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Entrevista a Blanca Wiethuchter




Por los caminos del lenguaje
Por: Mal Menor

Entrevista realizada a Blanca Wiethuchter, ahora muerta, para la revista de literatura Mal Menor. La Paz. Marzo de 1996.

En los últimos meses, al interior del “Club del café o del ajenjo” se ha venido dando una copiosa discusión sobre los nuevos rumbos que está tomando la poesía en Bolivia –si es que los hay-. En este marco, pensamos que es importante enriquecer tan encomioso menester con las opiniones de aquellos o aquellas que comparten la divina obsesión de transitar por el camino del lenguaje. Blanca Wiethuchter es, sin duda alguna, una de aquellas “obsesionadas” que bien vale la pena escuchar. He aquí parte de una entrevista que tuvimos la suerte de hacerle en vísperas de su último viaje a Chile…

¿Crees tú que la poesía boliviana ha transitado por el camino de la ficción?

En cierto modo se podría decir que sí. Sin embargo, para responder con más profundidad a tu pregunta, tendríamos que definir primero lo que vamos a entender por poesía boliviana. ¿La define simplemente el hecho de que ha sido escrita en Bolivia? Yo creo que este elemento es insuficiente, es más, ni siquiera es el fundamental. Podríamos hablar de Freyre o de Tamayo por ejemplo. En “La Prometheida” existe una ficcionalización del personaje, es cierto, pero la obra no produce sentidos que nos permitan reconocer signos de lo que podría llamarse “lo boliviano”.

En mi opinión la poesía boliviana que realmente propone un lenguaje boliviano comienza con Jaime Saenz.

Existe un corte que entre Cerruto y Saenz es bastante claro, y se puede simplificar en una sola idea que tal vez sirva para explicarlo; en Estrella Segregada, Cerruto habla del Illimani de tú a tú, como puede hablar cualquier europeo de una montaña, sin ninguna implicación necesariamente andina; en cambio, cuando Saenz habla de la montaña, la relación cambia totalmente, porque dentro del lenguaje de Saenz está implícita la humildad frente a la montaña y eso si corresponde a una experiencia andina.

Entonces ¿qué es lo que recoge Saenz? A mi modo de ver, un modo de comprender, de vivir el mundo andino, que no se traduce en palabras aymaras o quechuas ni nada por el estilo, se traduce más bien en un “estar” en la realidad que produce un lenguaje que recoge los sentidos de una experiencia boliviana.

Sin embargo, la poesía en Saenz no es propiamente “ficcional”; yo creo que los sentidos producidos trazarán el camino interior, que dan sentido a su existencia. En realidad me atrevería a asegurar que su poesía se “narra”. Sí, porque en Muerte por el tacto comienza su “historia” en el olvido de “todo”, para concentrarse en diseñar su propia aventura que no es otra que la del conocimiento de la muerte para permitirse vivir y poder morir.

¿Pero cuándo la poesía comienza a ser ficcional?… yo creo que es cuando se propone desidentificarla de la experiencia inmediata; cuando crea personajes de ficción. La ficción no necesariamente significa que no tenga que ver con lo real, sino más bien, que se propone en otro plano: el de la invención.

¿Sin embargo, crees tú que es importante transitar el camino de la ficción; refiriéndose a la poesía por supuesto?

Yo creo que sí.

¿Por qué?

Porque es una liberación. Cuando hay más libertad, un creador se siente más suelto, libre de toda dependencia de sí mismo, del “qué dirán”, de lo político, de lo social, etc.

¿Dónde crees que podrían estar las razones de que nuestra poesía no haya transitado por este camino?… ¿No será como algunos dicen, que está poseída por lo social?

Bueno, yo no estoy de acuerdo con eso. Cachin Antezana dice por ejemplo, casi categóricamente, que la narrativa boliviana es básicamente sociológica, y no es tan así. Lo que pasa es que los problemas de los real, los problemas sociales, no han dado tiempo ni lugar para la conformación de un lenguaje boliviano.
Yo veo la cosa más por otro lado: al llegar los españoles nombran un espacio ya nombrado, una geografía “afectada” emotivamente.

