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Bocetos de experiencia: reflexiones sobre poesía boliviana contemporánea



Bocetos de experiencia: reflexiones sobre poesía boliviana contemporánea
Por: Laura Arrazola | Miguel Chipana

Los autores desarrollan un análisis sobre el rol de la crítica, a partir de la publicación de la obra «Bocetos de experiencia: reflexiones sobre poesía boliviana contemporánea», editada por Editorial 3600 y desarrollado por los estudiantes de la materia de Teoría y Crítica Literaria de la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” de Cochabamba bajo la coordinación de Iván Gutiérrez.

Ya se habló de la importancia que tiene hacer crítica literaria, importancia que solo puede entenderse desde la perspectiva del que observa el panorama relacionado con la crítica. Nosotros no vamos a decir mucho más al respecto, sino que nos ocuparemos de hablar de la perspectiva interna, de aquellos quienes lo llevan a cabo la perspectiva de los agentes. Así, a partir de algunas afirmaciones recurrentes respecto a la crítica, hablaremos de nuestra experiencia haciéndola, es decir, hablaremos de ese intento de dar un sentido y una forma a la obra del autor, o mejor diríamos, de nuestros autores.

Uno: La crítica debe ser una guía de lectura y una actualización de lo que llamamos “Literatura”, con ele mayúscula.

Sí, es cierto. Cada uno de nuestros ensayos son, de cierta manera, una guía. Un modo de acceder a la obra de Blanca Garnica o de Nicomedes Suárez. Una guía hecha en nombre propio pues somos nosotros, los seis que escribimos en este libro, los que construimos esos accesos. Somos el punto del punto de vista ─uno más entre otros, por supuesto. Pero, estos accesos a la obra que se dirigen a los demás. No escribimos para nosotros y quizá en eso se diferencia nuestra experiencia de la experiencia de hacer literatura.

Se podría decir que ofrecemos sentidos, los cuales “actualizan” eso que llamamos “Literatura” pues el o los sentidos de una obra no están explicitados, hay que, por decirlo así: escucharlos. Nosotros hemos intentado eso, que la vez que leemos, logremos escuchar esos sentidos que el texto guarda y abriga o que, como muchas veces pasa, esconde. ¿Hacia dónde vas autor? Es la pregunta que nos dirige.

Dos: El crítico debe saber elogiar o enjuiciar las obras de las que se ocupa en su justa medida

Sabemos que este es uno de los objetivos. Poder decir si una obra vale o no el tiempo y la pena. Pero qué fácil es hacerlo con algunos y tan difícil con otros. ¿Acaso hay problemas con elogiar a Homero o a Virgilio? No lo creemos, quizá afirmarlos o negarlos sea parecido a llover sobre mojado. Ahora, ¿cómo emitimos juicios sobre los que no se ha hablado mucho? O para decirlo simple: ¿cómo afirmar o negar a nuestros a propios autores? Ya dijimos que tratamos de “escucharlos” pero, ¿su voz es la misma que la de otros o tiene un tono inaudito que hay que hacer notar?

Lo más cercano es siempre muy extraño y difícil y creemos que esto nos pasa, como lectores, escritores, y/o críticos para/con nuestros autores. Pero entendemos que es necesario poder abrir los caminos por los cuales lleguemos a afirmar o negar a los nuestros. Y creemos, realmente, que ese camino comienza por la “escucha” de lo que el autor “busca”. ¿Hacia dónde te diriges autor?, nos preguntamos. Es tarea ardua, por supuesto, o a lo menos la hemos sentido así. Nosotros recién empezamos, y lo hacemos ofreciendo estos bosquejos de eso que creemos “escuchar” en los autores de nuestra literatura.

“Clásico no es un libro (lo repito) que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”, explica Borges en Sobre los clásicos, ensayo incluido en Otras inquisiciones (1952).

El crítico atiende, con el ensayo, la novedad y renueva la tradición. Es fácil volver a elogiar a Virgilio o a José Lezama Lima. Lo difícil es criticar a un contemporáneo con el cual nos toparemos en el café o en la librería. Más arduo es enjuiciar, sobre todo si se hace desfavorablemente, el libro de un debutante, joven o no, poeta o prosista y, si así lo creemos, criticarlo de manera pública. Solo quienes carecen de verdadera vocación se amilanan ante una primera reseña negativa. Un crítico de artes o letras es aquel que, frente a lo que le es antipático, abre los ojos y se obliga a ver o a leer.

Criticar no es denostar ni calumniar, sino argumentar en público y en extenso. Debatir con la razón, antes que pegar primero (…). En todo caso necesitamos leyes justas, expeditas y eficaces, no personas ofendidas que ejerzan la microagresión del performance, como ha dicho Martha Nussbaum.

Tres: El crítico debe existir mientras exista literatura.

Como estudiantes de Filosofía y Letras, como apasionados por la lectura, sabemos que hay una creciente cantidad de libros y muy pocos críticos. De forma digital o escrita cada día aparecen nuevas obras y autores. No es que no exista crítica sino que pareciese que no abarcara toda esta nueva oleada que está naciendo. Por lo que reconocer este trabajo y adoptarlo fue una forma de expresar nuestro amor a las letras. A las que aún podemos seguir llamando literatura con “ele” mayúscula.

No creo que ninguno de nosotros deje de hacer crítica, por amor a las letras. Y existen otros tantos críticos mejores que nosotros pero este proyecto implica nuestro primer paso a una aventura que creo que ninguno de nosotros esperaba emprender. Esperamos que estas visiones sean el inicio de nuevas lecturas, que se pueda redescubrir nuestra poesía, que más personas se internen en esta aventura y que, finalmente, como dijo Christopher Domínguez:

Ante la propia obra crítica, a pesar de habernos equivocado tantas veces, apostando por caballos ganadores y perdedores, tendremos el consuelo de haber estado todos los días jugándonosla en el hipódromo. Seguiré haciéndolo por amor a la crítica, pero también porque mi responsabilidad ante los lectores crece en la medida en que se aprecia mi trabajo.

Fuente: La Ramona



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