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	<title>Ecdotica &#187; Artículo</title>
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	<description>Noticias literarias, descarga de libros gratuitos, selección de cuentos de manera mensual</description>
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		<title>Poetas bolivianos en Suecia (segunda parte)</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 20:40:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[En el barco camino a Finlandia. De izquierda a derecha: Nora Zapata, Ruth Cárdenas, Homero Carvalho y Javier Claure. Apuntes de un proyecto literario Por: Javier Claure C. Segunda y última parte El Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo), comenzó el viernes 13 de septiembre de 1991, a las 08.45, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-111.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-111.jpg" alt="" title="Encuentro de poetas - foto 11" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4490" /></a></center><br />
En el barco camino a Finlandia. De izquierda a derecha:<br />
Nora Zapata, Ruth Cárdenas, Homero Carvalho y Javier Claure.</p>
<p><strong>Apuntes de un proyecto literario<br />
Por: Javier Claure C.</strong><br />
<em>Segunda y última parte</em></p>
<p>El Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo), comenzó el viernes 13 de septiembre de 1991, a las 08.45, en los locales de ABF (Asociación para la educación de los trabajadores). Después de un discurso de bienvenida, Pedro Shimose habló de “Indigenismo y las culturas andinas”. A continuación, el poeta orureño Héctor Borda presentó una ponencia acerca de los “500 años de explotación”. Y para terminar la mañana, Alberto Guerra disertó sobre “Igualdades y desigualdades entre dos continentes”. Por la tarde, el poeta chuquisaqueño Luis Andrade habló de “El idioma español”, y se continuó con debates, lectura de textos y conclusiones.</p>
<p>El sábado 14 inició la mañana el escritor Homero Carvalho, disertando sobre “Europa en la literatura boliviana”. Después de una breve pausa, Ruth Cárdenas y Nora Zapata hablaron de sus experiencias como poetas bolivianas radicadas en Europa. Seguidamente, el filólogo Luis Vélez argumentó acerca de “El lenguaje y sus consecuencias”. Después del almuerzo, Víctor Montoya y Edwin Salas explicaron sus ponencias. A las ocho de la noche se llevó a cabo un programa cultural con grupos de baile y música boliviana. Esa noche tuve la oportunidad de leer algunos de mis poemas. Edwin Salas era el presentador del acto y pidió un aplauso por mi trabajo (digo esto sin ánimos de ofender a nadie). Este gesto de honestidad se me ha grabado en la cabeza para siempre.</p>
<p>El domingo 15, el periódico sueco Noticias del Día (Dagens Nyheter) publicó una nota acerca de esta reunión literaria. Anders Cullhed, catedrático de literatura de la Universidad de Estocolmo, hace un resumen del encuentro y empieza su artículo diciendo: “La barbarie que era nuestro terruño —dioses toscos, vikingos salvajes y un idioma duro como el hierro— ha interesado siempre a una cantidad de almas ardientes del otro lado del mundo. Uno de ellos es el magnífico poeta boliviano de principios de siglo Ricardo Jaimes Freyre”. Y se pregunta: ¿Qué sabemos de la literatura boliviana? Y dice: “De su literatura no sabemos nada. La mujer de temple Domitila Chungara despertó atención (pasajera) con sus informes sobre la vida de los mineros en los años 70, y la editorial ’Askild &#038; Kärnekull’ publicó, en 1983, la novela de Augusto Céspedes ‘El metal del diablo’, sobre los magnates del estaño y sobre maldiciones. Eso es todo en sueco…”.</p>
<p>Ese mismo domingo hicimos un hermoso viaje en barco a Finlandia, donde continuaron las bromas, anécdotas y pequeñas tertulias informales. El poeta Héctor Borda, con su buen humor, arrancaba largas risas. Me acuerdo cuando paseamos por la cubierta del barco a eso de las seis de la tarde, cuando el sol se estaba entrando. Alberto Guerra me decía: “Sigue adelante, eres un poeta macerando”. Y don Héctor continuaba: “Así es, Claurecito, sigue adelante, hay que agarrarle al toro por las astas”. Esas palabras de algún modo fueron muy alentadoras, porque eran sinceras y salían de su corazón de poeta con experiencia y trayectoria. Con los demás participantes llegué a entablar una linda amistad. Conversábamos de todo y reíamos como si se tratase de nuestras cosas familiares. Para mí fue un placer conocer personalmente a poetas y escritores que los leía en periódicos, revistas literarias y en el &#8220;Índice de la poesía boliviana contemporánea, segunda edición, 1983&#8243; de Juan Quirós.</p>
<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-21.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-21.jpg" alt="" title="Encuentro de poetas - foto 21" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4487" /></a></center><br />
Javier Claure leyendo poesía en la noche cultural del 14 de septiembre de 1991, donde el poeta Edwin Salas era el presentador. </p>
<p>Después de ese periplo sobre las aguas del mar Báltico, la mayoría de los poetas y escritores retornaron a los países desde donde venían. Homero Carvalho, Alberto Guerra y Pedro Shimose viajaron a Italia y Noruega para exponer temas sobre la literatura boliviana. A su vuelta a Estocolmo, Shimose se marchó a España. Carvalho y Guerra se quedaron en Estocolmo un corto tiempo más. Es decir, nos seguíamos reuniendo en la casa de alguno de los anfitriones para conversar. Una vez entre trago y trago, me acuerdo bien, Homero Carvalho se puso un abrigo del Ejército Rojo (aún conservo la foto) que Ángel Ontiveros había comprado no sé dónde. Y la verdad es que la postura del momento con ese abrigo verde de charreteras rojas en los hombros, con esos mostachos, su peinado y la mirada hacia arriba, parecía un retrato fiel de Stalin.</p>
<p>Con Ruth Cárdenas hice buenas migas. Estuvo una noche en mi casa, y admirablemente se la pasó en vela leyendo y corrigiendo la ponencia que expuso en el encuentro. Me regaló un poemario no muy extenso, donde hay poesías en español e italiano. El poema que más me gusta es &#8220;Oda a la muerte&#8221; y aquí transcribo un párrafo: &#8220;Yo, apenas poeta/ mitad los otros/ casi ninguno/ te llamo:/ hermana muerte/ a ti que entras/ sin golpear la puerta/ perdona si te interrumpo/ tu silencio de mármol y ciprés/ mas, cuando vengas por mi/ no te disfraces de negro/ araña viuda, triste&#8230;&#8221;</p>
