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Entrevista a Santiago Gamboa



Entrevista a Santiago Gamboa
Por: María José Ferrel

Colombiano. Referente actual de la novela negra. Lo que más le interesa es la forma de contar historias.

Colombiano que vive más de 20 años en Europa. Santiago Gamboa es graduado de Filología en la Universidad Complutense de Madrid y Literatura en la Sorbona de Francia. Es un escritor desenvuelto y comprometido con el quehacer literario. Sus novelas han sido traducidas a varios idiomas y es un referente actual de literatura latinoamericana pese a que este tópico que denota una región ya haya sido trascendido hace mucho tiempo. Gamboa participó en el VII Encuentro Iberoamericano de Literatura en Cochabamba, donde habló del amor, sexo y violencia en su literatura.

¿Cree que la literatura latinoamericana está de moda en Europa?

Yo creo que la literatura latinoamericana no está de moda en Europa, ni en ninguna parte, sencillamente es una literatura que tiene una vida, ya tiene una especie de velocidad de crucero que ya está muy acelerada y muy confirmada. Lo que pasa es que América Latina no es un solo país, son veinte y pico países; por lo tanto, es una región que tiene una producción literaria muy grande. Siempre hay dos o tres escritores por país que son publicados y que llaman la atención, pero eso es absolutamente normal, parecen muchos porque son todos latinoamericanos.

¿Cuáles son sus referentes en literatura latinoamericana actual? ¿Sigue alguna obra en específico?

La de mi generación, que es como la de los noventas, pero no es una cosa de edad, sino de en qué momento publicas. Ahí está obviamente el más destacado, que es Roberto Bolaño. Mis más antiguos y viejos compañeros de aventuras literarias son Jorge Volpi, Edmundo Paz Soldán, José Manuel Prieto y Rodrigo Fresán, aunque es una persona lejana. Es decir, comenzamos como al mismo tiempo y luego había unos que eran un poco mayores a nosotros, pero que también comenzaron en los mismos años, que son Rodrigo Rey Rosa, Horacio Castellanos Moya, Héctor Abad, yo leo todos sus libros, estoy completamente actualizado en todo lo que ellos hacen. También me interesa lo que hace la gente más joven porque ya hay otras dos generaciones por lo menos, ahí están autores como Yuri Herrera o Julián Herbert, de México, y bueno otros muy conocidos ya como Juan Gabriel Vásquez, de Colombia, o como Andrés Newman, de Argentina, Santiago Roncagliolo, de Perú.

¿Qué historias le interesa contar? ¿Cuál es la voz narrativa?

A mí lo que más me interesa de la literatura no es tanto la temática sino cómo se escribe, cuáles son los materiales con los que uno escribe y cuáles son las herramientas con las que uno escribe. Realmente mis libros tienen historias de muchos tipos, pero lo que para mí es fundamental a la hora de escribir es justamente cómo lo voy a escribir y las ideas literarias que yo desarrollo en mis libros tienen que ver con eso, tienen que ver con cómo contar las cosas. Por ejemplo, a mí me gusta mucho en los últimos libros que he publicado dar vueltas en torno a una idea literaria, que es darle a los personajes la voz para que hablen ellos mismos, casi como para que le hablen al lector y le cuenten su historia, en lugar de un narrador que mira desde arriba y cuenta todo. A mí me gusta mucho escribir en primera persona. De hecho, creo que sería muy difícil para mí escribir algo que no sea en primera persona. Esa primera persona no soy siempre yo, esa primera persona es cada uno de los personajes cuando habla. Entonces, de esa manera, las historias tienen una temperatura bonita, que me gusta, y es la literatura que yo hago.

¿A qué se refiere cuando habla de idea literaria?

Son formas de contar y no son tanto las historias. Las historias no son para mí, las que hacen los libros, uno no escribe los libros porque quiere contar una historia, escribe porque quiere contar las cosas de un cierto modo. Las ideas literarias de los escritores funcionan cuando los libros son buenos, porque en literatura todo es subjetivo.

¿Existe un boom de la novela negra en Latinoamérica?

En general, lo que se ha popularizado como novela negra son sobre todo novelas que hablan sobre problemas de la realidad de cada uno de los países de Latinoamérica. Entonces son novelas negras involuntarias, porque los autores no tienen la idea de hacer una novela negra, sino que es la temática de la realidad misma de sus ciudades, son sus temas lo que convierte a sus novelas en novelas negras.

‘Literatura comercial de calidad’, ¿Qué piensa de eso?

Lo que pasa es que hay una diferencia de la que la gente debe ser consiente, hay libros de entretenimiento y hay libros literarios, del mismo modo que hay cine de entretenimiento y hay cine de autor. El problema es que en literatura hay una confusión, entonces como el libro es el mismo y lo venden en las mismas librerías y está comentado en los mismos suplementos de los periódicos, entonces la gente establece una especie de confusión y a veces las editoriales se encargan de confundir para que la gente compre su libro de entretenimiento, creyendo además que está cultivando su espíritu y no, está divirtiéndose y está muy bien, pero a mí no me pueden decir que Ruiz Zafón es un escritor; o sea, él es un autor de libros de entretenimiento, como otras personas son autores de libros de autoayuda o de superación, él no es un escritor. Hay lo que se llama un “golpe de Estado” a la literatura; es decir, el espacio de la literatura fue tomado por los escritores de entretenimiento para darse lustre, pero ellos no son autores literarios, la literatura no son ellos.

Por último, hay escritores que sufrieron mucho al haber elegido ‘esta profesión’, ¿Qué piensa al respecto?

Hay escritores que sufren mucho escribiendo y otros que sufren menos, pero de todas maneras lo que es seguro es que si uno es escritor, lo peor es no escribir. El sufrimiento que puede producir escribir a algunos es infinitamente inferior al que produciría no escribir en general. Para alguien que es escritor, porque ese ser escritor es algo, la literatura no es una profesión, tampoco es un oficio, aunque también después puede convertirse en un oficio y también en una profesión, pero es algo más profundo. Por eso la derrota en la literatura es tan dolorosa, mucho más que en cualquier otra profesión. No solo en la literatura, sino en el arte, cuando un artista fracasa, lo que fracasa es una vida entera completa, la infancia, los sueños, el deseo, las obsesiones, todo. Por lo tanto, es una cosa mucho más profunda que una profesión o un oficio y por eso yo pienso que es mucho mejor escribir, la persona que tiene esa forma de vivir, la persona en cuya vida se instaló eso, tiene que hacerlo, si no lo hace es mucho peor y lo llevará a un sufrimiento mucho más grande.

Fuente: El Deber



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