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Novelas y libros describen el Gran Poder



Novelas y libros describen el Gran Poder
Por Mauricio Murillo

La Fiesta Mayor de los Andes se apodera de la ciudad una vez al año. Su influencia se extiende también a la literatura.

“El taxi se detuvo. El conductor, un tipo corpulento, dio vuelta su cabezota de peso pesado y exclamó con furia contenida: No puedo seguir adelante.
−¿Qué pasa? −pregunté.
−¿Acaso no oye la banda? Están bailando aquí cerca, entrenándose para la Entrada del Gran Poder. ¡Estos carajos han paralizado el tráfico!
En efecto, la cadencia tediosa y densa de una llamerada se dejaba escuchar algo distante. El rostro del taxista, congestionado por la rabia y por la impotencia de no poder avanzar más, se infló como la de un batracio de tiras cómicas. El clamor de las bocinas se tornaba intenso, inaguantable… El taxista descanso el brazo en el espaldar del asiento, fijó su frustrada mirada en un punto distante y esperó”.
Así comienza American visa, del escritor paceño Juan de Recacoechea. El personaje principal del libro acaba de llegar a la ciudad de La Paz y se encuentra de golpe con el ruido y el desorden. La apertura de American visa nos marca dos ideas importantes: el Gran Poder es tan trascendental que ocupa las calles centrales y, también, esta fiesta es parte de la manera en que entendemos La Paz. La Entrada del Gran Poder no sólo modifica la ciudad desde el tráfico y el ruido, sino, y esto es lo que nos interesa para esta nota, modifica la manera cómo concebimos la ciudad, completa la imagen que tenemos de ella. Es esto lo que vemos en el inicio de la novela de Recacoechea: el Gran Poder influye, modifica e invade la vida del que habita La Paz. En este sentido, nos preguntamos: ¿Cuál es la importancia de esta fiesta para entender ficcionalmente la ciudad y para completarla desde lo imaginario? Veamos.

NOMBRAR EL GRAN PODER. En un libro titulado Gran Poder: La morenada, coordinado por Rossana Barragán y Cleverth Cárdenas, nos acercamos a esta fiesta desde distintas miradas que nos permiten extender la concepción cotidiana que tenemos sobre ella. Barragán explica que para entender la Fiesta del Gran Poder debemos “tomar en cuenta su heterogeneidad y diversidad, ya que estamos ante una de las más importantes fiestas, la llamada ‘Fiesta Mayor de los Andes’”. Como la ciudad donde se lleva a cabo, es esta heterogeneidad y diversidad lo que la hace compleja y profunda. Samuel Rendón, fotógrafo que forma parte del colectivo Sinmotivo y cuyas fotografías acompañan esta nota, nos dice: “La importancia es incalculable, es muy grande. El Gran Poder es tan importante para La Paz que mitad de la ciudad se paraliza para este acontecimiento, y ni hablar del movimiento económico que origina todo el año”. Gran Poder toma la ciudad, no completamente, pero se apodera del centro, paraliza el movimiento de sus espacios más importantes y los transforma desde la música, el baile y el alcohol.

NOVELAS. Es por esto que no es sorprendente que además de American visa otras novelas han ficcionalizado esta fiesta y han situado su acción en ella. Pensemos en La virgen de los deseos de Néstor Taboada Terán o en Morir en La Paz de Bartolomé Leal. En esta última el Gran Poder es el espacio que termina englobando a los personajes y completando la trama misteriosa, logrando retratar una La Paz policial y oscura. Aparte de estos dos libros, Cuando Sara Chura despierte de Juan Pablo Piñeiro es tal vez la novela que mejor ficcionaliza y retrata el Gran Poder, lo veremos más adelante. En el baile que miles de bailarines ponen en escena en esta entrada se materializan sus deseos y su búsqueda. La ansiedad del inicio de la fiesta marca una calma tensa en las calles de La Paz, que se quiebra con los primeros ruidos de las bandas cortando el aire con sus trompetas. Los preparativos, la espera, la ilusión; todo esto es parte de la poética que instaura esta fiesta.

LA PROFUNDIDAD DE LA CIUDAD. “¡Chassss, con un toque de platillos la banda comienza a tocar, los atrasados apuran su llegada y cada uno de los bloques comienzan a bailar el ritmo de la morenada. Adelante está el estandarte, detrás los pasantes de la gestión e inmediatamente una tropa de cholas que fácilmente superan la centena. Todas ellas llevan pollera del mismo color, mantas del mismo color, zapatos del mismo color, blusas del mismo color, sombreros borsalino del mismo color y joyas de diferentes precios. Cadenciosas y alegres encabezan la danza, llevando el ritmo al compás marcado por guías que normalmente son cholitas jóvenes y deslumbrantes”. Así relata Cleverth Cárdenas, en su estudio titulado El poder de las polleras, el inicio de la fiesta. La ciudad cambia. El Gran Poder la transforma por un día. El pasado, el presente y el futuro confluyen en ese espacio recto y lineal que son las calles y por el que van recorriendo, de inicio a fin, las y los bailarines. En el Gran Poder se encuentran “condensados los tiempos”, dice Barragán. De esta manera, las características tan particulares de esta fiesta hacen que se proyecte como un importante material poético. Volviendo a Cuando Sara Chura despierte, vemos cómo en la novela el espacio y el tiempo privilegiados son los del Gran Poder. Al elegir esta fiesta como marco espacial y temporal de la novela se mantiene una relación exclusiva y sentimental con la ciudad. Así, la poesía del Gran Poder permite hacer de esta fiesta un espacio imaginario y literario. En las novelas nombradas, la Entrada hace visible facetas de la ciudad que en otros momentos pasan desapercibidas. Al describir esta fiesta, se nombra una cara excepcional de la ciudad que habitamos. Como leemos en Cuando Sara Chura despierte: “Era el idioma que hacía visible lo invisible y revelaba la ciudad ancestral que duerme en las profundidades de La Paz”.

