entonces Viceministerio de Culturas (encabezado por el hoy ministro de esa área, Pablo Groux) anunció el proyecto de armar una selección de obras bolivianas fundamentales. Desde aquella vez hasta hoy pasó mucha agua por debajo del puente, pero también mucha polémica.

Primero fue la lista diseñada por el escritor Néstor Taboada Terán, que provocó un rechazo casi general de diversos sectores, sobre todo de autores locales disconformes porque en la lista no figuraba ninguna obra representativa de la región oriental del país. Esto derivó en un proceso de votación por Internet para escoger las diez mejores novelas bolivianas, idea que tampoco prosperó. Finalmente, el flamante ministro Pablo Groux llegó a un acuerdo el año pasado con la carrera de Literatura de la UMSA para que llevase adelante el proceso de selección.

La etapa final de este proceso tuvo su inicio en la pasada Feria del Libro de La Paz, en la cual se conformaron cuatro mesas de escritores, académicos, periodistas y editores, cuyos miembros dialogaron sobre el tema y presentaron sus respectivas listas, argumentadas. A los resultados se sumaron las recomendaciones de otra mesa que participó en el Foro de Escritores Bolivianos en Cochabamba. Un tercer momento recogió las recomendaciones de las cinco mesas preparatorias e incorporó las mismas en dos mesas (académicos, por una parte, y escritores, editores y periodistas, por otra), que sugirieron una lista de diez obras. Ambas estuvieron coordinadas por la directora de la carrera de Literatura de la UMSA, Raquel Montenegro y el docente de esta materia Guillermo Mariaca. Finalmente se relacionaron las dos listas y se procedió a una última votación, que resultó en una sola lista de diez novelas, encabezada por Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre.

Sin embargo, llegar a ese punto no resultó fácil, pues los participantes del encuentro se toparon con cuestionamientos de diversa índole acerca de la pertinencia o no de algunos títulos y autores propuestos. A pesar de que hubo consenso absoluto en las seis primeras obras de las lista, el debate se tornó espinoso cuando se hizo evidente que diez novelas son insuficientes como para hablar de una selección definitiva. De ahí que se determinó someter a votación otras 12 obras propuestas, de las cuales surgieron las cuatro restantes para la lista de diez y cinco más que se sugirieron para su publicación.

Aunque al final casi todos mostraron su conformidad con la lista, estas cinco obras ‘sugeridas’ dejaron satisfechos especialmente a los que peleaban por hacer entrar a sus ‘favoritas’ y que, entre otros argumentos, propugnaban cuestiones de género en el debate (Íntimas, de Adela Zamudio, la única obra de autor femenino) y hasta de región. Acerca de este último aspecto, algunos de los autores cruceños presentes, como Alejandro Marat y Paz Padilla, defendieron la presencia de obras del oriente boliviano (finalmente ingresaron cuatro), mientras otros exigieron la inclusión de la obra de Ramón Rocha Monroy, El run run de la calavera, pues era ‘fundacional’ para la literatura cochabambina contemporánea. Otro tema de amplia discusión fue si correspondía la inclusión de Historia de la Villa Imperial de Potosí, de Bartolomé Arzáns de Orzúa y Vela (por tratarse de una obra pre-republicana) de El otro gallo, de Jorge Suárez (muchos la consideran un cuento) y de El loco, de Arturo Borda (es una obra autobiográfica en tres volúmenes, relacionada con la teoría del arte).

REACCIONES
“Después de haber discutido, seleccionado, votado y trabajado arduamente, podemos decir que nos sentimos satisfechos. Es el primer paso y esperamos que al final tenga éxito, así como también que se desarrollen proyectos similares para otras áreas y géneros”, manifestó Raquel Montenegro, luego de concluido el Encuentro de la Novela Boliviana. La académica agradeció al ministro Groux por darle la oportunidad de ser parte de este proceso, como también a todos los participantes.

La autoridad nacional, a su vez, afirmó que tomará en cuenta las recomendaciones que se redactaron en la memoria del encuentro. “El ministerio asume el compromiso de publicar, hasta fin de año, las diez primeras novelas de esta selección de 15. No hemos podido precisar el monto exacto que demandará esta inversión, pero anticipamos que tenemos recursos reservados para llevar adelante este emprendimiento, con el objetivo de que los bolivianos tengan una colección con lo mejor de nuestra literatura”, aseveró Groux.

