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Bonquerón: Camposanto boliviano en el Paraguay




Camposanto boliviano en el Paraguay
Boquerón: El museo del valor
Por: Ivar Méndez
Foto: Ivar Méndez – El ingreso y el interior de la llamada Tuca de Marzana.

“Tengo el convencimiento de que generaciones futuras de Bolivia sabrán aquilatar en su justo valor la inmolación de los soldados que en defensa espartana del solar patrio dejaron a la posteridad un ejemplo, una enseñanza más y el recuerdo de un episodio que lo reconocen todos”
General Marzana

Paraguay mantiene un lugar en el Chaco que habla del heroísmo boliviano

El intenso calor me golpea como una bofetada al abrir la puerta del vehículo. El sol refleja una mezcla de ocres y verdes intensos. Me bajo y al pisar la tierra seca y arcillosa un torrente de emociones fluye del panorama que se aglomera en mi mente. Me encuentro en Boquerón, en el corazón del Chaco Boreal, en el infierno verde. Durante el viaje de más de 600 kilómetros desde Asunción por la carretera Transchaco, que es tan recta como una regla, las voces de mis difuntos abuelos Gustavo y Alberto, excombatientes de la Guerra del Chaco, vuelven a mi memoria.

De niño escuché historias de la guerra contadas con mucha emoción por mis abuelos, y sobre todo del Fortín Boquerón y los acontecimientos que ocurrieron en la tierra en la que ahora camino. Conseguir transporte de Asunción a Boquerón no es fácil, nadie va allí y menos los bolivianos. En las agencias de viajes de la capital de Paraguay me miran raro cuando pregunto por Boquerón, me dicen que los pocos turistas bolivianos que visitan Paraguay nunca mencionan el Chaco, menos Boquerón; todos quieren ir a Ciudad del Este o a las Cataratas del Iguazú. Esto es sólo un reflejo de la inconsecuencia, en la mente y conciencia del boliviano moderno, respecto de uno de los episodios más trágicos y a la vez más heroicos de la historia de Bolivia.

Que lástima que las palabras del teniente coronel Manuel Marzana, heroico protagonista del drama de Boquerón, se desintegren en el olvido de sus compatriotas: “Tengo el convencimiento de que generaciones futuras de Bolivia sabrán aquilatar en su justo valor la inmolación de los soldados que en defensa espartana del solar patrio dejaron a la posteridad un ejemplo, una enseñanza más y el recuerdo de un episodio que lo reconocen todos”.

El Fortín Boquerón es hoy un museo establecido por el gobierno paraguayo para conmemorar la victoria de ese país en la toma del 29 de septiembre de 1932, luego de cruentos y sangrientos combates, donde una fuerza de 15.000 combatientes paraguayos se enfrentaron a 619 defensores bolivianos que resistieron un cerco de acero y fuego por 21 días. La Batalla de Boquerón es comparada con la épica Batalla de Termópilas del 480 aC, donde una reducida fuerza de griegos enfrentó a un inmenso ejército persa en desigual proporción de 1 a 40, deteniendo su avasallador avance por siete días. Boquerón como Termópilas son lecciones universales de valor y heroísmo en las cuales un grupo de hombres se sacrifican por un ideal superior de patriotismo, pese a saber que su posición está perdida.

El encargado del museo, José, se sorprende al saber que soy de Bolivia. En sus cuatro años de servicio no recuerda a ningún visitante boliviano. En realidad, son pocos los visitantes paraguayos, me dice al ofrecerse como guía. El calor se intensifica y los mosquitos atacan toda piel descubierta con un zumbido ensordecedor. José viste shorts; “no me pican”, dice con la naturalidad del guaraní acostumbrado a este ambiente hostil. Yo doy gracias por la eficacia del repelente y pienso en la universalidad de los mosquitos que no tienen nacionalidad y no obedecen a las artificiales restricciones geográficas impuestas por el hombre.

