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Entrevista a Rodrigo Hasbún en la Feria del Libro de Santiago (2011)



La siguiente nota es una transcripción de la participación de Rodrigo Hasbún en el programa radial ‘Libro Abierto’ de Radio Cooperativa de Chile, informando desde la Feria Internacional del Libro de Santiago (2011).

También participaron de la entrevista el escritor chileno Jaime Collyer y el peruano Carlos Yushimito.

En nuestro afán de aportar a la difusión de información sobre literatura y autores bolivianos, compartimos todas las respuestas que ha ofrecido el autor boliviano, acompañadas de algunos fragmentos de lo expresado por Collyer y Yushimito, los cuales son indispensables para dibujar el contexto de las respuestas de Hasbún.

Entrevista a Rodrigo Hasbún, Jaime Collyer y Carlos Yushimito
Programa Libro abierto, Radio Cooperativa de Chile

– Estamos con Rodrigo Hasbún, él es un escritor boliviano, recordemos que Bolivia es el país invitado de honor en esta Feria del libro (…) Bueno, en el caso de Rodrigo Hasbún que es de Bolivia, escritor boliviano, escritor de la novela El lugar del cuerpo, y los libros de cuentos Cinco y Los días más felices. El caso de Rodrigo, él de joven era guitarrista, y tuvo incluso una banda de música, también él es compositor y él estaba decidido a dedicarse a la música cuando, algo pasó. Algo pasó que la literatura se metió en su vida. ¿Cuáles son los pros y los contras del lenguaje musical y del lenguaje literario, Rodrigo?

Bueno, lo que pasó en realidad es que la banda se deshizo. Con los amigos estábamos seguros que nos íbamos a dedicar a eso de por vida y estábamos muy apasionados, y fueron años maravillosos. Yo siento que mi aprendizaje literario sucedió en gran medida ya en la música. Siento que mis mayores búsquedas en la escritura están muy ligadas con búsquedas que ya estaban ahí, en el grupo. Aspectos tan importantes como el tono, o el ritmo, o la estructura, son cuestiones con las que el músico se enfrenta todo el tiempo.

– Pero yo te preguntaba los pros y los contras del lenguaje musical y el lenguaje literario. Entonces, ¿son los mismos pros y los mismos contras? ¿Se parecen mucho?

Sí. Ojalá, es lo que intento. Escribir como si estuviera escribiendo canciones.

– Ahora, en cuanto a escritura de canciones, uno de tus favoritos es Leonard Cohen, Bob Dylan, ¿Eso es más o menos la escritura que te gusta?

Sí, me gusta la escritura intimista, esa que parecería que te está hablando desde muy cerca. Esa que te puede conmover, así como una canción.

– Además has escrito guiones de cine. Y tus referentes, Rodrigo vienen también del cine. También él habla influencias en la literatura, como todos los escritores. Entonces está: desde los hermanos Dardenne y hasta Onetti como has dicho en algunas entrevistas. En el caso de, cuando habla de influencias, cuando uno es escritor, y uno habla de influencias, y esto va para los tres, ¿hay que entender de que uno aprende de esos referentes?

Yo siento que el escritor puede aprender muchísimo del cine y de la música y de las artes visuales.

– Pero cuando hablamos de los referentes literarios, o sea, de otros escritores, ¿se aprende?

A mí lo mejor que me puede pasar como lector es que luego me den ganas de ir corriendo a escribir. Y esos son los escritores que más aprecio y a los que más vuelvo, los escritores que me estimulan. No sé cuánto aprendo de ellos, pero por lo menos me estimulan y me dan ganas de seguir.

– Tanto Rodrigo como Carlos hacen parte de una selección de la Revista Granta como los 22 escritores en lengua española, los mejores en lengua española, algo que también comparten con el chileno Zambra, por ejemplo. Y eso, ¿de alguna manera los encasilla, les llega a pesar? ¿” Y hasta cuando ser la esto de la promesa, del escritor joven, talentoso, la gran revelación”? Carlos.

Carlos: No, yo creo que hay factores positivos que se relacionan sobre todo con los viajes ¿no? Nos permite viajar mucho, conocer países. Pero tanto Granta como Bogotá 39, como cualquier otro tipo de selección arbitraria, es una etiqueta más, es una forma de seleccionar. Pero no necesariamente de limitar lecturas. Hay muchísimos autores, mucho más interesantes, quizás, que yo, fuera de esa lista ¿verdad?, y en verdad, hay siempre una discusión bastante compleja acerca de la juventud ¿Quién es considerado un autor joven? El año pasado murió un autor jovencísimo en el Perú, de quien tuve la suerte de ser amigo, y murió a los 84 años, y yo no recuerdo a un autor más joven que él, que Carlos Zavaleta, un autor que siempre trabajaba con una inocencia, sin ninguna ansiedad por publicar. Con muchísima innovación, ¿no? Nunca satisfecho con los trabajos que escribía. La juventud tiene que ver más con un proceso de escritura que con biografías o cronologías exactas.