Antes del encuentro, la convocatoria del ministerio encontró posiciones disconformes con algunos puntos de la misma, como lo manifestó la editorial La Hoguera en un documento en el que cuestionaba, entre otros puntos, qué es lo fundacional y por qué comenzar con novela, partiendo del hecho de que somos un país latinoamericano de cuentistas (orales y textuales) y de poetas.

Por su parte, la escritora montereña Giovanna Rivero afirmó: “No desmerezco este ejercicio de sistematización; puede, de hecho, obligarnos a pensar con mayor profundidad y, en el caso de sociedades donde la literatura ha sido vista como un producto cultural colateral o de ornato, tomar conciencia de que no es así. Sin literatura no hay espíritu. Lo que sí me preocupa es que esta elección de obras canónicas esté presionada por otras prisas, por una maquinaria -parafraseando el último título de Homero Carvalho- de los secretos. Si de verdad queremos que las tradiciones literarias entren en diálogo, quitemos el corsé de este o cualquier ‘ranking’ y busquemos y generemos espacios de reflexión literaria seria que se deban estrictamente a la tarea de madurar en la lectura, la comprensión y la escritura literaria. Es un proyecto menos inmediato pero de resultados transformadores”.

Recomendaciones

- La participación de todos los agentes culturales involucrados en el proceso de selección es fundamental. Se recomienda repetir este procedimiento en las siguientes etapas.

- Se sugiere ampliar la selección nacional a varias selecciones regionales, responsabilizando de este trabajo a las universidades y a los gobiernos departamentales o municipales.

- Al tener la mayoría de las obras seleccionadas, derechos reservados por sus autores o por las editoriales bolivianas, es necesario que el proceso de adquisición de esos derechos o de ejemplares de esos libros se haga de acuerdo con ley.

- Se recomienda la inclusión de la selección de novelas en el diseño curricular de la educación secundaria del país.

Las 5 sugeridas

- Íntimas, de Adela Zamudio (1913)
- Historia de la Villa Imperial de Potosí, de Bartolomé Arzáns de Orzúa y Vela (1736)
- El Loco, de Arturo Borda (1966).
- La Virgen de las Siete calles, de Alfredo Flores (1941)
- El run run de la calavera, de Ramón Rocha Monroy (1983)

Opinan acerca de la lista

Homero Carvalho
Escritor
No pude asistir al encuentro, a pesar de que me invitaron. Sin embargo, estoy satisfecho con los resultados porque me parece que se ha logrado un consenso entre escritores, académicos, periodistas y editores para no hacer una cosa arbitraria, sino más bien democrática. Fue una buena iniciativa del ministerio, que llevó adelante la carrera de Literatura. Sin embargo, hubiera preferido una lista aparte de autores fallecidos, pues muchos de ellos ya se constituyen de por sí en clásicos. Asimismo, me hubiera gustado que en las cinco obras sugeridas se incluya Siringa, de Juan B. Coimbra, por ser la novela de la selva por excelencia.

Paz Padilla
Escritor/cineasta

Destaco la apertura que permitió escuchar otras voces, más allá de las acostumbradas. Eso obligó a la necesidad de establecer consensos para llegar a un resultado justo. La lista final representa la recuperación de autores esenciales que son parte del ideario colectivo de nuestra sociedad. La región oriental tiene escritores que han aportado mucho a la literatura nacional y, dentro de esta lista, hay cuatro fieles exponentes de esta tradición. Ojalá que las autoridades logren ampliar esto no solamente a otros géneros, sino también a otros territorios. Eso demostrará un verdadero reconocimiento de toda la diversidad que hay en este país.

Las 10 elegidas

- 1. Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre (1885). Ha sido germen de una literatura épica que durante décadas ha nutrido la bibliografía de textos educativos y literarios.

- 2. Felipe Delgado, de Jaime Saenz (1979). El ‘boom’ de la novela urbana surgió a partir de este texto. El libro trata de un paceño que, poseído por el alcohol, deambula por la ciudad buscando sentido a su vida.

