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Sobre una “etnografía de la miseria humana” en una cárcel boliviana, de Alison Spedding, en primera persona




Las cárceles invisibles
Por: Ricardo Bajo H.

Todo preso miente
Alvaro García Linera

La segunda vez como farsa de Alison Spedding (editorial Mama Huaco, 2008) es un grito contra la invisibilización de la cárceles. En realidad es un alegato (escrito y sufrido en primera persona) contra las propias prisiones. Spedding considera contradictorio en términos estructurales el encarcelamiento de la gran mayoría de personas que pueblan nuestras cárceles. “Víctimas” todas, en un 80%, de la ley 1008 pues el número de detenidos por la ley de la Coca y Sustancias Controladas, -“notoriamente draconiana y anti constitucional al ignorar la presunción de inocencia” promulgada en 1988- es más elevado debido a que no existe la fianza juratoria para acusados por esta ley.

Spedding cree que las cárceles existen para cumplir tres objetivos fundamentalmente: para que el drama autoritario del crimen y su castigo satisfaga a la ciudadanía, sosteniendo así las bases del autoritarismo; para cumplir ciertos fines sociales como la provisión de numerosas fuentes de empleo (desde policías a funcionarios judiciales pasando por personal de centros de rehabilitación de drogodependientes, vende periódicos, miembros de agrupaciones religiosas…, todos ganan con las cárceles “menos los clientes involuntarios del sistema, como yo”, dice Spedding); y como forma de protección (no cumplida) para la sociedad de individuos que la dañan con el plus de ser lugares de (supuesta y farsesca) rehabilitación.

Spedding, militando en la causa anti cárceles, cree que estos tres objetivos no se cumplen y asegura que son sustituidos por un espectáculo del crimen y castigo “donde el propio preso es un espectáculo, objeto de un ocultamiento e invisibilización por parte de la sociedad”.

Juego de la invisibilización de las cárceles en el que incluso participan los propios internos: “y hasta nosotros, los presos-as, tendemos a pensar que es mejor colaborar con la invisibilización de nuestra realidad, callando o mintiendo sobre nuestras experiencias carcelarias. Para los que se benefician, directa o indirectamente, de la cárcel es preferible que no se publique ni se conozca su realidad, para no dar cuenta que muchos presos “no merecen” lo que les pasa, que han sido condenados por trivialidades, sin pruebas contundentes, en procesos basados en prejuicios. Y el prejuicio social que pesa sobre el ex presidiario, producto de la misma representación de la cárcel como lugar de delincuentes y que, en consecuencia, convierte en delincuente, contaminado y peligroso, a todo el que cruza su umbral, no obstante lo que era antes o el motivo por el cual está entrando, procura que hasta los que pierden debido a la cortina de silencio, también decidan formar parte de ella”.

Invisibilización que tiene como consecuencia (una de ellas) la escasez de estadísticas judiciales sobre procesos, sobre número total de presos, sobre sus orígenes y condición social, sobre causas de los delitos (la gran mayoría proveniente de espacios sociales desestructurados por la pérdida de lazos con la comunidad, en el caso de los campesinos o ausencia de controles sociales informales y tradicionales, según Spedding…) Invisibilización que se ceba, más allá de la propia composición real de la población carcelaria, en la cotidianeidad ordinaria de las prisiones (las fiestas, los cumpleaños….). Así la combinación de la censura sensacionalista de los medios (hay un capítulo especial para denunciar programas como el famoso “Telepolicial” de RTP), la falta de estadísticas y la autocensura de los propios presos y presas consigue un efecto multiplicador de la invisibilización llegando a la paradoja planteada por Spedding: “entonces, ¿qué fines sirve un espectáculo que por lo general no es mirado por nadie?”.

Alison Spedding escribió La segunda vez como farsa desde la celda 5 del pabellón B del Centro Penitenciario Femenino de Miraflores, La Paz. Por eso, su libro es inédito en Bolivia y probablemente en el mundo. Pues es (o debe ser) una de las primeras etnografías o estudios sociológicos sobre la realidad carcelaria, escrito y realizado desde adentro, sin salir por las noches (como muchos otros de investigadores no presos), en primera persona. Texto escrito en condiciones adversas, las propias de la cárcel miraflorina y las añadidas por la condición de la autora: “intelectual y escritora, identidad que no es muy aceptable para mujeres en cualquier lado, especialmente cuando no es dulcificada con conductas sociales coquetas o que aparenten poca seriedad y combatividad intelectual y menos aceptable aún en el ambiente de la cárcel donde reina la femineidad más convencional (odiada y rechazada por mi durante toda mi vida) que se enfoca en la maternidad, el matrimonio y el ocuparse del cuerpo y de la ropa… sociológicamente estoy fuera de lugar”.

La investigación (bautizada por Spedding como “etnografía de la miseria humana”) comienza con un prefacio profundamente sincero, pesimista y deprimente: “el lector o lectora que espere encontrar un relato de cómo la dignidad humana se mantiene hasta en condiciones muy adversas, un alegato del heroísmo e inocencia de las encarceladas (el tema y tono más frecuente en la mayoría de publicaciones sobre la cárcel de contenido autobiográfico y/o de denuncia social) debe dejar de leer ahora mismo… mis apreciaciones finales son deprimentes, negativas y extremadamente amargas, sin pretensiones de distanciamiento académico o de prescindir de juicios de valor”.