Ahora bien, si las cosas hubieran estado nombradas cuando ellos llegaron, no hubiera existido ningún problema: sencillamente hubieran podido imponer su lengua con mayor facilidad, así como lo han hecho en Chile o en Argentina. Allí si han podido desarrollar un lenguaje, puesto que el idioma español no ha sido influido sustancialmente por otro tipo de signos, y eso se hace evidente en el desarrollo de la literatura en esos países. Tal vez por eso nosotros no lo hemos logrado; primero porque no nos han liquidado como ha sucedido allí (me refiero a los nativos u originarios), sino que hemos convivido con ellos. Mal o bien, pero hemos convivido y nos han influido enormemente. Ahora bien, esta convivencia ha sido muy rica, sin embargo, ha ido también demorando la construcción de un lenguaje propio, es decir una manera “boliviana” de nombrar el mundo.

Bien, cambiemos un poco de rumbo. Desde hace un tiempo atrás se ha venido hablando de que cada vez más se escribe poesía para los poetas… ¿Qué opinas de esto?

Que es verdad, pero que es un problema mundial. No solamente ocurre en Bolivia. Uno siempre se enfrenta con el mismo problema. La gente lee poca poesía, y los que la leen son los mismos poetas que quieren ver lo que los colegas están haciendo. Lo triste es que la gran masa no lee, y eso es cierto. Lamentablemente siempre va a ser así. La poesía es una literatura de élites. Lo triste es que parece ser un problema generalizado, los pintores viven mirándose a sí mismos, los poetas a sí mismos, los músicos a sí mismos, etc. Pregúntale a un pintor si alguna vez te ha leído, o si ha leído a Saenz…

… Te hacía la pregunta porque tú sacaste el tema de “Altazor” en una respuesta anterior. Como todos sabemos, una de las criticas más fuertes que recibiera Huidobro, fue cuando se le acusó de estar distanciando a la poesía de las grandes mayorías, de negar la posibilidad que la gran masa pudiera leerla o por lo menos entenderla. ¿Será que el transitar por el camino de la ficción –como Huidobro- nos pueda llevar a aumentar la brecha entre la “masa” y los poetas?

No. Yo creo que la ficción no tiene nada que ver con el lector. Lo que si creo, es que la literatura en general y la poesía en particular es, a pesar nuestro, una cultura de grupos pequeños. Tomemos como ejemplo a Benedetti: una poesía tan popular como la suya… ¿yo me pregunto cuánta gente la ha leído?… ¿habrá llegado realmente a las oficinas? A mí me encantaría que fuera de otra manera, lamentablemente así no más es la cosa.

Últimamente han surgido una serie de discursos nuevos, por ejemplo “la perspectiva de género”. Cada vez más se escucha hablar en círculos intelectuales de la “poesía con perspectiva de género”, ¿Qué opinas al respecto?

En realidad no estoy muy de acuerdo con eso. A mí modo de ver, debería existir simplemente buena poesía. Por otro lado, yo si creo que el género es visible en los textos, pero eso no quita ni añade al hecho poético. Sin embargo, siempre me ha llamado la atención el hecho de que a las mujeres poetas, sólo les hacen caso otras mujeres, en su gran mayoría. Me llama mucho la atención por ejemplo, que en la antología de Eduardo Mitre no haya ni una sola mujer. Él se escuda diciendo que su antología abarca solamente hasta los años cuarenta; eso es verdad, pero en esos años había una Alcira Cardona y una Yolanda Bedregal que habrán tenido nomás algún poema bueno ¿no? Yo creo que ha habido una negligencia con esto.

Cachín Antezana por ejemplo, tampoco se ha ocupado nunca de una poeta mujer. Sin ir más lejos, en las grandes antologías como las de Quirós, Ramiro Beltrán o Cáceres sí están presentes algunas mujeres, están ahí nomás, como todos; pero un verdadero estudio de la poesía femenina boliviana no existe. Yo me pongo a pensar; y pienso que esto no puede ser tan gratuito, porque para que intelectuales de la importancia de “Cachín Antezana” o de Eduardo Mitre sencillamente borren del mapa a las mujeres, como si no tuvieran ninguna importancia es signo de que algo pasa.