José me muestra lo que queda de las trincheras bolivianas emplazadas en el perímetro de protección del fortín. Los defensores de Boquerón, la mayoría integrantes del Regimiento Campos 6 de Infantería, bajo las órdenes de Marzana, eran competentes soldados y oficiales con meses y en algunos casos años de aclimatación al Chaco. Se podía decir que la competencia de los oficiales tenía una relación inversa con la distancia de los puestos de retaguardia. Los oficiales del destacamento “Marzana” se distinguían por su capacidad e integridad. Las fortificaciones fueron estratégicamente concebidas y muy bien construidas. Los mayores Germán Jordán y Alfredo Santalla, que tenían experiencia en la construcción de trincheras, dirigieron las obras. Se creó un campo de tiro, despejando la vegetación en un perímetro de un kilómetro alrededor de las fortificaciones. Las trincheras se hicieron “en redondo”, con nidos de ametralladoras en plataformas denominadas chapapas, en tal forma que el enemigo estaba expuesto a fuego cruzado en el campo de tiro. Hasta se usaron los abultados árboles de toborochi para emplazar puestos de francotiradores. Se abrieron refugios semisubterráneos en áreas estratégicas y fosos de lobo que eran zanjas con estacas diseñadas para retardar el avance enemigo. Todo esto fue elemento clave para la defensa.

Al caminar por las trincheras me imagino a los soldados del fortín agazapados en sus puestos de combate, agobiados por la sed, el calor y los mosquitos. Sus manos firmemente puestas en sus armas, sus mentes y espíritus transportándolos a sus hogares, sus pueblos, sus ciudades, recordando a sus seres queridos, sus vidas antes del Chaco. Veo a Marzana visitando las trincheras, dando ánimo a sus tropas, invitándoles cigarrillos, preparándolos para el bautizo de fuego. Transpiro profusamente; estudios fisiológicos han determinado que en el Chaco Boreal un hombre necesita por lo menos 10 litros de agua al día para prevenir la deshidratación. Bebo un prolongado y restaurador trago de agua y me estremece el imaginar la imposible situación de los defensores de Boquerón.

Las órdenes de Marzana son terminantes. El Comando N° 368 el 25 de agosto de 1932 manda: “No abandonar Boquerón de ninguna manera, prefiriendo morir en su defensa antes que dar retirada. Quebrantar ofensiva paraguaya para desmoralizar al enemigo y, sobre todo, dar desmentido ante América propaganda paraguaya hecha en sentido incapacidad de nuestras tropas”. Marzana se da cuenta de la incompetencia del comando militar y su fatal desconexión con la realidad en el frente. El fortín es una isla en medio de un mar de tropas paraguayas. Bolivia no tiene una estrategia para salvar Boquerón y menos para continuar la guerra; la orden es una condena a muerte.

El 9 de septiembre la tierra tiembla, el cielo se enciende de fuego y ruge ensordecedora la artillería paraguaya, el ataque a Boquerón ha empezado con toda la furia y deshumanización de la guerra. Los defensores rechazan una y otra vez ataques frontales de la infantería paraguaya con letal eficacia. Los cuerpos de los caídos se acumulan frente a las trincheras bolivianas sembrando el “campo de tiro” de dolor y muerte, los gemidos de los heridos y el fétido olor a la muerte permean el fortín. El triste saldo de la batalla de Boquerón es de 2.800 muertos y 5.500 heridos paraguayos, 150 muertos y 100 heridos bolivianos.

El camposanto

José me muestra el cementerio; una enorme cruz patriarcal domina el campo sembrado de pequeñas cruces blancas erosionadas por el tiempo. Un sentimiento de melancolía invade mi espíritu al leer un letrero clavado al tronco de un árbol que anuncia en letras color sangre “Cementerio boliviano”

Mi guía señala un promontorio de tierra roja; “es la Tuca de Marzana”, me dice con un tono animado. La tuca o escondrijo es un refugio semisubterráneo construido de barro y troncos de quebracho donde Marzana tenía su puesto de comando. Según José, la tuca es original y no ha sido restaurada, me asombra su sólida construcción que resistió la artillería paraguaya y los embates del tiempo. Me dirijo a la entrada, mis ojos tardan unos segundos en acomodarse a la oscuridad y en el silencio escucho voces; me imagino a Marzana rodeado de sus oficiales y estafetas dando órdenes, analizando su imposible situación, esforzándose por prolongar lo inevitable. Dos veces aviones bolivianos habían dejado caer mensajes del comando supremo pidiendo que “se sostengan diez días más”, que “el alimento moral bien puede compensar las privaciones físicas”. Cómo comunicar estas proclamas a sus tropas diezmadas por el agotamiento, la sed, el hambre, los mosquitos y el fuego paraguayo. Cómo hablar de “alimento moral” a los que ven su heridas llenas de gusanos y gangrena, pudriéndose en vida.

