Donaciones

Ayudanos a difundir libros gratuitos

Acrónimos

acronimo.jpg

Acrónimos, siglas y otras lindezas
Por: Pedro Shimose

El poeta español Gerardo Diego escribió, a mediados del sigo pasado, un artículo que hizo historia. Dijo que el siglo XX se convertiría en un siglo de siglas. Años después, el poeta y crítico Dámaso Alonso –entonces director de la Real Academia Española– confirmó este aserto en un brillante ensayo sobre el tema.
Hoy, casi estamos acostumbrados a entendernos con acrónimos, o sea, con palabras formadas por las primeras letras de palabras de expresión compuesta, como ‘Atpdea’ (Ayuda para la erradicación de la coca, según la grafía inglesa) que el Gobierno del MAS –sigla– ha decidido complicar al apoyar y avalar la expulsión de Usaid –acrónimo– de la zona de Chapare, que no es sigla ni acrónimo, sino un dolor de cabeza como ‘Podemos’. En medio de la turbulencia diplomática por la expulsión de Usaid de la región cocalera, me entero de que “JICA promete continuar / cooperando ‘en’ (sic) el país”. Debería decirse “cooperando ‘con el’ país”, es decir, cooperando con Bolivia. Seguirá operando ‘en’ el país, pero seguirá cooperando ‘con el’ país.
Convivimos con la TV, EEUU, la OEA, la ONU, la UE, el TLC, el ALBA, el Mercosur, la FAO, la Unesco, la CAF, la FIFA, etc., pero la edición del diario EL DEBER del domingo 29 de junio nos sorprendió por la acumulación poco usual de siglas y acrónimos.
Para no ser injustos, debe admitirse que, en la misma edición, hay aciertos admirables, muestras de elegancia y casticismo. Se lee, por ejemplo, que “el Alto Mando Militar se ha visto en figurillas por el escándalo” de los oficiales implicados en actos terroristas en Yacuiba. O cuando leemos, en titulares, que “el chofer estaba ebrio”. No se dice, adviértase, que el chofer estaba borracho, sino ebrio. Expresión más refinada, culta y hasta poética. Decir que el chofer estaba ebrio es como decir, repitiendo a Rimbaud, que el barco estaba ebrio, o como diría el poeta español Claudio Rodríguez, que el chofer estaba poseído del “don de la ebriedad”.
Se agradece que en tiempo de vulgaridades se escriba que “el Alto Mando Militar se ha visto en figurillas”. Figúrense, ¡en figurillas! O cuando se dice con precisión y corrección lingüística: “Un occiso fue / identificado por / sus familiares”. No se dice “un cadáver”, porque un occiso es el cuerpo de un hombre fallecido por muerte violenta, como era el caso de la crónica en cuestión. ¡Felicidades!
Sin embargo, hay fallos, como cuando se titula “El narcotráfico opta por enviar / drogas a EEUU por debajo del agua” (sic). ¿Por debajo del agua? Nunca se dice que un barco navega por “encima del agua”. Por lo tanto, sería mejor escribir “por vía submarina” o algo parecido.
De vuelta a las siglas y los acrónimos confieso que, como lector, me ha dolido la cabeza al leer titulares como éstos: “El colectivo GLBT exigió respeto a sus derechos…” / “La UJC y sus lamentables acciones” / “Incertidumbre por salida de Usaid” / “Un servicio SOS sustentados por amigos” / “Créditos libres del ITF” / “Préstamos pre-aprobado hasta el 80% del DPF” / “BoA ofrecerá tarifas / sociales un 15% más baratas” y “La Felcc desbarató tres / bandas acusadas de asaltos”. Otro día seguiré con mi cacería de gazapos // Riberalta, 04/07/2008.
Fuente: www.eldeber.com.bo


Humillados y ofendidos

cesar.jpg

Un documental vetado
Por: Richard Sánchez

Humillados y ofendidos titula el documental que elaboró César Brie, uno de los más importantes directores de teatro que vive en Bolivia, y que está siendo vetado en los mercados de la ciudad de Sucre.El documental en cuestión recoge los testimonios de la veintena de campesinos que fueron obligados por jóvenes –algunos universitarios– afines al Comité Interinstitucional (que agrupa a instituciones como la universidad estatal o Alcaldía) a negar su opción política, a quemar sus propios banderas y ponchos, a besar la bandera de Chuquisaca y a besar el suelo de la Plaza 25 de Mayo, hecho sucedido el pasado 24 de mayo en la ciudad de Sucre. Además, incluye entrevistas a varias personalidades que explican las causas de esta acción, calificada como de las más vergonzosas para la historia boliviana por su carga racista. Los campesinos fueron capturados y golpeados por estos sujetos, donde también se infiltraron miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC).El documental de Brie, que fue estrenado el pasado viernes 27 a nivel nacional, rememora estos bochornosos actos que poco o nada se vieron a través de las grandes redes de comunicación. Brie, teatrista de profesión, explicó que asumió el rol de periodista y documentalista porque los medios de comunicación en Sucre no informan lo que realmente sucedió en esa fecha, a un día de celebrarse el 199 del Grito Libertario que se dio en esta tierra.Primero, la población de Sucre suscrita a la televisión por cable no pudo ver este documental porque el Consejo de Administración de la Cooperativa Telefónica de esta capital, determinó excluir la señal de Canal 7 Televisión Boliviana de su normal programación.Debemos recordar que Brie es director de Teatro Los Andes, uno de los más importantes elencos teatrales bolivianos que ha formado a cientos de actores de calidad y ha ganado varios premios a nivel nacional e internacional.Luego, el documental estaba siendo comercializado en los mercados informales de Sucre, como en los alrededores del Mercado Campesino, pero desde el viernes en la noche y sábado varios personeros que dijeron trabajar en el Cine Universal, que funciona adyacente a la plaza principal, decomisaron el material arguyendo que trabajan en contra de la piratería. Sólo se llevaron este documental y no otros productos, contaron los vendedores informales. / Desde Sucre, Richard Sánchez
Fuente: http://www.revistalamalapalabra.blogspot.com/


