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Boliviano Calla, en la “élite” de la dramaturgia latinoamericana



Boliviano Calla, en la “élite” de la dramaturgia latinoamericana
Por: Carla Hannover

A Eduardo Calla le espera, en julio, un mes intenso de trabajo y desafíos. Y es que el dramaturgo boliviano fue seleccionado por Panorama Sur, una plataforma de creación y análisis de propuestas teatrales, para crear una obra que será monitoreada por importantes figuras del teatro contemporáneo argentino y alemán.

El proyecto se desarrollará en Buenos Aires, donde el autor de Di cosas, cosas bien compartirá experiencias con colegas de Chile, Perú, Venezuela, Cuba y Argentina.

“Es la primera vez que Bolivia está incluida en este evento. Los organizadores escogen a un dramaturgo de cada país y se hacen cargo de todos los gastos que involucra el proceso de creación de una obra teatral”, explicó Calla.

Panorama Sur se caracteriza por seleccionar propuestas enmarcadas en los nuevos lenguajes de escritura teatral en Latinoamérica. Debido al rigor y alta exigencia de los organizadores, los invitados, tanto becarios como maestros, son los más destacados exponentes de sus respectivos campos.

Calla postuló a esta beca a principios de año con el texto de su más reciente propuesta teatral, Mátame por favor. “Envié este texto porque muestra mi actual escritura y afortunadamente fue bien recibido. Regresaré con un nuevo texto pulido y trabajado para montarlo acá y estrenarlo, espero, a fines de año o principios de 2013”, agregó.

Contra su mayor temor

Para que el desafío de estar entre la “crema y nata” de la nueva dramaturgia sudamericana sea aún más interesante, el también director teatral decidió llevar a Buenos Aires un proyecto que englobe y enfrente sus mayores temores: el monólogo.

“Es algo que me da miedo, nunca he querido hacer un monólogo. Sin embargo, ahora, esta búsqueda me parece interesante porque me obliga a explorar las posibilidades y formas’ y crear uno que no aburra”, confesó.

Para este trabajo, el director va más allá de lo temático, pues adelanta que en su texto abordará “la dificultad que implica hacer un monólogo, que no sea un ladrillo o un principio de aburrimiento para el público”.

Por ello, por ahora investiga sobre las particularidades de las obras para un solo actor, y traza bocetos para el futuro guión, eso sí, siempre siguiendo su estilo. “Busco una estructura que pueda ser atractiva y que siga siendo un teatro que no deje cómodo al espectador, algo que es uno de los principios de mi propuesta”.

Pero los retos, para la estadía en la capital argentina, no se detienen ahí. “Tengo que enfocarme en lograr un trabajo bien hecho, bien producido y que no tenga nada que envidiar a otras propuestas de teatro independiente del exterior”.

Eduardo Calla lleva 10 años inmerso en el mundo del teatro. En 2002 presentó su primera obra Extaciones y al poco tiempo fundó la compañía Escena 163.

Escribió cinco piezas y ganó dos veces el Festival Nacional de Teatro Bertoltd Brecht; además se presentó en festivales internacionales de la talla de Santiago a Mil, en Chile, y el Festival de Teatro de La Habana.

Desde abril, este director repone en el espacio escénico El Desnivel cuatro de sus obras. Abrió la temporada con Mátame por favor; le siguió Smell, que presentó en mayo, y este mes tiene en cartelera Buenas influencias, bonitos cadáveres, que tendrá sus últimas funciones este fin de semana.

El próximo mes repondrá su obra Di cosas, cosas bien, que estará en cartelera todos los fines de semana de julio.

Fuente: Página Siete



Una Respuesta »

  1. Nieves Salzar dice:

    Las puestas en escena de las obras de Calla han sido siempre desabridas. Yo no creo que rebuscar el lenguaje y abordar temáticas desde puntos de vista tan simples como lo hace calla sea un aporte. Creo que estamos en momento en que la dramaturgia debe proponer un producto pensando en el público, entendiendo como público a la sociedad y no a un círculo de amigos que se aplauden entre sí como hace “escena 163” La dramaturgia boliviana tiene un excelente nivel, del cual Eduardo Calla, definitivamente, no es la representación más que del oportunismo.

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