Sólo dos veces se rompe el cerco infernal; el 12 de septiembre 40 hombres del regimiento Loa, bajo el mando del legendario capitán Víctor Ustárez, ingresan al fortín elevando considerablemente la moral de la tropa. El valeroso Ustárez, también conocido como el Charata Ustárez, es un explorador del Chaco, domina el guaraní, los pilas tiemblan al escuchar su nombre. Se dice que se escabulle tras las líneas paraguayas se confunde en ellas y hasta toma su rancho dejando en las paredes de los pahuichis mensajes insultantes. Cuatro días después de su hazaña, el Charata es abatido en una emboscada al intentar romper el cerco nuevamente para salir del fortín. Sus conocimientos del terreno, las lenguas chaqueñas y su valentía son irreemplazables. El 17 de septiembre se abre nuevamente una brecha en el cerco, el destacamento del teniente coronel Wálter Méndez logra introducir ocho cajas de municiones, comida y tres ametralladoras. En el combate se distinguen Méndez y Germán Busch junto con otros valientes integrantes de su regimiento. El corredor dura tan sólo unas horas; por instrucciones superiores y el intenso fuego enemigo la columna de Méndez se retira dejando que el cerco de muerte se cierre para no volver a abrirse. La falla del comando militar boliviano de no mantener viable el corredor que tan sacrificadamente había abierto la columna de Méndez para reabastecer el fortín de hombres y pertrechos, sella para siempre la suerte de Boquerón.

Un camión aguatero, reliquia de Boquerón, parece dormitar el olvido de los años. Apoyo mi mano sobre su desvencijado capote que ha adquirido con el tiempo una pátina cálida verde-ladrillo. Pienso en la sed de los combatientes, en lo precioso del agua en este calor infernal y en la posición estratégica de Boquerón con una laguna de agua fresca. Ésta no sirvió de mucho a los héroes de Boquerón porque sus aguas se contaminaron por los cadáveres en descomposición fruto de los cruentos encuentros. José me muestra la laguna, casi cubierta de plantas acuáticas, me aproximo a su orilla y empapo mi mano en sus aguas. Me siento privilegiado de conocer Boquerón, donde la valentía y la integridad de mis compatriotas marcaron un hito de heroísmo único en la historia de Bolivia. Los rostros de mis abuelos Gustavo y Alberto vuelven a mi memoria, me parece que sonríen con tristeza, sé que les hubiera gustado que esté aquí.

Los defensores de Boquerón han rechazado el ataque sostenido de una fuerza paraguaya inmensamente superior durante 21 días, se han agotado las municiones, la comida, el agua y las medicinas. El 28 de septiembre, Marzana manda: “No habiéndose recibido del Alto Comando ninguna orden que haga variar la situación del Destacamento, los oficiales y soldados se mantendrán en sus puestos de combate hasta el último sacrificio. En el asalto final se defenderá a todo trance a los heridos y enfermos. Jefes, oficiales y soldados del Destacamento ¡Subordinación y constancia!”. Marzana y sus hombres saben que todo está perdido, han sido abandonados por sus superiores y aun así están dispuestos a quemar el último cartucho por Bolivia. El 29 de septiembre cae Boquerón, 9.000 paraguayos ocupan el fortín, el comandante paraguayo de la Primera División del Ejército, coronel Carlos J. Fernández, no puede creer lo que encuentra: 240 escuálidos hombres y 250 heridos y muertos. Fernández no admite que una fuerza tan reducida haya podido frenar en seco el avance de su ejército de 15.000 hombres. Manda a recontar los cadáveres: la epopeya heroica boliviana es clara, la defensa de Boquerón es un hito de heroísmo y valentía protagonizada por un puñado de hombres que defendieron su patria hasta el último sacrificio.

