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Ediciones: la literatura boliviana viaja por nuevos rumbos



Christian Vera

Christian Vera

Ediciones: la literatura boliviana viaja por nuevos rumbos
Por: Adhemar Manjon

Christian Vera, con su novela El profesor de Literatura, y Giovanna Rivero, con 98 segundos sin sombra, forman parte desde este año del catálogo de la editorial española Caballo de Troya, una institución subsidiaria del prestigioso Penguin Random House Grupo Editorial, con sede en Barcelona.

Vera y Rivero de esta manera se suman a otros autores que en los últimos años han podido difundir sus obras a través de editoriales de la tierra de Miguel de Cervantes, tal es el caso de Liliana Colanzi, con su libro de cuentos Vacaciones permanentes, publicado con Tropo Editores (2012); Maximiliano Barrientos, con su novela Hoteles y su cuentario Fotos tuyas para cuando empieces a envejecer, con la editorial Periférica (2011); Rodrigo Hasbún tiene las historias de Los días más felices en la editorial Duomo (2013); y el experimentado Edmundo Paz Soldán, que ha publicado sus trabajos en editoriales como Páginas de Espuma (Billie Ruth, cuentos) y Alfaguara (Los vivos y los muertos y su última novela Iris, entre otras).

Brújula habló con los editores sobre los motivos que los animaron a llevar las obras de estos escritores bolivianos hasta el Viejo Mundo.

Acercamiento

Constantino Bértolo, director de Caballo de Troya, llegó a la literatura boliviana a través de artículos y ensayos publicados en diferentes revistas “sobre las literaturas pequeñas”, menciona. De esta manera conoció a autores como Wolfango Montes y Paz Soldán.

“Luego, en un encuentro entre editores españoles y autores latinoamericanos que tuvo lugar en Madrid, conocí a Rodrigo Hasbún. Y un autor te lleva a otro y te hablan de alguien, y así llegas por ejemplo a Giovanna Rivero o a Maximiliano Barrientos”, agrega Bértolo.

De Christian Vera supo gracias a un elogioso artículo sobre su novela escrita por el crítico argentino Quintín. A partir de ahí se puso en contacto con Fernando Barrientos, de la editorial El Cuervo, para que le cediera los derechos. Lo único que tuvo que cambiar fue el nombre, ya que en España ya había una novela titulada Click.

“Publicar a Giovanna se me presentó como una oportunidad que no quería desaprovechar. Había leído Sangre dulce y cuando a propuesta de su agente leí 98 segundos sin sombra tomar la decisión de publicarla se me hizo inevitable”, cuenta Bértolo.

A Julián Rodríguez, responsable de Periférica, los libros de Maximiliano Barrientos le llegaron en una mezcla de azar y de fátum. “Muy pronto me entusiasmaron por su modo de apartarse de lo ‘más visto’, es decir, lo más leído, de entre la literatura latinoamericana que entonces estaba dándose a conocer”, dice Rodríguez.

El editor adelantó que ya está lista la edición de la nueva novela de Maximiliano y que será publicada en septiembre, el título es Desaparición del paisaje. “Es un libro que ahonda en lo más Barrientos, en su yo más personal y demuestra muy bien qué escritor es”, resaltó.

Autores grandes y pequeños

“La literatura siempre está por encima de los países (yo me acerqué a Marguerite Duras, no a Francia)”, menciona Óscar Sipán, director de Tropo Editores, que apostó por Colanzi de entre varios autores bolivianos.

“Cada año recibimos más de mil manuscritos en papel. Editamos con calidad y con mimo, y eso la gente termina por descubrirlo. Y nunca miramos de dónde vienen esos manuscritos”, añade Sipán.

“Creo que la literatura boliviana, al menos la que conozco, subraya su convicción de una escritura sin apellido, no etiquetable”, dice Juan Casamayor, director de Páginas de Espuma. “No creo en la división de autores pequeños y autores grandes. Sería jugar con reglas de mercadotecnia ajenas a la literatura”, agrega el editor.

Sin embargo, Casamayor cede un poco y declara que la industria editorial trabaja para un mercado y el idioma español tiene uno marcadamente global, y por ello algunas literaturas son menos atendidas por las editoriales. “Casi seguro que nos estamos perdiendo grandes libros, y no solo bolivianos”, señala Casamayor.

Para Bértolo es más fácil hablar de ‘autores gordos y autores flacos’, que de autores grandes y pequeños, según fuera la cantidad que alcanzan sus ventas, que a su vez engordan o enflaquecen a sus editores.