<p>Me acuerdo cuando la acompañé, por la mañana, al colegio de Tensta, donde expuso algunos cuentos a niños de habla hispana. Cuando fui a despedirle al aeropuerto, cruzamos palabras alentadoras y nos dimos un beso en la mejilla. </p>
<p>De Nora Zapata tengo lindos recuerdos: su conversación, su risa y, sobre todo, su sensibilidad. Había leído sus poemas en el suplemento cultural del desaparecido periódico Presencia. También me regaló su poemario titulado <strong>De las estrellas y el silencio</strong>, que ganó el premio Franz Tamayo en 1973. Me lo dedicó con las siguientes palabras: “A Javier; poeta, amigo y hermano en esta aventura vital de todos los días, Nora Zapata Prill”.</p>
<p>Como todos los poetas escribe igualmente sobre la muerte. En un poema largo titulado &#8220;transeúnte séptimo, prohibido cambiar las sílabas de la muerte&#8221; dedicado a A. Ávila Jiménez dice: &#8220;&#8230; dormirás esta noche a mi lado/ con gajos que plantarme a la cintura/ prohibido/ como esa/ y estaremos seguros del silencio/ continúo donde comienza la oscuridad/ emerjo de tus brazos mutilados como loto que falta en la laguna/ Moras en mí/ pie irremediable/ tu piedad nacida en mis caminos/ se quiebra en los reptiles lanzados a la noche&#8230; &#8221;</p>
<p>Edwin Salas no estuvo presente en todas las reuniones y en las despedidas que hicimos, debido a que su esposa dio a luz justamente esas fechas. Por otra parte, es mi obligación mencionar que durante todo el encuentro pagaba los gastos con el dinero recaudado. O sea, llevaba la cuenta al pie de la letra para evitar cualquier malentendido.  Además, los otros miembros del grupo eran testigos, en directo, de los gastos que se hicieron desde el primer día de este acontecimiento literario. Es más, nos reuníamos los cuatro y yo rendía cuentas por escrito y con recibos, así sea de una corona. Revisados los ajustes económicos, firmaban los integrantes del grupo. Todo está bien documentado en un cartapacio que lo conservo como recuerdo.</p>
<p>Otra cosa que debo aclarar; es que jamás hubo un &#8220;principal organizador&#8221; dentro del grupo. Y lo digo esto basándome en la realidad y la documentación que tengo en mi poder. Ahí se puede observar el trabajo de cada uno de los integrantes del elenco organizador. Además existen cartas, diferentes tipos de letra, cuentas, sumas, restas, porcentajes, firmas, nombres, pagos, recibos de boletos de tráfico, recibos de restaurantes, de viajes, de correo, de pasajes y otros documentos como prueba.</p>
<p>En fin, así pasaron esos hermosos días llenos de actividades. La última noche antes de que Homero Carvalho y Alberto Guerra retornaran a Bolivia, les hicimos una linda despedida. Comimos bien, tomamos unos tragos y conversamos toda la noche. Creo que no dormimos ni una hora. Al día siguiente, después del almuerzo, nos fuimos en taxi al aeropuerto. Después de unos abrazos, calurosas palabras y apretones de manos, se despidieron para entrar a la sala de espera. A unos cuatro metros de nosotros, antes de pasar el control, se dieron vuelta, nos hicimos señas de adiós y se perdieron entre la gente.</p>
<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-31.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Encuentro-de-poetas-foto-31.jpg" alt="" title="Encuentro de poetas - foto 31" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4488" /></a></center><br />
Despedida a Homero Carvalho y Alberto Guerra. En el aeropuerto. De izquierda a derecha: Javier Claure, Víctor Montoya, Alberto Guerra, Angel Ontiveros y Homero Carvalho.</p>
<p><strong>NOTA.</strong> El grupo Noche Literaria está totalmente desintegrado.<br />
Las fotos adjuntas en este trabajo pertenecen exclusivamente a mi álbum privado.<br />
Concluido el encuentro, y al cabo de un buen tiempo, recibí dos cartas. Una de Ricardo Pastor y otra de Pedro Shimose, donde expresaban sus agradecimientos por la atención en Estocolmo.<br />
Para leer la primera parte pulse <a href="http://www.ecdotica.com/2012/01/17/poetas-bolivianos-en-sucia-noche-literaria-primera-parte/" title="Poetas bolivianos en Suecia (segunda parte)">aquí</a><br />
<em><br />
Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>El silencio de la máquina de escribir (segunda parte)</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2012/01/26/el-silencio-de-la-maquina-de-escribir-segunda-parte/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 14:14:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[El silencio de la máquina de escribir (segunda parte) Por: Mauricio Rodríguez Paint in black (octubre de 1970) Lámpara de 100 watts. Cuarto con paredes pintadas de verde. Cuadro de Corazón de Jesús. Piso de machihembre lustrado con kerosene. Caja de madera que es usada como velador. Catre de metal. Radio cassette Telefunken stereo. Rolling [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/El-silencio-de-la-máquina-de-escribir-parte-2.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/El-silencio-de-la-máquina-de-escribir-parte-2.jpg" alt="" title="El silencio de la máquina de escribir (parte 2)" width="259" height="196" class="aligncenter size-full wp-image-4483" /></a></center><br />
<strong>El silencio de la máquina de escribir (segunda parte)<br />
Por: Mauricio Rodríguez</strong></p>
<p><strong>Paint in black (octubre de 1970)</strong><br />
Lámpara de 100 watts. Cuarto con paredes pintadas de verde. Cuadro de Corazón de Jesús. Piso de machihembre lustrado con kerosene. Caja de madera que es usada como velador. Catre de metal. Radio cassette Telefunken stereo. Rolling Stones: I see a red door and I want it painted black/No colors anymore I want them to turn black.   </p>
<p>Rogelio besa la cicatriz del abdomen de Malena, los senos, separa con fuerza las piernas. Las sábanas caen al suelo. El sexo debe ser violento, olor de anís, de sudor, de sangre.<br />
—Muérdeme el cuello —susurra Malena. </p>
<p>Se oye el disparo cercano de un tanque. Varios fusiles. Rollings Stones: I see a line of cars and they&#8217;re all painted black/with flowers and my love, both never to come back. Es Bolivia, es la dictadura.</p>
<p>—¡Carajo! —grita Rogelio—. ¡Esconde los panfletos!<br />
