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He de morir de cosas así: Se sabe de su existencia, pero pocos la han leído



Un secreto de la literatura boliviana: He de morir de cosas así de Eduardo Scott-Moreno
Por Marcelo Paz Soldán

Eduardo Scott-Moreno ganó, con He de morir de cosas así, por segunda vez en su carrera literaria, el Premio Nacional de novela el 2009, la que ha sido muy poco leída, pero es momento de corregir ese injusto hecho para la literatura boliviana. En rigor, es un libro que recién vio la luz el 2010 y corrió con una suerte que es, por decir lo menos, misteriosa. Ese año, el 2010, cuando Alfaguara la presentó había un encuentro de presidentes en Cochabamba, de la que Bolivia era anfitriona. El entonces Ministro de Culturas, Pablo Groux, pidió que le vendan unos ciento cuarenta ejemplares para poder regalar a las distintas delegaciones que visitaban el país. Para sorpresa del Ministro, no habían más libros, se habían agotado, lo que era extraño. Otro hecho muy particular es que la presentación de la segunda edición que se debía realizar el 23 de octubre del 2019 en la biblioteca del Patiño de Cochabamba, fue postergada por el paro cívico que se realizaba en esos días.

Desde entonces se sabía de su existencia, pero nadie la había leído –o muy pocos–, algo así como le sucedió a la primera edición de El occiso de María Virginia Estenssoro que se publicó en 1937. Unos años antes, el 2004, Eduardo había ganado el Premio Nacional de Novela con La doncella del Barón Cementerio. Era extraño, al menos para mi, que algunos lectores que habían leído ambas novelas las comparaban y me decían cuál de las dos era su preferida. Nuevo Milenio publicó la segunda edición, el 2016, de La doncella del barón cementerio, la que me gustó mucho, pero aún no podía encontrar un ejemplar de He de morir de cosas así, por lo que hice lo que debía hacer: buscar en la biblioteca de mi viejo y no sólo encontré uno, sino que estaba dedicada por el autor (ya saben que el libro dedicado, para los que nos gusta la literatura, tiene otro valor, otro significado).

Ambos libros tienen en común que se desarrollan en espacios que no utilizan los paisajes locales. La doncella del barón cementerio en Haití y He de morir de cosas así en Nueva York, que se elige como escenario al ser parte fundamental de la trama ya que se desarrolla, principalmente, en una de las playas de Long Island. La atmósfera, por tanto, es fundamental en la narrativa de Scott y éste la utiliza en su historia. Sabemos, desde Shakespeare, que este es un recurso que ya se ha utilizado; Romero y Julieta ocurre en la Florencia italiana que el inglés nunca visitó. Existe un efecto cinematográfico en la descripción de los escenarios donde transcurren los eventos al ser el cine una influencia en el escritor y, como lo sugiere Cecilia Romero, con efectos de luz en la narrativa.

Pero He de morir de cosas así tiene, como no, varias aristas narrativas. Es un prisma que puede, fácilmente, confundir al lector. Se la puede leer, como diría Silvo Mignano, como una novela con un espíritu femenino más que feminista. La trama se centra en la vida de tres mujeres: Adriana, hija de padres cubanos de extrema derecha que militan activamente en el partido republicano y con tres hermanos a los que califica de “trogloditas”. Michelle, hija de padres de origen irlandés, conservadores y católicos, neoyorquina y que milita activamente por los derechos de las mujeres, quien ha sido expulsada del hogar por el padre debido a su orientación sexual; editora de una revista y presionada por la gran cantidad de trabajo que tiene. Marion, jefa en un bufete de abogados, hija de un profesor de literatura inglesa que pertenece a un estamento social y económico elevado.

Adriana es la que tiene el protagonismo e incita a Michelle y a Marion a que la amen por que hacerlo, según ella, es libertad. El amor no puede tener ataduras, debe ser un acto espontáneo y libre. Porque si bien puede parecer como una novela con contenido lésbico, en realidad el autor lo que quiere es desmitificar el hecho del amor entre personas del mismo sexo y romper ese tabú que tanto nos cuesta. Michelle es la pareja de Adriana, con quien vive en lujoso departamento en NY, y está perdidamente enamorada de ella y es capaz de permitirle cualquier cosa con tal de que permanezca a su lado, como su infidelidad con Marion.

Marion ha perdido a su hijo debido al cáncer y a su marido por las continuas infidelidades de éste. Es una mujer que se ha resignado a su soledad pero que en el espacio que le había destinado deja entrar a Adriana y no a otros hombres que tratan de seducirla. Debemos entender que Adriana está enamorada de una pero vive con la otra o, probablemente, esté enamorada de ambas. Entre Marion y Michelle existe sólo amistad aunque esto puede cambiar para darle un nuevo giro a la trama o para complacer los deseos de Adriana, las que ambas parecen estar destinadas a hacer.

Las tres son exitosas profesional y económicamente, por que las conversaciones que sostienen son muy profundas dándole a la novela un nuevo elemento del que el lector podrá disfrutar y discernir, si fuera el caso. Ellas tienen posiciones claras respecto a la iglesia, la CNN o temas literarios como cuando mencionan a doña Adela Zamudio y hacen una traducción al inglés del poema Nacer hombre, un punto alto en la lectura. Entonces la novela pueda leerse con elementos de tan exquisito conocimiento que la historia de las mujeres, ahora sí, se pueda llevar a un segundo plano. Quien, sino es el lector, puede definir cuál de los temas de los que trata la novela son los importantes. La historia de las mujeres, o los eventos colaterales alrededor de ellas. Pero Eduardo no puede quedarse ahí, no lo hace, e incorpora, como una matrioshka rusa un nuevo elemento, la familia que tiene cada una de ellas y lo complejo de su relación ya sea con la madre o, especialmente, con el padre o los hermanos. Los hombres son los personajes ausentes de la novela pero, a pesar de este mimetismo, toman presencia, se hacen visibles a través de la ausencia. Esta nueva edición de He de morir de cosas así le permitirá al lector conocer a sus tres protagonistas y, quien sabe, a disfrutarla con lo que hacen ellas entre sí.

Fuente: Editorial Nuevo Milenio



Una Respuesta »

  1. […] el aire del mundo en una sola bocanada eso es He de morir de cosas así, novela de Eduardo Scott Moreno, ganadora del Premio Nacional de Novela el 2009. El aire es el de […]

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