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Cuando los diarios no hablan de ti: Respuesta a “El sur también existe” de Ramón Rocha Monroy



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Cuando los diarios no hablan de ti
Por: Mauricio Souza

(Se abre un debate. Respuesta a las afirmaciones y alusiones de un artículo publicado la semana pasada)

Grosso modo (es decir, a su manera), Ramón Rocha Monroy se queja en la nota “El Sur también existe”, publicada el 15 de septiembre en este suplemento, de lo siguiente:

a) Que en el VI Foro de Escritores Bolivianos, realizado en Cochabamba del 21 al 24 de agosto, un grupo de seis críticos “paceños”no se ocupó de Cochabamba. Por extensión, este “ninguneo” afectaría a otras partes del país.

b) Que esos “críticos paceños” no se ocuparon de autores recientes de la literatura boliviana. Sobre lo primero habría que decir que, aunque mitad de los“críticos paceños” aludidos son cochabambinos (Antezana, Muñoz y Prada), en este VI Foro, dedicado a “Las rupturas en la novela boliviana del siglo XX”, no se habló de novelistas cochabambinos recientes (aunque hubo no pocas ponderaciones de la novela El lugar del cuerpo de Rodrigo Hasbún).

Lo que sí se hizo, con una frecuencia hasta obsesiva, fue hablar de Adela Zamudio, la gran escritora cochabambina, y también de Jesús Urzagasti, de Jaime Saenz, de Giovanna Rivero, de Alcides Arguedas, de Blanca Wiethüchter, de Wilmer Urrelo, de Adolfo Cárdenas.

Me imagino que, en opinión de los críticos invitados, ni Rocha ni Paz Soldán ni Gonzalo Lema (ni los otros escritores que menciona en su artículo) son autores de “rupturas ”en la historia de la literatura boliviana.

Que yo recuerde, esa incapacidad -si es que se la pensó como tal- nunca fue atribuida al hecho de que algunos de los escritores supuestamente “ninguneados” fueran cochabambinos.

Sobre lo segundo -acaso el meollo de la queja de Rocha- habría que aclarar que los académicos tienden a tomarse su tiempo con los textos y no suelen pensar su oficio como el de comentaristas de novedades.

Para eso está el periodismo, es decir, entre otros, el señor Rocha Monroy, que tiene toda la libertad de producir lecturas y reseñas sobre los autores que menciona.

(Sobre el argumento final de Rocha no se puede hacer sino sociología. ¿O el llunk’erío es psicología? Si Cochabamba es importante o no para la literatura boliviana porque allí se fundó el MAS es un asunto -o requerimiento laboral- cuya explicación dejo al señor Rocha, que, al parecer, en su peregrinaje político ha perdido el escritorio y ahora escribe de rodillas).

Sobre los ejemplos y citas del señor Rocha quizá se podría destacar su imaginación: hace decir, a varios, cosas que nunca dijeron. Pero habría que añadir que, si ésta es “imaginación”, es la de alguien que no entiende bien ni lo que escucha ni lo que lee.

Por ejemplo, Ana Rebeca Prada nunca dijo en el VI Foro que “no leía a ningún escritor cochabambino”, sino, simplemente, que no había leído a un autor, específico y concreto, sobre el que le hicieron una pregunta.

El señor Rocha afirma, también, haberme escuchado decir que “hace 20 años no leo novelas bolivianas” y que “prefiero leer reseñas”. Lo que prueba esta cita es que, incluso cuando está presente en las conferencias que comenta, el señor Rocha no entiende nada.

Lo que dije (y está publicado) es lo siguiente: “Desde el mero placer de la lectura, confieso que mucho de la narrativa boliviana de los últimos 25 años me resulta menos interesante que mucho de la crítica boliviana de los últimos 25 años. Que prefiero leer esa crítica académica (escasa y puntual, pero significativa) que los textos de los que, a veces, habla”.

Me perdonará Rocha si disfruto más los ensayos de Luis H. Antezana que las novelas de Ramón Rocha Monroy (un disfrute de los primeros que no me impide leer las segundas, lamentablemente).

Sobre lo que se enseña o no en la carrera de Literatura de la UMSA (tema también traído a cuento), no puedo hablar por mis colegas.

Aunque mi enseñanza, creo, es algo indicativa. Además del constante regreso a los clásicos de la literatura boliviana (incluyendo a varios cochabambinos: Aguirre, Zamudio, Céspedes) enseño literatura reciente (Hasbún, Montes, Spedding, etcétera).