«Todo se fue a la mierda», piensa, «luego está el vacío». Y también: «Debemos escapar». Y también: «¿A dónde?». Y también: «No se puede escapar del destino o del tiempo o de esta mierda de ciudad de huesos».</p>
<p>Maybe then I&#8217;ll fade away and not have to face the facts/It&#8217;s not easy facing up when your whole world is black.</p>
<p><strong>Backgtone del amante de papá (tiempo antes de contestar la llamada: 2 minutos)</strong></p>
<p>Y con más fuerza que nunca vuelve:/Tropikal sound, sound, sound./Vamos a hacer el amor chiquita./Déjame quererte mi amor/porque estoy loco por ti./Loco, loco de amor,/loco, loco por ti./Quiero que estés junto a mí,/todos los días sólo pienso en ti./ Loco, loco de amor,/ loco, loco por ti./Haciendo el amor,/haciendo el amor,/toda la noche./Haciendo el amor,/haciendo amor,/toda la noche.</p>
<p><strong>Conversación inútil</strong></p>
<p> —Hola.<br />
—¿Hola?<br />
—Hola.<br />
—¿Hola?<br />
—Hola, ¿me oyes?<br />
—¿Quién habla? ¿Hola?<br />
—Hola.<br />
—¿Quién es? ¿Juan?<br />
—Soy su hijo.<br />
—¿Hola?<br />
—Hola.<br />
—¿Quién eres?<br />
—El hijo de Juan Rodríguez.<br />
—¿Hola?<br />
—Hola.<br />
—No conozco a ningún Juan.<br />
—Lo conoces.<br />
—¿A quién?<br />
—Juan Rodríguez.<br />
—No lo conozco.<br />
—Déjalo en paz.<br />
—¿Hola?<br />
—Déjalo en paz.<br />
—Mierdita: a mí nadie me amenaza.<br />
—Deja en paz a mi papá.<br />
—¡Carajo! ¡Mierda¡<br />
—Puta.<br />
—¡Mierda! ¡Mierda!<br />
—¿Por qué te metiste con un hombre casado?<br />
—¡Carajo! ¡Carajo! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Carajo! ¡Mierda! ¡Carajo!<br />
Fin de la llamada.</p>
<p><strong>Breve descripción de los reproductores de sonido</strong></p>
<p><strong>Fonógrafo</strong>. Reproducía cilindros de cera que debían girar sobre una aguja. Las vibraciones se amplificaban por una bocina cónica.<br />
<strong>Gramófono.</strong> Reproducía discos planos de pizarra. Utilizaba un sistema de grabación mecánica analógica: las ondas sonoras eran transformadas en vibraciones mecánicas.<br />
<strong>Tocadiscos.</strong> Reproducía discos de vinilo. También fue conocido como pletina giradiscos, giradiscos, tornamesa, fonochasis, plato, pickup.<br />
<strong>Reproductor de cassettes</strong>. Reproducía cassettes de cinta magnética. Se fabricaron dispositivos portátiles: radio cassettes, walkman.<br />
<strong>Reproductor de disco compacto</strong>. Reproducían discos de un sustrato de policarbonato plástico con una capa refractante de aluminio.<br />
<strong>Reproductor digital.</strong> Reproduce formatos de audio digital: MP3, MWA, ATRAC, AAC, OGG, ASF, etcétera.     </p>
<p><strong>Carlos Quispe Mamani (cantante no vidente)</strong></p>
<p>«La música nos define. Cada canción queda impresa en la memoria, morirá con nosotros como toda memoria muere o se hunde en el vacío que es tan parecido a un pozo seco, tal vez perdido en algún desierto o en un bosque o en una casa abandonada. Es irremediable: estamos destinados al olvido. La música también. Pero mientras nos quede una nota, un ruido, un breve quejido de alguna canción, aún podremos evocar el pasado, que siempre fue mejor a este presente de mierda, sin ojos».</p>
<p><strong>Lista de recuerdos (en vinilo, casete y MP3) </strong></p>
<p>	<strong>Teresa Gutiérrez viuda de Gutiérrez, sepelio</strong>: Dust in the wind, Kansas.<br />
	<strong>Carlos Miranda Salazar, viaje a Sucre</strong>: Hotel California, Eagles.<br />
	<strong>Sergio Nogales Espinoza, antes del suicidio</strong>: Glommy Sunday, Rezsö Seress.<br />
	<strong>Carlos Arizpe Salazar, antes de la boda</strong>: It’s my life, The animals.<br />
       	<strong>Melisa Vargas Mendoza, antes de fumar marihuana</strong>: Touch me, The doors.<br />
	<strong>Mario Reyes Pérez, después del primer beso</strong>: I want to break free, Queen.<br />
	<strong>Rosendo Guachalla Pardo, sobredosis</strong>: Happy together, The turtles.</p>
<p><strong>Paint in black (octubre 2011)</strong><br />
	Rogelio cojea hacia el aparador. Usa bastón. Abre una pequeña caja de metal. Coge un casete. Con mucho cuidado lo desatornilla. Mira: la cinta está rota. Tarda media hora en componerla. Espera a que seque la clefa, luego coloca el casete en el reproductor. Apenas se oye a los Rolling Stones. «Son muchos años», piensa. Son muchos años y la dictadura y los disparos y los gritos y Malena, y llora hasta quedar dormido.<br />
Silencio. Fin de la cinta.       </p>
<p>Para leer la primera parte pulse <a href="http://www.ecdotica.com/2011/12/01/el-silencio-de-la-maquina-de-escribir-primera-parte/" title="El silencio de la máquina de escribir (primera parte)">aqui</a></p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>“Memorabilia” y otras intimidades literarias</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2012/01/12/memorabilia-y-otras-intimidades-literarias/</link>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 23:23:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[“Memorabilia” y otras intimidades literarias Por Fadrique Iglesias Mendizábal Desde la infancia nos hemos esforzado por conseguir la llave del diario juvenil de nuestras hermanas mayores. Ahora con Facebook todo es mucho más fácil, ya que no sólo ellas, sino los cientos de contactos que tenemos, se esfuerzan por mostrar pedazos de su intimidad, más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Memorabilia.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Memorabilia.jpg" alt="" title="Memorabilia" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4452" /></a></center><br />
<strong>“Memorabilia” y otras intimidades literarias<br />
Por Fadrique Iglesias Mendizábal</strong></p>
<p>Desde la infancia nos hemos esforzado por conseguir la llave del diario juvenil de nuestras hermanas mayores. Ahora con Facebook todo es mucho más fácil, ya que no sólo ellas, sino los cientos de contactos que tenemos, se esfuerzan por mostrar pedazos de su intimidad, más todavía con el nuevo “timeline”, que pretende llegar a ser un gran libro o secuela de recuerdos, todo en apariencia muy entrañable</p>
<p>Ya lo sugirió Enrique Vila-Matas en una novela suya, “Extraña forma de vida”. Las personas comunes, pero más todavía quienes escriben, son curiosos compulsivos, que se esfuerzan por escudriñar en la privacidad del resto de la gente, teniendo siempre un prisma más exhibicionista, por muy pudorosos que sean.</p>
