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Albarracín: “Hay mucha ingratitud hacia la historia”



Albarracín: “Hay mucha ingratitud hacia la historia”

“La purificación de los desahuciados”, es el título del volumen de cuentos que Camilo Albarracín presentó en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. Se trata de, como escribe Robert Brockmann en el prólogo, un conjunto “muy dispar en temáticas, pero de una calidad literaria e imaginativa uniforme. Si hubiera que caracterizarlo con una etiqueta, o con una imagen, diría que es un conjunto dadaísta, en el que cada parte contiene su propia galaxia desbordante de realidad/sueños/tiempos/ universos paralelos”.

Es el segundo libro de cuentos que publica Albarracín, también ganador de unas de las versiones del Concurso Nacional de Cuentos Adela Zamudio.

En lo que sigue, el escritor nos introduce brevemente en las temáticas de sus relatos y su quehacer literario a manera de invitación a leer la obra, publicada por Editorial Nuevo Milenio, que pronto estará en las librerías locales.

¿Cuáles son las variantes o los nuevos temas que abordas en ese segundo libro de cuentos que publicas?

Mi narrativa está enfocada en las tonalidades grises de la vida. Los cuentos que voy escribiendo, ya en el anterior libro, como en el actual, tienen mucho de ese mundo nublado. Intento que sean muy densos y poblados de fantasía en toda su extensión.

A grandes rasgos se puede decir que lo similar es el enfoque muy íntimo en las circunstancias que rodean a determinados personajes. Pero la variable principal es el elemento intenso de lo desconocido. Me gusta narrar a personajes rodeados de incertidumbre y acongojados por el peso de la vida.

Considero que este libro está hecho para visitar la realidad desde la fantasía oscura. Ya que en gran medida, está inspirado en la admiración que tengo por Eco, Cioran, Chambers y Lovecraft.

En tus relatos juegas simultáneamente con el pasado, el futuro y mucha dosis de fantasía. Por ejemplo, tienes cuentos ambientados en la Chuquisaca colonial, ¿a qué se debe esa elección?

Este libro de cuentos comienza con “El ídolo de barro negro”, ambientado más en una época colonial que en Charcas o Chuquisaca, y varios más toman el pasado como algo vivo. Me gusta mirar al pasado para darle nuevo valor, para refrescarlo, porque creo que hay mucha ingratitud hacia la historia y hacia las personas que habitaron estas tierras desde hace siglos. Cuya herencia de cultura vivimos, pero sin poder explicar muy bien nuestra propia realidad. En cierto sentido negamos revisar el pasado y confiamos solamente en el discurso oficial.

Si bien escribo desde Bolivia y lo que me rodea, y leer historia para mí es súper importante. Creo que leo más de historia que de literatura en general.

Entonces, varios personajes están en el pasado, pero en lugares intangibles e innominados.

¿Cómo evalúas el proceso de creación literaria de tus contemporáneos?, ¿cómo crees que afecta el tema tecnológico (uso de celular, redes sociales) al momento de elegir los temas para sus escrituras?

La tecnología es una herramienta muy útil, pero como todo artefacto, depende de su contraparte humana para funcionar adecuadamente. La modernidad radicalizada ha hecho que la información esté en nuestras manos. Hace poco vi un documental genial, que se llama “Everything is a Remix”, que habla de la fórmula para la creatividad al estilo de la teoría de la química, que no hay nada nuevo sobre la tierra. Todo es copiar, combinar y transformar. Así que la saturación de información está proveyendo de materia prima para que surjan cosas maravillosas, como también engendros malhadados. Pero todo es relativo.

Has incursionado con fuerza en el género cuento, ¿está en tus planes experimentar otros como la novela por ejemplo?

Como escritor siento que tengo mucho camino por explorar en el cuento. Las historias que viven a través de mi narrativa son parte de este género y todavía no planean ser de ningún otro. Soy un gran admirador de Borges y me gustaría alcanzar en alguna centuria su calidad cuentística.

Has ganado un premio literario hace algunos años. ¿En qué medida crees que estos concursos son útiles para motivar a los nuevos escritores a dedicarse con más fuerza a la literatura?

Los concursos literarios son un buen aliciente para medirse en el mercado de escritores. Son una oportunidad para abrirse puertas, también para reflexionar, mejorar y seguir practicando. Pero hay grandes escritores que nunca ganaron nada en su vida, así como otros que lo ganaron todo, eso no los hace ni más ni menos. Hay muchos que han vivido en gloria y otros que han sido laureados en muerte. La literatura tiene vida propia, y las historias que quedan saben encontrar a sus públicos a pesar de todo. Por eso, creo que escribir es para el que quiere escribir a pesar de todo.

Fuente: Lecturas



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