Síguenos en



Follow Me on Pinterest





Donaciones

Ayudanos a difundir libros gratuitos

Recomendamos




Asesíname



1

Asesíname
Entrevista a Diego Trelles
Por: Sergio de la Zerda

La probable aspiración de algunos escritores y artistas de esta y todas partes del mundo, eliminar a un crítico y/o periodista cultural, sustenta El círculo de los escritores asesinos, novela del escritor peruano Diego Trelles Paz (Lima, 1977).

Publicada hace 8 años en España, desde donde logró un notable éxito internacional de crítica y ventas, la obra será presentada en su edición boliviana, a cargo de Nuevo Milenio y con prólogo de Sebastián Antezana (Premio Nacional de Novela de Bolivia 2008).

Con la presencia del autor y el escritor paceño Wilmer Urrelo, el acto se cumplirá en La Paz, el próximo 27 de febrero a las 20.00 horas, en el auditorio de la Alianza Francesa (C. 20 de Octubre). Un día antes, el martes 26, Trelles firmará ejemplares de El círculo, desde las 19.00 horas en la librería El Pasillo de San Miguel (zona sur).

El literato peruano, reciente Premio Francisco Casavella 2012 por su novela Bioy, es un conocido del país. En 2010 fue uno de los invitados del Encuentro de Escritores Iberoamericanos que organiza bianualmente el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba.

Muchos leyeron en tal oportunidad la historia, rica en alusiones literarias y cinematográficas, de cinco marginales escritores limeños, que desde diferentes puntos de vista cuentan los truculentos pormenores de cómo asesinaron a un crítico.

Con Trelles, doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Texas (Estados Unidos), bachiller en Cine, docente, a veces músico y -cómo no- crítico, además de autor de Hudson el redentor (novela de 2001) y la antología de narrativa El futuro no es nuestro (2009), dialogó la RAMONA, antes de su llegada a Bolivia.

La novela, señala Sebastián Antezana en el prólogo de la edición boliviana de El círculo, fusiona elementos de alta cultura y cultura pop, “de un modo inteligente” y con el que diferentes lectores sienten empatía. ¿Le fue difícil lograr un equilibrio que apele a diferentes ámbitos lectores?

Aunque respeto muchísimo al lector, nunca escribo pensando en qué tipo de lector me leerá. En esta época tan diversa y con tanta distracción visual, todo aquel que asome a lo que escribo es para mí importante. El hecho de mezclar, con cierta armonía, los elementos de las llamadas alta cultura y cultura popular (criterios que, a estas alturas, en mi opinión, tienden al desfase) es algo que empezó Manuel Puig y a Puig yo lo leí con mucho cuidado. Gracias a Puig la novela incorpora esos elementos de ‘segunda mano’, aparentemente ajenos a la literatura con mayúsculas, y consigue renovar la estética que empezaba a anquilosarse. A mí me interesa hacer lo mismo pero desde la coyuntura actual, desde el mundo cibernético, por ejemplo. Tanto en El círculo como en mi última obra, Bioy, exploro esas herramientas narrativas.

De qué modo cree, si es que fue así, que el violento periodo fujimorista en Perú coadyuvó a la creación de un ambiente cultural como el que describe en El círculo, de escritores sin publicaciones y cineastas sin películas?

El decenio de la dictadura fue influyente para el país y sus habitantes de la peor forma: la forma más dañina y salvaje. Todos los libros que he escrito se ubican en un período muy difícil del país porque me interesa mucho interpolar el mundo social y cultural con el político y mostrar cómo toda la podredumbre del segundo formó un tipo de ciudadano individualista, pragmático, en muchos casos tramposo. Por otro lado, la cultura, por no dar réditos en un corto plazo, siempre ha sido tratada por todos los gobiernos como un mal menor: no hay apoyo ni premios nacionales ni becas ni suplementos literarios ni nada parecido a una industria cultural. Que muchas de las cosas que describo en mi novela -este ambiente cultural hostil y un poco lumpenesco- se asemejan a la realidad resulta sorprendente.

La historia gira en torno al asesinato de un crítico literario. De parte de la crítica, uno de los personajes opina: “La crítica en los semanarios dirigidos por la mafia no era otra cosa que una visa para la inmoralidad disfrazada de la más hipócrita rigidez”. ¿Concuerda usted con tal afirmación?

Quizás en esa época hubo algo de eso: suplementos culturales dirigidos por escritores que se publicaban a sí mismos y elogiaban a sus amigos-escritores que, a su vez, eran directores de otros suplementos culturales. Una pequeñita dictadura cultural. Ahora, que no hay suplementos y apenas hay crítica, eso ya no existe. Las páginas de espectáculos tomaron todo el espacio de la sección cultural. La regresión, en ese sentido, ha sido brutal.