<p>Los diarios personales, a veces secretos, han sido un subgénero latente en la literatura, digamos que de culto, igual que la literatura epistolar. Ana Frank ha dejado quizás el relato personal más leído (y vendido) sobre las penurias durante la II Guerra Mundial; Oscar Uzín, ganador del Premio Nacional de Literatura Erich Guttentag en Bolivia y sacerdote dominico, defendía los diarios como una potencial escuela primaria de todo escritor; Rodrigo Hasbún y Maximiliano Barrientos, por su parte, han hecho de esta plataforma una pasión, reflejándose en la forma de su escritura y en sus inquietudes académicas; inclusive el Premio Nacional de Novela de este año ha recaído sobre la obra <strong>Diario Secreto</strong>, firmada por Claudio Ferrufino-Coqueugniot.</p>
<p>En el mercado anglosajón, las editoriales han respondido con éxito a estos impulsos de curiosidad con la edición de textos dedicados a lo que llaman “memorabilia”. El célebre cronista norteamericano del exceso, refundador del nuevo periodismo y conocido por impregnar de subjetivismo al objeto, Hunter S. Thompson, recopilaba vivencias, anécdotas y fotografías de lo que ahora se conoce como el periodismo Gonzo, una suerte de narrativa de la experiencia. El autor de <strong>Miedo y asco en Las Vegas</strong>, encarnada en el cine por Johnny Deep y Benicio del Toro, durante un viaje a Bolivia mencionado en “Cartas de miedo y asco, vol. 1: La carretera orgullosa”, apuntó destellos de su malditismo y vida de bohemia entregada al alcohol y a las drogas, dejando escrito en La Paz en 1962: &#8220;Estoy tratando de salir de aquí, en el tren de la selva, pero el hotel no aceptará mi cheque, así que no puedo salir. Me siento en la habitación a tocar el timbre por más cerveza. La vida ha mejorado enormemente desde que me he visto obligado a dejar de tomarla en serio”. </p>
<p>Pero la intimidad literaria no se reduce a los impulsos pasionales puntuales, mezclándose éstos a veces con proyectos literarios potentes. Si en el mundo hispano la literatura epistolar entre los argentinos Bioy Casares y Borges ha dejado abundante material para el análisis, el estudio y el recuerdo nostálgico, en Bolivia en 2010 se contó con una iniciativa valiosa, promovida por el poeta Rodolfo Ortiz, exbaterista de Loukass, recuperando cartas, folletos, poemas, revistas y dibujos de uno de los escritores más importantes de la historia boliviana, Jaime Saenz, en el especial de la revista literaria “La mariposa mundial” nº 18, y ya parece ser objeto de colección.</p>
<p>Llámense diarios personales, cartas, memorias, blogs, libretas moleskine, agendas gráficas o álbumes de fotos escritos a mano, “timeline” o biografía de facebook, necesitamos y nos interesamos por esa parte que no se quiere mostrar frontalmente pero que nos gustaría que se conozca algún rato.</p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>El maldito Jaime Saenz</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 21:41:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[El maldito Jaime Saenz Por: Edmundo Paz Soldán Foto: Marcelo Paz Soldán (David Mondacca con el Illimani de fondo) Hace un año recibí una invitación de la periodista argentina Leila Guerriero para escribir un perfil del escritor boliviano Jaime Saenz. Leila, creativa e inagotable, preparaba un libro sobre escritores latinoamericanos &#8220;malditos&#8221;, con el deseo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Mondaca-con-Illimani.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Mondaca-con-Illimani.jpg" alt="" title="Mondaca con Illimani" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4432" /></a></center><br />
<strong>El maldito Jaime Saenz<br />
Por: Edmundo Paz Soldán<br />
Foto: Marcelo Paz Soldán (David Mondacca con el Illimani de fondo)</strong></p>
<p>Hace un año recibí una invitación de la periodista argentina Leila Guerriero para escribir un perfil del escritor boliviano Jaime Saenz. Leila, creativa e inagotable, preparaba un libro sobre escritores latinoamericanos &#8220;malditos&#8221;, con el deseo de ir más allá de los lugares comunes de esa categoría tan romántica como incomprendida. No me costó aceptar su propuesta: era una oportunidad magnífica para entender un poco más a Saenz, para releerlo y de alguna manera descubrirlo. Los malditos acaba de ser publicado en Chile por la editorial de la universidad Diego Portales, e incluye diecisiete perfiles de autores tan canónicos como Alejandra Pizarnik y tan desconocidos como Samuel Rawet. Allí escriben, entre otros, Alan Pauls (sobre el Barón Biza), Alberto Fuguet (sobre Gustavo Escanlar) y Alejandra Costamagna (sobre Teresa Wilms Montt).  </p>
<p>En el prólogo, Leila escribe que estos malditos &#8220;padecieron diversos grados de desdicha y de devastación, ya sea por ejercer el sexo a contrapelo en el momento y el lugar equivocados, por escribir en contra (de su época, de su circunstancia, de su entorno), por vivir en contra (de su época, de su circunstancia, de su entorno), por haber enfermado cuando no había cura, por no tener amor ni patria ni padres ni hermanos ni casa ni rumbo ni consuelo. Vivieron en un mundo que les resultaba demasiado incomprensible o demasiado despreciable o demasiado hostil, y se enfrentaron a él con hostilidad, con desprecio, con fragmentación, con fragilidad, con espanto&#8221;. Por supuesto, además de eso -y sobre todo&#8211;, los malditos debían tener una obra &#8220;contundente&#8221;: hay muchos poetas que viven en los bares, muchos narradores que se han suicidado, pero ni el alcoholismo ni el suicidio justifican el malditismo si la obra no está a la altura de la leyenda.</p>