– ¿Y qué dices tú, Rodrigo?

Bueno, las etiquetas siempre son incómodas ¿no? y hay que aprender a esquivarlas. Para mí esta es la oportunidad de ojalá llegar a algún lector más, un lector de cualquier lugar. Me da esa posibilidad en este panorama que está tan fracturado y tan desconectado. Porque, es obvio que no nos conocemos entre vecinos. Sabemos muy poco de la literatura chilena o de la literatura peruana, en Bolivia, por ejemplo. Y, esta es una de las posibles maneras de intentar tender puentes.

– En cuanto a Los días más felices, tú dices que en la mayoría de los cuentos hay personajes que son chicas y chicos que están dejando la adolescencia, pero que todavía no llegan a ningún otro lugar. Me llamó la atención ¿por qué te atrae esa etapa de la vida como para llevarla a la literatura?

A mí ese periodo del final de la adolescencia me parece fascinante. Fueron para mí los días más felices. Cuando todavía estábamos yéndonos de algo, yéndonos de nuestras herencias familiares, sociales, nacionales, de todo eso, de la herencia de tanto discurso, y estábamos empezando a encontrarnos a nosotros mismos, y a cuestionar lo que teníamos alrededor, pero sin llegar todavía a nada. Entonces son años de mucha indeterminación, de mucha búsqueda. Y de cierta -quizás lo estoy idealizando- pero cierta pureza, de ciertos descubrimientos que luego persisten, por lo menos en mi caso.

– A mí me gusta siempre leer aunque sea unas líneas, para que los escuchas se hagan una idea de la prosa, por ejemplo, en el caso de Rodrigo, el primer cuento es ‘Familia’, dice: Hay una mujer en medio de la calle, tirada en el suelo, temblando, y a su alrededor se han agrupado cinco peatones, pero solo uno de ellos, de rodillas, agitado, intenta hacerla reaccionar. Lo voy a leer hasta ahí nomás (…)

[Se continúa con una lectura del libro de Jaime Collyer, que está dedicado a su padre, quien falleció mientras Jaime estaba de viaje en España, la entrevistadora le pregunta el porqué de esa dedicatoria]

Jaime: Coincidió que mi padre murió cuando yo estaba en Madrid, murió a los 79 años, murió a la edad en que la gente empieza a morirse, digamos, y coincidió extrañamente su muerte con la de Brown, Jimmy Brown, el mismo día, la misma edad, y todo. Y pasó que él había pedido que lo cremaran, era verano, yo no vine, ni intenté venir, me quedó entonces, una especie de cabo suelto, ahí. Y cuando volví a Chile, no estaba, no estaban sus cosas, no había su cuerpo, no había un lugar a dónde ir a conversar con él un rato, en silencio, porque el pidió que lo arrojaran al mar. Fue todo muy, muy como de película ¿no? Y pasó que, bueno el padre es una figura muy compleja en la vida de un hombre, es una figura totémica que te enseña sobre la dureza y la masculinidad, y a la vez te recoge cuando te caes, y te consuela. En la novela hay un par de hombres que están en una situación desmedrada, y mi padre en sus últimas días estaba muy mal económicamente, es triste ver al padre decayendo, una idea de lo que quizás le va a ocurrir a uno, inevitablemente, la vejez puede ser un drama.

– A propósito del padre, porque es un tema que me llama la atención, ayer también fue tema el asunto del padre entre los escritores y fíjense que en uno de los cuentos de Rodrigo, que se llama ‘Larga Distancia’ empieza: “Luego mi padre pregunta qué voy a hacer, y yo cometo el error de decirle que vendrá a buscarme la novia de Ignacio, para ir a almorzar ¿Y él no va?, pregunta papá”. Ahí está el papá presente, también. ¿Qué pasa con la figura del padre, a propósito de lo que dice Jaime?

Yo tengo una situación similar [a la de Jaime], que una de mis tristezas más grandes de vivir lejos de casa es no poder acompañar a mis padres en sus envejecimientos. El padre me parece que aparece mucho, la figura del padre y también de la madre en los cuentos de este libro. Ahora mismo no se me ocurre qué más decir.