- 3. Jonás y la Ballena Rosada, de Wolfgango Montes (1987). Marca la irrupción de una estética de la posmodernidad en Bolivia, cuando el sujeto urbano entra en crisis por factores socioeconómicos, como es el caso del narcotráfico.

- 4. Los deshabitados, de Marcelo Quiroga Santa Cruz (1959). Aunque ha sido percibida como una ‘novela social’, esta obra trasciende ese pacto con la realidad política y se postula como una obra de arte de vocación universalista.

- 5. Tirinea, de Jesús Urzagasti (1965). Se percibe un proyecto ontológico en esta novela, algo que excedía el mero compromiso político que la novela realista había asumido desde fines del Siglo XIX.

- 6. La Chaskañawi, de Carlos Medinacelli (1945). El autor pinta la realidad sociológica del siglo pasado, ahondando en la división de clases y culturas.

- 7. El otro gallo, de Jorge Suárez (1985). La combinación del poeta y el narrador se funden en esta singular ‘novela corta’ que retrata la épica de un bandolero.

- 8. Aluvión de Fuego, de Óscar Cerruto (1935). En esta obra, la Guerra del Chaco es narrada como un momento en que el hombre boliviano experimenta las preguntas existenciales más dolorosas.

- 9. Matías, el apóstol suplente, de Julio de la Vega (1971). El autor fue quien llevó más lejos el paralelismo entre los símbolos cristianos y los de la guerrilla en Bolivia.

- 10. Raza de Bronce, de Alcides Arguedas (1919). Es la obra más representativa de la novela indigenista. Arguedas lleva los estereotipos bolivianos hasta sus últimas consecuencias.

Fuente: El Deber/Brújula

Cuento del mes: septiembre de 2009

Plumas

El retorno de un coleccionista

El mes de septiembre Bartolomé Leal ha seleccionado el cuento El retorno de un coleccionista de Martin Walser quien nació en 1927 en la región del lago Constanza (Alemania). Se inició en las letras a fines de los años 40, tras terminar sus estudios de literatura con una tesis sobre Kafka. Su primer libro fue un volumen de cuentos. Recibió el premio Herman Hesse por su primera novela. Ambos autores se asocian a su tipo de literatura, simbólica, extraña, honda, buscando siempre algo más que lo vulgar en la vida deslavada de sus personajes, abúlicos y dependientes. Podrían calificarse de antihéroes. Walser se ha definido a sí mismo como un “literato de los deterioros de la identidad”. Hombre de izquierda en su país, partidario de la reunificación, su voz resuena aparte de los estereotipos políticos en boga. El cuento que presentamos daría espacio a debate sobre su simbología.

Puede descargarlo apretando el siguiente enlace:http://www.ecdotica.com

Fuente: Ecdótica

Entrevista a Eduardo Scott, ganador del Premio Nacional de Novela

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Eduardo Scott, otra vez ganador El Premio Nacional de Novela Alfaguara
Por: Juan Pablo Rodríguez

El fallo que definió al ganador del Premio Nacional de Novela se anunció la mañana del sábado 15 de agosto, en una ceremonia realizada en el salón Pedro Domingo Murillo de la Feria del Libro de La Paz. Muchos de los presentes no pudieron evitar su asombro al escuchar que Eduardo Scott ganó nuevamente el galardón, esta vez con su obra He de morir de cosas así. Historia de tres mujeres. “La novela fue seleccionada por mayoría, pues se trata de una obra muy sólida, con personajes convencedores. Además, la ambientación es muy original y la manera en cómo el autor estructuró la historia la hizo ganadora”, explicó Silvio Mignano, embajador de Italia en Bolivia, que ofició como presidente del jurado.

He de morir de cosas así fue elegida entre 34 novelas que participaron de la competencia. “Es una novela humanista”, afirmó Scott. “Siempre me han preocupado los temas que atañen a las personas, problemas de la naturaleza humana, de cómo asumimos la realidad”, agregó.

-Según el criterio recogido por miembros del jurado, su novela muestra una estructura muy bien trabajada, con personajes minuciosamente elaborados y una historia sólida. ¿Cómo logra usted conjugar estos elementos para presentar una obra con tales características?

