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Entrevista a Álvaro Pérez Quehui, ganador del Premio Literario Marcelo Quiroga Santa Cruz, versión 2013



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Entrevista a Álvaro Pérez Quehui, ganador del Premio Literario Marcelo Quiroga Santa Cruz, versión 2013
Por: Iván Prado Sejas

Álvaro Flavio Pérez Quehui nos sorprende con su novela de ciencia ficción “EL HOMBRE”, obra ganadora del VII Concurso Plurinacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz, versión 2013. Para todos aquellos escritores que escribimos ciencia ficción en el ámbito boliviano, es un orgullo tener a Álvaro como uno de los cultores de la literatura fantástica. La tradición literaria nacional ha estado dando mayor relevancia, durante mucho tiempo (sobre todo en el siglo pasado), a obras costumbristas, históricas, indigenistas y otras afines, sin embargo, en las dos últimas décadas del siglo XX e iniciado el tercer milenio, aparecen otras formas literarias que empiezan a hacerse sentir en el ámbito de la literatura boliviana. Y una de ellas es la literatura fantástica. En este contexto, Álvaro Flavio resulta ser autor de una obra, que no sólo rompe con viejas formas de ver la literatura, sino que también hace un aporte al desarrollo de la literatura fantástica nacional y latinoamericana. Para saber sobre la obra y vida de Álvaro Flavio Pérez Quehui le hicimos la siguiente entrevista:

¿Qué es lo que te llevó a escribir EL HOMBRE?

De hecho no he escrito mucho hasta ahora y lo poco que he escrito está muy alejado de la ciencia ficción. El año pasado, por una decisión personal, estuve casi medio año sin trabajar. Quería escribir una novela, al menos empezarla, y con suerte terminarla antes de los treinta. Había empezado otra hace unos años, pero no me convencía y la dejé, la borré completamente de la computadora. Entonces quería retomar la idea con nuevos detalles, sigo pensando en eso, algún día tal vez. El caso es que la idea de “El Hombre” se me ocurrió hace muchos años. En cierto momento inclusive intenté algún capítulo, pero no me sentía capaz. Había varias razones que me lo impedían, y casi todas se relacionaban con las locaciones y la idiosincrasia de los personajes. Era imposible ambientar la novela en Bolivia y siempre he creído que es absurdo escribir sobre lo que uno no conoce al detalle.

Pero bueno, una tarde empecé y ya no pude parar. Tomé una idea de un par de novelas (Elogio de la pieza ausente y Periférica Blvd.) que había leído hace algún tiempo: escribir obviando al narrador, utilizando entrevistas, actas de reuniones, reportajes, correos electrónicos, cartas y mensajes instantáneos, en fin. Me atrajeron muchas cosas de la temática y desde esta perspectiva escribirla era viable.

¿Imaginaste recibir un premio con esta novela?

Después de las primeras semanas vi que las cosas empezaban a marchar. El texto me parecía interesante y se me ocurrió terminarlo para otro certamen nacional. Terminé la novela en poco más de tres meses y la escribí para un concurso, pero alejándome totalmente de los cánones tradicionales que suelen seguir las novelas ganadoras. Es una novela experimental y su estructura es poco común. Pero bueno, al momento de presentarla desde luego que imaginé que podía ganar. Claro que las probabilidades de un certamen de literatura son siempre inciertas, pero no creo que nadie se presente a un concurso con la idea de que perderá.

La trama de tu novela nos conduce a la creación de un mundo virtual, a través de un sistema computacional que reproduce no sólo el conglomerado humano del planeta, sino el mismo Universo. ¿Cómo te ha sido posible imaginar un Universo Virtual?

Hoy por hoy, con los avances científicos que emergen a cada segundo, lo complicado sería no hacerlo. No preguntarse si la posibilidad de un universo simulado no va bordeando los límites de lo probable. Personalmente creo que el universo simulado es una parte importante en la trama, es un objetivo y una herramienta, como los juegos de ordenador o la investigación científica. Cobra gran importancia en el transcurso de la historia y, como no puede ser de otro modo, determina las acciones de los personajes, pero no es lo único ni lo más importante. La novela no se trata de humanos escapando de máquinas ni mucho menos. Yo la veo más como un rompecabezas con piezas que deben ser armadas por el lector.

Sin entrar en mucho detalle, esto para no quitarle al lector la oportunidad de que descubra tu novela, ¿cómo resumirías tu obra?

Resumirla sería demasiado complicado. Como dije antes, no existe una narración lineal y de hecho el mismo narrador es casi inexistente. La novela es una colección a entrevistas, artículos de prensa, actas de reuniones, cartas, correos electrónicos, mensajes instantáneos, etc. Desde cierta perspectiva se podría decir que trata de la ambición, del deseo de poder por parte de un gobierno que no mide límites en los medios para alcanzar un fin. Pero también trata del desmedido avance de la tecnología y la relación poco saludable que vamos generando en el proceso. Toca temas complejos como inteligencia artificial, juegos de simulación de vida, mecánica cuántica o la física de partículas.

¿En qué medida tu novela está sustentada en la investigación científica?

Creo sinceramente que uno no puede escribir sobre algo que uno no conoce. Los personajes de una novela se enferman, tienen problemas legales, o simplemente deben recorrer caminos que a veces el mismo autor no conoce. Por eso la escritura siempre implica cierto tipo de investigación. La mecánica de los textos de ciencia ficción exige que la investigación científica sea mucho más escrupulosa, ya que usualmente las referencias técnicas y las acciones de los personajes son más importantes que digresiones o flujos de conciencia insubstanciales. Bueno, lo que trato de decir que es que investigué mucho acerca de temas que desde siempre me habían apasionado, para desarrollar un texto verosímil. Calculo que la cantidad de páginas leídas superan por mucho a las escritas.

