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Reseña de Ricardo Bajo sobre El lugar del cuerpo de Rodrigo Hasbún




El lugar del cuerpo de Hasbún: esas tristezas raras y amargas
Por: Ricardo Bajo H.

Los relatos (y la primera novela) de Rodrigo Hasbún son como esas películas en que no pasa nada. O parece que no pasa nada. Elena es una anciana que recuerda y escribe. Recuerda las violaciones en la casa familiar. Escribe sobre sus sueños de escritora, recuerda sus amores y sus noches de sexo y soledad. Momentos, abandonos, familias feas, daños, miedo a la muerte, tristezas extrañas, soledad y heridas que parecen cerradas. Es El lugar del cuerpo del escritor boliviano joven (¿se es joven con treinta años?) más proyectado fuera de nuestras letras nacionales. Segunda edición lanzada hace unos meses (en 2010) por Alfaguara después que la primera edición viera la luz en 2006 de la mano de la editorial paceña Gente Común.

Estilo eléctrico, endemoniado, parco, sin adornos. Estilo a estas alturas y después de años de laburo obcecado que configura una marca de autor que Hasbún ha sembrado ya en sus cuentos y en esta primera novela reeditada. Estructura trabajada con saltos en el tiempo, con diarios yendo y viniendo, con una obsesión por la palabra acertada, por el inicio perfecto y contundente, por ese mecanismo de relojería que viene a ser la literatura, con alma de artesano. Rasgo común a ese conjunto de escritores bolivianos que a falta de creer en algo, depositan su fe en la palabra, en la literatura.

Las familias son feas porque se destruyen o contemplan esa posibilidad. Todos tenemos secretos y nos da miedo que se sepan. Está bien sentir miedo. Ellos, monstruos o dioses, debían romperse a solas. Los hermanos, las madres y los padres deberían desaparecer, perderse, no decir nunca nada. Frases de Elena, sentencias que vienen a pintar el mundo de “Tico” Hasbún, desengañado, sin risas ni humor que salve, tentando siempre con los relatos tristes, profundamente amargos y amargados, refugiados siempre en un sexo que rescata, sexo sobrevalorado, excusa para la huida, la fuga. Tirar o morir, venceremos.

¿Consigue –como es su intención- huir Hasbún a su vez de esa aborrecible tendencia de los escritores de “país pobre” de hacer sociología por medio de la literatura? No, a pesar suyo. Ni la protagonista de El lugar del cuerpo, Elena ni Hasbún lo consiguen. Esa animadversión, ese amor-odio, ese olvido y recuerdo de la ciudad y del país marca la literatura de Hasbún y ésta su “opera prima”. Aunque no lo quiera.

El retrato de la ciudad chica, del pueblo donde nada sucede, de los pésimos libros escritos para ser aplaudidos por amigos adulones al extremo, de las vidas apisonadas por la monotonía y la abulia, del provincianismo, de la desigualdad rimando con la corrupción y la pobreza, de las calles angostas y de las librerías abandonadas junto a esa necesidad de huir no de todo eso sino de sí mismo para sentirse libre y sin ataduras son una tendencia sociológica de la obra de Hasbún. Un reflejo de parte de la juventud boliviana, con un pie en la realidad aburrida, con otro en los mundos soñados, ajenos, de la televisión, el cine, los libros y los viajes con billete de retorno.

Hasbún es muerte, dolor y sexo. Y amargura vital. Y una buena agente literaria que sabe mover la obra, para estar en tal recopilatorio, en aquel encuentro, en esta revista. Para convencer al mundo que hay un escritor boliviano que no habla de Evo, ni de indígenas, ni de mascar coca. Y menos de mineros. Para engañar al mundo y decirle que Hasbún no hace literatura boliviana. Hasbún rechaza toda etiqueta, intenta limpiar cualquier rastro generacional o nacional a su obra. Pero su incipiente obra se construye y se entiende desde la bolivianeidad más absoluta, desde la Bolivia joven de hoy, supuestamente apolítica, espejo de ese dolor, de esa apatía, de ese refugiarse en lo hedonista (cocaína, trago, humo e instantes de sexo rico), de los y las que, como Elena, en realidad nunca abandonaron la patria íntima porque de ésta y sus dolores y amores es imposible exiliarse. Y del cuerpo y su lugar, tampoco.

