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Eisejuaz, el caminante



Eisejuaz, el caminante
Por: Ariel Martinez

Editorial Dum Dum se inicia con la publicación de la novela Eisejuaz (1971), de la escritora argentina Sara Gallardo. Fue un rescate, un volver atrás, descubrir un tesoro perdido. Eisejuaz retorna del pasado, dando una inusual perspectiva a la literatura boliviana.

En Eisejuaz no hay la faceta de evangelización que vivían las tribus. Tampoco está la vida del explorador británico Percy Fawcett en busca del descubrimiento de una misteriosa civilización perdida y su desaparición sin dejar rastro. Aquí hay un Eisejuaz que sigue las voces que se vuelven su instinto de vida. Eisejuaz es el extraño caminante del mundo.

Eisejuaz me recordó el tiempo que trabajé en el Chapare. En esa época conocí a unos amigos que aún transitan en mi memoria: los Yuquis, esa población indígena diezmada por la tuberculosis, eran recolectores, vivían de la pesca y no sentían agrado por el mundo fuera de la selva, me refiero a ese que los obligó a ser quienes no eran, a los que obligamos a sentirse extraños.

Eisejuaz es el indio mataco que escucha voces, o es él en sus delirios. Es la naturaleza quien habla con él, es la voz de las aves al amanecer. Él no es un extraño, el mundo es extraño para Eisejuaz, los mensajeros están para guiarlo, asustarlo o recordarle muchas cosas que habitan el mundo. Eisejuaz tiene el poder de la comunicación, él habla con la naturaleza, lee las estrellas, entiende lo que pasa a su alrededor, es la lectura del mensaje que es entendido únicamente por los elegidos.

Pienso a momentos que la narración nos cuenta la vida de un muerto que camina entre nosotros y que lo seguimos en cada página. Asistimos el recorrer de su alma que camina en otras metáforas que ahondan en otros parajes de esta gran novela. Desde ahora caminaré atento a escuchar las voces, esas que ahora siento que provienen de mi corazón, mi cabeza y mi alma.

Fuente: Ecdótica



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