René Hohenstein y Casateatro

pedro-shimose.jpg

René Hohenstein y Casateatro
Por: Pedro Shimose

Hace un año asistí a la representación de O sea que…, de Oscar Barbery Suárez, comedia de situaciones existenciales al estilo del mejor humor de Jules Pfeiffer y Woody Allen. Quedé gratamente sorprendido del progreso alcanzado por el teatro en Santa Cruz, de la magnífica madurez expresiva de Barbery Suárez y de la inteligente puesta en escena de René Hohenstein. Un año después, el avance queda ratificado gracias a la escenificación de Justo en lo mejor de mi vida, de la comediógrafa argentina Alicia Muñoz.
Las salas de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche y del teatro del Museo de Historia, anejo al teatro Humberto Parada Caro, han acogido durante 22 años los intentos más serios por dignificar el teatro nacional, modernizar el repertorio de los grupos de teatro independiente del país y divulgar a los autores bolivianos más sobresalientes.
El animador y tenaz impulsor del grupo Casateatro se llama René Hohenstein (Cochabamba, 24/11/1954), afincado en Santa Cruz de la Sierra, después de protagonizar exitosas temporadas teatrales en Cochabamba y La Paz.
Todo empezó con don Ramón Clouzet, sembrador de ideas e ideales. Después vendrían Humberto Parada Caro, Germán Coimbra Sanz, Enrique Alfonso, Nando Chávez y los hermanos Raúl y Humberto Vaca Pereyra, animadores del teatro costumbrista y regional.
La presencia del artista húngaro Jorge Rosza hizo que el teatro cruceño abriera sus compuertas al teatro de vanguardia, existencialista y del absurdo. Después de Rosza vendrían los aportes fugaces y decisivos de Jorge de Lasaletta, Daniel Tiffenberg, Eduardo Juster y Tota Arce. Con posterioridad, Hohenstein proseguiría la obra de sus antecesores.
Con el decisivo y valioso aporte de Marcelo Araúz, entonces director de la Casa de la Cultura de Santa Cruz, nace Casateatro, en febrero de 1986, llamada originalmente Elenco Teatral de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche. Por ser un nombre extenso, el público decidió llamarlo Casateatro. Y así se lo conoce.
El otro día me encontré con el crítico teatral e historiador del teatro boliviano, don Mario T. Soria; con el historiador y ensayista, don Mariano Baptista Gumucio, y con el economista, escritor y académico, don Jorge Órdenes, en la representación de Justo en lo mejor de mi vida. Mi alegría fue triple: al reencuentro con mis queridos amigos se unieron la admiración por la atinada dirección de René Hohenstein y la revelación como actor teatral de Carlos Valverde, celebérrimo presentador de televisión, periodista notable y no menos notable novelista.
Arropado por actores consagrados –Arturo Lora, Cindy Ruiz, Sandra Elías y Jorge Urquidi– Carlos Velarde encarna el papel de un marido que, desde la realidad paralela de la muerte, asiste a la representación de su propia vida. Asistido en la dirección por la consagrada actriz, doña Gloria Fernández, y por el jefe técnico, don Guido Álvarez, Hohenstein demuestra, una vez más, su talento como director teatral. El vals de Jorge Luna –Alma cruceña–, interpretado por el guitarrista Piraí Vaca, sirve de fondo musical.
Es oportuno y necesario mencionar el apoyo decidido de importantes empresas cruceñas a esta nueva proeza cultural que, felizmente, goza del apoyo de un público fiel y entusiasta que, día tras día, aplaude y disfruta del arte de Talía. // Santa Cruz de la Sierra, 27/06/2008.
Fuente: www.eldeber.com.bo


Recordarndo a Enrique Kempff Mercado

enrique-kempff-mercado.jpg

Recordando a Enrique Kempff Mercado
Por: Agustín Saavedra Weise (http://agustinsaavedraweise.com)

El pasado 21 de mayo, a los 88 años de edad, se extinguió la llama de vida del doctor Enrique Kempff Mercado, luego de una larga enfermedad. Mañana, sábado 21 de junio, se cumplirá un mes de su sentido fallecimiento.
Literatos y escritores de enorme talla, como don Pedro Rivero Mercado, don Pedro Shimose y otros de similar calibre, han escrito sobre él, sobre todo rememorando sus importantes logros como abogado, escritor, novelista, poeta e intelectual destacado. También se ha mencionado, aunque brevemente, el importante capítulo de la fecunda existencia que el doctor Kempff le dedicó al servicio de los intereses permanentes del país como diplomático, ya que ocupó en la Cancillería de la República la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, sirviendo además como embajador extraordinario y plenipotenciario de Bolivia en Italia y Uruguay.
En esta modesta columna no pretendo de ninguna manera reiterar dichos logros intelectuales y profesionales. Reitero que ellos han sido y serán debidamente ensalzados por otras distinguidas personalidades. Ahora tan sólo pretendo pintar al esposo y padre de familia, al abuelo, al carnavalero, al buen hombre en suma.
Infaltable en los ‘juntes’ de los domingos con sus amigos Tauras, el doctor Kempff fue un entusiasta de la ‘fiesta grande’ y participó en muchos corsos de apertura carnavalesca hasta el año 2005. Pocos meses después comenzó a enfermarse, eso lo alejó de esa actividad que compartía sanamente durante el Carnaval y también a lo largo de cada año con su querida agrupación Tauras, que le rindió un sentido homenaje el día de sus sepelios mediante su actual presidente, el doctor Luis Leigue Suárez.
Como esposo y padre de familia, el doctor Kempff sobresalió por su capacidad de dar amor y de ser solidario, tanto con su esposa, la dama cruceña Marcela Bruno Antelo, como con sus hijos y nietos. Quiso por igual a todos, prodigando cariño y apoyo paternal en toda circunstancia, sin descartar el sabio consejo ocasional y hasta la crítica o la reconvención, cuando éstas eran necesarias.
En las conversaciones, Enrique tenía chispa y respuesta rápida. Vivía al día en materia de pensamientos políticos y actualidades contemporáneas. Su pasión por la lectura era proverbial.
El doctor Kempff fue, por encima de todos sus méritos intelectuales, una buena persona, un buen amigo, un gran hombre de enorme corazón y también querido tío de sus sobrinos, a los que él también prodigaba su afecto y éstos aceptaban sus consejos, e inclusive a veces lo acompañaban en sus viajes o en sus festejos carnavaleros.
Con el paso a la eternidad de Enrique Kempff Mercado se pierde uno de los últimos baluartes de esa fina –y cada vez más escasa– estirpe de nobles caballeros cruceños del pasado, generación que nos enseñó tantas y tan valiosas cosas. A los que tuvimos oportunidad de compartir, no solamente nos ha enseñado en el ámbito del saber, sino asimismo en el sendero de la vida, de la ética, de la mejor manera de ser buenos, amables y solidarios, como sin duda lo era él.
Sí, Enrique Kempff se habrá ido físicamente, pero queda su recuerdo en nuestros corazones. Quedan también sus enseñanzas, su obra, su familia, sus descendientes. Ése es su legado propio, intrínseco e imborrable. Permanecerá a lo largo del tiempo y para las futuras generaciones.
Fuente: www.eldeber.com.bo
Fuente foto: www.bolivia.com


Reencuentro con Nicolás Menacho

pedro-shimose.jpg

Reencuentro con Nicolás Menacho
Por: Pedro Shimose

Se llama Nicolás en homenaje a don Nicolás Suárez, su padrino de confirmación. Nació el 21 de enero de 1925 en un caserío llamado Brígida, a orillas del río Piraí. Esa aldea ha desaparecido al ser absorbida, en el cuarto anillo, por la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Brígida estaba donde hoy se levanta el hotel Camino Real.
Después de vivir 37 años en el apacible barrio Sirari, entre geranios y buganvillas, Nicolás Menacho Tarabillo se ha mudado al condominio Sevilla Norte, sito en la carretera norte, a la altura del kilómetro 9. Allí vive en compañía de su esposa, doña Marina Ortiz Landívar.
Mientras el músico tañe la guitarra, doña Marina modela, con sus delicadas manos, multicolores figuras de cerámica que serán vendidas como roscas calientes en bazares de Escandinavia. Los noruegos le hacen encargos con un año de antelación.
Hace un año que no veo a Nicolás Menacho y tres que no conversamos. Me cuenta que anda mal de la vista, porque un traspié lo mandó al hospital; le dieron nueve puntos de sutura en la sien izquierda y aquí está, vivito y coleando, en su nueva casa con flores, perro, jardín, silencio y mucha luz.
Me enseña su nuevo libro Melodías cruceñas IV ( Santa Cruz de la Sierra, Curumechaca editores, 2008), prologado por Juan Manuel Arias Castro. En la portada aparece el artista, pulsando su guitarra española y, al fondo, un florido tajibo rosa. Es un regalo de cuatro comparsas al compositor cruceño: Cunumis, Cachafaces, Cachivaches y Urupé.
- ¿Qué significa ‘urupé’?
- Es un cedazo indígena tejido con fibras de saó –y me recita la chobena titulada, precisamente, ‘Urupé’, en la que se habla del amor cernido al través de la mirada de una ‘urupesa’.
-La letra es del poeta Luis Darío Vázquez…
-Con Luis Darío y con Sanabria Fernández, Otero Reiche y Pedro Rivero Mercado compartí muchos éxitos…
-Ahí están ‘El trasnochador’, ‘Trago patrón’, ‘En la pampita’, ‘Cortando el sur’, ‘El carretero’ y el inolvidable vals ‘Siete Calles’…
El libro Melodías cruceñas IV forma parte de una serie iniciada en 1989, con prólogo de Raúl Vaca Pereira; éste define a Menacho Tarabillo como un criollo inspirado en la bohemia cruceña de los años 50.
Otero Reiche y Nicolás Menacho escribieron una canción perfecta –‘El trasnochador’– en la cual música y letra se funden armoniosamente. Es la imagen del bohemio que busca en la noche la mirada ardiente de una mujer. Pero el tiempo no perdona y el tunante y trasnochador sigue huyéndole al dolor del amor perdido.
“Don Nicolás Menacho es el artista, el soñador, amigo y cultor apasionado de la bohemia criolla”, dejó dicho don Pedro Rivero Mercado y con eso está dicho todo. //Santa Cruz de la Sierra, 20/06/2008.
Fuente: eldeber.com.bo