– Rodrigo Hasbún, en tu caso, leí por ahí que a ti te agobia el color local es excesivo, la obsesión de muchos escritores bolivianos por retratar la sociedad de tu país ¿Por qué?

Lo que me abrumó es que los escritores asumieran tareas ajenas. Demasiado vinculadas con la sociología o la política y que la literatura dejara de tener un valor en sí. Fue, una, tradicionalmente, una literatura demasiado instrumentalista utilizada para otros fines. Y cuando yo estaba formándome, cuando empecé a leer esta literatura a los 14, 15, 16, 17 años no la sentía cercana y me rebelé contra ella en ciertas maneras.

– Pero por ejemplo, ¿Evo Morales reúne las características como para novelar su vida?

Sí, seguro que sí, y Bolivia también. Si el Perú es una novela [sobre el comentario previo de Carlos Yushimito: “Se entiende la política peruana como una gran novela”], no me imagino qué es Bolivia. Es sin duda fascinante, un país muy difícil, muy complejo. Pero el problema no era ese. El problema era que la literatura asumiera tareas ajenas, a mi parecer.

– Ahora, ¿qué te gusta a ti con tu escritura, transmitir emociones o transmitir ideas? ¿Es una escritura intelectual o más emocional?¿O mitad y mitad?

No, a mí me lo que más me gustaría es que el lector se conmueva, que el lector mire hacia sí mismo, hacia lo que tiene cerca. No es una literatura intelectual, ni por si acaso.

– ¿Y cómo describirías el mercado editorial boliviano? Porque fíjate que en Chile (…) es poco conocida la literatura, aparte de Paz Soldán, ahora contigo, eres uno de los pocos que hemos tenido la oportunidad de conocer en Chile ¿Qué pasa con el mercado editorial boliviano y latinoamericano, en general? A mí me da la impresión que los escritores siguen dependiendo de la madre patria, de España ¿es así?

El panorama editorial en Bolivia es precario. Las ediciones son muy pequeñas, se lee poco. Es difícil intentar seguir una carrera literaria, y muchos escritores lo que hacen es tratar de buscarse la vida en otro ámbito, y poco a poco ir dejando la escritura. Sin embargo, hay una generación que está dispuesta a correr el riesgo de no vivir tan cómodamente y entregarse con mayor persistencia a la escritura y también al cine y a la música, y me parece que los que ahora tienen cerca de 30 años músicos, fotógrafos, escritores, están haciendo cosas sumamente interesantes, que lastimosamente no se conocen afuera, todavía. (…) [Sobre la amplia accesibilidad a literatura latinoamericana en países fuera de Latinoamérica, versus la restringida accesibilidad en la misma Latinoamérica] Acá hay algo interesante, tanto Carlos como yo, vivimos en ciudades, en Estados Unidos. En mi caso es un pueblo muy chico, pero yo estoy seguro que en la biblioteca del pueblo, en realidad, en la biblioteca de la universidad puedo conseguir más literatura latinoamericana que en cualquier capital del continente. Estoy seguro que ahí, en la biblioteca, a partir de la política que tienen ellos de ofrecer esos recursos, puedo conseguir libros de casi cualquier escritor latinoamericano.

– El digital es la gran apuesta de esta versión de la Feria internacional del Libro y les quería preguntar: ¿Qué creen ustedes, si el digital leva a ganar la pelea al libro de papel?

Yo no sé si es una pelea, yo creo que pueden convivir ambos. Yo nunca he leído un libro en formato digital, me parece interesante como circuito alternativo. Soy un nostálgico del papel, pero me parece que no, no necesariamente hay una pelea.

– [Con un minuto de programa restante] Rodrigo Hasbún, no puede irme sin preguntarle a un boliviano como ve a Chile.

(Risas) Es una pregunta difícil de responder.

– Es que es un tema en Chile, mar para Bolivia, (…) Rodrigo Hasbún, ¿es una demanda legítima?

Por supuesto. Bueno, me parece que es un tema complicado para decirlo, para resolverlo en medio minuto.

– Tu opinión

– Por supuesto que nos encantaría tener un mar.

Fuente: Video en Radio Cooperativa



3 Respuestas »

  1. […] época en que lo leía como con fiebre); en el presente, por dos amigos, Edmundo Paz Soldán y Rodrigo Hasbún con quienes, además de la vocación, comparto la inagotable y recia y antipática nieve […]

  2. […] que anda dando vueltas por muchas librerías alrededor de alguno países del mundo. Ella como Rodrigo Hasbún, Giovanna Rivero, Wilmer Urrelo, Maximiliano Barrientos y Sebastián Antezana quizás son algunos […]

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