Me despido de José, ha sido un buen guía, me dice que se alegra haber conocido a un boliviano y que yo haya visitado el fortín, le doy una propina, estrecho su mano y veo en sus ojos a un hermano. Me imagino a combatientes bolivianos y paraguayos estrechándose las manos al mediodía del 14 de junio de 1935 cuando las armas callaron en el infierno verde. El saldo trágico de la guerra fue de 57.000 bajas bolivianas y 43.000 paraguayas. Bolivia perdió 52.000 km2 del Chaco Boreal. Me alejo de Boquerón, el metálico monumento en homenaje al soldado paraguayo resplandece bajo el sol, el Pahuichi restaurado de la Comandancia del fortín se vuelve más pequeño y doy una última mirada a Boquerón, sé que nunca volveré. Saco de mi bolsillo un pequeño trozo de corteza de árbol que desprendí de uno de los quebrachos de la Tuca de Marzana, pienso en el valiente Marzana, en los defensores de Boquerón, en mis abuelos, en Bolivia. Un sentimiento de esperanza se va formando en mi espíritu, he aprendido mucho de la epopeya de Boquerón.

Fuente: La Razón



18 Respuestas »

  1. moira bailey dice:

    Muy bien escrita y emotiva esta historia descriptiva del lugar en el que se peleó la última de nuestras guerras. Es increible que el lugar haya quedado ta olvidado, pero tal vez por ello tiene más interés. Con esta nota me dan más ganas de conocer el lugar y leer más sobre esta guerra. Un cordial saludo Sr. Méndez y gracias por la foto y este pedacito de geografía que es importante para todos nosotros

  2. from Raúl Rivero Adriazola riveroraul60@gmail.com
    to Ecdotica date Tue, Jun 28, 2011 at 2:48 PM
    subject Re: Ecdotica

    Qué buen testimonio!!!!! Ojalá pueda difundirse en escuelas y colegios, así profesores y alumnos se interesarían por la guerra del Chaco y sus terrible sy aleccionadoras consecuencias para los hombres que la sufrieron en carne propia y para la Nación que allí pergeñaron. Felicidades Marcelo, por tu acierto en publicarlo.

    Raúl

  3. Moira,
    Me acuerdo que mi abuelo nos contaba esa historia todo el tiempo pero de pequeño no le daba importancia, sólo atinaba a oirlo. Con los años me di cuenta de lo trascendental de la Batalla de Boquerón y lo agerrido de los bolivianos que lucharon ahí. Me emocionó profundamente leer la nota y ver la foto de la trinchera, que ha quedado como una cicatriz en todos los bolivianos. Yo sólo, humildemente, puedo agradecer a mi abuelo por su entereza y su lucha por nosotros (de seguro todos los bolivianos tenemos a alguien a quien agradecerle).
    Estas historias, como lo menciona Raúl, deben ser difundidas más entre los bolivianos y que sean motivo de unión ya que compartimos una historia en común.
    Marcelo Paz Soldán
    http://www.ecdotica.com

  4. Lorgio Vaca Diez Saucedo dice:

    no existe peor castigo para el hombre, que el desmérito y la ingratitud, gracias Raúl por darle la importancia y agradecimiento a esos valerosos BOLIVIANOS que defendieron nuestro chaco con garra y coraje este tan bello rincon verde de nuestra nación.

  5. MARCO ANTONIO CANTERO dice:

    AQUÍ SOLO ESTÁN ESCRITAS TONTAS MENTIRAS. PUES FUERON 60 MIL Y 30 MIL LAS BAJAS BOLIVIANAS Y PARAGUAYAS, AMEN DE LA ALTA DESPROPORCIÓN DE PRISIONEROS; ADEMAS 650 CONTRA 14000!!!???. VAYA DIVAGAR MATEMÁTICO MILITAR… DEFENSA DEL SUELO CHAQUEÑO??? RECIBIERON SU MERECIDO POR PRETENDER DESPOJAR TERRITORIO AJENO. SIEMPRE RECURREN A LOS POEMAS ÉPICOS PARA JUSTIFICAR SU COBARDÍA E INEPTITUD PARA EL COMBATE.EL VERDADERO HEROÍSMO FUE EL DEMOSTRADO POR EL SOLDADO PARAGUAYO, SINO COMO SE EXPLICAN QUE AUN TENIENDO EL TRIPLE DE RECURSOS HUMANOS Y DE MATERIALES BÉLICOS TERMINARON SU AVENTURA BIEN LEJOS DE SU PUNTO DE PARTIDA,

  6. David dice:

    El chaco boreal era Boliviano y seguira siendo en memoria de nuestros martires. Pilas porque no le pidieron territorios a sus amos gauchos. al igual que los Chilenos se fueron al lado mas blando invadiendo un teritorios ajenos.