-Antes que escritor soy un lector empedernido, desde muy temprano en la vida. He leído a los grandes clásicos de todos los tiempos; creo que la literatura es una de las expresiones artísticas más complejas, porque narra la realidad desde puntos de vista subjetivos; la describe y la interpreta. El lenguaje es una función del ser humano que le pertenece intrínsecamente y que le permite esa descripción. Es por eso que la narrativa, me parece, viene con el entendimiento de lo que pasa en el mundo y en nosotros mismos. En la comprensión de los procesos psicológicos del ser humano, de sus actitudes, sus esperanzas, sus miedos y esas tantas cosas que nos constituyen. Por supuesto, el escritor mismo va madurando y entendiendo muchas cosas en ese proceso. Hay una frase, que es de Terencio y que no sé citar en latín: “Nada de lo humano me es desconocido”.

-Usted afirmó que el proceso creativo y de elaboración de una novela es muy trabajoso. ¿Le implica algunos sacrificios?-

Muchos, escribir supone un proceso de reflexión y de introspección. Susan Sontag decía que escribir es la labor más solitaria del mundo, y tenía razón. La construcción de un eje temático; el manejo de los tiempos y del lenguaje; la conformación de las características mentales de los personajes. Todo es muy complejo, muy trabajoso. Yo quiero, además, decir algo; que exista un significado, una apropiación de la realidad. Fíjese lo que pasa en el mundo, reinan la banalidad y la trivialidad más idiotas, que quieren apropiarse del arte para que se impongan la superchería y la impostura. Para que se imponga una realidad sin profundidad ni significado, sin recuerdos y sin valores.

-¿Qué significó para usted ser un ganador del Premio Nacional de Novela (en 2004)?

-Lo mismo que ahora, una gran alegría, pero más todavía, un alivio, pues la obra ya no es mía, sino del público. Puedo olvidarla.

-Ganar nuevamente el Premio Nacional de Novela es tal vez un hecho inédito en la literatura boliviana ¿Cómo asume este logro?

-Debemos pensar en perspectiva, al margen de lo anterior, hay que ser realista. Decía yo que ser conocido en Bolivia significa, nomás, ser un perfecto desconocido en el mundo; fíjese en Tamayo, René Moreno, Jaimes Freyre, Reynolds, Cerruto y Saenz. Cuando murió el Dr. Paz Estenssoro, uno de los bolivianos más grandes del siglo XX, en el obituario del The Economist, el periódico más prestigioso del mundo, salió Esteè Lauder, una fabricante de cremas, que también había muerto. Ésa es nuestra dimensión en el mundo.

-Según algunos colegas suyos, no se lo ha visto frecuentar los círculos intelectuales y de escritores, ¿a qué responde esto?

-Soy poco social, y definitivamente no soy gregario, no pertenezco al Penn, por ejemplo, ni a clubes ni partidos políticos o asociaciones religiosas o culturales; y espero no hacerlo. Además, hago otras cosas, tengo que trabajar, estar con mi familia; actualmente leo mucho ensayo, historia y literatura científica; hago atletismo, que es una felicidad para mí.

-¿Por qué no se dedicó a la literatura a tiempo completo?

-Ya lo dije en otra entrevista: el vil metal. He trabajado 16 años en el Lloyd Aéreo Boliviano, cuando ésta era una gran empresa, y llegué a ser su gerente general; en gerencia de banca; como director general de aeronáutica; y profesor de Administración en la Universidad Mayor de San Andrés.

-Usted anunció que publicará una novela más, la cual está preparando y luego dejará de publicar. ¿Por qué tomó esta decisión?

-Escribir, por lo menos para mí y por lo que quiero decir y significar, es demasiado trabajoso, requiere una dedicación de mente que es muy grande. Por supuesto, al acabar el trabajo, pensando que se tiene un logro, es algo muy satisfactorio.

-¿Puede darnos algunos detalles de su próxima obra?

-Trata de conocimiento; por qué los seres humanos interpretamos de maneras tan diferentes lo mismo. Mire las guerras, todos se matan entusiastamente por sus dioses, llámense Jehová, Alá, o protestantes y católicos; o chiíes y suníes por tintes de sus dioses. Trata sobre la codicia y el renunciamiento, y sobre el amor. Pero no digo más. Tardará unos tres años.