Fornication Under Convencement of the King

malas-palabras.jpg

Las malas palabras
Por: Ramón Rocha Monroy

Las malas palabras son las más vivas y graciosas de cualquier lengua, en especial cuando mueven a risa por su picardía y no cuando ofenden. El vocabulario iberoamericano es afortunadamente inmenso y variopinto, y sabemos cultivarlo. En cambio, un caso extraño es el del cine de Hollywood que desde los 70s se ha enamorado de la palabra fuck al punto que ha establecido récords. En los 70s se escuchó tan sólo una vez en una cinta; en “Scarface”, Al Pacino y compañía elevaron el récord a más de 200 veces y años después esa marca fue batida con un procedimiento ingenioso: una madre histérica riñe a sus dos bebés y les pregunta si creen que su fáquin padre se dignará acompañar a su fáquin mujer a visitar el fáquin mall para comprar dos fáquin pañales. Los bebés quedan solos, cada uno en su cochecito, y resulta que del discurso materno captaron sólo una palabra: fuck, fac, fac, fac, que repiten como patitos hasta romper el récord de Scarface. “Fuck”, un documental difundido por Cinemax, muestra infinitas variantes del verbo to fuck al igual que los mexicanos juegan con el verbo chingar. En fin, si uno busca en Wikipedia la palabra “fuck” se va a encontrar con una etimología caprichosa y no con la que sabíamos: que en las casas de los puritanos de Nueva Inglaterra se fijaba un cartel que decía F.U.C.K.: Fornication Under Convencement of the King. Uno de los links muestra el récord de la palabra en el cine y por cierto que Scarface bajó de lugar hace mucho, pues el récord lo tiene el documental “Fuck” con más de 800 entradas.

La lengua castellana está mechada de palabras linajudas y milenarias que se convirtieron en malas palabras. Tal es el caso de caraxo, uno de los apelativos del pene, que se usa por lo menos desde el siglo XI. Camilo José Cela elaboró un célebre diccionario secreto de la lengua que fue emulado por un jesuita filólogo ecuatoriano para el ámbito latinoamericano. Ambos buscaron las acepciones regionales de la vagina, el pene, los testículos, el culo, el coito y las deposiciones sólidas y líquidas. La picardía, palabra que viene de picar, según estudió Octavio Paz, tiene sus raíces en el sexo y en el arte de amar, pero también en esa zona colindante.

Cuentan que un fraile joven hacía un crucigrama y de pronto le pregunta a su superior sobre una palabra que termina en “oño” y tiene 4 letras. El superior le dice: “Moño” y el novicio le contesta: “Padre, ¿por si acaso no tiene un borrador? Por ahí va mi mala palabra favorita, la más dulce y menos ofensiva. Definitivamente la recomiendo.

Las estrellas más famosas de Hollywood dicen continuamente palabras que en castellano evitan usar nuestras damas. No es difícil que Nicole Kidman diga: “Move your ass”, que quiere decir “Mueve tu culo de aquí” o “Sal de aquí”. Hasta hace poco “sal de aquí” se decía “get out here”. Hoy las estrellas dicen: “Fuck off”. En fin, la más puritana de las estrellas suele insultar usando la palabra “asshole”, referida al culo pero traducida púdicamente como “imbécil” o protesta diciendo que algo es puro “bull shit”, literalmente, mierda de toro. ¿De qué avergonzarse entonces?

Fuente: www.ecdotica.com por gentileza de Ramón Rocha Monroy


La insólita y absurda Bolivia del cine y la literatura

amazonia.jpg

La insólita y absurda Bolivia del cine y la literatura
Por: Homero Carvalho Oliva
James Joyce y Bolivia

En el capítulo 3 de Ulises de James Joyce, publicada en 1922, un marinero recién llegado a Dublín da cuenta de sus extraordinarias aventuras por los mares del mundo. Cuenta que ha visto cosas maravillosas y raras por lugares remotos como el Mar Rojo, el Mar Negro, los Dardanelos y, también, por toda América; pero que las cosas más extraña de todas ellas las vio en un país de nombre también extraño, un país de salvajes llamado Bolivia.

En la escena referida W.B. Murphy, el marinero, les cuenta a Leopoldo Blomm y sus amigos que en ese perdido lugar del mundo son antropófagos, y que entre otras cosas horrorosas: “Mastican coca todo el día –agregó el comunicativo marinero-. Sus estómagos son como ralladores de pan. Se cortan sus tetonas cuando no pueden tener más hijos. Se los ve en pelotas por ahí comiendo el hígado crudo de algún caballo muerto”, les dijo mientras sacaba a tientas una postal de su bolsillo interno y la ponía sobre la mesa: Joyce relata que la postal tenía impreso lo siguiente: “Choza de indios. Beni. Bolivia.”

“Durante varios minutos, o más, su postal atrajo la atención de los señores abribocas.
-¿Saben como se los tiene alejados? – Preguntó cordialmente- Como nadie ofrecía una solución, hizo un guiño, diciendo:
-El vidrio. Eso los hace retroceder. El Vidrio.”

Es probable que el gran autor irlandés haya escuchado está historia tal y como lo cuenta en lo que se considera la mayor novela del siglo veinte. Y es que nuestro país no ha tenido mucha suerte en la literatura, en la mayoría de las obras que nos mencionan lo hacen de manera muy parecida a la citada. Existe una marcada imagen negativa, insólita y hasta absurda sobre nuestro país.

Donde nadie nos encuentre

Y en el cine no nos ha ido mejor, este prejuicio lo hemos venido cargando en la literatura y en el cine a lo largo de los siglos. El prejuicio de país salvaje y lejano fue la razón por la que Butch Cassidy y Sundance Kid, dos bandidos norteamericanos, decidieron venirse escapando de las cazarecompensas y encontraron la muerte, según la versión fílmica hollywodense protagonizada por Robert Redford y Paul Newman, en un “miserable pueblito” de Potosí. La misma imagen se repite en la película “The score” protagonizada por Robert de Niro, Edward Norton y Angela Basset, en la que la bella actriz negra que encarna a la novia de un experimentado ladrón, interpretado magistralmente por De Niro, le pide que deje de hacer de las suyas y le suplica que se vayan a un lugar donde nadie los encuentre, a Bolivia.

“Quantum of solace” es la nueva película sobre James Bond, el celebérrimo 007, en la que se muestra a Bolivia como un país de narcotraficantes y autoridades corruptas. Este mala imagen ha hecho que Pablo Groux, Viceministro de Culturas, envié una carta a los productores reclamando por esta injusta estigmatización. La misma mala imagen se viene repitiendo en muchas películas y series de televisión, entre ellas la famosa “Scarface” que mostraba un personaje basado en Roberto Suárez Gómez, el Rey de la cocaína, en la década de los ochenta.

Que los gringos no sepan donde estamos vaya y pase, pero lo que es el colmo es que nuestros vecinos no sepan donde estamos e ignoren lo que somos. Recuerdo la película Argentina “La historia oficial” en la que esposa del protagonista, un torturador de la época de las dictaduras, queriendo salvar su matrimonio le ruega que se vayan de viaje a cualquier lugar, mientras más lejos y remoto mejor, un lugar donde nadie pueda encontrarlos, donde nadie se atreva a ir a buscarlos, la mujer en su desesperación le suplica: “Aunque sea vámonos a Bolivia”.