  7. FERNANDO APONTE dice:

    La batalla y la defensa de boquerón es una muestra mas de la fortaleza , dedicación entereza y sacrificio del soldado boliviano por su patria, dejando de lado la mala actuación del alto mando militar en la contienda del Chaco , como indica una famoso estribillo”Boquerón abandonado , sin comando ni refuerzos” .
    Y objetando el comentario a “MARCO ANTONIO CANTERO” , como libre comentarista, ojala tenga papel , lapiz y calculadora en mano para hacer los calculos de como los propios oficiales y comando paraguayo que entraron al fortin no encontraron mas de 600 soldados entre tropa y oficialidad ademas de los muertos y heridos y que incluso realizaron patrullajes exautivos para poder encontrar el otro cuerpo del destacamento, que segun el propio testimonio de sus soldados paraguayos eran “fantasmas” , y preguntarse y calcular de como fue que un ejercito de 15 000 soldados (ojo :este el el dato indicado por el propio comando paraguayo e incluso sus propios militares matematicos) bien preparado , bien pertrechado y bien instruido , no pudo tomar el fortin por mas de 20 dias y que murieron mas de la mitad de su ejercito .
    No se niega el heroismo del soldado paraguayo , pero ojala que no se olvide(por conveniencia 🙂 ) que el soldado paraguayo se auto heria antes de entrar en combate , cruel realidad del soldado paraguayo, y como ejemplo de heroismo , a falta de hombres en la linea de fuego se mandaron a mujeres y niños por miles (ojo:digo niños para los soldados paraguayos entre 10 y 14 años) como estafetas y cargadores de munición en linea de fuego..
    Ahora nos explicaremos de como (segun MARCO ANTONIO CANTERO) un ejercito tres veces superior en hombres , armas , termino mas alla del punto de partida: Empecemos, en todo el periodo que duro la guerra 1932-1935 , solo el ejerito de bolivia movilizo 20 000 hombres(y unos cuantos muchacho muy jovenes entre 15 y 17 años que fueron por voluntad propia y no obligados) mas que el ejercito paraguayo (se recomienda leer historiadores paraguayos) , y que no los movilizo de golpe ( a cuenta gotas, 3000 hombres en tres meses ) , que a mucha difrerencia con el paraguay , podian movilizar a mas de 20000 hombres en tres meses,el factor indistuble; la distancia .
    después ,el ejercito boliviano no estaba preparado para llevar a cabo una guerra en una selva seca y arida, aparte de no tener una alto mando militar eficiente , por que el ejercito boliviano nunca fue derrotado , al igual que en ambos ejercitos se perdió y gano batallas , la falta de experiencia del soldado bolivano en suelo arido y desconocido y lejos de su centro de abastecimientos fue altamente aprovechado por el ejercito paraguayo( que peleaban en su estado natural) , y fue el mismo caso que se presento para el ejercito paraguayo cuando se acerco al Aguarague , donde fue diezmado , por que estaba peleando en territorio desconocido y lejos de su centro de abastecimiento .
    Pero al final fue una guerra que nunca debio ocurrir :”por que las guerras son declaradas por los viejos y peleada por los jovenes”, se perdieron muchas vidas al igual que toda una generacion en ambos paises