-¿Cuáles fueron sus mayores influencias literarias en toda su carrera como escritor?

-Stenvenson y Dickens, Joyce y Proust, Tolstoi, Dostoievski, Kafka, Borges, Lezama Lima, Mann, Yourcenar y hay otros que olvido ahora. En realidad, parafraseando a Issac Newton, quiero decir que soy una persona como cualquiera, pero que estoy parado sobre los hombros de gigantes.

-¿Cuál es su impresión con respecto a la situación actual de la literatura boliviana, los nuevos autores y sus temáticas?

-Creo que de eso deben opinar los críticos, más habilitados que yo.

Perfil

Lector antes que escritor
Carlos Eduardo Scott Moreno es el ganador del Premio Nacional de Novela 2004, con La Doncella del Barón Cementerio, una novela de amor, muerte, pasado y redención. El escritor es abogado y administrador de empresas. Fue galardonado en aquella oportunidad con $us 8.000. Es un escritor metódico, pues elabora sus libros sin prisa. Por ejemplo, tardó cinco años y medio en escribir La Doncella del Barón Cementerio, una historia de un psicoanalista francés que viaja a Haití escapando del vacío existencial del primer mundo, un vacío hecho de muertos y de un pasado truculento en el que intenta sobrellevar el suicidio de su padre. Cuando llega a Haití empieza una relación con una camarera del hotel donde se hospeda y se da otra clase de viaje que no tiene que ver con los exóticos paisajes caribeños, sino con una geografía interior: comienza el viaje de redención y reconciliación con el pasado. Inicia un viaje de reconciliación con sus muertos.

Se reconoce abiertamente como un lector de los clásicos. Homero y Dante son sus principales autores, pero también ha sido influenciado por los escritores troncales de la primera mitad del siglo XX. Entre los escritores nacionales citó a Jaime Saenz como pilar fundamental de la literatura boliviana, especialmente la novela Felipe Delgado. Scott Moreno también es autor de El círculo de los iniciados (1995) y Con los ojos abiertos, que fue editado en el año 2000.

El premio aumentó a Bs 93.000
El Ministerio de Culturas, las embajadas de Italia y de España, BBVA Previsión AFP, el Grupo Santillana, el diario La Razón y la red ATB son los organizadores del Premio Nacional de Novela 2009.

He de morir de cosas así, del escritor Eduardo Scott, fue elegida de entre 34 novelas postulantes. “El objetivo del premio es promocionar a los autores nacionales. Este año hemos tenido la grata sorpresa que todos los patrocinadores han declarado dar continuidad a su apoyo, lo que quiere decir que para el próximo año también se realizará nuevamente”, explicó Leslie Salazar, responsable nacional de Ediciones Generales del Grupo Santillana Bolivia.

De las 34 novelas que participaron de la convocatoria del Premio Nacional de Novela, sólo dos fueron clasificadas.

Scott recibirá Bs 93.000 como dotación del premio. “Este año se logró mejorar la suma económica, gracias a los aportes de las embajadas de Italia y España”, dijo Salazar, que además anunció un reconocimiento por parte de la Editorial Santillana y del Ministerio de Culturas.

Asimismo, la novela será presentada en el marco de la Feria del Libro de Cochabamba, que se realizará en octubre. Santillana preparará 1.500 copias del libro.

Otros ganadores

En sus diferentes versiones, el Premio Nacional de Novela sirvió como plataforma para los autores, muchos de los cuales lograron notoriedad apartir de haberlo obtenido.

1998. La vida me duele sin vos, de Gonzalo Lema.
1999. Alguien más a cargo, de Cé Mendizábal.
2000. Magdalena en el paraíso, de Tito Gutiérrez.
2001. Potosí 1600, de Ramón Rocha Monroy.
2002. El delirio de Turing, de Edmundo Paz Soldán.
2003. La gula del picaflor, de Juan Claudio Lechín.
2004. La doncella del Barón Cementerio, de Eduardo Scott.
2005. El agorero de sal, de Luisa Fernanda Siles
2006. Los fantasmas asesinos, de Wilmer Urrelo
2007. La toma del manuscrito, de Sebastián Antezana

Fuente: El Deber

Borges: otro viaje a la semilla

Borges

Borges: otro viaje a la semilla
Por: Emilio Martínez Cardona

El 24 de agosto se cumplen 110 años del nacimiento de Jorge Luis Borges. Viene bien recordarlo y para eso tomo el artificio de Alejo Carpentier del “Viaje a la semilla”, a su vez tomado de un relato de F. Scott Fitzgerald: “El extraño caso de Benjamin Button”. En sí, un procedimiento cuasi borgeano.

