Síguenos en



Follow Me on Pinterest





Donaciones

Ayudanos a difundir libros gratuitos

Recomendamos




“Yayandu ñeere” o “Sentir la palabra”: Poesía del pueblo guaraní



“Yayandu ñeere” o “Sentir la palabra”: Poesía del pueblo guaraní
Entrevista a Elias Caurey
Por: Alex Aillón

“Yayandu ñeere” o “Sentir la palabra” en español. ¿Cómo es sentir la palabra en Guaraní? ¿Qué relación tiene su poesía con la cosmovisión de este pueblo?

En la concepción guaraní el ser humano ha sido creado por la palabra, quedándose a morar en el corazón (pia) y por la razón, quedándose a morar en la mente (äka); sentimiento y razón. Creo que, escribir poema es la conjunción de ambas; pero, que se origina en el corazón es algo ineludible. En ese sentido, mi poemario significa “Escuchar y Sentir la Palabra”, esa palabra que llega al corazón y se guarece en el alma.

¿Ha sido muy difícil entrar al espacio de lo escrito, desde una cultura que es muy oral? ¿Es necesaria esa traslación?

“Yayandu Ñeere” no es un poemario que se enmarca, estrictamente, en la estructura del género lírico como tal en la lógica castellana, porque está escrito en guaraní y traducido al castellano. Y, desde luego, escribir la palabra es bastante complicado, considerando la oralidad a la que estamos acostumbrados; empero, para los tiempos que estamos viviendo se hace necesario cada vez escribir y dejarlo plasmado en las letras nuestra forma de ser, siguiendo así el mandato de nuestros abuelos de que la lucha en adelante ya no es con el arco y la flecha, sino con el lápiz, papel y con nuestra sabiduría.

Otro libro publicado por 3600 es el de Elio Ortiz es “Irande”, que tú traduces. Cuál es el valor que le das a esta obra. Cómo ha acogido la Nación Guaraní esta novela.

“Irande” es como un manantial de agua cristalina, donde el que se mire ve lo que tenga que ver. Aquí encontraremos pistas a muchas preguntas que uno lleva en el corazón, como: ¿De dónde venimos o cuál es el origen de nuestra nación y cuándo será su final? ¿Por qué morimos y dónde vamos cuando esto ocurre? ¿Por qué tenemos un nombre y qué misión tenemos en esta vida? Encontraremos respuestas, siempre y cuando leamos con el corazón, solo así seremos capaces de leer los mensajes que encierran los mitos y daremos testimonio de vida sobre nuestro ñande reko.

La novela, en su versión en guaraní, no estaba siendo conocida, pero después de su publicación en castellano a acelerados sus pasos y comienza a caminar más rápido por territorio guaraní. Los colegios cada vez lo están leyendo, he sido testigo de ferias de lectura de Irande y hay proyecto de llevarlo al teatro. De a poco camina, lo cual nos alegra mucho.

En alguna entrevista hablaste de los nombres en guaraní, sobretodo de la poesía en los nombres de la mujer guaraní. ¿Cuál es la importancia de la mujer en la Nación Guaraní?

En la mitología guaraní fue la mujer el primer ser creado y, según Elio Ortiz, “metei (uno)” representa a la primera unidad que es la mujer; en “Yayandur ñeere” escribí “Ñandesi tenondegua vae/Madre primigenia” que habla del tema.

Mbaeti mbae! Ara pitümimbi oï!

Tüpa retaño Guiu! Guiu! Guiu! Oveve reta korokochi rami.

Tüpa iñee iyivitegui oyapo ñandesi tenondete vae, oñemoëta ipiape.

Arakuaa omboesape ara chupe jare oñemoëta yandesi iñäkape…

¡Sólo existe la nada! ¡El universo está en penumbra!

Los dioses ¡Guiu! ¡Guiu! ¡Guiu! Revolotean en el espacio, como luciérnagas.

El Dios Tüpa desde el núcleo de su palabra crea a nuestra Madre Primigenia, quedando un pedazo de él a morar en su sentimiento.

El Dios Arakuaa le iluminó el día a nuestra Madre Primigenia y un pedazo de él se quedó a morar en su razón…

La mujer es el núcleo social de la sociedad guaraní y por ende su administradora. La mujer de ahora se convierte en figura central a la sociedad del futuro, muchas cosas pasan por ella, por ejemplo los antojos familiares son los antojos de la mujer, es el paladar de la mamá lo que prima, pues es ella que cree dar a los hijos “lo mejor”, pero “mejor” a su paladar y el imaginario creado en ella. Es por eso que, en mi poemario, hago énfasis en resaltar la belleza y admiración de la mujer, una parte del poema “Ara/Cielo”:

Ara jovi kavi oï.

Ipöra kavi oyekuaa.

Chepiakañi amae jese.

