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Iván Gutiérrez publica “Ella es una skinhead motorizada”



Iván Gutiérrez publica “Ella es una skinhead motorizada”
Por: Claudia Eid

Iván Guitiérrez es capaz de llevar a sus lectores a ser parte de historias que hablan de soledad, muerte, amor, humanidad… con una narrativa amable que llega a cautivar.

El jueves pasado presentó su nueva novela, “Ella es skinhead motorizada”, en el Centro Simón I. Patiño y de la mano de la Editorial 3600. Se trata de la segunda parte de su anterior novela “Los decapitados” y se viene la tercera parte de su trilogía, “Caballos salvajes”, que está programada para presentarse el próximo año en la feria del libro de Santa Cruz o La Paz.

En esta entrevista, Gutiérrez habla de su nuevo trabajo y procesos.

Has desarrollado un universo en estas últimas dos novelas, pero más allá de eso, ¿las novelas son independientes entre sí?

En realidad, las novelas sostienen una lectura independiente; es decir que puedes leer “Los decapitados” o “Ella es una skinhead motorizada” sueltas y no te enfrentas a un vacío en la propuesta de una historia; obvio que si lees ambas, el universo literario se hace más amplio.

Uno de mis objetivos en la escritura es la creación de un proyecto literario que sostenga toda mi obra, generar un diálogo entre creación y creación. Por lo tanto, todas mis novelas, en algunos casos sutilmente y en otros con una intencionalidad clara, se conectan a través de personajes o situaciones.

¿Hay alguna otra razón para dar continuidad a tus novelas?

Se convertía en un reto por sostener un proyecto de largo aliento y además de continuidad en el proceso; mi intención es ampliar y proponer un mayor ejercicio de lectura para el que se anime a leerme. “Los decapitados”, por eso, tiene un disco de música que es parte del libro y de la idea de enfrentarlo, además que amplía la experiencia de involucrarse con la historia, y en cada uno de los libros siguientes hay un reto que fortalece el trabajo de interpretación. Porque busco jugar con los paralelismo de tiempo en la historia y con el formato de escritura de la narración a una intención ensayística en determinadas partes. Todo esto sin olvidar lo esencial de la literatura: una propuesta estética.

¿Cómo es tu relación con la fatalidad?

Fatalmente gozosa. Creo que la fatalidad enseña y es primordial en el concepto del ser humano.

¿Qué materiales consultas cuando estás escribiendo?

Cuando estoy escribiendo, nada, porque de alguna manera me afecta en el estilo. Así que mi trabajo es antes y después. Trato de leer o consultar todo lo que puedo; literatura, textos académicos, periodismo, películas, documentales, música, fotografía, conversaciones ajenas, etc.

Tengo la impresión de que tus tiempos de escritura son rápidos, ¿es así? ¿Cuán disciplinado eres para escribir?

Trato de escribir el mayor tiempo que sea posible y de enfrentar todos los retos que se me imponen. Entiendo escribir como algo que debo y necesito hacer. Si hablamos de la calidad, eso es algo diferente, puedo intentar escribir todo, pero obvio, no es una garantía de que sea disfrutable o conciso, para eso sólo queda estudiar más. En cuanto a producción, intento tener constantemente un proyecto y trabajarlo hasta concluirlo, después reflexiono si valió la pena o no; lo que me importa es mantener el ejercicio, el resto de cosas, como la publicación es un proceso diferente y posterior.

¿Cómo entra la filosofía en tu escritura?

La filosofía reflexiona a partir de la pregunta. El ejercicio filosófico se enriquece en el cuestionar y repensar los fundamentos que nos sostienen como individuos y colectividades. La escritura, si no tiene preguntas, es un ejercicio inútil. Obvio que el resultado final o la búsqueda de una respuesta son diferentes. La filosofía busca causas últimas para volver a construirlas. La escritura de repente no busca esas causas últimas para una reconstrucción, sino, más bien, intenta generar un espacio cálido para descansar, habitar en un lugar menos hostil del mundo, del mundo de nuestras cabezas.

¿Cuál es tu relación con los premios?

Creo que los premios los ganas o los pierdes, y obvio que todo el que concursa quiere ganar, pero que no tienen por qué decir más de la obra. Aunque obviamente en lo funcional te asegura un estatus social y de reconocimiento y te hace visible en la sociedad, pero en lo profundo de la propuesta creo que no es decisivo. Digo esto último porque tanto los premios como la crítica literaria (algo que carecemos en nuestro medio) responden a una institucionalización; en ambos lo ideológico es lo que determina el producto o la jerarquía de la obra.

Esto no quiere decir que no hay que prestarles atención, al contrario, no hay que perderlos de vista como lectores, porque nos dan una idea de lo que nos está gobernando en lo mediático y es importante tener un criterio crítico de lo que somos y con lo que convivimos.

¿Cómo te relacionas con los círculos de escritores?

Los colectivos literarios en algunos casos sirven para generar movimiento o por lo menos es la idea del concepto de un colectivo artístico. El problema es cuando toman el carácter de secta dogmática y pierden el presupuesto crítico y sincero y peor aún el de la curiosidad y la generosidad por lo que está pasando. Creo que es necesario tener una distancia crítica reflexiva al trabajo de un colectivo, pero sin olvidar que la existencia de éstos, en muchos casos, es saludable para mantener el enriquecimiento del aparato cultural. Lo que sí, no hay que enamorarse de ellos y en la medida de lo posible es bueno patearles el tablero, de lo contrario se institucionaliza el concepto de lo creativo, y toda institucionalización en la creación no es sana.

¿Te interesa explorar otros formatos de escritura?

Intento hacerlo todo el tiempo. Me gusta mucho quebrar las formas desde la perspectiva temporal hasta la combinación de otros elementos. Es importante este diálogo para la literatura actual, sin olvidar que lo importante es contar una historia, que los formatos potencien la experiencia de la historia y no el discurso del sujeto que dice hacer una historia.

¿Qué viene después?

Al año cerramos la trilogía con la Editorial 3600. Estoy trabajando en un libro de cuentos, que sería el primero de este género, porque sólo he publicado novelas. Espero algún rato que sea posible su publicación, pero no hay apuro y quisiera darle un respiro a la idea de publicar, porque por el proyecto de la trilogía ha sido bastante continuo.

Fuente: Lecturas



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