Según esta cronología inversa o antibiográfica, la historia comienza en el cementerio de Plain Palais en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986, de donde el cuerpo de Jorge Luis Borges es trasladado a un departamento de la Grand Rue 28. Allí presenta los primeros signos vitales y comienza un notable proceso de desarrollo, aunque está completamente ciego. En un claro síntoma de lucidez, el 26 de abril Borges se divorcia de María Kodama mediante un poder dado a un juez de Paraguay.

Meses después, en diciembre de 1985, Borges viaja a Buenos Aires y publica su ópera prima: “Los conjurados”. La celebridad es instantánea. Kodama lo acompaña en carácter de secretaria privada. Borges cada vez se siente mejor y los síntomas de su enfermedad parecen estar cediendo.

En materia política apoya al radical Raúl Alfonsín, diciendo que “no es peronista, ni marxista, ni gángster”. Viaja por Italia, España, Portugal y Marruecos y toca la piel de un tigre vivo, tema que más tarde le servirá de inspiración para varios poemas y cuentos.

Se manifiesta en contra de la guerra de Las Malvinas e incursiona por primera vez en el ensayo con el libro “Siete noches”, en base al cual dictará una serie de conferencias.

Junto a otros intelectuales firma una carta abierta cuestionando a la Junta Militar argentina. Gana el Premio Cervantes. En 1976 se rumorea que podría recibir el Premio Nobel de Literatura, cosa que no sucede, y meses después recibe la Gran Cruz de Bernardo O´Higgins de manos de Augusto Pinochet.

Sus posiciones ideológicas han cambiado desde los tiempos de la carta abierta y junto a Ernesto Sábato, otro de los firmantes del documento, participa de un almuerzo en la Casa de Gobierno con el general Videla. Se vincula al Partido Conservador y el gobierno militar es reemplazado por otro civil, encabezado por María Estela Martínez de Perón.

En 1975 María Kodama deja de asistirlo como secretaria privada. Borges publica “El libro de arena”, considerado una de sus más grandes creaciones. Ese mismo año su madre, Leonor Acevedo, se incorpora en su cama luego de una larga convalecencia y comienza a fortalecerse. Borges vivirá con ella en un departamento de la calle Maipú 900.

En 1973, con la salida del peronismo del gobierno, Borges accede a la dirección de la Biblioteca Nacional. En 1970 su nombre vuelve a ser mencionado como posible merecedor del Nobel, según una encuesta de Il Corriere Della Sera. Borges se siente más fuerte y algunas arrugas comienzan a borrarse de su frente. Se independiza de su madre y vive con Elsa Astete Millán, su segunda esposa, de quien se separa el 21 de septiembre de 1967.

En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor. Abandona el Partido Conservador. En diciembre de 1955 se aleja de la Academia Argentina de Letras y meses después debe dejar la dirección de la Biblioteca Nacional, cuando el gobierno de la “Revolución Libertadora” es desplazado por el régimen de Juan Domingo Perón.

Comienza a desarrollar la vista, en un largo proceso que él mismo define como “Un lento amanecer que duró más de medio siglo”. Abandona el bastón que lo había acompañado durante años.

En 1951 publica “La muerte y la brújula”, en uno de cuyos cuentos hay una enigmática alusión a un intento de suicidio, que de alguna manera prefigura un hecho que habrá de suceder más tarde.

En 1949 publica “El Aleph”. Al año siguiente, su madre y su hermana Norah son encarceladas y luego participan en un acto antiperonista.

En 1946, luego de un brevísimo paso como “inspector de aves de corral”, cargo con el que intentó humillarlo el gobierno de Perón, Borges comienza a cumplir funciones en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. Apoya a la Unión Democrática, una alianza entre radicales, conservadores y socialistas que se opone al populismo peronista.