“Olor a perro muerto”

Veamos otro ejemplo. Hace unos días vi en History Channel un documental titulado “Los últimos días del Che” en el que el periodista argentino Jorge Lanata, desanda la ruta del legendario comandante guerrillero derrotado en Ñancahuasú y asesinado en Vallegrande, Santa Cruz, Bolivia. Lanata empieza su recorrido en la ciudad de La Paz y mientras las cámaras muestran imágenes de nuestra gente en las calles atestadas de comerciantes, se escucha la voz del comunicador y escritor argentino, uno de los más reconocidos en su país por cierto, informando que en la fría atmósfera paceña hay “un olor a perro muerto”. Luego cuando llega al hotel Copacabana, en el que se alojó Ernesto Guevara transfigurado en un empresario uruguayo, muy suelto de cuerpo como si estuviera relatando un gran descubrimiento, nos informa que “parece una paradoja que en un país mediterráneo haya un hotel que se llame Copacabana”. Seguramente que, antes de venir a Bolivia Jorge Lanata no se informó que el nombre de la popular playa de Río de Janeiro en verdad viene de una bahía del lago Titicaca que un sacerdote llevó a Brasil. Pero eso no es todo, más adelante y siguiendo la ruta del Che, cuando arriba a Santa Cruz de la Sierra comenta que esta ciudad es un “enclave blanco” donde la mayoría de la población desciende de europeos, es de suponer que tampoco sabe que en esta ciudad, según datos estadísticos está habitada por un 25% de origen quechua, 20 % de aymara, 20% de las etnias regionales y moxeñas y una porción minoritaria de nacionalidades extranjeras. Según los estudiosos esta es la única ciudad boliviana donde se funden todas las nacionalidades que habitan nuestro territorio.

Babelia en vez de Bolivia

Pero la cosa no para ahí, en un arrebato de inteligencia sin límites, Lanata afirma que “Bolivia bien podía llamarse Babelia porque existen 36 idiomas oficiales y nadie se entiende en las calles” y que en Santa Cruz les dicen “collas” a todos los indígenas de Bolivia ya sean estos aymaras, guaraníes, moxeños, matacos, quechuas… ¿Qué tal? Pero no nos enojemos, no hacemos nada renegando. Contra nuestra mala imagen, la única manera de cambiarla es haciendo conocer nuestra cultura más allá de nuestras fronteras. No sirve de nada enviar cartas de reclamo a los productores de una película o al Canciller de un país que se ha apropiado de nuestra música y nuestras danzas, hay que hacer conocer al mundo que son nuestras y que nosotros las bailamos mejor, que las interpretamos como debe ser. Para eso se deben usar todos los medios de comunicación, especialmente Internet. Todos los países tienen sitios culturales oficiales como agendas actualizadas, listado de autores y de obras y promueven a sus artistas e intelectuales en foros mundiales, bienales, ferias del libro, encuentros poéticos, en fin se quieren así mismos que es lo que nos falta a nosotros.

No es necesario amar a las piedras

Pero si afuera nos va mal al interior de Bolivia no nos va mejor. Con el pintoresco y folclórico canciller que tenemos no necesitamos de la fantástica imaginación de ningún escritor para que, en pleno tercer milenio y con la globalización encima nos proponga quemar los libros porque no son necesarios, que es suficiente con leer en las arrugas de los ancianos. Pero lo que ya raya no solamente lo anecdótico sino en la ciencia ficción fue su afirmación de que Bolivia es el único país, del mundo conocido hasta hoy en día, cuya población altiplánica hace el amor con las piedras. ¡Qué maravilla! ¡Cómo será eso! Ni siquiera Ray Bradbury, el más prolífico autor de ciencia ficción, se imaginó tales fantasías ¡hacer el amor con las piedras! Ya ven, en Bolivia la imaginación no es escasa y todavía hay quienes tienen la desfachatez de afirmar que no hay literatura boliviana porque en este país no hay nada digno de contar.

Tenemos buenos músicos, extraordinarios pintores, magníficos danzantes, geniales escritores… hagámoslos conocer, mostremos que los bolivianos valemos un Potosí. Es cierto que en Bolivia no hay un guitarrista como Paco de Lucía pero España tampoco tiene un Piraí Vaca o un Jaime Laredo, no tenemos un Pablo Neruda como Chile pero si un Raúl Otero Reiche y un Jaime Sáenz, y ¿qué otro país tiene una Marina Núñez del Prado, una Matilde Casazola, un Raúl Lara, una Valia Carvalho…? Cada artista o poeta es único y no tiene porque repetirse en otros ámbitos. No es necesario hacerle el amor a las piedras, hagámoslo entre nosotros que es más placentero y, además, nadie saldrá lastimado. Pero lo que si es necesario es que aprendamos a querernos y eso es muy fácil, empecemos respetando a nuestro a vecino y lo demás vendrá por añadidura.

Fuente: www.ecdotica.com


En memoria de Enrique Kempff Mercado

enrique-kempff.jpg

En memoria de Enrique Kempff Mercado
Por: Pedro Shimose

Aún lo recuerdan navegando los ríos Beni y Mamoré, contemplando las rompientes del río en Cachuela Esperanza, recorriendo las calles de Riberalta, disfrutando de la brisa portuaria de Guayaramerín y evocando la gesta de los cruceños intrépidos que conquistaron para Bolivia aquellas tierras vírgenes tan bellamente descritas en el libro En busca de Eldorado, del historiador cruceño Hernando Sanabria Fernández. Hace 20 años, más o menos, y en compañía de Hernando García Vespa y Carlos Saavedra Weise, recorrió aquellas tierras del norte boliviano como un acto de homenaje a los pioneros cambas que dejaron la impronta del progreso y la civilización en aquel lejano jirón patrio: los Suárez, los Molina, los Mercado, los Rivero, los Oyola, los Saucedo, los Ribera, los Aponte, los Castedo, los Égüez, los Antelo, los Monasterio, los Soruco, los Chávez y tantos otros.
Aquél a quien Otero Reiche llamara “privilegiados de las musas y sembrador de estrellas” ha muerto, a los 88 años, en su ciudad natal. Abogado, diplomático y escritor, autor de 10 libros, miembro distinguido de una dinastía de artistas e intelectuales, descendiente directo de guerrilleros de la independencia, científicos, empresarios industriales y filántropos, Enrique Kempff Mercado (Santa Cruz de la Sierra, 11/02/1920–ídem, 21/05/2008) ha muerto en su ciudad natal que él amó, cantó y describió con fina prosa y verso pulcro cincelado entre el modernismo y las vanguardias.
Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua y miembro correspondiente de la Academia Colombiana, presidente de la Sociedad Dante Alighieri de La Paz, su obra literaria es personalísima y supera el encasillamiento en el que le confinó la crítica boliviana. Kempff Mercado es mucho más que un escritor costumbrista y regional. Pertenece a las vanguardias. La Alcaldía de Santa Cruz ha anunciado que auspiciará la reedición de la novela Pequeña hermana muerte para ser distribuida en escuelas y colegios del departamento. Hace bien, pero también sería recomendable la difusión de su extraordinaria obra cuentística y, si se puede, la publicación de una antología de su obra poética. Maestro en el cuento, el poeta Kempff Mercado es precursor en nuestras letras de la épica social inspirada en Neruda y su Canto general. En 1946, Kempff Mercado publicó Tierras interiores, libro en el cual se registran poemas telúricos y épicos –“Poema del camba”, “Camino del camba” y “Canto de amor de América”– que la crítica no supo valorar debidamente y que deberían ser rescatados del olvido.
Inició su andadura literaria con el libro de versos Cruz del sur (1940), prologado por Otero Reiche. Exigente consigo mismo, Enrique se negó a reeditarlo y se negaba a hablar de aquellos versos que él consideraba “un pecado de juventud”. Pese a ser laureado en Cochabamba, a los 20 años de edad, abandonó el verso porque se consideraba un poeta menor. “La poesía exige perfección, una perfección que yo no alcanzaría. De modo que corté por lo sano y dejé de escribir versos definitivamente”, le confesó a su amigo Carlos Saavedra Weise en una entrevista publicada en EL DEBER (Brújula, 20/04/2002). Como un mentís a su autocrítica implacable, su poesía permanece. En Kempff Mercado hay, además de un poeta amatorio y social, un poeta introspectivo, metafísico, que mira hacia adentro y encara su condición humana. Ahora que ha muerto, deseo recordar unos versos del soneto titulado “Destino”: “En ti, mirando adentro, la noche y la locura…/ En ti, la sangre rota sin paz ni sepultura…/ Yo sé del maleficio de la carta postrera…/ Mas, antes que la inútil jugada se repita/ y vuelva a torturarte la irremediable espera/ te llegará la muerte para cumplir su cita”.
Pues bien, la cita se ha cumplido, pero su magna obra literaria –léanse, por favor, sus cuentos y relatos de Gente de Santa Cruz (1946) y Otoño intenso (1961)– le sobreviven por su alta calidad estética, por su valor ético y porque expresan la verdad y la belleza de una tierra hermosa y altiva. // Santa Cruz de la Sierra, 13/06/2008.
Fuente: http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-06-13/vernotacolumnistas.php?id=080612215608


