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Giovanna Rivero, entrevista en Otro Cielo



A continuación, presentamos el minirreportaje “Giovanna Rivero”, de Juan Candal para Otro Cielo, Nº13, mayo 2011 (otrocielo.com). Este número de la publicación se estructura como un especial sobre literatura boliviana que hemos ido compartiendo previamente con la entrevista a Liliana Colanzi y el minirreportaje a Rodrigo Hasbún.

Giovanna Rivero
Por: Juan M. Candal

Conocí a Giovana cuando la contacté para el famoso número especial latinoamericano de Otro Cielo. Enseguida fue entusiasta con las idea de participar, pero tenía un problema: por ese tipo de descuidos que nunca suceden a escritores y todo el tiempo a las escritoras mujeres (¡es estadístico!), había perdido los archivos originales y sólo tenía PDF con cuentos diagramados de uno de sus libros. Me pasé una tarde entera rescatando cada cuento de dicho PDF y llevándolo a un archivo de Word cada uno: había que cambiar todo lo que se había hecho en diagramación y dejar los cuentos tal cual le pertenecían a Giovanna. Debo decir que me prometió traerme uno de sus libros cuando pasara por Buenos Aires y a poco menos de un año, aún no ha cumplido… pero como es siempre un placer encarar cualquier asunto con ella, le extendemos el plazo y la seguimos recomendando a quien tenga ganas de escuchar.

1. Junto a Edmundo Paz Soldán, ya sos una suerte de referente de la literatura joven de tu país. ¿Cómo lograste abrirte paso en el mundo editorial y cómo lograste una producción numerosa en tan poco tiempo?
Las herramientas de la globalización han sido muy beneficiosas para la generación de escritores a la que pertenezco. Hasta la década del 90 en Bolivia teníamos muy pocos sellos editoriales que avalaran la producción literaria nacional, pero esto ha cambiado y eso, claro, hace más variado, desafiante y divertido el campo cultural. Necesitábamos tales estímulos y también un pensamiento menos localista que nos animara a desear otros lectores. Ese anhelo pasó también por vincularse conscientemente, sin culpas ni complejos, a otras tradiciones literarias, y no porque en Bolivia no las hubiera, sino talvez porque los temas que comenzaron a interesarnos, como la intimidad, la infancia, la crisis urbana o el individuo a solas, estaban ya reflejados en otras literaturas con estéticas más afines. El cambio incluyó una crisis estética, por llamarlo de algún modo, un salto del realismo a rajatabla a otras formas de representación. Paz Soldán ha sido uno de los primeros represenantes de ese giro. En ese contexto también me incluyo. en resumen, nos tocó un momento cultural que exigía apalancar esos cambios. La migración también hizo su trabajo porque oxigenó esferas antes demasiado “umbilicales”.

2. Partiendo de que en Argentina no hay muchas noticias de tu obra, me gustaría que me guíes por tus publicaciones, en cuento y en novela, relatando un podo qué buscaste en cada una, o al menos las que consideres más relevantes.
Comencé escribiendo desde muy joven, en un ámbito, el boliviano, en el que sinceramente costaba mucho asumir el camino de la escritura como prioridad, un oficio que aunque no te de para vivir necesita un profunda entrega y compromiso. Comencé con buena estrella, porque gané a mediados de los noventa un importante concurso nacional y hacia 1996 otro certamen con el libro Las bestias. Sin embargo, fue con la novela Las Camaleonas que adquirí cierta visibilidad. Las Camaleonas es una novela que juega con los registros femeninos urbanos, con tonos cínicos y a ratos desesperados, cuenta la amistad neurótica entre una muer incómoda (por las reglas culturales) y una modelo con cáncer de seno. Ese libro funcionó muy bien como reflejo de una ciudad, Santa Cruz, que estaba experimentando su ingreso a la modernidad o posmodernidad, según se vea, entre la euforia y la inocencia. Es un libro más adolescente.

En 2006 publiqué Sangre dulce, un libro de cuentos en el que, creo honestamente, se percibe un búsqueda más firme y lúcida de mis temas y estética. Parte de los relatos de ese libro y otros inéditos componene niñas y detectives, el volumen que publiqué el 2009 con el sello español Bartleby. El libro recibió excelente retroalimentación por parte de la crítica, probablemente porque los cuentos tratan sobre cómo el salto de la infancia se produce siempre por vía sexual, aunque sea a nivel simbólico. Esta violencia es también política.

Tukzon, historias colaterales, publicado en 2008 por La Hoguera, sello que ha publicado la mayoría de mis libros en Bolivia, es una novela en episodios, como me gusta llamarla por el gesto cómic que quise imprimirle. Este libro me ha dado muchas satisfacciones. Los episodios narran un desopilante proyecto espacial desarrollado por el gobierno de Estados Unidos para seguir manteniendo su podería a través de modificaciones genéticas. Hay mundos y trasmundos en esos relatos y también, claro, las pruebas de esas mutaciones. Tukzon sale pronto en España.

