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La literatura en Bolivia: Factores que generan su estancamiento



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La literatura en Bolivia: Factores que generan su estancamiento
Por: Ivan Prado

Hay comentaristas literarios que indican que en Bolivia no hay escritores que mantengan una calidad literaria que les permita crear y elaborar obras que se equiparen con obras de escritores internacionales. Al no haber literatura de calidad, entonces, se dice que poco puede el país ofrecer al mundo. Esto representa, por un lado, mentiras, pero también manifiesta ciertas verdades.

En Bolivia han existido escritores con grandes obras, y hoy, existen autores con trabajos que no tienen nada que envidiar a las obras de escritores de otros países. Sin embargo, poco se conoce sobre la literatura nacional en el mundo. Entre algunos de los factores que no permiten que la literatura boliviana “levante vuelo” y sea valorada, como debería ser, podemos mencionar:

Referencias mundiales y latinoamericanas muy pobres respecto al desarrollo de la literatura nacional: Sobre la literatura boliviana se habla muy poco en otros países, y se desconoce bastante sobre el acervo literario existente. Para esto, las causas son múltiples y que van desde la dejadez de los gobiernos de turno, hasta la apatía de los que se dedican a la literatura. Varios autores, como Adolfo Cáceres, Enrique Finot, Blanca Wiethuchter y otros, muestran que ha habido literatura en lo que fue Bolivia antes de la colonia, y después de la misma. Así, es totalmente falso de que no exista literatura boliviana. Y la verdad es que los entes dedicados a la literatura boliviana no hacen mucho para hacer conocer al mundo internacional lo que producimos. Asimismo, lo que hace el gobierno es muy poco. Las editoriales nacionales, apenas pueden salir del país. Editoriales internacionales no se interesan o desconocen lo que se produce en Bolivia.

Ausencia de Carreras de Literatura que promuevan la investigación y estimulen el desarrollo de la literatura: Solamente existe una carrera de Literatura en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, y esto muestra por un lado el descuido de escritores locales que no se preocupan de estimular la apertura de carreras de literatura en sus ciudades. Y por otro lado, las universidades estatales y privadas, que tendrían que preocuparse por la apertura de carreras de literatura, no lo hacen ya sea por falta de recursos o por desconocimiento de lo que involucra la literatura en la vida de un país. La no existencia de carreras de literatura en el resto del país, provoca que no se le dé la importancia a la investigación y al desarrollo de la literatura nacional. No se puede saber sobre el valor del legajo literario, si no hay investigadores que lean las obras de los escritores nacionales, de las distintas épocas y diversos géneros, y den su opinión académica.

Inexistencia de Crítica Literaria: Hay muy pocos analistas literarios en el país, y esto genera que no exista una crítica literaria que valore lo que producen los escritores nacionales. Los pocos que escriben críticas lo hacen más por quijotismo o simplemente por “hobby”. De todos los críticos existentes, una parte son profesionales de la lengua y de la literatura, sin embargo, sacan criticas como cuenta gotas, y solamente de ciertos autores, “los elegidos” o “los vilipendiados”. Algunos han desistido de hacer críticas por haber recibido amenazas. Otra parte de los críticos, son simplemente por afición. En estas circunstancias: Se hace buena crítica para ayudar a desarrollar y dar calidad a la literatura, y se hace “mala” crítica que intenta “matar” o “envanecer” al escritor y no coadyuva en la mejora.

Pocos escritores que se dedican por tiempo completo a la literatura: Por lo que comenta o escribe gente ligada a la literatura, se dice que “en Bolivia nadie vive de la escritura”. La mayoría de los escritores son personas que viven de trabajar en otros rubros, y no en el campo de la literatura. Son muy pocos los escritores que reciben un rédito económico por escribir. Los que pueden dedicarse más tiempo a la literatura, en algunos casos, son aquellos escritores que son docentes e investigadores en universidades, sobre todo en La Paz (carrera de Literatura) y en universidades del exterior. Asimismo, hay escritores que están haciendo cursos de postgrado, y esto les permite tener más tiempo para la investigación y la propia escritura. En estas circunstancias, aparece el círculo vicioso: Como no se vive de la literatura, le dedico poco tiempo; como le dedico poco tiempo a la literatura, produzco poco. Entonces, se puede ver que muy pocos se dedican a la literatura tiempo completo. Y, siendo parcial la dedicación, se produce poco, o la calidad no es la esperada.

Falta de apoyo de instancias de gobierno, de la empresa privada y de la prensa: Lamentablemente, Bolivia debe ser uno de los países en el que menos se apoya al desarrollo de la literatura. Si bien el gobierno actual ha promovido algo para el avance de la literatura, lo que se está haciendo todavía es muy poco, comparando con otros países. Se debe entender que en todo país culto se lee bastante. Por otro lado, muy pocos son los empresarios nacionales que apoyan a la literatura, prefieren apoyar en otros campos. No se dan cuenta que esta falta de apoyo involucra la realidad del lema: En el país que no se lee, la ignorancia predomina. Y la ignorancia es sinónimo de subdesarrollo. En otros países, la empresa privada promueve la literatura porque sabe que pueblo que lee, produce más, en todos los ámbitos. Por último, la prensa local y nacional, también dan poco apoyo a la literatura. Varios espacios literarios han sido cerrados, con el pretexto de ajustes presupuestarios, sin darse cuenta que eso refuerza la no lectura de sus propios periódicos. Se sobrevaloran temas, como la violencia, que aparentemente “dan dinero”, sin importar a qué precio. Un pueblo inculto lee poco, y en ese “poco” están, no sólo los libros, sino también los periódicos, revistas, etc.