Acerca del ejercicio literario, otro de sus personajes afirma que, cuando empezaba en este, “la escritura sólo traía desgracia; escribir era abrir los ojos cuando todos parecían mirar adentro”. ¿Es para usted el escribir una acción también tortuosa?

Creo que sí: cuando la literatura no es una impostura y un vehículo para ser famoso, salir en los periódicos y conseguir la atención del resto, cuando se trata de un asunto vital, algo a lo que no puedes renunciar y que no sabes cómo llegó pero ahí está pegado a tu médula como una costra, puede ser una actividad peligrosa y frustrante. Disfruto escribiendo pero a veces también se convierte en una lucha constante que parece no valer la pena. Uno de los personajes de Bioy concluye que ‘La literatura no vale nada’: a veces pienso que esa frase ajena me pertenece.

En su novela, la obra y pensamiento de Bolaño aparecen de modo recurrente. Siendo usted un experto en el tema, ¿en qué medida es tal autor iniciático para quienes en este tiempo deciden optar por la literatura como modo de vida?

Cualquier autor que te saque del marasmo y te impulse a escribir, será necesario e importante al inicio. Todos empezamos de esa forma: la mímesis es un primer paso que luego el autor deberá rechazar. No hay nada más importante para cualquier artista que encontrar su propio estilo y, para ello, es necesario apagar la voz ajena de cualquier maestro. En el arte el relevo es tan importante como el aprendizaje. Es como en las películas de Kung Fu: el Sensei solo habrá cumplido su cometido cuando el aprendiz pueda superarlo.

El Círculo está también llena de homenajes cinéfilos. ¿Cree que la novela podría ser fácilmente adaptable a la gran pantalla en un largometraje? ¿Qué elementos considera necesarios para un adecuado diálogo entre cine y literatura?

La única de mis novelas que me parece adaptable al cine es la primera que escribí: Hudson el redentor. Tanto El círculo como Bioy tienen una complejidad formal que complican un poco el proceso de adaptación. Y, sin embargo, soy de los autores que esperan que un cineasta con talento se acerque al corazón de mi novela y la incorpore a su propio imaginario, de la forma en que la siente y la comprende. Pedirle fidelidad completa a una adaptación es no entender que son dos obras distintas, con una estructura y una lógica propia. Muchas de las mejores adaptaciones cinematográficas son poco fieles a la trama pero muy audaces a la hora de entender el alma de la obra escrita.

“La literatura peruana está como partida en dos y, por momentos, es extremadamente politizada”, nos dijo en una entrevista en Cochabamba, cuando llegó para el Encuentro de Escritores Iberoamericanos del 2010. ¿Sigue pensando así?

Sí. En ese momento era más evidente porque había dos bandos que se enfrentaban y se insultaban públicamente a través de un periódico que abrió las puertas para un debate que se volvió una guerra. El debate literario se convirtió en un debate de insultos en el cual los andinos pasaron a ser ‘terrucos’ y los criollos pasaron a ser ‘pitucos’. A veces es difícil no politizarse en un medio en el cual hay gente que invalida tu trabajo y te insulta porque eres de cierta clase social y tienes cierto color de piel. El nivel de racismo y exclusión dentro de la sociedad peruana ha sido y sigue siendo tan violento que, al final, todo termina contaminado.

¿En qué proyectos trabaja actualmente?

Tengo listo un nuevo libro de cuentos y un libro de crítica sobre lo que llamo la novela policial alternativa. Ambos deben salir el próximo año. También tengo un proyecto para seleccionar, reeditar y prologar novelas negras peruanas. Está también mi nueva novela pero eso tardará un poco.

Fuente: La Ramona



3 Respuestas »

  1. […] El círculo de los escritores asesinos es la primera novela de Diego Trelles Paz. Como pasa con algunas primeras novelas, sorprende gratamente por su ímpetu narrativo y su ambición formal. Aunque en este caso, a diferencia de otros primeros libros, ninguna de estas características está peleada con un tratamiento riguroso del lenguaje. Para acercarse a ella quizás serviría valerse de un símil extraído del mundo de la plástica: el collage. El círculo de los escritores asesinos es un relato elaborado mediante un sistemático y complejo ensamblaje: se presenta como un montaje de varios elementos que confluyen en un mismo punto para crear un caos organizado, compuesto de citas literarias, referencias cinematográficas, menciones a pasajes históricos y una serie giratoria de personajes salidos de mundos reales y ficticios que generan una enrarecida atmósfera de alta cultura y cultura pop, un muestrario de las obsesiones y pesadas herencias del siglo XX y, en rigor, de la historia cultural de Occidente. […]

  2. […] El círculo de escritores asesinos fue reeditada en el país por Nuevo Milenio. Cuesta Bs 90. […]

  3. […] a Bolaño, quizá el mayor referente de Trelles, hacen de esta también una novela tributo al chileno y a sus lecturas. Pero que nadie se preocupe […]

Escribe tu comentario