“¿Grande para quién? ¿Pequeño para quién?”, pregunta Bértolo, y enfatiza que lo que admira en la obra de un escritor es su capacidad para orientarlo en la confusión que resulta de tratar de vivir con dignidad en sociedades en las que la ley del más fuerte, del más rico, del más tramposo, del más egoísta parecen ser la única ley posible.

“Admiro a autores de libros que me enseñen las raíces del daño y propuestas de cómo salir de él. Lo de grande siempre me ha parecido algo sospechoso: lo grande, si te cae encima, te aplasta y tiende a caerte encima”, arguye el editor.

Julián Rodríguez declara que la historia literaria, el canon, comenzó a rescribirse tras la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces se ha visto cómo, cada poco, se sumaban nombres a ese canon y otros eran restados, por eso es muy apresurado mencionar autores grandes y pequeños en la literatura mundial.

Todos los editores nombran al escritor Edmundo Paz Soldán como uno de los indispensables para poner a Bolivia en el mapa literario actual. “Es complicado no toparse con él. Es un escritor extraordinario con quien había coincidido en numerosos encuentros dado que autores del catálogo, como Fernando Iwasaki, Andrés Neuman o Jorge Volpi, son amigos suyos”, recalca Sotomayor.

Otros rumbos

Sin embargo, no solo en España una nueva camada de escritores bolivianos se está instalando. Sebastián Antezana, Premio nacional de novela con La toma del manuscrito, será publicado en los próximos meses en Estados Unidos, a través de la editorial Sudaquia, que se interesó por su novela corta El amor según… publicada en 2011 por El Cuervo.

Sudaquia es una editorial independiente fundada por latinoamericanos y situada en Nueva York, que se dedica a la publicación y difusión de literatura en español en Estados Unidos.

Antezana comentó que el panorama actual de la literatura boliviana es diverso e irregular, con una gran cantidad de autores, muy conocidos o no, y una multitud de temas, etc. “Pero, sobre todo, más allá de sus muchas características, hay que decir que el ejercicio de la literatura en Bolivia, su creación, difusión y consumo es muy reducido, casi inexistente, absolutamente menor que el de casi todas las demás áreas de la producción artística, que en sí misma, más allá del folclore, es una faceta poco visitada y tradicionalmente anquilosada de nuestra vida cultural nacional”, argumentó Antezana.

Una buena época

Wílmer Urrelo, también ganador del Premio Nacional de Novela, con Los fantasmas asesinos, se mostró contento con la publicación de estos autores en editoriales del extranjero. “No solo por el hecho de publicar en el exterior en sí, sino también porque me parece (aunque puedo estar equivocado) que es la primera vez que hay una producción tan numerosa, por llamarla de alguna forma”

Urrelo, ganador del Premio Anna Seghers, por su novela Hablar con los perros, observó que hace años sí se publicaba en el exterior, “pero en contadas ocasiones (pienso en Los Andes no creen en Dios, editada por Planeta, de España (1973) o bien Otoño intenso, de Enrique Kempff Mercado, editado por Costa-Amic (1961) en México). Ahora sin duda hay un interés enorme por la literatura boliviana y eso, de hecho, es un paso más que decisivo”, dijo Urrelo.

‘FOR EXPORT’

La literatura boliviana se expande

1 Julián Rodríguez, de Periférica, dijo que los libros de Barrientos pronto se editarán también en Brasil, y se está negociando para publicarlos próximamente en Francia.

2 Vacaciones permanentes, de Liliana Colanzi, pronto tendrá su tercera edición en Bolivia, con la editorial El Cuervo. Colanzi contó que este año también publicará en Chile una antología de cuentos, ya publicados e inéditos, con la editorial Montacerdos. Vacaciones… anteriormente fue publicada en Argentina con la editorial Reina Negra.

3 Fotos tuyas…, de Barrientos, contiene cuentos de su primer libro Los daños, publicado con La Hoguera, lo mismo que su novela Hoteles.

4 En 2004, la editorial Páginas de Espuma publicó una antología de cuentos bolivianos encargada por el escritor argentino Nicolás Neuman al boliviano Paz Padilla.

5 Los días más felices, de Rodrigo Hasbún, está siendo traducido para su futura publicación en Francia. Hasbún, Barrientos, Colanzi y Vera son menores de 40 años.

Fuente: Brújula



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