<p>La presencia de Saenz en el libro se encuentra plenamente justificada. Su obra poética no solo es una de las más inmensas de la poesía latinoamericana del siglo XX; su vida es un inventario de gestos provocativos contra la clase media de la que provenía, contra un tiempo que se le antojaba dominado por la razón. Nacido en La Paz en 1921, Saenz fue un ser torturado desde muy temprano; comenzó a beber a los quince años y a los veinte ya era alcohólico. Dos experiencias con el delirium tremens a principios de la década del cincuenta lo llevaron al borde de la muerte y lo obligaron a dejar el alcohol y dedicarse plenamente a la escritura. Para Saenz, el alcohol era un camino de conocimiento que permitía acceder a un grado de conciencia superior, a un estado de revelaciones y una visión más profunda de la realidad. En La noche (1984), escribe: &#8220;La experiencia más dolorosa, la más triste y aterradora/ que imaginarse pueda,/ es sin duda la experiencia del alcohol./[...]/ Y tan atroz y temible se muestra, en un recorrido de/ espanto y miseria, que uno quisiera quedarse muerto allá&#8221;.</p>
<p>Una de las facetas más extrañas de Saenz es su relación con el nazismo, que descubrió durante un viaje a Alemania en 1939. Lo fascinaba el lado mágico, místico del nazismo; tenía una gran simpatía por el irracionalismo alemán. En la pared de uno de sus cuartos tenía la foto de Hitler y en una pizarra había dibujado una esvástica; creía que el nazismo era la última esperanza para detener el avance del capitalismo (que veía como una conspiración judía). Esa fascinación con el nazismo lo acompañó toda su vida, y estaba plagada de contradicciones: Saenz utilizaba ideas nacionalsocialistas sobre la importancia de lo telúrico para aplicarlas a Bolivia y creía que en la potencia de la raza aymara se encontraba el futuro del país (en su escritorio guardaba la foto de un indio aymara gigante).</p>
<p>A Saenz le gustaba visitar la morgue, pero su interés era más metafísico que morboso. Vivía de noche y dormía de día (tenía cartulinas negras en las ventanas de sus cuartos, para que no entrara la luz); era un ermitaño, pero no un antisocial: en su casa, por las noches, recibía a sus amigos, y la tertulia se convertía, en palabras de la poeta Blanca Wiethuchter, en una &#8220;larga conversación metafísica&#8221;, en la que imperaba el gran sentido del humor de Saenz. Estudió doctrinas teosóficas, leyó a místicos como Milarepa y llevó a cabo sesiones de magia negra en su cuarto: todo ello en procura de buscar caminos radicalmente diferentes a la racionalidad imperante. Esa búsqueda incansable fue plasmada en una obra que incluye entre sus cumbres a poemas como Aniversario de una visión (1960) y novelas como Felipe Delgado (1979). Falleció en 1986, ya canonizado con justicia como el escritor boliviano más grande del siglo XX.    </p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.elboomeran.com/blog-post/117/11702/edmundo-paz-soldan/el-maldito-jaime-saenz/">Boomerag</a> La Tercera, 31 de diciembre 2011</em></p>
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		<title>Tomas Tranströmer: Premio Nobel de Literatura 2011</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 19:45:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[premio]]></category>

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		<description><![CDATA[Premio Nobel de Literatura 2011 Por Javier Claure C. Foto: Javier Claure C. De izquierda a derecha: Tomas Tranströmer, Mónica Tranströmer y el secretario de la Academia Sueca Peter Englund. A principios de diciembre del año pasado, más exactamente el siete de diciembre, se llevó a cabo, en la sede de la Academia Sueca, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Tomas-Tr.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Tomas-Tr.jpg" alt="" title="Tomas-Tr" width="367" height="322" class="aligncenter size-full wp-image-4426" /></a></center><br />
<strong>Premio Nobel de Literatura 2011<br />
Por Javier Claure C.<br />
Foto: Javier Claure C. De izquierda a derecha: Tomas Tranströmer, Mónica Tranströmer y el secretario de la Academia Sueca Peter Englund.</strong>    </p>
<p>A principios de diciembre del año pasado, más exactamente el siete de diciembre, se llevó a cabo, en la sede de la Academia Sueca, el tradicional acto en honor al Premio Nobel de Literatuta 2011, otorgado al sueco Tomas Tranströmer. El acto en sí fue totalmente diferente a los anteriores años, dada la condición física del literato galardonado con este laurel. </p>
<p>Tomas Tranströmer, sufrió un ataque de hemiplejía en el año 1990, lo cual le dejó secuelas. Adolece de una parálisis de la mitad derecha del cuerpo y casi no habla. Pero estas dificultades físicas, no ocacionaron ningún problema al poeta que siempre va acompañado de su fiel amiga y esposa Mónica Tranströmer. </p>
<p>La Academia Sueca organizó una ceremonia especial con un par de artistas, un pianista y un coro que interpretó melódicamente algunos poemas de su obra literaria. Al principio de esta majestuosa gala, se abrió la puerta desde donde habitualmente sale, cada año, el secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, para anunciar el nombre del ganador; del premio más prestigioso de las letras en el mundo. Por esa misma puerta salió Tomas Tranströmer vestido de terno negro, camisa celeste y una corbata oscura con rayas claras. Peter Englund llevaba la silla de ruedas del poeta laureado, y la acomodó al lado de su mujer, delante de los miembros de la Academia Sueca.</p>
<p>Luego se dirigió a una pequeña tarima y comenzó su discurso con las siguientes palabras: “Los límites físicos del mundo están dados, en cambio los de un idioma; se pueden ensanchar con la buena poesía&#8230;”. Seguidamete, Krister Henriksson (actor de teatro), dio lectura a dos poemas de Tranströmer. Mientras el poeta escuchaba los versos salidos de su pluma, sonreía y a veces se comunicaba con su mujer por medio de gestos y señas que solamente ellos saben entender. </p>
<p>La soledad es un tema recurrente, al cual acuden todos los poetas del mundo. Y cuando un poeta, un escritor o un artista escribe acerca de la soledad, lo que está haciendo es plasmar, en el papel, lo que el sentimiento de la soledad produce en su universo interior. Unos dicen que la soledad es el imperio de la conciencia, el precio que deben pagar los genios por sus descubrimientos o es precisamente estar rodeado de gente, y sin embargo sentir soledad. Otros aseguran que la soledad, es ese viaje que uno realiza en esta vida para encontrarse, finalmente, con Dios. En fin, la soledad es un sentimiento subjetivo que acompaña al hombre desde los principios de la humanidad. Por lo tanto, en el ideario de Tranströmer no podía faltar un poema dedicado a la soledad. Y lo hace en su poemario “Sonidos y huellas” (1966). Es un poema largo y dice entre otras cosas: “&#8230; Yo era anónimo/ como un muchacho en un patio del colegio rodeado de enemigos&#8230;/en otras partes del mundo/ están los que nacen, viven y mueren/ en una permanente muchedumbre&#8230;/tengo que estar solo/diez minutos por la mañana/ y diez minutos por la tarde&#8230;”. Este poema, en el cual Tranströmer da vueltas por el círculo de la vida tomando pausas de soledad, fue leído primero en sueco y posteriormente en seis idiomas diferentes. El público, con los ojos puestos en los folletos que repartieron, seguía la lectura de los poemas emitidos por un micrófono. </p>