Fuente: Ecdótica



12 Respuestas »

  1. roca dice:

    Esta novela sólo podría ser recordada por los gustos sexuales de la protagonista, pero ni eso.. los personajes siguen siendo planos, el trauma conductor, pobre.

  2. hola roca,
    osea no te gustó la novela?
    leíste cinco?
    un gusto reencontrarte.
    saludos,
    marcelo paz soldán
    http://www.ecdotica.com

  3. […] más o menos épica porque utiliza a varios personajes y situaciones. Craso error. Los escritos de Rodrigo Hasbún serían parte de esa literatura íntima. Los escritos de Edmundo Paz Soldán serían parte de esa […]

  4. […] ha publicado el libro de cuentos Cinco (2006) que ya lleva su tercera edición, y la novela El lugar del cuerpo (2008) que va por su tercera edición. Además, ha publicado la colección de cuentos Familia, […]

  5. […] libritos en las cartoneras de Bolivia y Perú y, en ese país, Estruendomundo quiere reeditar El lugar del cuerpo. por supuesto, me encantaría que tanto la novela como los cuentos se puedan leer en otros países […]

  6. […] días más felices. Duomo, 2011. El lugar del cuerpo. Municipalidad de Santa Cruz, 2007; Alfaguara, 2009, 2010. Cinco. Gente Común, 2006, […]

  7. […] Hasbún nació en Cochabamba, Bolivia, en 1981. Ha publicado la novela El lugar del cuerpo, con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra, y los libros de […]

  8. […] Bueno, en el caso de Rodrigo Hasbún que es de Bolivia, escritor boliviano, escritor de la novela El lugar del cuerpo, y los libros de cuentos Cinco y Los días más felices. El caso de Rodrigo, él de joven era […]

  9. […] Mientras que el escritor cochabambino Rodrigo Hasbún mencionó: “Llevo un par de años intentando seguir el rastro a Falco, a Lamberti y a Godoy, a los que me gusta imaginar alrededor de una fogata, emborrachándose bajo los cielos de Córdoba, mientras comparten el talento y la amistad. Más allá de todo lo que pueda distinguirlos, siento que a los tres los une una cualidad inusual y decisiva: la de simultáneamente habitar dos mundos a menudo irreconciliados”, concluyó el autor de la novela El lugar del cuerpo. […]

  10. […] La familia es el marco del que parten Los afectos y El lugar del cuerpo. Cuando uno vive lejos, los recuerdos familiares ¿ayudan o perjudican al construirse una nueva […]

  11. […] En una entrevista con motivo de la publicación de El lugar del cuerpo mencionaste que la literatura boliviana era demasiado pudorosa y que prefiere no mirar hacia […]

  12. […] El lugar del cuerpo es una novela bien construida, de historias y voces narrativas llenando ese gigante silencio en que se convierte la construcción textual. La narración gira entorno a una protagonista que durante su niñez ha vivido las visitas nocturnas de un hermano mayor que sexualmente la toca y la toma, y para siempre la cambia, en lo que ella misma define a momentos como “violación”, a momentos como “visitas nocturnas”. La novela, dividida en cuatro episodios que marcan distintos lugares de la memoria de esta narradora desde su niñez hasta su vejez, gira en torno a este afán de recordar aquellos momentos del trauma y darle forma alguna a lo que ha ocurrido por medio de la escritura, cargarle de sentido si alguno pudiera tener, y lo que es el esfuerzo mayor, resolver toda una vida transcurrida en función a esos instantes que lo definieron todo. […]

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