Ciudadano X y De la Revolución al Pachakuti

ciudadanox1.jpg

De Filemón Escóbar a Emilio Martínez
Por: Mauricio Aira
Nuestro artículo por decisión propia no debe llegar a las mil palabras para que su lectura resulte pronta y amena, tarea muy difícil de lograr cuando se trata de referirnos a dos libros muy leídos por la clase política boliviana y por estudiosos de la problemática nacional. Del primero, escrito por Filemón Escóbar, nos hemos ocupado ya y lo seguiremos haciendo. El autor, dirigente sindical “profesional” formado en “los años dorados del obrerismo” está situado con los grandes como Juan Lechín, Guillermo Lora, Federico Escóbar, Irineo Pimentel protagonistas del cogobierno del control obrero en la administración de las minas nacionalizadas por Paz Estenssoro ha escrito De la Revolución al Pachakuti de 320 páginas, y el segundo Ciudadano X que en 200 páginas nos cuenta la historia del evismo.
Ambas obras se leen de corrido sea porque repasan hechos históricos generalmente conocidos, sea porque los temas tratados cobran actualidad habido el momento especial que vive la nación frente a un proceso autonómico indetenible, la perspectiva del referendum revocatorio y las contradicciones y remezones políticos que por enésima vez sacuden a nuestra Patria.
Filipo (FE) había encontrado que la hoja de coca resultó en el elemento aglutinante de los colonizadores asentados en el trópico, casi todos ex trabajadores mineros como el autor, desechando formas de lucha política como la guerrilla armada que fracasara estruendosamente en Vallegrande y Teoponte “el padre putativo del MAS” convierte a los jovenzuelos “jugadores de fútbol en dirigentes sindicales” a través de seminarios que se extienden de 1984 a 2002 en actores de una lucha política que se expresó en las elecciones del 97, del 99, del 2002 considerada como “la gran victoria” porque accedieron al poder democrático en una combinación de agitación sindical y movilizaciones consistentes en paros, bloqueos, marchas, vigilias y un largo etcétera, hasta que en diciembre del 2003 crearon el Instrumento Político de recuperación de los recursos naturales para el pueblo. Remembranza de personajes de ayer y hoy, el trabajo de Escóbar es un alegato en favor del respeto mutuo como lo fueron los de Gandhi, Luther King, Mandela para desalentar la violencia, la sangre, el aniquilamiento del contrario.
Desde un ángulo práctico, Ciudadano X confirma la conversión del Instrumento Político en un arriete para catapultar a Evo Morales y el MAS de Escóbar (originalmente) en portaestandarte de George Soros hacia la liberalización o legalización de la droga (cocaína). Soros, personaje de las finanzas internacionales, dueño de la ONG Open Society Institute y otras cien más desde donde distribuye recursos, concede becas de estudio, financia publicaciones, respalda agrupaciones políticas como el MAS, patrocina encuestas sobre la despenalización. Emilio Martínez, bien documentado, exhibe investigaciones como “Soros, rey de la droga libre”, “Bolivia y el imperio de la droga de Soros”, “El narcoterrorismo a la toma del poder en Bolivia” donde muestra que “el líder mundial de la legalización financia el movimiento cocalero y a sus aliados políticos en toda América del Sur”. Ya la prensa había afirmado que el magnate financia los conflictos sociales porque busca evitar a toda costa que el país desarrolle la industria petrolera y pueda convertirse en competencia para la empresa que Soros maneja en Rusia y que está interesada en llegar al mercado estadounidense. Otras fuentes revelaron que Soros les activó las cuentas bancarias para sostener al MAS y permitirle que llegara al poder, con gran profusión de recursos al punto que Morales se dio el lujo de hacer devolución de los fondos fiscales que a la par que otras agrupaciones políticas recibiera para financiar su campaña electoral. (En mi libro 33 artículos habíamos denunciado poderosos intereses en “Droga y Crimen en América del Sur”. Ed. AB. Sevilla, España. 2003).
De toda la invalorable información que contiene el libro cuya lectura transcurre en un sólo diálogo de principio a fin, destaca su conocimiento de parte de las 1.600 ONG que existen en Bolivia, y la afirmación de ser Juan Ramón Quintana “hombre fuerte” del gobierno masista, el delegado de George Soros, su nombramiento bien podría ser una retribución al generoso apoyo brindado por Soros a los movimientos sociales en octubre negro de 2003.
Los 16 capítulos contienen títulos como el golpe gradual o la siembra de violencia en la masacre de Huanuni, enero negro en Cochabamba, Constitución sangrienta en Sucre o “¿debería empezar por octubre de 2003 en El Alto?, los clanes ladrones, la economía de la coca y el narco-estado, el Nobel fallido, Uranio para el Islam, resistencia democrática y los Estatutos Autonómicos y lo más importante, las postdatas y los anexos con hechos recientes del mundo político le confieren un sabor especial al libro de Emilio Martínez que no debería faltar en ningún escritorio.
Tenemos entonces que la historia contemporánea de la dramática existencia de la nación bajo la lupa de Filemón Escóbar por una parte con su minucioso relato de los últimos 50 años epilogados con la fascinante descripción de Zárate Willca que comandara la rebelión indígena de 1899 y la no menos apasionante revelación de la historia secreta del evismo por el bien documentado Emilio Martínez son dos aportes imperdibles para comprender el momento actual por el que atraviesa Bolivia.
http://www.lostiempos.com/noticias/13-06-08/13_06_08_pv7.php