Incluso Spedding pone en duda su mismo trabajo de campo (del 30 de marzo de 1998 al 29 de septiembre de 2000) y su metodología: “francamente desprecio a las mujeres que aceptan la identidad femenina convencional, claro que entiendo las presiones sociales que conducen a las “mujeres” a creer que lo son….esto hace deficiente mi trabajo de campo porque evito la mayor parte del tiempo hablar o relacionarme con ellas… esto en términos personales da lugar a un aislamiento, soledad y aburrimiento por no decir frustración y rabia… no he hecho ningún intento de disfrazar la falta de simpatía que siento por la mayoría de mis informantes, no sólo las desprecio por ser “mujeres” sino por buzos, sumisas, pasivas, chismosas, obedientes, deshonestas, que no intenten entender la ley por la que son procesadas y por colaborar al fin con el mismo sistema que las oprime”.

El título del libro La segunda vez como farsa hace referencia a la conocida expresión de Carlos Marx en El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte: “la historia está condenada a repetirse, la primera vez como tragedia, la segunda, como farsa. Para Spedding, el sistema carcelario en Bolivia resulta ser una repetición de la historia penitenciaria del Norte, de donde ha tomados sus modelos, “pero definitivamente en el registro de la farsa”.

Spedding no deja pasar la oportunidad para hacer también una crítica anarquista: “el estado boliviano es una mezcla de posturas y actitudes autoritarias con debilidad e ineficiencia institucional en su aplicación”. Para después alabar paradójicamente al propio estado y la misma ley 1008: “esta ley al fin ha logrado que el Estado asuma con cierto grado de seriedad su rol en los casos penales”. Y por supuesto, no se reprime en el último párrafo del estudio en exponer su ideario feminista, presente en todo el libro:

“Yo, desde mi adolescencia, he pensado que todo esto de ser madre, ser fiel al marido o enamorado, tener la casa brillando, cocinar platos ricos que son del gusto de los demás, hasta hacerse peinar en peluquerías, era parte de un sistema represivo y mi experiencia en Miraflores me ha convencido que yo estaba acertada en eso. Entonces las invito, hermanas, a abortar a sus hijos (si es que no han evitado concerbirles en primer lugar), a traicionar o mejor abandonar a sus maridos, a botar sus trapos de limpieza e ir a comer a la pensión donde la que cocina al menos tiene un sueldo, por mísero que sea. Y quién sabe si logramos salir de la cárcel del género, con todos los cambios tan masivos que eso significaría, puede ser que hasta la cárcel de ladrillos y cemento también dejará de existir”.

* Spedding fue acusada de tráfico de sustancias controladas al ser detenida en su casa en posesión de 2.096 gramos de marihuana, después de la denuncia de un vendedor a la policía. Según ella, las dos kilos no eran para vender sino para “manejar mi propio suministro de marihuana y no tener que depender así de los vendedores”. Pasó dos años y seis meses en la cárcel, de una condena de diez años. Las reformas al Código de Procedimiento Penal de 2000 permiten que después de dos años de detención sin sentencia ejecutorial puede darse la libertad provisional. Su expediente ha desaparecido, no tiene sentencia ejecutoriada (en Sucre) y su condición es de limbo jurídico, sujeta a arraigo, imposibilitada de salir del país y obligada a firmar en el juzgado. En 2011 se cumplirán diez años de su juicio y de su sentencia extraviada y se supone que accederá a la libertad no condicionada.

Fuente: Ecdótica



6 Respuestas »

  1. Juan Pablo SAlinas dice:

    ¿Donde encontramos esta maravilla? Saludos y buen artículo.

  2. Roberto dice:

    Ya, listo… me enganchó la curiosidad y los buenos trabajos anteriores de Spedding. Pero una buena sinopsis debería decir qué editorial publicó el libro, dónde y qué año, verdad? A ver si Ecdótica nos pasa el dato.

  3. Roberto,
    Entiendo que el libro lo publicó Editorial Mama Huaco que es de la misma Alison. Tiene una propuesta editorial muy interesante que es que los libros sean baratos, por lo que los publica en páginas sábana. Sus ediciones se agotan rápidamente lo que muestra que las editoriales en Bolivia debamos seguir bajando precios para que más gente lea lo que publicamos. Lo publicó en La Paz, donde ella vive y entiendo que la edición es del 2008.
    Conseguir los libros de la Alison es un lujo. Yo perdí mi edición de De cuando en cuando saturninay estoy algo aflijido.
    Saludos,
    Marcelo Paz Soldán
    http://www.ecdotica.com

  4. Juan Pablo,
    La verdad es que es sumamente difícil encontrar los libros de la Alison, por lo que si ves uno cómprate de inmediato. Los puedes encontrar en librerías de La Paz. Yo ando buscando mi edición.
    Saludos,
    Marcelo Paz Soldán
    http://www.ecdotica.com

  5. Carla dice:

    Acabo de descubrir a Alison y…estoy encantada =) que bien que escribe !! Gracias por el comentario a su trabajo…me ha gustado. Que gusto leer cosas tan bien escritas!

    Un saludo

  6. […] del libro que hoy nos ocupa, por ejemplo, se analiza el cuento Mama Huaco en el primer círculo de Alison Spedding, como representación de una literatura que contiene mitos andinos. Y si bien ninguno de los […]

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