Recientemente, hace un par de mese, también con Bartleby, sacamos Crónicas de Oreja de Vaca, que reúne nouvelles de Juan Terranova, Andrea Jeftanovic y mía.Son crónicas que juegan a conquistar el Viejo Mundo desde la escritura latinomaericana. Crónicas adulteradas por la ficción.

3. ¿Ves alguna posibilidad de que se publique algo tuyo en Argentina en el futuro próximo?
Posibilidades veo, claro que sí. Ya estuve conversando con algún editor. Y eso es lo hermoso de las editoriales independientes, que pueden darles hospitalidad a escritores no muy conocidos y en esa apuesta seguir literaturalizando al medio, ya que siempre se distrae a los grandes vectores del mercado, hay ahí un gesto súper literario.

4. ¿Cómo es ser traducida a varios idiomas? ¿Sos de seguir ese tema, de preocuparte por la suerte que corren tus relatos en otras lenguas?

Las traducciones se han dado como hermosos accidentes, como las flores salvajes, sin mucho plan. Cada cuento traducido hizo su propio camino y se encontró con esa nueva lengua en la cual contenerse. No quiero ponerme mística o metafísica, pero lo cierto es que cuando vi un cuento mío traducido al húngaro supe que el autor, claro, había muerto.

5. ¿Por qué vivir en Estados Unidos, siendo una escritora boliviana que escribe en castellano?
Razones varias. Uno decide hacer viajes largos por más de un motivo. En mi caso, sentía una necesidad muy grande de estudiar literatura para entender, desde el discurso crítico, cómo se desnuda la ficción. un deseo morboso-intelectual, tal parece. Además, ahora que lo pienso, esa pulsión académica está presente en varios escritores bolivianos, quiezás porque hay una tarea que cumplir con el campo cultural. Necesitamos reflexión, correlatos, crítica en serio, para consolidar este proceso de cambio hacia una literatura nacional que no teme instaurarse en líneas universales.

También me fui porque necesitaba distancia física y emocional. Elegí Estados Unidos por motivos prácticos, pero también porque siempre me ha fascinado el modo en que un imperio puede ser tan profundamente contradictorio, gestar en su seno ideales tan altos u ejecutarlos con prácticas ciegas, mediocres. La doble moral gringa es real y ha inspirado a escritores como Carver, McCullers, Lorrie Moore, Palahniek, Moody y un etcétera fascinante. Quería ver de cerca al mounstruo. Ahora lo estoy sufriendo.

6. Escribir para chicos es algo altamente lucrativo o altamente gratificante. No puede ser 50 y 50, aclaro.
He escrito muy poco para chicos, y por supuesto ha sido por pura gratificación. La prueba es que en ese género prefiero el cuento oral, que es al que me induce mi hija, en lo oral hay una flexibilidad distinta y es lo que me gusta, la construcción azarosa.

7. Como referente, ¿a qué otros jóvenes de tu país seguís con interés?

Trato de estar al tanto de lo que se escribe, pues intuyo que este es uno de los momentos más interesantes que ha tenido la literatura boliviana. Como fui editora en el sello La Hoguera, tuve la oportunidad de leer a muchos flamantes escritores, así que podría decirse que estoy bastante enterada, en general, de quiénes y qué. Sigo con interés a la poeta Emma Villazón, a Liliana Colanzi, a Edmundo Paz Soldán, a Rodrigo Hasbún, Maximiliano Barrientos, Cecilia Romero, al poeta Gabriel Chávez Casazola, a Wilmer Urrelo, Sebastián Antezana y Róger Otero, y a algunos escritores de la vieja guardia también. No todas las innovaciones o los arriesgues vienen de los más jóvenes.

8. ¿Cuáles son los próximos pasos de Giovanna Rivero en el mundo de la escritura, la publicación y la distribución?
Tengo un libro de cuentos y mi agente, Claudia Bernaldo, anda buscándole hogar. El título provisional es Cortes en el cuerpo, un conjunto de historias de distinto registro y tramas, por supuesto, pero con un denominador común: personajes lastimados por la posmodernidad, cuando los proyectos políticos o amorosos se disipan. Está presente el cuerpo y sus cortes porque he olvidado decirte que es una de mis hondas obsesiones literarias, el cuerpo, su decadencia, su presencia política, su vulnerabilidad. También estoy en el proceso de corrección de una novela corta, disfrutando de esa fase, que es tal vez la que más me gusta del oficio de escribir.

Fuente: Otro Cielo



2 Respuestas »

  1. […] cosas de la vida eran cuestión de tiempo”, así empieza Olas de satén, uno de los cuentos de Giovanna Rivero. Además del pasado y del paso del tiempo, varios tópicos se encuentran a lo largo de los libros […]

  2. Anónimo dice:

    Deberían subir ell resumen muchas veces es necesario

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