<p>La música, otra manifestación poética, es un ingrediente importante en la vida del literato sueco. Por eso, la música clásica estuvo presente y una gran mayoría de los asistentes a este evento, escuchaban esos acordes, con los ojos cerrados, como si se tratase de sirenas cantando en una noche de luna. Y esas melodías nacían igual que los sentimientos del poeta sueco al plasmar sus versos, que ahora se pueden leer en diferentes países del mundo.</p>
<p>En realidad, Tomas Tranströmer, ha tocado piano desde muy joven, y sigue tocando con la mano izquierda después de su accidente. Ha dicho que pensaba ser músico, pero su talento poético se interpuso en el camino. Y lo condujo por altos senderos cubiertos de rosas, pero también por senderos con algunas espinas, porque la vida es un vaivén entre esos dos caminos. </p>
<p>Su gran aprecio por la música lo expresa en su poemario “Deshielo a mediodía” (2004) y dice: “Toco Hayden después de un día negro/ y siento un sencillo calor en las manos. Las teclas quieren/ golpean suaves martillos/ el tono es verde, vivaz y calmo/ el tono dice que hay libertad/ y que alguien no paga impuestos al César&#8230;”.</p>
<p>Así esa tarde fría de diciembre, entre aplausos y aplausos, querían mucho las teclas del piano negro de cola. Salían al aire tonos graves y agudos para reventar, melodiosamente, en las hermosas arañas de cristal, y en las paredes blancas del recinto que, año tras año, son testigos de muchos Premios Nobel. </p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Insólito: se vuelve a negar la autoría de Nataniel Aguirre A.</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 16:38:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Juan-de-la-Rosa-1.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2012/01/Juan-de-la-Rosa-1.jpg" alt="" title="Juan-de-la-Rosa 1" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4420" /></a></center><br />
<strong>Insólito: se vuelve a negar la autoría de Nataniel Aguirre A.<br />
Por Jaime De La Fuente Patiño</strong></p>
<p>Hace poco tiempo atrás se publicó: “La segunda revolución de Cochabamba” escrita por los historiadores Luís y Alejandro Antezana, y en este libro lamentablemente se presenta la famosa novela de Nataniel Aguirre: <strong>Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la Independencia</strong>, como si no hubiese sido escrita por él, sino por el “militar retirado Juan de la Rosa (Juan Altamira Calatayud)”. De esta manera, se vuelve a negar la autoría de Aguirre sobre su más importante obra, corroborando indirectamente la teoría del literato Gustavo V. García publicada en La Razón el 19 de septiembre del año pasado, teoría que es equivocada y que fue refutada por el profesor e investigador literario Adolfo Cáceres Romero en este periódico (16/01/2011) y en tres artículos que publiqué en este matutino (30/10/2010, 02/01y 20/02/2011). Asimismo, fue puesta en duda por la Dra. en Literatura Alba Paz Soldán en Nueva Crónica Nº 73. </p>
<p>Sin embargo, los Antezana no parecen haber leído estas publicaciones ni presentan pruebas documentales de la existencia del “militar retirado”. Sólo se refieren a la primera edición de dicha novela, en la que ciertamente figura Juan de la Rosa como su autor y principal protagonista, que relata su infancia en Cochabamba durante el inicio de la Guerra de la Independencia entre 1810 y 1812 cuando tendría 11 a 13 años, lo que no prueba su existencia puesto que Juan de la Rosa, según la misma novela, es un seudónimo usado por el autor combinando el nombre de su protagonista Juanito con el de su madre Rosita, y el supuesto nombre de “Juan Altamira Calatayud” que le atribuyen dichos autores es sólo una deducción forzada de la misma novela en la cual, si bien es cierto que el futuro Coronel de la Rosa era el hijo de los amores prohibidos del joven heredero criollo Carlos Altamira con la hija mestiza y huérfana del “mayordomo” de nombre “Rosita”, no fue reconocido por su padre, por lo que habría sido bautizado con el apellido de su madre.</p>
<p>Pero, este apellido inexplicablemente no figura en la obra, en la cual se afirma que dicho coronel por parte de madre era “tercer nieto” o tataranieto del famoso insurgente mestizo Alejo Calatayud, quien no tuvo descendencia conocida, pero en esta novela se cuenta imaginativamente que tuvo una hija llamada “Rosa” que se casó con un “campesino criollo muy pobre, pero honrado y excelente hombre”. Luego se da a entender que una hija de este matrimonio se habría casado con el “mayordomo” de la casa Altamira, quien figura como el padre de “Rosita” que es la madre del coronel. De modo que el apellido de ella no podría haber llegado a ser Calatayud, sino cualquier otro apelativo desconocido, lo que constituye un misterioso enigma introducido en la obra por su verdadero autor: Nataniel Aguirre, para no revelar su propia identidad oculta bajo dicho seudónimo, pues tenía varios motivos para hacerlo: </p>
<p>Primero, él era un destacado político, escritor e historiador, que poco tiempo antes había sido Ministro de Guerra y de Relaciones Exteriores de nuestro país durante la Guerra del Pacífico contra Chile, y hubiese sido criticado por escribir novelas en vez de proseguir con su obra histórica inconclusa sobre dicha conflagración que publicó en 1882-1883.   .</p>