Si a partir de la realidad en la que vivimos, y el gran desarrollo tecnológico conseguido en el campo de la informática, imaginas un mundo virtual en tu novela, ¿tú crees verdaderamente que este mundo virtual nos “tragará” a todos? ¿Es eso lo que planteas en tu novela?

La tecnología nos consume y genera dependencias a veces ridículas. Cada vez los dispositivos de telecomunicaciones cobran mayor importancia en nuestras vidas, pero un mundo sobrecargado de tecnología no es un mundo virtual ni mucho menos. Un mundo simulado, virtual si quieres, no necesariamente estaría saturado de aparatos electrónicos y cosas por el estilo. Llegado el momento se podrían simular todas las edades del planeta o inclusive del universo, desde el pasado más remoto hasta un futuro inimaginable. La novela juega con la posible existencia de universos simulados y, desde esta perspectiva, plantea preguntas como ¿Qué tal si ahora vivimos en una realidad creada mediante ordenador? ¿Qué tal si fue así desde siempre? ¿Qué tal si mi idea de eternidad no representa más que un par de horas en un nivel superior?

Continuando con la trama de tu novela, aparece un tirano que maneja la tecnología de lo virtual y un sistema opresor, y a partir de esto logra sojuzgar a los hombres. Acá aparece, como siempre surgen en los sistemas totalitarios, el héroe que lucha contra el dictador. ¿Por qué es importante mantener la esperanza de que surja alguien (o varios) que se oponga al sistema? De qué manera tu novela responde a esa esperanza?

En la literatura no se manejan de manera absoluta categorías éticas como bueno o malo. Los personajes simplemente se enfrentan a determinadas situaciones, se relacionan de alguna manera y toman decisiones. En este caso particular podría decirse que hay villanos, pero también que lo son sólo desde cierta perspectiva. Personalmente siempre me han agradado ciertos personajes tal vez excesivamente morales, como pasa en ciertas novelas de Víctor Hugo o Charles Dickens. Además, frente a los sistemas opresores, siempre surgen héroes. Creo que algo maravilloso de la ciencia ficción es que los autores pueden tomarse ciertas licencias que no suceden a menudo en otros géneros. El contrato implícito entre lector y novela en la ciencia ficción permite que el texto pueda dejar un poco de lado la ambigüedad sin sacrificar la verosimilitud.

¿Qué escritores nacionales o extranjeros han influido en tu narrativa fantástica?

Usualmente no soy un gran consumidor de literatura fantástica, pero desde luego me vienen a la mente autores como Ítalo Calvino o James Matthew Barrie. Por otra parte desde el año pasado he leído mucha ciencia ficción, debido a la escritura de la novela: obviamente a Isaac Asimov, George Orwell, Ray Bradbury u otros más recientes como Cormac McCarthy, Christopher Priest o Kazuo Ishiguro. Pero diría que mis gustos siempre fueron por otros rumbos. Si algo me atrae particularmente en esta literatura, es el énfasis que se hace en la trama. Algo que me agrada en autores como Alejandro Dumas, Charles Dickens o Mark Twain es que al leerlos uno se da cuenta de que pasan cosas, a diferencia de los textos exageradamente introspectivos, que así como empiezan acaban. Con relación a la novela están dos autores principales: Antoine Bello, por “Elogio de la pieza ausente” y Adolfo Cárdenas por “Periférica Boulevard”, ambas por la estructura: el manejo de recursos como entrevistas, cartas, reportes, etc.

¿En qué medida el hecho de que seas Ingeniero en Sistemas influye en tu visión distópica o utópica de la vida?

Personalmente no creo que la ingeniería genere una suerte de posición hacia la vida. Tal vez, forzando la idea, diría que las carreras no vocacionales causan un cierto desencanto que se traduce en indiferencia o en esta búsqueda de significantes de la que tanto hablan nuestros amigos teóricos del posmodernismo.

¿Qué efecto tiene en el desarrollo de la literatura fantástica boliviana el hecho que se haya sido reconocido con un gran galardón, como es el Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz, a una novela de ciencia ficción como es EL HOMBRE?

No sé si los premios de literatura puedan generar un efecto. Creo más bien que esto es una señal de que el género no inhabilita a un texto desde el principio. Pero cada autor tiene sus propias inquietudes. A veces se me ocurre que en Bolivia, hoy por hoy, un texto ambientado en Marte tiene más posibilidades de ganar un concurso que uno ambientado en La Paz, bueno, esa es otra historia.

¿Tú crees en una narrativa fantástica boliviana? ¿Por qué el lector boliviano debe leer la producción de ciencia ficción y narrativa fantástica de autores bolivianos?

La narrativa fantástica, la ciencia ficción, la novela policial, etc., son géneros que se leen mucho, y creo que eso es porque pasan cosas importantes en la vida, cosas en las que no queremos pensar o que queremos olvidar y para eso están estas historias maravillosas, que nos alejan de los problemas cotidianos y de toda esa vaina perturbadora. Además, si algún día nos enteramos de que en realidad vivimos en un universo simulado, las máquinas se apoderan del planeta o se desencadena un holocausto zombi, eso también pasará en Bolivia, tal vez a un nivel un tanto rudimentario, pero bueno, algo es algo.

Fuente: supernovacifi.blogspot.com/



2 Respuestas »

  1. […] ganadora del VII Concurso Plurinacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz fue El Hombre de Álvaro Pérez. Esta novela parece que fue encontrada por un detective privado al buscar pistas sobre las muertes […]

  2. […] Hombre (Kipus, 2013) es una novela escrita por Álvaro Pérez Quehui. Mereció, el mismo año de su publicación, el Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz que otorga el […]

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