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La promesa Sub 30



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La promesa Sub 30
Entrevistas a Rodrigo Urquiola
Por: Kazumi Nagamoto

Ahora les vengo con una entrevista a uno de los escritores más prometedores del panorama literario boliviano actual. Se trata de Rodrigo Urquiola, un escritor paceño de 26 años. Jovensísimo, pese a eso ya ha sido bastante publicado (tiene dos libros, y varios cuentos en diversas antologías). Amante de la literatura bien pensada, es escéptico respecto a la literatura fugaz, esa que algunos llaman light y que llenan los bolsillos de las editoriales. Agradecemos por esta charla futbolera y sobretodo bien literaria.

1. ¿Cuáles son los fantasmas de Rodrigo Urquiola? ¿Cuáles son sus temas? ¿Hacia dónde va su literatura?

Es difícil nombrar a los fantasmas que a uno lo persiguen. Incluso es difícil contarlos, numerarlos. No sabría ser exacto al respecto. A veces dudo que sean fantasmas en verdad, los fantasmas –aunque no se los vea– poseen un cuerpo –aunque sea inmaterial– y es muy probable que lo que a uno lo motiva a escribir no sea la presencia de estos fantasmas que, eso sí, son múltiples y variados, sino alguna otra cosa que yo no he alcanzado a descubrir del todo. Tengo indicios, nada más. La extraña y obligatoria presencia de la muerte. Las relaciones familiares. La locura. Lo aparentemente imposible. Y, sobre todo, la soledad que se parece mucho a la muerte y al sueño y puede desembocar en la locura. Y aún no sé del todo hacia dónde va todo esto. En todo caso, espero que hacia más lectores, por supuesto.

2. Hace poco leí fragmentos de Lluvia de piedra y la presencia de Cerruto parece ineludible. ¿Eso es cierto? ¿Cuáles son los autores que te han influenciado más?

Cuando empecé la escritura de Lluvia de piedra no me propuse emular o parodiar algo que Oscar Cerruto haya hecho antes. Aunque es fácil relacionar esta novela por el tema elegido –el de un hombre que cohabita con una muerta– sobre todo con El círculo, creo que la mayor influencia que he notado en este libro después de un par de años de haberlo escrito es la de Hermann Hesse. Quizás fue algo inconsciente. La primera vez que leí El círculo cambió mi manera de entender y ver la narrativa boliviana, lo “nuestro”, y puede ser que aquello, esa impresión, aparte de la juventud –creo que lo leí a los trece años– haya sido la culpable de desembocar si no en el ritmo, por lo menos sí en el tema, en el camino elegido. Aparte de Cerruto y Hesse, soy un lector agradecido de José Saramago, Thomas Mann, Patrick White, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Yasunari Kawabata, Javier Marías y, últimamente, del maestro nacional Jesús Urzagasti.

3. Sobre la pregunta 2: He notado que tu literatura es lenta (en el buen sentido de la palabra). Te gusta el detalle y los aforismos. ¿Cómo ves la literatura de los autores jóvenes? ¿No crees que se apela más a una ductilidad (velocidad) que a una reflexión? ¿Eso es bueno o malo según tu punto de vista?

Creo fervientemente que la velocidad es una enfermedad, una plaga, de la época en la que vivimos. Hemos trasladado el ruido, la suciedad, las insoportables horas laborales de las ciudades en las que muchos estamos obligados a vivir a la literatura. Y sí, la nueva narrativa tiene una abierta intención de ser veloz como si creyeran que ya nadie, ningún lector, quisiera una cena bien servida y se conformara con una simple hamburguesa, con lecturas fast food, que bien podrían dejar de venderse en librerías y se podrían vender en Burger Kings. Ahora, lo políticamente correcto tal vez sea decir que eso no es malo ni bueno, pero yo creo que, más allá de ser bueno o malo, es triste y, en algunos casos, hasta patético.

4. Dime: ¿con qué escritora te casarías?, ¿quién sería tu amante? Y de los escritores hombres: ¿con quién te beberías una buena chela mientras escuchas música?

Uy, ¿casarme?, creo que no me casaría con una escritora, el matrimonio me aterroriza y la mayoría de las escritoras aún más, jeje. Quizás con una escritora para niños. Aunque, si fueran otras las circunstancias, por supuesto, sería interesante tener a Simone de Beauvoir como amante o a Anaïs Nin o a una escritora de África Central o a una autora vietnamita. Y, si de cerveza se trata, creo que, por lo pronto, me tomaría una con mi compadre Daniel Averanga en cualquier lugar recóndito de El Alto a pesar de que no estemos muy de acuerdo en la música elegida.

5. Un pajarito me contó que te gusta el fútbol. Eres del Bolívar, así que supongo que sabes mucho de este deporte. Dame tu alineación de autores vivos bolivianos, imaginándonos que son la selección de Bolivia. Quiero convocados, jóvenes, veteranos, sub 20 (que en este caso serían sub 20) y, si puedes, número de camiseta, jeje.

Sí, soy un futbolista frustrado, llegué hasta la sub 17 asociacionista en las menores del EF Barrientos, del AFI y del The Strongest, pero siempre con el corazón celeste Bolívar. La verdad se me ocurren más veteranos que juveniles (como a la mayoría de los técnicos de la selección), pero creo que puede ser un equipazo. No pongo ningún sub 20 (no conozco a ninguno y prefiero no imitar adulterando edades), pero propongo en qué clubes podrían estar jugando.

