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Entrevista a Clider Gutierrez Aparicio



¡Las orugas no vuelan, las mariposas si!
Entrevista a Clider Gutierrez Aparicio, a partir del poema El Zumbido del Insecto
Por: Silvia Osorio Hernández

Estamos ante la Poesía Boliviana, ciertamente, aunar compromiso estético y poético en una obra coherente, es algo a la altura de pocos, y apetece abandonarse a la denuncia, al susurro, al grito y a la caricia en la voz de uno de los Poetas Bolivianos más importantes de los últimos tiempos.

En el marco de esta entrevista, nos hacemos eco de una marcada desnudez poética. De una preocupación por considerar la obra como vía fundamental de realización personal que se intensificará en Poesía y Belleza y culminará en ese giro existencial que da la poética de Clider Gutierrez Aparicio y a ese impulso motivador que le lleva a la búsqueda de lo Absoluto, a su idea de la obra como salvadora de la existencia mundana, manteniendo una posición de eje articulador entre dos vertientes esenciales: La vida y la muerte, a través de la estética de las metáforas…

Silvia Osorio Hernández.

La vida
Cuando se sube a la cima de una montaña
Y se contempla la inmensidad del paisaje
Con el viento entre los árboles
Y el murmullo del rio
Con las flores de todos los colores
Y el reflejo del sol en el rostro
Uno se da cuenta de muchas cosas
Y al bajar de la montaña al anochecer
Uno se siente agradecido
y si no hay montaña ni viento ni arboles
Ni murmullo del río y tampoco flores ni sol
Es posible que sólo seas esa piedra en el camino.

La muerte
La muerte no tiene sangre ni corazón pero vive.

Las Apariencias
Todas las cosas son aparentes hasta que uno aprende a ver las cosas tal y como son.

El apego
El agua estancada del pozo es agua putrefacta, se le debe hacer diques al pozo para que el agua fluya.

El Vacio
Hay que aprender a quedarse vacios.

Ser o no Ser
Hay que matar a Hamlet.

El suicidio
Hay un mito de la Chulupia que canta y canta pidiendo agua, y cuando la sequía es extrema, entonces ya no puede más de sed y termina buscando una ramita donde se ahorca.

Amor y Odio

Aquel que no se ha sentido inconsolable amando con un amor sin medida y odiando con un odio sin medida, qué podría decir acerca de la vida y del vivir, de la muerte y del morir.

El dinero
¡BUITRES PICOTEANDO EL ESQUELETO DE UN TORO!

El dolor de existir
El apesadumbrado tiene gusto por el dolor de existir, le gusta recorrer el pasado hasta no se qué comienzos, le gusta recorrer el futuro hasta no se qué visiones y eternizarse en el caos, a eso le gusta llamarle presente.

La certidumbre
Que no nos sorprenda que nada es definitivo, hay una pena sin nombre que se llama certidumbre.

La eternidad
El ave debe trascurrir por todos los colores del arcoíris con la lluvia y el sol.

El hombre
No se puede volver a crear al hombre, tendrá ganas de morir, se pondrá a llorar, se afligirá, se pondrá a pensar, se quedará vacío, se detendrá un momento a ver dentro de sí y volverá a sus afanes…

El miedo a vivir
La necesidad de tener un Dios. El querer comprender la verdad. El deseo del Yo. El extraviarse en el sueño. El esclavizarse en el pensamiento. El escapar del silencio. El miedo a ser uno mismo.

La desesperanza
Es vivir como un perro rabioso con la sangre caliente y con esa rabia que le hace estar intranquilo encerrado en un rincón oscuro mordiéndose hasta paralizarse con esa sensación de oscuridad y miedo.

La condición humana
El hombre no es un buitre, un cerdo, una rata, un cuervo, un perro, no se compara con nada, es único en su manera de amar y también de odiar, pero sin embargo, es igual a todos en su manera de descomponerse.

La existencia
Dios lanza la soga para que se salven y se estrangulan con ella.

La PosModernidad
Caballos galopando a la Nada con el viento a favor.

La soledad
Es la mirada del muerto que nos mira.

La estupidez
El desprecio por lo que nos fue dado no tiene nombre.

Dios
El Universo es dios, dios es el Universo.

Las Idolatrías
El gran titiritero ha creado un “ser superior” y “seres inferiores” hemos sido danzarines del “bien y del mal”, como toda gran fiesta a dejado bastante porquería, la estamos limpiando de a poco.