Finalmente, si una se pone a revisar, hay poetas en la antología de Eduardo Mitre que están a la misma altura que Alcira Cardona o de Yolanda Bedregal.

Sin embargo, también se han comenzado a introducir variaciones lingüísticas, como por ejemplo: “cuerpa”, “suplicanta”, etc, es decir una serie de términos que introducen la concepción de género en el propio lenguaje… ¿qué opinas de esto?

Sí, es cierto. En Chile he visto bastante trabajo por ese lado, por ejemplo en Verónica Zondek, en Carmen Berenguer, etc. Pero para mí, eso no es otra cosa que tratar de forzar el lenguaje, para obligarlo a un estilo femenino. Es un problema a la postre. A veces aceptable, otras no.

Hace un tiempo atrás, en el Primer encuentro de poetas bolivianas, que reunió gente que vive tanto en el país como en el exterior, se propuso estos cambios de género de las palabras. Se proponía por ejemplo que en vez de decir “el amor” se dijera “la amor” o que en ves de decir “el cuerpo” se dijera “la cuerpa”; a mi me parece que si estás tentativas se “oyen bien” adelante, pues bien, que salgan adelante. Pero para mí, lo que realmente necesitamos en Bolivia es hacer nuestro propio lenguaje, antes de comenzar a forzarlo.

Hace un par de meses, en una charla que tuvimos, tú me comentaste que no estabas de acuerdo con una interpretación que Juan Carlos Ramiro Quiroga había hecho sobre la poesía boliviana a partir del eje temático de la muerte. ¿Por qué no me amplias un poco más tu criterio al respecto?

Como no. La primera cosa que quisiera decir, es que un tema no puede ser el elemento articulador de la historia de la poesía, y menos un tema tan general como la muerte. Recordemos que se habla de la muerte desde que el hombre es hombre, porque desde que el hombre es hombre se muere.

Si por lo menos Juan Carlos se hubiese concentrado en el valor simbólico que propone el poeta respecto a la muerte, se podría haber sistematizado un poco más la cosa. En definitiva, yo creo que no puede homogeneizador que permita hacer una interpretación seria de la poesía boliviana, que el propio lenguaje. Porque caso contrario, también podría haber ido por el lado del amor ¿no es cierto? O por cualquier otro lado… lamentablemente hacer la lectura de la que hablamos requiere de mucho trabajo.

¿Y conoces algún intento en ese sentido?

No. Lo que existen son algunos trabajos aislados, pero que tampoco buscan la coherencia de un conjunto literario. Pero de lo que sí estoy convencida, es de que es una de las tareas fundamentales que están irresueltas.

Para finalizar. ¿Qué opinas que está sucediendo con la poesía boliviana?

Lo primero, es que están sucediendo cosas. Y eso es siempre importante. Yo no podría valorarlas porque estoy metida en el asunto y no sería imparcial.

Creo que falta un poco más de lectura también. Pero es interesante ver la cantidad de gente que escribe una poesía de buen nivel. De ahí podría salir un gran poeta, no lo puedo asegurar, pero es probable que así sea. Por esta misma razón yo creo que es importante que se publiquen muchos libros de poesía, aunque haya gente que critica eso, como por ejemplo Walter Chavéz, sin embargo, a mí me parece bueno, porque así es como vamos a llegar a formar realmente un lenguaje, es decir de ahí tendrá que salir algo. Yo conozco mucha gente que tiene libros sin publicar, y algunas cosas son realmente excelentes.

Por otra parte, y a fuerza de trabajo, el lenguaje también está cambiando, hay nuevas propuestas, que no se quedan solamente en lo inmediato o en lo lírico. Me parece que realmente están sucediendo cosas importantes… de verdad.

Fuente: Ecdótica y Youtube



2 Respuestas »

  1. […] resultado del trabajo con la obra de Blanca Wiethüchter va a llevarlo a decir en un momento que el “gesto” de la poeta “atraviesa y violenta los […]

  2. […] 1 ¿Qué opinas que está sucediendo con la poesía boliviana?, le preguntaron a Blanca en una entrevista de 1996 para la revista Mal Menor, reproducida luego en la web Ecdótica. […]

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