1. Edmundo Paz Soldán (arquero, Los Angeles Galaxy), en el pórtico se necesita mucha experiencia y manos firmes.
2. Sebastián Antezana (defensor central, New York Red Bulls)
3. Máximo Pacheco (defensor central, Universitario de Sucre), es mejor que los defensores centrales sean altos para despejar los córners. El técnico tendrá la misión de infundirles cierta violencia organizativa.
4. Wilmer Urrelo (lateral, Aurora), me imagino que podría jugar como Abdón Reyes, un gambetero furioso, un dibujador.
5. Wolfango Montes (lateral, Gremio de Porto Alegre), no tengo la fortuna de conocerlo en persona, pero, por Jonás y la ballena rosada, creo que podría ser una suerte de pícaro Gatti Ribeiro.
6. Claudio Ferrufino-Coqueugniot (stopper, DC United), a lo Walter Flores, tendrá que aprender ciertas mañas del personaje de su Diario secreto para frenar en seco las avanzadas rivales.
7. Manuel Vargas (volante defensivo, Guabirá), por su altura tendrá que ir a cabecear los córners en el área contraria.
8. Darwin Pinto Cascán (volante ofensivo, Oriente Petrolero), sería el encargado de distribuir los balones junto al 10.
10. Jesús Urzagasti (medio, Petrolero de Yacuiba), el cerebro del equipo.
9. Rodrigo Urquiola Flores (delantero lateral, Bolívar), por supuesto no quisiera quedarme fuera de este equipazo y siempre jugué en ese puesto.
11. Daniel Averanga Montiel (delantero centro, San José), sería el encargado de pelearse con el arquero rival y desconcentrar a los defensas contrarios con una buena dosis de agresividad.

DT: Xabier Azkargorta, ¿quién otro podría salvarnos?, además seguro necesitaremos que nos suban la moral alguna que otra vez.
Preparador físico: Adolfo Cárdenas Franco.

6. A ver. Obvio que los escritores saben de libros. Por eso te pregunto, ¿tienes otra fuente de motivación? ¿Te gustan otros géneros? ¿Cine, música, cómic, fotos? Dame títulos, autores.

Alguna vez la música fue una motivadora accidental. Me gusta Mozart, Beethoven. Me gusta Rammstein, Jacques Brel, el Chaqueño Palavecino. Me gustan las películas de Kusturica y también los dibujos animados. Me gustan Mafalda y Quino. Creo que Los Beatles están tan sobrevalorados como cierta literatura light.

7. Sé que eres asiduo de los premios literarios. Me gustaría que me explicaras el proceso del participante. ¿Qué se siente ganar? ¿Qué se siente saber que un médico que escribe los weekends te ganó? ¿Cómo es la ansiedad?

Lo de los premios es, sobre todo, por motivos económicos y también, insoslayablemente, por ganar lectores. Ganar o perder un premio no te hace mejor o peor escritor. Es lindo y alegre ganar, es feo y triste perder porque hay fe de por medio. Como en el fútbol. Y, como en el fútbol, a veces los partidos se pierden sin merecer perderlos. El objetivo es hacer un trabajo con la suficiente calidad para que esté en la ronda de finalistas, de ahí en más todo es cuestión de gusto o tendencias estéticas o estrecheces mentales de los jurados. Es algo muy azaroso. Recuerdo que le dieron el segundo o tercer puesto en el Premio Nacional de Literatura de la Argentina a Ficciones, ese bello libro de cuentos de Jorge Luis Borges, y decidieron darle el premio a algún autor que ahora ya nadie recuerda. Cinco novelas del maestro José Saramago no pudieron obtener el mayor galardón de su país. Es muy subjetivo este asunto. Al principio, cuando era más joven, sentía una cierta ansiedad, por culpa de esa misma fe de la que hablé hace poco, ahora ya no tanto. En cuanto a lo del médico que escribe los weekends, no siento nada en particular, el azar tiene múltiples rostros y creo –otra vez la fastidiosa fe– que un médico o un jardinero o un chico de colegio fiscal puede llegar a ser un gran escritor.

8. Dime un libro que no hayas terminado.

Rayuela, de Julio Cortázar. Felipe Delgado, de Jaime Sáenz. El doctor Arrowsmith, de Sinclair Lewis. Asignaturas pendientes.

9. Dime un libro que siempre dices que has terminado pero que sólo conoces de nombre.

Ninguno.

10. Quisiera que te despidas citando a un autor, al que más te guste, el párrafo de un libro que resuma a Rodrigo.

Se me ocurren dos citas y un postulado de mis más íntimas convicciones religiosas. Las citas:

“Para hacerse a sí mismo, amigo, es necesario que antes se destruya”. Patrick White, Tierra ignota.

“Si tan sólo fuera posible detener un solo instante lo que ocurre en todas partes, congelarlo, contemplarlo como encerrado en una bola de cristal, aislándolo del instante anterior y del instante posterior, y transformar así el hilo del tiempo en el océano del espacio. Pero no”. Czeslaw Milosz, El valle del Issa.

El postulado:
“Hakuna Matata”.

Fuente: lapalabrasucia.blogspot.com



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