<p>Segundo, Aguirre era descendiente de funcionarios realistas relacionados con su novela, y el escribirla con su nombre, pero haciéndose pasar por un coronel patriota, se habría visto como algo incongruente y le hubiese restado credibilidad. Su abuelo materno era el Gobernador realista de Cochabamba González de Prada y su bisabuelo era el Comandante Lombera, quienes fueron destituidos en la revolución del 14 de septiembre de 1810, pero luego siguieron militando en las filas del Rey. Su abuelo paterno Tomás de Aguirre fue Contador de las Cajas Reales de Cochabamba hasta su fallecimiento en 1817. Después, su hijo y padre de Nataniel, Miguel María de Aguirre, prácticamente heredó este cargo a los 19 años, teniendo un año más que el coronel de la novela, siendo un funcionario realista y no su compañero en el ejército patriota como se alega en dicha teoría contra Aguirre, en la que también se arguye erradamente que este coronel radicado en el valle paceño de Caracato habría enviado su obra para su publicación al hijo de su fallecido compañero de armas: Nataniel Aguirre que vivía en Cochabamba. Quien la recibió y se apropió de ella, para luego publicarla en el periódico local “El Heraldo” en 1885.</p>
<p>Por otro lado, según la misma novela, el futuro coronel después del combate de la Coronilla y con solo 13 años, habría iniciado una supuesta y meteórica carrera militar como “tambor de órdenes en el ejército porteño (argentino) de Belgrano” hasta ascender a coronel y ser “edecán del Gran Mariscal de Ayacucho” en la Guerra de la Independencia que terminó en 1825, cuando se retiró del ejército a los 26 años (este currículum no tiene respaldo documental). Luego, habría esperado 23 años hasta “1848” para empezar a escribir estas memorias en el “hondo y escondido valle de Caracato” donde tenía un “pobre viñedo”, y habría demorado 36 larguísimos años para terminarlas en 1884.</p>
<p>Cuando tendría 85 años y cuando en vez de recurrir a una imprenta para publicarlas, las envió a un desconocido corresponsal de una sociedad patriótica cochabambina (que inexplicablemente las publicó en El Heraldo), según se indica en la carta-prólogo de las mismas.</p>
<p>Además, se trataba de la primera de cuatro partes de estas memorias sobre dicha guerra, y la única que escribió y fue publicada en 1885, porque un año después, en una nota en El Heraldo justo al inicio de “La bellísima Floriana” de Nataniel Aguirre, se indicó que dicho coronel ofreció enviar pronto la segunda parte después de corregirlas. Pero, este envío no llegó a concretarse, quedando la obra inconclusa por el posible fallecimiento del autor.</p>
<p>Este relato parece fantasioso e irreal, y solo se explica siendo Aguirre el autor de la novela y de esa nota, porque sólo él pudo hacerlas publicar con dicho seudónimo en El Heraldo, pues allí lo conocían muy bien por haber editado antes en su imprenta otras de sus obras. Asimismo, él habría tomado el dato de Caracato y otros de la “Biografía de Don Clemente Diez de Medina. Coronel de la Independencia” (A. Aspiazu: 1864), en la cual este verdadero coronel paceño, al enterase en 1828 del atentado contra el Presidente Sucre, de quien no fue su edecán y cuando tenía 51 años, se retiró a su finca ubicada justo en Caracato hasta su muerte en 1848. Además, Aguirre falleció prematuramente a los 45 años en 1888, dejando esta su obra al igual que otras sin concluir.</p>
<p>En todo caso, 21 años después de su muerte, en 1909, se publicó la segunda edición de esta su novela, con prólogo del político e historiador mizqueño Eufronio Viscarra, como si fuese una obra completa por motivos literarios y comerciales, y como el primero de dos tomos de las <strong>Obras de Nataniel Aguirre</strong> y no del imaginario coronel, lo que determinó que en las siguientes ediciones figurase Aguirre como su autor, antecedente que fue criticado en dicha teoría, sin tomar en cuenta que fue la viuda de Aguirre, Margarita Achá Antezana, quien sabría del seudónimo y quien hizo publicar estas obras con fondos del estado, en virtud a la ley del 28 de noviembre de 1906 que precisamente le autorizaba publicar las obras de su extinto marido, y que por ende fueron registradas como “propiedad de la familia del autor”. Además, en el segundo de estos tomos se aclaró en una “Advertencia” que Aguirre “poco antes de su muerte” indicó que su mentada novela era el primer volumen de su obra sobre la Guerra de la Independencia que debía continuar en otros tres volúmenes que no llegó a escribirlos.</p>
<p>Tercero, en la época en que vivió Nataniel Aguirre estaba en boga escribir novelas históricas de tipo “ilusionista”, es decir, novelas en las que se creaba la ilusión de que la ficción coincidía con la realidad. No era raro “que el autor afirme que la historia que narra es verdadera o aduce otras pruebas que garantizan su veracidad” (Kurt Spang: La novela histórica: 1995). En este sentido, salta a la vista que Aguirre para darle mayor credibilidad a su novela, se presentó a sí mismo como el coronel Juan de la Rosa que narra sus memorias.</p>
<p>Más aún, Aguirre para reforzar esta ilusión de veracidad creó varios personajes entre parientes y amigos del coronel haciéndolos testigos y narradores de diversos episodios de su novela histórica, que está basada esencial y notoriamente en los <strong>Apuntes para la Historia de Cochabamba</strong> de Eufronio Visacarra (1882). Aunque Aguirre no solo reprodujo novelescamente lo escrito por aquél y otros autores, lo hizo como un historiador revisionista efectuando rectificaciones y críticas, demostrando su elevada cultura impropia de un coronel que escribe sus memorias. Además, contrariamente a un autor memorialista, Aguirre repitió notorios errores históricos de obras anteriores que después serían rectificados, como, por ejemplo, señalar que los líderes de la revolución del 14 de septiembre de 1810 fueron enviados antes a Oruro como prisioneros, cuando fueron allí para defender esta ciudad de la sublevación del cacique Titichoca (Beltrán: H. del Alto Perú: 1918: 34), o indicar que el Prefecto patriota Mariano Antezana estuvo presente en el combate de la Coronilla, cuando estuvo refugiado en un convento (Viscarra: Biografía de E. Arze: 1989: 198-200 y LII-LIV).  </p>
<p>Para leer el libro completo <strong>Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la Independencia</strong> de Nataniel Aguirre pulse <a href="http://www.ecdotica.com/biblioteca/Juan-de-la-Rosa.pdf">aqui</a></p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.lostiempos.com/oh/actualidad/actualidad/20120101/-insolito-se-vuelve-a-negar-la-autoria-de-nataniel-aguirre_155438_323815.html">Los Tiempos</a></em></p>