Confieso que nunca he discutido en clase, sino sumariamente, obras de los señores Rocha o Cáceres Romero o Lema o de los otros autores que menciona.

Me hago enteramente responsable de este grave pecado de omisión. Un pecado que el señor Rocha puede atribuir, si quiere, a mi estereotípica desidia camba.

Fuente: Página Siete



6 Respuestas »

  1. Arturo von Vacano dice:

    Oh, el poder de Plural, hermanito de Alfaguara…
    Cachin dixit, eh?
    Tal vez usa tambien el seso de Cachin, para no desgastar el propio…
    Que ensenia?
    Lo que dice Cachin?
    Y por eso cobra? Alguien cobra de mas, no?

  2. Cochabambamanta Germán Araos dice:

    Es necesario un debate profundo sobre la reformulación de la literatura en Bolivia. La Carrera de literatura de la Umsa es el último rescoldo de la ultra derecha, y encima es una institución pública, racista, discriminadora y sectaria. No solamente discriminan a los del interior sino a los del alto, o los que no son de la zona Sur. Pueden ver las columnas de toditos los del Congreso de Rupturas en la Novela, ultraderecha, ¿se imaginan cómo educan a sus alumnos? Basta de financiar una institución con dinero del pueblo para que solamente se den sus viajes y critiquen todo aquello que no sea un remake de los franceses de los sesentas. A abrir carreras de artes y letras en Cochabamba! y que en el centro se sigan leyendo y vanagloriando entre ellos solos

  3. Tatiana Alvarado Teodorika dice:

    Acabo de descubrir este blog. Ha sido inicialmente con mucho gusto y alegría al ver que se comparten ideas, que se informa sobre, por ejemplo, la presencia de la obra de una gran poetiza boliviana en el extranjero pues, es cierto, no es fácil encontrar a poetas en los anaqueles de las bibliotecas en el extranjero, y en ferias de libro, tampoco.
    Mi gusto se tornó en tristeza al leer este artículo: no por lo que se dice en él, sino porque representa la respuesta a una crítica que me parece sin argumentos consecuentes… Lo más triste, claro, además de saber quién es el autor inicial de la polémica, es ver los dos comentarios que siguen al artículo…
    No he tenido la oportunidad de dictar clases en la Carrera de literatura de la UMSA, pero sí he tenido el gusto de dictar un seminario y un cursillo de 30 horas. Con esta breve experiencia puedo decir con conocimiento de aula y causa, que en la Carrera no se discrimina, y que los alumnos, por lo menos los que conocí yo, provenían de diversas zonas de la ciudad, y algunos de las afueras. Hasta donde sé, ninguno venía de la Zona sur… Y de todas formas, si así hubiese sido, ¿qué?
    Es necesario un debate profundo, sin duda, sobre la reformulación de una sociedad que sigue apoyándose en estereotipos.
    Que se abran más carreras de literatura, definitivamente, que haya cada más gente que lea que tenga una visión amplia, que nutra una perspectiva crítica desde dentro y hacia adentro en nuestro país.

  4. Arturo von Vacano dice:

    Treinta horas para ver claro un problema que aqueja al pais desde hace treinta anios o mas?
    La U boliviana crea falsas ‘elites’ al servicio de intereses contrarios al pueblo boliviano. Convierte a un joven indio en ‘universitario’ para hacerle creer que ese carnet le hace superior a sus iguales. Educa tan bien a sus ‘universitarios’ que estos golpean y abusan a la mujer que estudia vestida de chola.
    La Universidad, los militares y los abogados son la cruz en que sufre nuestro pueblo.

  5. […] primero lanzó el primer dardo con su artículo “Cuando los diarios no hablan de ti”, el 22 de septiembre. Veamos sus […]

  6. Ilustre Desconocido dice:

    Realmente los comentarios que se esgrimen acerca de la Carrera de Literatura proceden del desconocimiento y de una actitud resentida, lo cual es vergonzoso. Y qué tienen que ver las cuestiones políticas con la literatura? No es -y sé que muchos rasgarán sus vestiduras- obligación de la literatura el crear conciencia social o moral, la literatura es netamente una cuestión estética y por tanto está por encima del bien y del mal. Leer literatura no nos hará mejores personas ni peores. Y a los resentidos que ladran porque no se los incluye, pues por algo debe ser.

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