  8. TERESA VEGA DE VERGARA dice:

    Soy boliviana y con mucha honra. Vinimos con toda la familia hacen mas de 50 años al Paraguay por las labores profesionales de mi papá Don JOSÉ VEGA NAVIA. El era de Totora Cochabamba, ex combatiente de la Guerra del Chaco quien con sus pocos 15 años se habia enrolado en el ejército casi al terminar la guerra en 1934, e iba en la Retaguardia por ser de Transmisiones, dados sus conocimientos de Morse. Al leer esta semblanza de esa épica acción tan excelentemente relatada por el señor Mendez, me enternece pues mi papi siempre recordaba con gran emoción ese tiempo que estuvo en la guerra, especialmente la TOMA DE BOQUERÓN por la valentía de sus hombres que nunca pensaron en rendirse y mas que todo pues es una fecha importante muy venerada aqui en el Paraguay por ser una victoria para ellos. El papá hacía incapié en sus relatos que no debemos olvidar que nuestros soldados tuvieron varios enemigos en el Chaco además del ejército paraguayo, el clima sumamente caluroso que llega hasta 52 grados, el uniforme de lana que tenian, el terreno árido lleno de espinos e inhóspito y especialmente la falta de agua, pues no conocían como los paraguayos las bondades de algunas raíces y plantas, ni el lugar de los esteros. Don José Vega Navia, tenia en el brazo un tatuaje que representaba una ANTENA y en el medio iban sus inciales JVN, nos decía que en el Ejército les marcaban para reconocerlos luego, pues a los soldados les atacaba muchas pestes y morian en cantidades ¡qué horror!. Pero estaba convencido que ha sido una guerra injusta para ambas naciones, pues fue una lucha entre dos paises hermanos solo por intereses de terceros. Parece irónico pero habiendo vuelto mi papi a la patria con el deber cumplido en el año 1935, la empresa aérea Braniff donde él trabajaba en La Paz, lo trae al Paraguay a instalar todo el equipo de radio en el aeropuerto de Asunción y se quedó en este bello pais hasta su muerte, siendo muy respetado y reconocido profesionalmente como Pionero de la “Radioaeronáutica Paraguaya” siendo boliviano. Mi esposo y mis hijos son paraguayos, uno de ellos hizo su Servicio Militar en la Armada del Paraguay y mi papi nos decia que nunca hubiera pensado cuando estuvo en el Chaco, que su nieto pertenecería al Ejército paraguayo. Mi familia solo tiene palabras de agradecimiento a DIOS y al pueblo de este noble país, pues siempre han sido muy solidarios con los bolivianos y con todos los extranjeros que vivimos aqui. GRACIAS POR EL ESPACIO.

  9. david dice:

    que estupides hablar de guerra una guerra que ya paso y fue brutal a una guerra se va ha morir por un ideal no por un pais el pais de uno es donde vive uno el planeta tierra en muy grande podes ser el mas valiente de los hombres te agarra una vala perdida y fuiste de que valentia me hablan pobre gente pobres seres humanos mientras unos viven de lo mejor otros dando su vida por su pais que pais cpn tantos pobres que hay aparte depues de que termino la guerra pobres ex conbatientes estan mendigando para que el pressidente de tuurno les de algo por favor vivir la vida en paz luchando por tu falilia y tus seres querridos y no seas carne de cañon de otros vivos

  10. Raul dice:

    Es hora de Trabajar por el Bienestar y Desarrollo de Paraguay y Bolivia , yo relizo urras para ambos Ejercitos que dieron todo de si en el campo de batalla.
    Valiente es el soldado paraguayo,valiente es el soldado boliviano, Dios quiera que nunca mas la incompresion de los hombres nos vuelvan a confrotar.
    Doy gracias por esta herramienta llamada Internet que lastimosamente nuestros abuelos no pudieron acceder y asi poder comunicarnos mas entre hermanos.
    Viva Paraguay.Viva Bolivia.

  11. Marina dice:

    Muy buen resumen de lo que paso yo no sabia la historia y me sorprende lo que ocurrio lo encuentro conmovedor y tambien quisiera visitar ese lugar solo para recordarme lo injusta y cruel que pueden llegar a ser las guerras para ambos bandos

  12. Alatriste dice:

    La comparacion con Termopilas no tiene sentido. Los espartanos estaban defendiendo su patria contra el invasor persa, mientras que en Boqueron Paraguay estaba recuperando lo que Bolivia habia invadido primero.

