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Caicedo: “Concierto “para delinquir”



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Caicedo: “Concierto “para delinquir”
Por: Claudia Gonzales Yaksic

El colombiano Armando Caicedo es uno de los 49 escritores que participó, con “Concierto para delinquir”, del primer Premio Internacional de Novela Kipus, cuyo jurado recomendó la publicación de su obra

El escritor y periodista colombiano Armando Caicedo vive exiliado en Estados Unidos hace 15 años, “víctima de las amenazas que se dan silvestres en un ambiente de violencia guerrillera y paramilitar…”.

“Así se produjo –de urgencia y sin anestesia– mi metamorfosis, de cronista, asesor creativo, corresponsal extranjero, profesor universitario, empresario exitoso y contribuyente al fisco en Colombia… a simplemente exiliado en Estados Unidos”, cuenta Caicedo.

Este escritor y periodista pertenece a la Asociación Norteamericana de Caricaturistas Editoriales y a la Asociación Norteamericana de Periodistas Hispanos. Ha recibido tres veces el Premio José Martí otorgado por la National Association of Hispanic Publications, como reconocimiento a su trabajo como editorialista gráfico en El Tiempo Latino, el semanario en español de The Washington Post.

Con la novela “Concierto para delinquir”, Armando Caicedo es uno de los 49 escritores que participó del primer Premio Internacional de Novela Kipus, lanzado el año pasado por la editorial cochabambina, y cuyo fallo se conoció el pasado lunes.

El jurado de esta versión, integrado por el filólogo orureño Luis H. Antezana, el escritor y periodista paceño Rubén Vargas y el escritor español Miguel Sánchez-Ostiz; eligió como ganadora a la novela “Siempre fuimos familia” de Gonzalo Lema y recomendó la publicación de “Concierto para delinquir” de Armando Caicedo.

Del trabajo de Caicedo, Sánchez-Ostiz aseguró que es una novela “muy loca y que propone algo que no está mal: un poco de viento de una pequeña gran rebeldía en el mundo en que vivimos”.

“Concierto para delinquir”, según su autor, es una novela satírica, que emplea como telón de fondo a Puerto Galeón, un pintoresco lugar fortificado en el Caribe. “Allí van a parar, de manera accidental, dos artistas de la supervivencia: un uruguayo de espíritu anarquista, maestro del grabado, y un español trotamundos, de profesión cuentero”.

“La epopeya plantea el conflicto moral entre los 21 intelectuales más apreciados del puerto –que se reúnen todas las tardes a cultivar las artes de la retórica– y un cura de ascendencia alemana, dogmático e intransigente, que declara una guerra santa contra el grupo, so pretexto que le intentan arrebatar a la Iglesia el Don de la Palabra”.

Como escritor, Caicedo había renovado –como todos los años– sus votos de pobreza, silencio y algo de castidad, y su juramento de que jamás de los jamases se dejaría tentar por un concurso de literatura. “Pero la tentación, disfrazada de mujer”, logró seducirlo.

“Catalina, mi esposa –que entre sus variados roles se desempeña como ‘mi agente literario’–había retirado la novela ‘Concierto para delinquir’ de la editorial que la mantuvo cautiva, durante dos años, con lisonjas y cantos de sirena: ‘nos encanta’, ‘ya casi se publica’, ‘ten paciencia’… Desde entonces, la novela pasó a dormir a pierna suelta, entre un anaquel marcado como ‘sueños por resolver’”, cuenta el escritor colombiano sobre cómo conoció del Premio Kipus.

“Una madrugada de enero de este año –continúa Caicedo–, terminé mi jornada de escribir, apagué el computador y me disponía a ejecutar las silenciosas maniobras de reingreso a este mundo terrenal, cuando me topé con Catalina, pegada a su I-pad. Entre las tinieblas de ese amanecer, sin mayores preámbulos, me susurró: ‘Debes participar en el Premio Internacional de Novela Kipus’”.

Dos de los argumentos de Catalina, dice Armando, lo tentaron. El primero tenía que ver con que el premio –para escritores en lengua española– estaba destinado a inmigrantes residentes “en cualquier parte del mundo”. Caicedo era un inmigrante y los protagonistas de su novela eran también inmigrantes. Pero el segundo argumento de su esposa, aunque le sonó patético, le ofrecía una esperanza. El premio era “para autores que no hayan fallecido antes de la publicación de la convocatoria”.

Dos meses antes de esta madrugada de enero de 2014, a Caicedo le encontraron “un traicionero tumor canceroso, de calibre respetable, en algún lugar del abdomen que tiene apelativo en latín”. Así, el escritor y periodista estuvo por dos semanas en la unidad de cuidados intensivos del Holy Cross Hospital (Miami), “conectado a esta vida, gracias a una compleja maraña de tubos, cables y monitores, y a las generosas plegarias de mis amigos y acreedores y esa madrugada del 25 de enero se alistaba “para iniciar el viacrucis de un prolongado tratamiento de quimioterapia”.

“Al día siguiente, Catalina revisó los originales de la novela y preparó los archivos para impresión. Cuando el paquete estuvo primorosamente listo, con cinta y en papel de regalo, caímos en cuenta que apenas faltaban cinco días para el cierre”. Las aventuras que pasaron ambos para mandar los tres ejemplares impresos a Cochabamba “podrían inspirar otro poema épico griego, del calibre de la ‘Odisea’ de Homero”, dice Caicedo.

Fuente: Lecturas



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