En 1944 publica “Ficciones” y en 1938 un paradójico accidente contribuirá a mejorar su capacidad visual: luego de una septicemia se golpea la cabeza contra una ventana. Ese año su padre, Jorge Guillermo Borges, se incorpora desde el lecho de muerte.

En una reseña de “Der totale Krieg” de Erich Ludendorff, escribe que “Fascismo y comunismo –nadie lo ignora- abominan por igual de la democracia”. Deja su cargo en la Biblioteca Miguel Cané.

En 1936 intenta suicidarse en el Hotel Las Delicias de Adrogué. Se arrepiente a tiempo y viaja a Buenos Aires, donde vende su revólver. En 1935 publica su último libro de cuentos: “Historia universal de la infamia”. Desde entonces, Borges será esencialmente poeta.

Hacia 1933 parece volver a sus simpatías radicales de tiempos del alfonsinismo. Ese mismo año, el escritor francés Drieu La Rochelle dice que “Borges vale la pena el viaje” y luego visita Argentina.

En 1931 abandona el consejo de redacción de Sur y el 27 de mayo de 1929 comienza a colaborar en la revista nacionalista Libra, junto a Alfonso Reyes, Leopoldo Marechal y Francisco Luis Bernárdez. En 1924, un juvenil Borges se entrega a la vida bohemia, recorriendo las orillas y los barrios porteños.

Participa en el grupo literario Florida y colabora en la revistas Martín Fierro y Proa. Publica su último libro, “Fervor de Buenos Aires”, comentado por Ortega y Gasset en la Revista de Occidente.

Entre 1920 y 1919 frecuenta en Madrid la tertulia de Rafael Cansinos Asséns. En esa época escribe “Los ritmos rojos” o “Los salmos rojos”, poemas en homenaje a la Revolución Rusa que por fortuna nunca entrega a la imprenta. El 31 de diciembre de 1919 publica en la revista ultraísta Grecia su último poema: “Himno al mar”, escrito al estilo de Whitman.

Se establece en Ginebra y comienza a olvidar el latín, el francés y el alemán. En 1914 vuelve con su familia a Buenos Aires, donde su padre retoma el ejercicio de la abogacía y la enseñanza de la psicología. Por esos años, su padre le hablará por última vez de Baruch Spinoza y del anarquismo filosófico de Spencer.

El año 1908 es particularmente creativo para Borges, que traduce “El príncipe feliz” de Oscar Wilde y escribe sobre mitología griega.

Su estatura se reduce y su voz se vuelve más aguda. Durante los siguientes ocho años se recluye cada vez más en su casa paterna, donde lee y recita poesía junto a su hermana Norah.

Son años marcados por las conversaciones en inglés con su abuela Fanny Haslam. Pero ya se evidencia la declinación de las facultades mentales de Borges, ocaso que hacia 1900 lo lleva a la pérdida del habla y luego a una virtual inconciencia.

La familia se muda desde su quinta en Palermo al centro porteño, a una casa de patio y aljibe. El 24 de agosto de 1899, Jorge Luis Borges entra a la seguridad del vientre materno y ocho meses después a la nada, o al Todo, que podría ser un sinónimo.

Ahora Borges ya no es Borges, sino la sangre de sus ancestros. Su influencia literaria se reflejará en autores como Chesterton, Coleridge, De Quincey y Emerson. Se dice que su Pierre Menard sirvió de inspiración a Cervantes y que algunas de las ideas expuestas en su obra tuvieron eco en las doctrinas de los heresiarcas del siglo II de nuestra era.

Fuente: Letrarium

Tribuna: Edmundo Paz Soldán

La parte en la que ambos me pierden es su incapacidad para entender los cambios tecnológicos de la época, la forma que tienen de concluir que gracias a esos cambios la literatura se empobrece. Hace algunos meses Marías atacó los blogs, a los que llamó esa “región ocultamente furibunda” debido a la cantidad de insultos y veneno que uno encuentra en la sección de comentarios. El escritor español declaró que no entendía que hubiera tantos escritores que llevaran blogs, y mucho menos el lado interactivo de los blogs: “¿Cuál es la gracia de estas tertulias escritas? ¿Ver que uno provoca reacciones? ¿Tener la comprobación inmediata de que lo que expone no cae en el vacío?”.



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