  13. gorky dice:

    “la epopeya del soldado boliviano” inmensa y grande…esta escrita en los anales de la historia mundial esta heroica batalla, que un pequeño grupo de soldados bolivianos, se enfrentaron a un gran número de fuerzas enemigas paraguayas… y vaya que los hicieron “zapatear” El soldado boliviano se hizo respetar…
    El general Juan Lechín Suárez, en su libro VILLAMONTES, afirma que los muertos EN COMBATE de parte de los bolivianos fueron 10.500; el resto y por diversas causas incluidos los asesinados después caer prisioneros, llegaron a sumar un total aproximado de 32 mil muertos. La Academia Boliviana de Historia Militar – toda vez que el Archivo Histórico de las FF.AA., a finales de los años 90′ comenzó a ser administrado con criterio científico – estableció que el total de los muertos en la campaña del Chaco fue un poco menos de 32 mil.

    En la lado paraguayo y según el Teniente Coronel paraguayo Antonio González, en su libro de dos tomos titulado PREPARACIÓN DEL PARAGUAY PARA LA GUERRA DEL CHACO, en diversas páginas va mencionando las bajas, los desertores y los emboscados y con estos datos deja entrever que los muertos en la guerra fueron un poco más de 40 mil, los desertores 50 mil, los que preferían prestar sus servicios en la retaguardia eran otros 50 mil.

    En lo referente a los evacuados desde la zona de combate a los hospitales de la zona del interior del país, el mismo general Juan Lechín Suárez, afirma que fueron 30 mil. Esta cifra es abismalmente distinta con relación a los paraguayos evacuados (considerado que éstos, combatieron en un terreno semejante a su hábitat),

  14. bugui bugui dice:

    “La epopeya del Soldado Boliviano” inmensa y grande…esta escrita en los anales de la historia mundial esta heroica batalla, que un pequeño grupo de soldados bolivianos, se enfrentaron a un gran número de fuerzas enemigas paraguayas… y vaya que los hicieron “zapatear” El soldado boliviano se hizo respetar…
    Ahora en referencia a las bajas, muertos, evadidos, y otros en toda la Guerra, según historiadores que hacen referencia a el general Juan Lechín Suárez, en su libro VILLAMONTES, afirman que los muertos EN COMBATE de parte de los bolivianos fueron 10.500; el resto y por diversas causas incluidos los asesinados después caer prisioneros, llegaron a sumar un total aproximado de 32 mil muertos. La Academia Boliviana de Historia Militar – toda vez que el Archivo Histórico de las FF.AA., a finales de los años 90′ comenzó a ser administrado con criterio científico – estableció que el total de los muertos en la campaña del Chaco fue un poco menos de 32 mil.

    En la lado paraguayo y según el Teniente Coronel paraguayo Antonio González, en su libro de dos tomos titulado PREPARACIÓN DEL PARAGUAY PARA LA GUERRA DEL CHACO, en diversas páginas va mencionando las bajas, los desertores y los emboscados y con estos datos deja entrever que los muertos en la guerra fueron un poco más de 40 mil, los desertores 50 mil, los que preferían prestar sus servicios en la retaguardia eran otros 50 mil.

    En lo referente a los evacuados desde la zona de combate a los hospitales de la zona del interior del país, el mismo general Juan Lechín Suárez, afirma que fueron 30 mil. Esta cifra es abismalmente distinta con relación a los paraguayos evacuados (considerado que éstos, combatieron en un terreno semejante a su hábitat). Asimismo se rompe el famoso MITO del “machete” y otras historias ficticias inventadas sobre el soldado paraguayo…eso es parte de otro análisis.

  15. joselo paraguay dice:

    el genio militar del mcal. EStigarribia os derroto

  16. joselo paraguay dice:

    INvadieron Territorio ajeno y asi os fue,LA BRAVURA Y VALOR DEL sOLDADO GUARANI eS categorica se movilizaron en tiempo record para defender el territorio invadido por vecinos ambiciosos,el chaco es paraguayo y siempre lo sera

  17. joselo paraguay dice:

    En esta batalla el PAraguay hizo respetar sus territorios como siempre lo hizo,ya lo habis defendido con heroismo de tres vecinos foraces,en la guerra de la triple alianza contra el paraguay´

  18. Jose dice:

    BOQUERON TUMBA DE GUARANIS. GANARON LA BATALLA PERO SE MATO A LA JUVENTUD PARAGUAYA EN BOQUERON¡VIVA BOLIVIA!

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