La consciencia

El hombre debería aspirar a ser un árbol a donde la gente acuda a sacarle un fruto.

El poder
Se necesita un cuchillo afilado para sacrificar un becerro.

El Ego
El amor incondicional a tu propio cadáver.

La libertad

Las orugas no vuelan, las mariposas sí.

La felicidad
Yo me pase muchas noches de desvelo perplejo, anonadado, intentando saber lo que no se puede saber. Eso me hizo reafirmarme en la idea de vivir, entonces dije, seré feliz hasta que me muera, dado que las posibilidades de la infelicidad son demasiadas.

La infelicidad
Vivir como un perro amarrado a un árbol.

El amor
El amor es Dios.

La Trasformación

Nadie debería transformar tu vida, sino tu mismo.

La invulnerabilidad
Hay gente que cree que habiendo nacido en el centro de un pantano, su destino será habitar ese pantano hasta el último día de su vida, sabe que le rodean las montañas, el río y los árboles, para salir del pantano tendrá que convertirse en aire, de esa manera podrá habitar el universo que le rodea con toda libertad.

El porvenir
No creo en amables dioses, ni en amables políticos, ni en amables poetas, me hacen recuerdo a la voz del cuchillo antes de penetrar la carne.

La alegría
Hasta la alegría más pura puede abrumar.

La tristeza
Cuando me digo “La vida no es nada bonita” me gusta ir al parque a escuchar a los pajaritos cantar, son mis sanadores.

La miseria
Hubo un tiempo en mi vida que sentí muy cercana la miseria, había estado pasando por momentos de mucha pesadumbre, pronto comprendí que si no fuera por mi amiga la miseria no habría logrado salir de ella, entonces, la abrace, le apreté la mano y me despedí, así emprendí mi camino en busca de mi mismo.

El Oficio
Hace mucho tiempo conocí a un hombre feliz, era un sepulturero, su oficio era llenar las tumbas con cajones, un día renuncio y se dedico a plantar flores, no tardo mucho tiempo en volver a su antiguo oficio de sepulturero.

La esperanza
Tengo entre mis manos la cabeza hecha pedazos de la esperanza, gotea sangre noche y día, cuando muera quiero enterrarla entre mis huesos.

La codicia
¿Le pedirías a la luciérnaga que no destelle su luz?

La deshumanización
Cuando en tu consciencia el sol no se ponga nunca y en tu corazón habite un lobo y la tempestad siendo odio arranque al árbol de raíz siendo el amor; entonces, no bastara con forjar un nuevo sol un nuevo corazón y plantar un nuevo árbol.

La revolución
Si quieres volverte eterno, cree en ti.

El drama universal
El gran drama Universal parte de una búsqueda incesante de claridad fuera de uno mismo, creyendo que ciertos reyes del Universo podrían revelarnos verdades irrefutables, la verdad está en uno mismo. La búsqueda de la verdad es única y particular de quien la busca.

Las creencias
Las creencias deliberadas en una y otra cosa, son formas ingeniosas y opresoras de engaño, en nombre de la compasión, el amor, la bondad, y la esperanza. Todos estos símbolos universales nos separan de nosotros mismos, pronto nos damos cuenta que lo que hacemos, sentimos y pensamos es el producto de la idolatría al otro, entonces, uno se acostumbra a la culpa consciente, cuyo veredicto final es ser ¡Culpable ante ti mismo!

Los Dogmas
Todo dogma apesta a perro muerto, tú y yo lo sabemos ahora que se enteren los demás.

Los Profetas
Yo creo en hombres afines a lo inconmensurable, su vida es el reflejo de ese conocimiento.

Una nueva consciencia
Cuando se cierna sobre ti la amenaza del sin sentido, cuando tu interior se abrace a la soledad de la muerte, cuando tu quietud se convierta en una pavorosa desesperanza y estés en armonía con la muerte, cuando sientas ese mortal agotamiento, ese morirse solo acumulando muertos en el alma, ese encantamiento por la sombra, esa sensación de dolor que te vuelve irreparable en la pesadumbre, cuando descubras tu propia desolación, esa “consciencia del vacío”, es lo que creará la luz dentro de ti, es lo que te iluminará; entonces, la vida se te presentará como una “nueva consciencia”.

El poeta
Es un insecto.

El poema
Es el zumbido del insecto.

Fin.

Fuente: Ecdótica



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