IMAGINAR LA PAZ. Esta entrada es “el escenario de materialización y construcción de imaginarios complejos, lugar de múltiples proyectos, expresiones identitarias, consensos y conflictos, expresión de relaciones de poder y jerarquías”, manifiesta Barragán. No se puede resumir esta fiesta en un concepto ni en la descripción de un único eje para entenderla. La literatura nos permite pensar que este evento, este escenario, es más complejo y, por ello, más interesante. No podemos desentrañar los secretos del Gran Poder a cabalidad, pero podemos experimentarlos. “Esta fiesta hay que vivirla para poder entender su verdadera dimensión”, nos dice Samuel Rendón. Por otro lado, el escritor paceño Wilmer Urrelo, al hablar de Morir en La Paz y de American visa, explica: “¿Qué influencia extraña tiene esta entrada en el comportamiento de los personajes de ambas novelas? Personalmente creo que mucho. En el Gran Poder los tímidos se vuelven los más atrevidos, los que parecen pobres a lo largo del año demuestran que en realidad no lo son. Sin duda es una de las fiestas en las que ‘mejor llega a conocerse a La Paz’ o parafraseando a Piñeiro: la fiesta es la mejor manera de conocer a un pueblo”. Todos los que participamos en este evento, además de bailar y beber, imaginamos. Por esto es que la fiesta permite la creación de mundos ficcionales. Cleverth Cárdenas, en una entrevista realizada para la presente nota, manifiesta: “La fiesta popular transformó la realidad urbana de diferentes modos. Ahora no se puede pensar La Paz sin la entrada del Gran Poder. La fiesta es como el alma de la ciudad”. Es así que podemos tratar de desentrañar los significados y sentidos que produce esta fiesta. Su influencia es amplia y efectiva en la manera en que La Paz se desarrolla y se ve a sí misma desde sus pobladores. Como dice Samuel Rendón, “los días de espectáculo la fiesta se apodera de lo urbano, se respetan otros códigos. Ese día no es la ciudad de La Paz, ese día es la ciudad del Gran Poder. La fiesta como tal es vitalmente importante en esta ciudad, diría yo que las fiestas guían su calendario”. La literatura que nace del Gran Poder y de la fiesta en general trata de nombrar un mundo donde su influencia es esencial. Estamos frente a “una multiplicidad de significados, incluso distintos, contrapuestos y contradictorios” donde el simbolismo y la representación van a ser centrales, diríamos siguiendo a Barragán.

LA MORENADA. Por otro lado, en el libro ya citado, Cárdenas explica que “la morenada es una danza que se inventa y reinventa en cada momento”. No es una danza acabada, sino que va transformándose y cambiando con el paso del tiempo y las distintas presentaciones anuales. Entendemos así que la fiesta del Gran Poder no es un acontecimiento estático, sino que, como la ciudad, se reinventa y se nombra siempre de distintas maneras. En la entrevista con Cárdenas, éste nos explica: “Los compositores folkloristas están cambiando la noción poética popular. Ahora se piensa en código de morenada, cuando antes la danza más importante era la kullawada y otras tantas. Es muy interesante constatar todo lo que late en la fiesta popular”. Esto “que late” permite este acercamiento desde la literatura a una fiesta que paraliza el centro de La Paz, sus espacios de poder, y que hace que muchas miradas se posen en un solo lugar.

FLORECE EL GRAN PODER. Precisamente, pensando en la morenada, Cárdenas explica en El poder de las polleras la importancia de lo femenino. “Las mujeres bailan en la fiesta popular paceña, la ocupan, se embriagan, administran el dinero y definen temas importantes en cada una de sus fraternidades, en síntesis hacen viva la reivindicación de muchos feminismos”. Las mujeres logran reconstruir una imagen propia. Si la fiesta es el lugar de la subversión de poderes, el Gran Poder no sólo extrema esta idea, sino que la complejiza y la pone también en crisis. Este espacio singular que se da una vez al año dota de nuevos significados a La Paz y la desplaza de su cotidianeidad. ¡Qué mejor espacio que éste para producir ficciones! Esto lo podemos entender claramente con una de las imágenes más poéticas e interesantes que se han escrito a partir de esta entrada folklórica: el bolero triunfal de Sara Chura. En esta parte de la novela de Piñeiro, entre los efectos de la borrachera y el sueño, impulsados por la música de bolero de caballería, la ciudad entera se vuelca en un desfile/entrada de animales que antes eran personas. El centro de todo es Sara Chura, que con su magnánima presencia y sus polleras de colores recorre las calles de La Paz cambiándola para siempre e imponiendo una realidad que transforma el presente. Esta imagen exagerada es tal vez la que mejor retrata la Entrada del Gran Poder y el efecto que tiene sobre la ciudad. Nos habla de los alcances de esta fiesta y de la manera en que transforma una vez al año nuestra realidad, que muchas veces es demasiado aburrida.

Fuente: Fondo Negro



2 Respuestas »

  1. […] e inspiración literaria. Este 2012, se ha afirmado que La Paz es gore, y se ha ahondado en la fiesta del Gran Poder como catalizador literario. A continuación, una reflexión -escrita por Mauricio Murillo- sobre la […]

  2. […] que obviamente es La Paz, se mezclan con vigor dos ingredientes por partes iguales: narcotráfico y fiesta del Gran Poder y se sirve al tiempo con unos muertitos a gusto. Salud… A los paceños comunes, tan proclives al […]

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