Jodiendo un poco

shimose.jpg

‘Jodemos’
Por: Pedro Shimose

El golpe militar de Todos Santos de 1979 fue un golpe civil. Instigado y dirigido por Víctor Paz Estenssoro, tuvo por único objetivo derrocar al entonces presidente Wálter Guevara Arze. Uno de los civiles conjurados relata así la escena final de aquella tragicomedia: “La histórica reunión del CPN del MNR de la tarde del 1 de noviembre de 1979 en la casa de Edwin Rodríguez llegó a su fin. En el momento de las despedidas, Paz dio la mano a varios dirigentes que le rodeaban y llegó a la persona de Guillermo Bedregal. Éste, a tiempo de estrechar la mano del líder del partido le interrogó:
-“Jefe, ¿entonces todo este trabajo de meses, todos estos compromisos y desvelos son un simple error?”.
Paz Estenssoro respondió con su clásico acento chapaco:
-“No, doctor. ¡El objetivo de fregar a Guevara lo hemos cumplido!” (Doy la cara, por Guillermo Bedregal Gutiérrez, La Paz, Editorial Jurídica Zegada, 1995, p. 176).
El verbo ‘fregar’ es un americanismo que significa fastidiar, molestar, jorobar, causar daño o perjuicio a alguien. En México se dice “¡ya la fregamos!” para indicar que algo resultó mal. O sea que fregar es lo mismo que joder. ¡Ya la jodimos! Es decir, ‘fregamos’ es lo mismo que ‘jodemos’.
Dicho esto y si nos fijamos bien, la caudalosa corriente autonomista que amenaza con inundar el valle encantado del Estado centralista no es un movimiento anticolla, racista, regionalista, antipaceño, separatista ni independentista. El único movimiento secesionista es el de la Nación Aimara (MRTK, del ‘Mallku’ Quispe), cuyos postulados básicos han sido asumidos por el MAS que hoy gobierna Bolivia, al colocar en puestos clave de la administración a varios kataristas confesos: Vicepresidencia, Relaciones Exteriores, Educación, Justicia, etc. La Constitución del MAS encubre muchos enunciados del katarismo.
En buen romance, el pensamiento autonomista ha puesto en evidencia la ausencia de democracia en el seno de los partidos políticos. Éstos han adolecido de un déficit democrático que se llama caudillismo, centralismo burocrático, autoritarismo, abuso de poder, prebendalismo, nepotismo y corrupción. Se da el caso de que hasta la designación de un portero debe llevar el aval del poder central y la anuencia del ministro de turno o de sus testaferros. Nada digamos de los interminables procesos judiciales donde los pobres siempre pierden por falta de recursos para movilizarse a los centros de poder.
Esta mala costumbre antidemocrática se practica en todos los partidos políticos. Las listas de candidatos a senadores y diputados, por ejemplo, son impuestas a dedo por los comités centrales de los partidos –de todos los partidos– desde La Paz. No son paceños todos los que ejercen el dedazo centralista. Pueden citarse casos escandalosos de políticos profesionales que siendo oriundos de otras regiones terminaron siendo, por imposición centralista, diputados y senadores por Pando, a cuya capital –Cobija– sólo acudían en busca de votos para seguir instalados en el Parlamento por cuatro años más, sin hacer nada por la región que ellos representaban. Fue el caso del senador Ñuflo Chávez Ortiz, senador perpetuo por Pando… hasta que se peleó con la cúpula ‘pazestenssorista’ instalada en La Paz y lo echaron para poner a otro advenedizo. Como puede verse, ni Chávez Ortiz ni Paz Estenssoro eran paceños.
De este mal adolece ‘Podemos’, partido opositor que no hace oposición y que en dos memorables ocasiones ha metido la pata: una, al prolongar las sesiones de la Asamblea Constituyente, y dos, al aprobar el referéndum revocatorio del Gobierno. ‘Podemos’ coincide con el MAS en su visión centralista del poder aunque disienta de todo lo demás. Jodidos estamos en un país donde la política se concibe como el arte y la ciencia de fregar a los demás. Por lo tanto, mientras podemos, jodemos. Con viagra o sin viagra bolivarianas. / Santa Cruz de la Sierra, 06/06/2008.
www.eldeber.com.bo


Torciéndole el cuello al cisne

jose_salgar.jpg

“El secreto de mi vejez fue casarme con mi experta en gastronomía”
Por: Carolina Ethel 04/06/2008

Sabía lo que quería. Pero el viejo maestro se dejó intimidar por la envergadura del cochinillo confitado y optó por un potaje “anfibio”: sepia con albóndigas. La mezcla de mar y montaña acabó por seducirlo. Y mientras pedía un buen vaso de vino blanco, recordó a aquel “joven flaco y paliducho que vino en 1953 desde la provincia a ponerle la magia del Caribe al periodismo que se estaba haciendo en la fría capital”.
Carga José Salgar (Bogotá, 1921) con el enorme título -endilgado por su más notable pupilo- de ser el “maestro de periodismo de Gabriel García Márquez”. Porque fue él, un jefe de redacción treintañero, quien le recibió en el diario El Espectador hace ya 55 años.
Habla pausada pero profusamente, y, si no se le apura, puede ser que la camarera retire los aperitivos de chistorra y gazpacho antes de que llegue a probarlos. Tras un pequeño bocado se me acerca en tono de confesión: “Gabo estaba resuelto a brillar en el periodismo. Yo le insistía en que había que torcerle el cuello al cisne, pero él terminó inyectándole cisne a algunas historias, como el Relato de un náufrago”. A ese lema, el de “torcerle el cuello al cisne”, se ha referido el Nobel para recordar a su jefe de redacción, que siempre reclamaba la verdad por encima de los espejismos que producen los hechos.
Para él no hay fórmulas en el periodismo, y si se le insiste -con el ánimo de aprender eso que García Márquez tanto le agradece- lo resume en que “hay que saber contar el cuento bien, diciendo la verdad. Claro, que hay gente que sabe contarlo mejor”, admite con un guiño.
Ahora llega el plato fuerte y Salgar declara: “El secreto de mi longevidad -tengo 87 años- es que me casé con la redactora de gastronomía del periódico”, y entonces mira a su esposa Inés, que asiente y sonríe mientras saborea unos delicados espárragos blancos. “Después de los 80 decidí celebrar los cumpleaños lejos de casa. Son muchas palmaditas que me huelen a despedida y prefiero evitarlo”.
Así que le vino bien la invitación a Madrid de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Fundación Carolina para participar, junto a otros maestros, en unas jornadas sobre el oficio periodístico.
Aunque el mono Salgar, como le llaman, tiene arrugas marcadas y un andar a cámara lenta, sus ojos verdes proyectan un ímpetu joven. Está jubilado de El Espectador, pero sigue yendo a la redacción cada semana para escribir la columna El hombre de la calle, que ya ha cumplido 40 años. “Gabo siente que ése sigue siendo su periódico. La semana pasada nos llamó para celebrar que dejáramos de ser semanario y volviéramos a aparecer diariamente”, dice con entusiasmo, y agrega que suelen telefonearse y que sus charlas no duran menos de 50 minutos.
“Me han recomendado beber una infusión de manzanilla con un chorrito de anís, parece que es muy digestivo”, sugiere Salgar. La bebe con un trozo de tarta de chocolate y de repente desvía la mirada a la mesa de al lado. “Han pedido el cochinillo y tiene taaaan buena pinta”, se lamenta, “otra vez será”.
Fuente: www.elpais.es


Confesiones de un chef

sebas.jpg

Sebastián Antezana
Por: Ana Guadalupe Peres Cajías

“En la mañana había ido a comprar algunas cosas a la calle Santa Cruz. Cuando regresé a mi casa oí la secadora de cabello que mi mamá estaba utilizando. De repente, mientras abría la puerta escuché que la secadora se detuvo. Ingresé a mi casa, pasaron unos instantes y mi mamá salió emocionada, me abrazó y me dijo que recién me habían llamado para decirme que había ganado el Premio Nacional de Novela (…) Mi primer sentimiento fue incredulidad”.

Así recuerda Sebastián Antezana Quiroga (25) el momento del 20 de mayo cuando recibió la noticia de que su obra La toma del manuscrito, que había elaborado durante un año, había sido merecedora del galardón más importante de las letras bolivianas. Pero este joven escritor licenciado en Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) no sólo es amante de los libros: la cocina es otra pasión.

El hijo de Marisol Quiroga, la ministra de Educación durante la Presidencia de Carlos Mesa, recuerda que su madre, quien también estudió Literatura, fue una de quienes impulsaron su amor por las letras.

Cuando pequeño, leía junto a ella Los maravillosos barcos, un libro que mostraba diferentes modelos de naves marítimas. De ahí se interesó por diversas colecciones, como Elige tu propia aventura, Barco de papel y otras.

