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Vistazo a la literatura policial en Bolivia



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Vistazo a la literatura policial en Bolivia
Por: Michel Zelada Cabrera

“Un buen cuento policiaco es tanto una obra de imaginación como de raciocinio, requiere de tanta facultad artística creadora como de poder analítico y el autor ha de ser a la vez, sin falacias, un mágico y un lógico”, así describe el poeta español Agustí Bartra las cualidades de un cultor de este género literario que en Bolivia va ganando día a día más adeptos tanto entre escritores como en lectores del género.

Pero ¿existe una literatura policial ya consolidada en Bolivia?¿Qué características tiene?¿Quiénes son su cultores? Un crítico literario y dos escritores bolivianos abordan el tema y otros afines.

Luis H. Antezana, académico, crítico literario y filólogo entre otras cosas, tiene especial afición por la literatura policial, gusto que dejó explícito en exposiciones, foros ensayos y entrevistas. Cierta vez mencionó que se abstiene de leer varios cuentos de su colección de Arthur Conan Doyle para disfrutarlos en momentos especiales.

Para Antezana, no existe una literatura policial en Bolivia en el sentido tradicional del género, que es el de una literatura masiva de entretenimiento, con revistas, folletines y editoriales especializadas. Lo que tenemos, dice el crítico, son “obras de literatura que se han ocupado del tema”.

Gonzalo Lema, premio nacional de novela, y autor de varios cuentos policiales en los que el detective Santiago Blanco es quien resuelve el misterio, va más allá y asegura que la literatura policial empieza a existir “porque tenemos ciudades que amontonan mucha gente y se vuelven muchedumbres de desconocidos, de anónimos. Ése es un escenario propicio para el crimen real y para la novela y el cuento policial”.

El también premio nacional de novela y autor de cuentos policiales, Wilmer Urrelo, coindice con Lema, “creo que hace años viene haciéndose el esfuerzo de crear una literatura policial, de construir una generación”, asegura.

Sobre la cantidad de literatura publicada en el género policial, Antezana mantiene la cautela, “no mucho, pero, por acumulación, se puede ir pensando en una creciente producción temática que, con el tiempo, tendrá un lugarcito aparte, pero, sin llegar a ser un género como en otras literaturas”, asegura.

Para Urrelo, en los últimos años se ha publicado bastante en el género policial, sobre todo cuentos.

Siguiendo a Bartra (1908-1982), estudioso y autor de varias antologías de cuentos policiales, además de traductor al español, en su simple estructura la narración policiaca es un conflicto entre un criminal y su perseguidor, con un planteamiento, una acción y una solución final demostrada.

“Dentro estos límites – escribe Bartra en el prólogo a Los mejores cuentos policiacos del idioma inglés (Ed. Novarro, 1958 )- las variedades pueden ser infinitas, como en el juego del ajedrez”.

El buen autor del género policial sabe que el lector medio, más que distraerse, busca ser sorprendido y convencido a través de las tres siguientes sencillas y trascendentales preguntas: ¿Por qué?,¿Cómo?, ¿Quién?

Sobre los rasgos del género, Antezana anota dos vetas: la primera es la policial de enigma o misterio (tipo Sherlock Holmes), donde un detective privado o un detective de la policía resuelve el enigma que rodea a un crimen, y, segunda, la policial negra, como se la llama, donde se subraya el hecho mismo de cometer los crímenes y, ahí, los detectives o policías están más ocupados en capturar al o los asesinos que en resolver un misterio.

Urrelo no quiere hablar de características como tales. Mucho menos ahora que el género se ha mezclado (por decirlo de alguna forma) con otros. “Quizá la característica en general sea la necesidad de resolución de un misterio (que no siempre se lo logra)”, resume el autor de “Fantasmas asesinos”.

Y qué dice Lema sobre las características, “el filósofo español, Enrique Tierno Galván, que además fue alcalde de Madrid (ciudad de una muchedumbre inaudita), indica que el género detectivesco es una reivindicación de lo caballeroso. Los cultores de este género han sentido, siempre, el impulso de formular detectives que actúan como caballeros, es cierto. Yo estoy en lo mismo. Y son hombres solos, decepcionados de la debilidad de los humanos frente al crimen (robos, desfalcos, crímenes amorosos, etc.). Alguna vez encuentran una rubia, falsa o teñida, con quienes se acompañan unos días”.

Críticos e historiadores de la literatura coinciden en que fue Edgar Allan Poe el precursor del cuento policial con el relato “Los asesinatos de la calle Morgue”, publicado en abril de 1841 en la revista Graham’s de Filadelfia (EEUU).

Para Bartra, con este relato se crea un nuevo género literario que se ha ido multiplicando fabulosamente hasta la actualidad y no muestra señales de disminuir en proliferación y vitalidad.

En Bolivia Juan de Recacochea, Gonzalo Lema y Adolfo Cárdenas, entre otros, han incursionado en el género policial.

De Recacoechea con “American Visa” y “Altiplano Express”. Lema tiene tres libros: Un hombre sentimental (cuentos), Díme contra quién disparo (novela) y Fue por tu amor, María (cuentos) que, según el propio autor, pueden ser libros “definitivamente” policiales. Es decir: que apuestan absolutamente a ese género literario.

Según Antezana , “quizá, Juan de Recacochea es quien más directa y frecuentemente ha tratado este género y, ahí, su novela “American Visa” aún me parece su mejor logro. Gonzalo Lema también ha escrito una serie (novela y cuentos) con su capitán Blanco como protagonista. Edmundo Paz Soldán tiene varios textos relativos, como los cuentos de amores imperfectos donde no faltan algunos muertos, pero, su novela “El delirio de Turing” sería la más directamente asociable con el género policial. Menciono a los más inmediatos, hay algunos más, antes y después”, concluye.

Lema , Antezana y Urrelo coinciden en que existe un público lector aficionado que demanda más literatura policial.

Antezana contó que tuvo la oportunidad de conversar con muchos aficionados al género, algunos de los cuales le ayudaron a conocer nuevos autores. “Además, hay obras de este género que se han difundido tanto (hasta vía el cine) que resulta inevitable: pienso, por ejemplo, en la fama y difusión de ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco, sin mencionar a Holmes y su omnipresencia hasta en televisión”.

Si bien el género policial cuenta con muchos seguidores, en el país todavía no tiene la dimensión que en otras partes, donde el género es considerado incluso como literatura de entretenimiento. Antezana anota que está muy ligado con el cine y “directamente pagado “a destajo”.

La suerte está echada, hay un público que demanda una literatura policial, una pléyade de escritores con toda la capacidad intelectual como para producir un buen cuento del género y varias casas editoriales dispuesta a difundir sus obras… ¿entonces?
-¡“Maravilloso! Holmes, maravilloso”.
-Elemental Watson, elemental.

Fuente: Lecturas



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