La mezquindad de los propios escritores bolivianos: El escritor boliviano “vive y muere solo”. Cada escritor se considera único y no hace nada por sus colegas. Por ejemplo, tenemos a escritores bolivianos en el exterior, que sólo leen a escritores extranjeros y hacen su análisis de sus obras, y sólo de vez en cuando se les ocurre leer o comentar sobre algún autor boliviano. Se ocupan de resaltar lo que existe fuera, y se olvidan de su país. Por otro lado, hay escritores consagrados en el país, que también se ocupan sólo de ellos; están tan ensimismados, que para estos no existen otros escritores bolivianos. Paradójicamente, también se ocupan de resaltar solamente a escritores extranjeros, y sólo de vez en cuando, hablan de otros escritores nacionales. Y si hablan de alguno, sólo hablan de sus “muy amigos” o “conocidos”. Entonces, en esa lógica, de que “pocos hablan de pocos”, el escritor boliviano es un ilustre desconocido. Lógicamente, que no vale generalizar, hay escritores en el extranjero y en el país que sí se preocupan de estimular la literatura boliviana y de apoyar a sus connacionales. En este contexto, no se debe olvidar que Borges, García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes y otros grandes de la literatura latinoamericana, en sus primeras épocas, tuvieron a verdaderos amigos que les impulsaron en el arte y oficio de la literatura de forma permanente, y por eso llegaron donde llegaron. Y es por la mezquindad humana que nuestros escritores no pasan más allá de ciertos límites; solos se ahogan y se mueren. Se debe comprender que el egoísmo mata la creatividad y la realización. La mezquindad (sumada a la mediocridad) es una variable relevante y que provoca que no se tenga escritores bolivianos consagrados a nivel internacional como aquellos escritores de renombre mencionados. Y si esta mezquindad se mantiene, será siempre el gran escollo para no salir de nuestra mediterraneidad literaria.

La formación del escritor: Como dije antes, son pocos los escritores nacionales que tienen formación profesional en el campo de la literatura, esto por la falta de carreras, y por falta de incentivos. Por la calidad de las obras publicadas, se podría decir que la mayoría de los escritores bolivianos, simplemente escribe por escribir, ya sea como pasatiempo o entretenimiento. Otros acuden a las universidades para cursos de pregrado o postgrado y así mejorar su escritura. Otro tanto, recurren a la autoeducación, y poco a poco van adquiriendo la habilidad para ser escritores de “verdad”. Alguien decía que la formación del escritor está más en el plano de la vida misma. De todas maneras, tiene que haber equilibrio entre formación personal y formación académica.

Falta de correctores literarios: Uno de los vacios más grandes en el ámbito de la escritura nacional, es la falta de correctores literarios que posibiliten al escritor un afinado de sus obras. La mayoría de los escritores acuden a amigos escritores o a profesores de lenguaje para la corrección de sus escritos. Y como eso involucra tiempo y trabajo, a veces, las obras son corregidas “por aquí pasó” o simplemente, el amigo o el profesor no son expertos en la corrección, y la obra es corregida con “vacíos” y “debilidades”.

Existencia de pocas instituciones dedicadas a la literatura: En función de la población boliviana, se puede decir que el número de instituciones dedicadas al desarrollo y difusión de la literatura es reducido. Y algunas funcionan con poca gente, y con un mínimo de actividades. Esto también debilita el desarrollo de la literatura nacional, puesto que el escritor no tiene el apoyo de un ente que lo aliente y lo motive.

Editoriales nacionales que tienen poca proyección internacional: En el pasado las editoriales se centralizaron más en el mercado local y nacional. Se tiene referencias de que la editorial “Los Amigos del Libro”, en épocas pasadas, posibilitó proyección internacional a varios autores nacionales. Esto no duró mucho tiempo, ni tuvo efecto en otras editoriales. Hoy, la proyección internacional de las editoriales del país es todavía timorata, entonces, los autores nacionales solamente son para Bolivia; descontando muy pocos autores que ya tienen apoyo de editoriales externas o la asistencia de algunas editoriales bolivianas a ferias internacionales.

Considero que éstos son los factores más relevantes que provocan que la literatura nacional no se desarrolle como tendría que ser. Estos aspectos, como se ha visto, limitan y estancan todo el proceso literario, y generan una sensación de parálisis en los escritores. Y ahí aparecen varios círculos viciosos: a) “para qué voy a producir una obra de calidad si nadie lo va a valorar”, b) “para que me voy a dedicar a la escritura a fondo, si de eso no voy a vivir”, c) “para qué vamos a invertir más en publicar, si la mayor parte de los escritores son mediocres”, d) “si los escritores bolivianos tienen poca relevancia, mejor leer la obras de autores extranjeros”, e) “si nadie me valora como escritor en este país, por qué tendría que valorar yo a alguien”; y así por delante. Entonces, será necesario romper con los círculos viciosos, y atacar los puntos mencionados para promover la transformación del quehacer literario nacional. En esa labor debemos estar todos aquellos que tenemos relación diaria con el libro, ya sea novela, cuento, poesía, teatro, y otros. Así, estaremos sacando a la literatura nacional de la mediterraneidad y del subdesarrollo.

Fuente: pencochabamba.blogspot.com/



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