Además de su progenitora, Antezana menciona que su padre, Mauricio Antezana, y su abuelo materno, Marcelo Quiroga Santa Cruz, el líder socialista asesinado durante la dictadura de Luis García Meza, influyeron en su amor por las letras.

“Todo mi ambiente estuvo metido en lo que es la literatura. Siempre he leído mucho (…) Más de ‘chango’ que ahora”.

Paralelamente a su gusto por los libros, comenzó a sentir una gran atracción por la música. Así, entre 1994 y 1997 estudió batería. “Amo la música, fue uno de mis anhelos”. Sin embargo, tuvo que detener el aprendizaje de acordes y notas ya que había descuidado sus estudios en el colegio San Ignacio de La Paz.

En ese tiempo, tomó la decisión de estudiar Literatura y dice que ésta es la rama en la que más ha podido “crecer como persona”.

Justo un año antes de iniciar su carrera también le interesó la gastronomía. “Siempre he tenido un enorme gusto por la comida, pero nunca la había analizado en profundidad hasta el año 2000”. Entonces, buscó información culinaria en internet, en programas de televisión y libros, y en 2005, mientras continuaba con sus estudios universitarios, ingresó en la Escuela Hotelera para ser chef. Dicha carrera dura tres años pero sólo estuvo seis meses, por sus estudios en la UMSA.

En todo caso, en 2006, cuando sólo le faltaba la tesis para obtener su licenciatura, se animó a ser chef del restaurante Casa de Pandora, que se encontraba en el pasaje Gosálvez, entre la 6 de Agosto y la avenida Arce. “Fue una experiencia superdiferente. No es lo mismo cocinar en tu casa, con tiempo, para cuatro personas, que para 150 que además piden diferentes platos”. Trabajó siete meses.

Actualmente no descarta volver a la gastronomía, y para no perder la práctica cocina para sus allegados de vez en cuando. “Lo que más me gusta preparar son los mariscos”. Además, combina su pasión literaria con la culinaria mientras lee Confesiones de un chef, de Anthony Bourdain.

Foto: David García
Fuente: www.laprensa.com.bo


BUENA LECHE

borges-y-maria-ester-vasquez.jpg

El buen humor de Borges
Por: Ramón Rocha Monroy

Un gran amigo de Borges fue Adolfo Bioy Casares. A él le debemos testimonios que retratan un Borges cotidiano y presto a la tertulia plena de buen humor y de gracia. Las suyas fueron aventuras de la palabra y de la memoria hecha de palabras.
A la hora de la trivia, de visita en el estudio confortable de Bioy y Silvina Bullrich, tomaban un té inglés y se complacían en recordar expresiones. Su proyecto de vida podía sintetizarse en una frase de P.G. Wodehouse que Bioy apuntó en un cuaderno: “No quiero ver a nadie, no quiero ir a ninguna parte ni hacer nada. Lo que quiero es escribir”. No apreciaban las palabras póstumas y solemnes, sino aquellas desprovistas de gravedad y cargadas de ironía, de amable escepticismo y metafísica, que despertaban al homo ridens, el hombre que ríe. Como esta frase de Platón: “Nada de las cosas humanas es digno de gran preocupación”. O ésta de Stendhal: “Lo que excusa a Dios, es que no existe”. O este proverbio griego, tan poco grato a los autores de mamotretos: Mega biblión, mega kakón: Gran libro, gran calamidad.
Tenían de quién salir, pues el padre de Borges solía comentar: “Es tan raro este mundo que todo es posible, hasta la Santísima Trinidad”. Heredaron de sus mayores el oído atento para escuchar al Sr. Maschio, ex taxista, que decía: “Ando mal, porque tengo el sistema nervioso”.
Bioy tuvo dos pasiones: la lectura y la escritura, que son un matrimonio, y el amor. Pero no tenía demasiados escrúpulos; por eso él mismo apuntó el testimonio de su chofer: “Según Luis, el chofer: “El señor Bioy no es delicado. Se levanta con el cocho a todas las negritas que puede”.
Borges improvisaba octosílabos, que es la forma del canto popular universal, y aun sabiendo que jamás los recogería en sus obras completas los recitaba: “Lo vi con barba arrastrando / y le dije con dulzor: / Observo que usted, señor, / se afeita de cuando en cuando. / Le vi la cara horadada / y le dije con horror: / Sospecho que a usted, señor, / me lo afeitó el pez espada”.
Bioy cita dos cuartetas de Borges que dan otra imagen del eterno candidato al premio Nobel: la de un anciano risueño, decidor y atento a la vena popular: “Adornado con figuras / en el parque de Camet, / se lee un letrero que dice: / “Hay que lavarse el ojet”. Y esta otra, que parece la madre de todos los corderos: “En el medio de la plaza / del pueblo de Pehuajó, / hay un letrero que dice: / “La puta que te parió”.
Bioy completa la serie con inspiraciones conjuntas que tuvo con Borges, como las siguientes: “Hay un culo impresionante / en el barrio de Floresta, / Con un letrero que dice: / “Yo cojo bajo protesta”. O estita: “En la plaza de las Flores / Declara un letrero combo: / “Las señoritas del pueblo / atienden en el quilombo”.
¡Pichones de escritores, háganme caso! Los grandes eran hombres sencillos, cotidianos y nada solemnes. Para llegar al corazón de Borges, no había que recitarle una traducción personal de Horacio, sino recordarle un aro tarijeño, muy del gusto de Rosy Scardino, que Bioy seguramente hubiera apuntado en sus cuadernos: “De la punta de aquel cerro / cayó rodando una lagartija. / Se acerca un lagarto y le dice: / ¿Te has lastimau, m’hija?”.
Fuente: www.ecdotica.com