Opukavii cheve.

Chepire Chiii! jare cheavevo aï.

Cheparanoe ogueyi cheve!

Chepia paravete: Nduku! Nduku! Nduku!, jei oï.

Cheäechako amae aï jese.

Jesaguasu kavi jare jesäi michi: Jüu äve kavi, yua ia rami.

Iavuku jare iñäkarachi, isipo rami.

Jare iñee!, Ipöra! Chäkapïta iñeeha…

De verdeazul se engalana el cielo.

Un espectáculo a la vista.

No paro de mirarla, estoy como hipnotizado.

Me sonríe.

La piel se me eriza y se me alborota el cabello.

Sorpresivamente, baja junto a mí.

Mi corazón palpita Nduku! Nduku! Nduku!

Siento no ser quien la observa.

Sus ojos son grandes y el iris de color pardo, como la fruta del mistol.

De cabellos largos y rizados, como el bejuco.

De voz melódica, como el trinar del cardenal…

¿Lees poesía? ¿Cuáles son los autores que más te han marcado?

La poesía no es un género que está en mi lectura preferida, pero lo hago, por lo que no tengo autores que me hayan marcado. Me gusta bastante la poesía maya, de autores como Jorge Miguel Cocom Pech e Isaac Carillo Can; la poesía paraguaya, como de Susy Delgado (quien prologa mi texto) y Manuel Ortiz Guerrero; de igual forma, me gustan algunos poemas de Pablo Neruda, Julio Cortázar, Raúl Otero Reiche entre otros.

¿Cuándo vienes a Sucre? ¿Cómo te llevas con esta ciudad?

Espero concretar una visita a mediados del mes de noviembre. Sucre es una ciudad que, en su diversidad, siempre me ha tratado muy bien, a pesar de haberla visitado solo en cuatro ocasiones; hay una población importante de guaraní y hay interés por la literatura guaraní, sobre todo en los colegios.

Una biografia informal

Elías Caurey es guaraní, nació en Ipitakuape hace 41 años; a los 7 entró al colegio y lo concluyó a los 23; no por aplazo, sino porque no había todos los cursos en su comunidad y tuvo que repetir 5 años segundo básico. A los 24 pensó que tenía vocación para el sacerdocio, pero gracias a Dios se dio cuenta a tiempo que no servía para eso y dejó el aspirantado. A los 25 se matriculó para estudiar sociología, a pesar de que le habían advertido que sería un muerto de hambre con esa profesión y contra todo pronóstico la terminó a los 29.

A los 30 años comenzó a trabajar como sociólogo y ese mismo año se matriculó para estudiar antropología, carrera que acaba de concluir después de 12 años, evitando así llegar con bastón a la defensa de tesis. No quiere ni tiene en mente seguir estudiando, pero con el guaraní nunca se sabe.

A los 32, cuando su familia ya había asumido que se quedaría solterón, conoció a Araceli (Ara) y quedó flechado, al siguiente año se casaron.

Con su kei (hermano mayor) Elio Ortiz se conocieron el 2004 y, desde entonces, hasta el 2014 (que es cuando se le adelanta a la Tierra Sin Mal) trabajaron con pasión y locura por su cultura, desde la escritura y viendo con sus oídos la realidad de su pueblo, y escuchando y sintiendo la palabra de los abuelos y abuelas. Tiene varios libros publicados y otros tantos en coautoría con Elio. Pero sus obras cúspides las hizo con Ara y se llaman Arandei y Tesavera Yasiendi, la primera de 6 años y la segunda de 3; vive con ellas, ¡ah! y con Pepa (su perrita), entre La Paz y su Territorio Guaraní, por lo que se siente un guaraní plurinacional.

El hermano mayor

“Irande” es el nombre de un pez. Cuando pasa, significa que la pesca se acabó en el Parapetí. “Irande es también una muchacha, la última de su tiempo, una bisagra entre la historia del antes y el después. La muchacha que anduvo detrás del tiempo primigenio”, resume Elías Caurey con la voz y el ritmo cadencioso del que se debate entre la poesía y la mística.

Recuerda con dolor la partida de Elio Ortiz, el 2014, precisamente el año en que le otorgaron, de manera póstuma, el Premio Nacional Guamán Poma de Ayala en Lengua Originaria por Irande, según Caurey, la cuarta novela escrita en guaraní en todo el mundo, la primera en Bolivia.

Ortiz, para él, era alguien muy cercano. “Nosotros, entre los guaraníes, decimos ‘hermano mayor’ o ‘hermano menor’: él era mi hermano mayor. Trabajábamos, estudiábamos, leíamos mucho y empezamos a soñar con investigar, empezamos a caminar por territorio guaraní sin descansar. Fruto de eso nacieron los libros”, concluye.

Fuente: Puño y Letra



Escribe tu comentario