Fragmento de la noche de las calacas

willy-camacho.jpg

La noche de las calacas (fragmento)
Por: Willy Camacho

El autor de La secta del Félix nos brinda, en primicia, un adelanto de una novela que aún lo tiene entre desvelo y tecleo
“Durante la última década del Siglo XIX, surgió en las carnestolendas paceñas un extraño y cómico personaje: el pepino. Desconocido es aún el origen de tal apelativo, aunque algunos etnógrafos otorgan veracidad a una leyenda colonial, mal narrada por un dizque historiador potosino, del que, hasta el día de hoy, no se tienen pruebas fehacientes de su existencia, amén de los libros que ciertos académicos trasnochados le adjudicaron. En uno de ellos, precisamente, figura el siguiente relato, a guisa de crónica:
1703. Este año, durante las censuradas fiestas carnestolendas, un vascongado de mal nombre tuvo a bien eludir sus culpas ante la justicia haciéndose pasar por un bufón de la corte, aduciendo haber sido enviado por el mismísimo soberano de Castilla para deleitar con sus habilidades a los dignos señores que, con su magnánimo esfuerzo, proveían de riqueza y gloria a la madre patria, extrayendo plata de las paganas entrañas de las tierras del Potosí.
Habida cuenta de su escaso conocimiento sobre el disfraz que los bufones reales empleaban, no tuvo reparo en confeccionar uno a su medida, dictando las directrices de su hechura a un sastre criollo, solamente basado en lo que su pobre imaginación le mandó. Así, apelando a una distante imagen rescatada de los recuerdos de infancia, y agregándole algunos elementos, más bien aportados por el mencionado sastre, de una figura irreverente del folklore local, llegó a obtener un atuendo bufonesco, aunque con mayores similitudes al del kusillo de los indios aymaras.
No siendo otro su fin que el de aprovechar el desprolijo actuar de los potosinos durante los carnavales, ocultó sus rasgos dentro del espurio traje de bufón y presentose ante la distinguida sociedad como el más exquisito obsequio de su majestad, realizando piruetas desfachatadas, cuando no vulgares, que provocaron hilaridad desmedida y exagerada entre los criollos adinerados.
Una vez que los ilustres y riquísimos azogueros hubieron perdido la cordura y la vergüenza debido a su ingesta vitivinícola, el falso bufón dedicose a hurtar las pertenencias valiosas del anfitrión del baile, recorriendo de extremo a extremo los aposentos de su magnífica casona. Sin embargo, y a pesar de haber consumido muchos litros del brebaje indígena conocido como chicha entre los criados y mitimaes, una sirvienta de generoso hígado sorprendió al bandido en plena faena de sustraer la platería de sus patrones, ante lo cual, el impostor quiso disimular su fechoría rebuscando entre los bultos de las verduras, disimulo que no engañó la sagaz percepción de la sirvienta, que se abalanzó contra la colorida humanidad del bufón impostor, arrancándole la máscara que cubría su verdadera faz y solicitando ayuda a gritos mientras ella intentaba detener al ladronzuelo. Éste, no sin gasto de esfuerzo, logró dominar a la sirvienta y, tapándole la boca, evitó así que alguien más se percatase de su ruin proceder. La sirvienta, empero, india maciza, de gruesos muslos, ubres titánicas y musculatura varonil, no era presa fácil de dominar. El malhechor buscó algún objeto contundente que estuviese presto a su alcance para dar fin con esa reyerta, sólo atinando a extraer un descomunal pepino del bulto de verduras que tenía al lado suyo. Inútiles fueron los golpes que le propinó en la cabeza, pues la verdura, no por ser descomunal dejaba de ser inofensiva. Cansado, incapaz de dominar los bríos andinos de esa mujer hercúlea, ocurriósele la infame idea de castigar a la moza profanando su sagrada intimidad con la longitud y espesor del voluminoso pepino. Tal pensó y tal obró el canalla, desgarrando la inocencia de esa fiel sirvienta con la descomunal verdura. Presa de dolor, ella se dio de bruces contra el piso, mientras el criminal emprendió veloz fuga hacia quién sabe dónde. A poco, su patrón la encontró tendida en el suelo todavía, tratando de extraer de su vientre el pepino y de su alma la vergüenza. Cuando se le inquirió sobre los hechos acaecidos, ella mal pudo hacerse entender, pues los indios apenas saben algunas palabras en nuestra lengua, de modo que lo único que comprendió su patrón fue el vocablo “pepino”. Haciendo uso del raciocinio que Dios tuvo a bien otorgarle, el patrón relacionó la máscara que el falso bufón olvidó en su desesperada huida, con la única palabra que logró entenderle a la sirvienta, concluyendo que el malhechor disfrazado apodábase “el Pepino”, y así se lo contó a todos los ilustres moradores de la Villa Imperial, exhibiendo la máscara para dar mayor credibilidad a sus palabras.
A los pocos años, dada la festiva existencia de los criollos, famosos por organizar bailes, bebendurrias y comilonas, con motivo o sin él, muchos jóvenes, herederos de notables fortunas, se juntaron en fecha incierta para dedicarse a sus habituales despilfarros y ritos dionisiacos, habiéndoseles ocurrido la insensata idea de hacerlo en plaza pública y la sensata idea de hacerlo disfrazados, basando la hechura de sus atuendos en la historia del pepino violador, ya legendaria en ese año del Señor. Desde entonces, una vez cada año, los jóvenes criollos se disfrazan del Pepino y salen a las calles para cometer travesuras e, incluso, algunas fechorías”.
Así leyó don Cafu en un libro de historia que una estudiante le dejó en prenda por el servicio que le había prestado, mismo que, además de sencillo, no requería de ningún conocimiento ancestral, ya que se limitaba a una infusión de la prenda íntima de la contratante para que sea consumida por el depositario de su pasión irracional, cosa que, en lenguaje menos docto, es mejor conocida como “mate de calzón”.
En fin, el hecho es que el curandero, en ese entonces no tan viejo, se despanzó de risa luego de leer el texto, ya que, paradójicamente, él muy bien sabía que el pepino no era ninguna figura cómica. No, para nada; él sabía que el pepino verdadero sólo causaba dolor y muerte, aunque, a priori, pareciera sólo causar placer y vida.
Y tan bien lo sabía, que cuando su ahijada, preñada de tres meses, le dijo que el papá era un pepino, sólo le bastó preguntarle “¿De qué color eran sus ojos?”, para reventarle los labios de un sopapo, pues la imilla mentirosa contestó “No sé”, haciéndose pescar la mentira, dado que don Cafu sabía que los pepinos violadores tenían los ojos negros, pero no negros como el higo seco, sino más bien como la noche estrellada; es decir que tenían en los ojos no un color, sino más bien el resplandor de la oscuridad, cosa que no sólo acojona, sino que también se queda grabada en la memoria, más aún si quien los mira está siendo sometida, por las buenas o por las malas, a los arranques lujuriosos de un pepino inmortal.
Fuente: www.laprensa.com.bo


EL revés del cuento de Isabel Mesa se presentará en la feria del libro de Santa Cruz

isabel-mesa-1.jpg

“El revés del cuento”, hadas y superhéroes de novela
La séptima obra de Isabel Mesa está en imprenta. Saldrá a tiempo para presentarse, como parte de la oferta de Santillana, en la Feria del Libro de Santa Cruz, que comenzará el 29 de mayo. Paralelamente, El revés del cuento, que así titula la nueva novela para niños, estará en las librerías de todo el país.
La cuarta entrega de un título en el género novela mezcla esta vez cuentos de hadas con superhéroes salidos de los cómics.
Un par de mellizos, Maya y Lucas, son los protagonistas. Cierto día se encuentran con dos personajes de papel, un príncipe y una princesa, que despiertan su curiosidad por saber de dónde vienen. Cada uno tiene su teoría y va a defenderla, dando lugar así al argumento de la obra.
Dichas teorías enfrentan a una lectora ávida de libros y a un fanático de las historietas y de los juegos por computadora.
Como explica Isabel Mesa, a través de este hilo conductor se adentra en la vida cotidiana de una familia. Los hermanos conviven, juegan, se pelean, se quieren, se odian, buscan la atención del papá, no les gusta que la mamá les dé muchas órdenes… “Siempre hay algo de autobiográfico en mis obras”, comenta.
Mesa, tal como Maya en el libro, dice haber sido una lectora ávida de cuentos de hadas, aunque no exclusivamente. Por consejos de su padre, se acercó temprano a clásicos como Ivanhoe y otras obras de caballeros de armadura, a Sherlock Holmes, David Coperfield, Los tres mosqueteros y tantos otros títulos que conserva en el recuerdo.
“Mi papá —el arquitecto José de Mesa— solía decirnos, a mí y a mis hermanos, que los clásicos hay que leerlos siendo muy joven, pues luego no hay tiempo ni lugar ya que uno está más atento a lo último que se publica”.
En El revés del cuento, la autora explora una nueva veta, pues hasta ahora había acudido a referentes culturales y hasta naturales del país para proponer sus aventuras. A ello responde, por ejemplo, La portada mágica, novela que se basa en el tallado de la portada colonial del templo de San Lorenzo (Potosí) para hablar de la identidad boliviana. Sirenas y otros seres de piedra cobran una vida de exuberancia que le toca descubrir a un niño.
Su penúltima obra es Trapizonda, de la que se ha editado ya 10.000 ejemplares, todo un récord para los libros nacionales. Ambientada en el cretácico superior, cuando los dinosaurios reinaban en la Tierra, Mateo y el paleontólogo italiano Giuseppe Santalucca se ven atrapados en ese tiempo por obra de un videojuego. Los lectores deben jugarlo para ayudar a los dos héroes.
Esa obra fue nominada el 2007 entre los mejores títulos para jóvenes de Latinoamérica por el Banco del Libro de Venezuela e incluida este año en la Lista de Honor de IBBY ((International Board on Books for Young People).
Mesa dice que lo que le molesta es que se afirme que en Bolivia no se lee. “Mentira”, asegura esta maestra de primaria que valora tanto un libro como una historieta. También le rebela que se desestime el valor de los nuevos medios, como la computadora.
Fuente: www.la-razon.com




Close
E-mail It