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		<title>La poesía en el sentimiento de Javier Claure</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 15:19:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[La poesía en el sentimiento de Javier Claure Por: Marlene Durán Zuleta Quien escribe poesía ha de tener no solo la palabra, la estrella, la memoria, también el corazón encendido que latirá con emoción y retratará en cada escrito, su alegría y nostalgia. Javier Claure Covarrubias, afincado en Suecia desde hacen más de tres lustros, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Javier-Claure.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Javier-Claure.jpg" alt="" title="Javier Claure" width="300" height="295" class="aligncenter size-full wp-image-4412" /></a></center><br />
<strong>La poesía en el sentimiento de Javier Claure<br />
Por: Marlene Durán Zuleta</strong></p>
<p><em>Quien escribe poesía ha de tener no solo la palabra, la estrella, la memoria, también el corazón encendido que latirá con emoción y retratará en cada escrito, su alegría y nostalgia.</em></p>
<p>Javier Claure Covarrubias, afincado en Suecia desde hacen más de tres lustros, realizó estudios de Matemáticas e Informática, en la Universidad de Estocolmo y de Uppsala. También obtuvo una Maestría (Pedagogía) en la Universidad de Estocolmo. La distancia lo envolvió en sueños, el amor, viajes cortos y largos para conocer y valorar esa parte del país nórdico, África, Europa y Latinoamérica.</p>
<p>Es poeta, su itinerario no solo son los números, la máquina, los trenes o aviones. Prolonga su tiempo y rompe la monotonía de los inviernos para acumular en la geografía del mundo una paz limitada por los ruidos y un recuento de vigilias, amplía su horizonte e identifica la mística de la lectura como signo de esperanza.</p>
<p>Es miembro de la Sociedad de Escritores Suecos, ejerce el periodismo cultural. Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Estocolmo 1991, donde la invitación fue para Alberto Guerra, Homero Carvalho y otros vates, el viaje se extendió hasta Italia siendo la anfitriona Elda Cárdenas.</p>
<p>Fue parte del cuerpo de redacción de las revistas &#8220;Contraluz&#8221; y &#8220;Noche Literaria&#8221;. Algunos de sus poemas, han sido seleccionados en antologías de Suecia. </p>
<p>Luis Andrade poeta boliviano, en el prólogo del libro <strong>Extraño Oficio</strong>, de Javier Claure Covarrubias hace una síntesis de la obra, valora la sensibilidad, resalta que en ese extraño oficio de escribir, tan intimista, hay escritos de poesía amatoria.</p>
<p>El poema titulado &#8220;12 del día&#8221;, es la rememoración cuando su madre fallece, víctima de un accidente, (las aceras están eternamente llenas, no de personas, sino de cajas, es cuando el transeúnte se vuelve huérfano de protección e inevitablemente debe caminar sin la vereda), entonces Javier Claure se hunde en su pena y musita:</p>
<p>…era mi madre la que puso<br />
su verdadera historia de amor<br />
era ella la que tejió<br />
con pulso de primaveras, de lluvias y vientos<br />
que adornaban mi infancia y juventud.</p>
<p>Mi madre murió<br />
bajo la quietud de un gris otoño<br />
entre murmullos y melancolías<br />
que cruzaban un día anochecidos;<br />
¿saben ustedes señores<br />
por qué el tráfico parpadea<br />
con siniestras pestañas?</p>
<p>Permanece en la memoria, su ser amado, indeleble en el tiempo, cuando sus latidos fueron súbitamente silenciados y reza:</p>
<p>Mi madre cerró los párpados<br />
en un abrir y cerrar de ojos<br />
para reconciliarse en el eterno sueño,<br />
desde entonces<br />
la casa está vacía…<br />
y un inmenso árbol<br />
creció en el camposanto. </p>
<p>Para Javier Claure, este &#8220;extraño oficio&#8221; pero necesario motivo de transmitir a través de los escritos y sus sentires, remarca sobre la poesía:</p>
<p>La poesía no es una flor desencajada en el espacio<br />
La poesía es un tablero que pone en jaque a los corazones.</p>
<p>La distancia no ha sido impedimento para que el vate orureño, siga escribiendo poesía, que continúe cultivando ensayo con el periodismo cultural. Es destacable que en algún instante su nostalgia se convierta en alegría y esperanza.</p>
<p><em>Fuente: La Patria</em></p>
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		<title>Bolivia a toda costa encalla en Cochabamba</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 20:51:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica]]></category>

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		<description><![CDATA[Bolivia a toda costa encalla en Cochabamba El martes 27 de diciembre de 2011 en la ciudad de Cochabamba a horas 19:30 en el Hotel Cochabamba se presenta el libro de crónicas Bolivia a toda costa, acto que contará con la presencia de Edmundo Paz Soldán, Christian J. Kanahuaty y Leonardo de la Torre. Bolivia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Invitación.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Invitación.jpg" alt="" title="Invitación" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-4395" /></a></center><br />
<strong>Bolivia a toda costa encalla en Cochabamba</strong></p>
<p><em>El martes 27 de diciembre de 2011 en la ciudad de Cochabamba a horas 19:30 en el Hotel Cochabamba se presenta el libro de crónicas <strong>Bolivia a toda costa</strong>, acto que contará con la presencia de Edmundo Paz Soldán, Christian J. Kanahuaty y Leonardo de la Torre. </em></p>
<p><strong>Bolivia a toda costa. Crónicas de un país de ficción</strong>, coeditado por las editoriales El Cuervo y Nuevo Milenio es un libro de crónicas que se ocupa de Bolivia, de esta nueva nación emergente, ya no desde la gran historia, sino quizás desde las pequeñas; ya no desde la concatenación de grandes sucesos, sino desde la individualización del detalle, desde los claroscuros, desde los lados menos visitados por la historiografía, desde el relato de la cotidianidad y la individualidad. Seleccionados y prologados por Fernando Barrientos, 14 autores se ocupan de escribir al país desde algunas de sus pequeñas historias, desde el relato de la experiencia individual, desde concepciones muy particulares de la realidad y la nación. Catorce autores que, provenientes de campos diversos —como la literatura, la sociología, el periodismo, la música y más—, proponen en conjunto “un país de ficción”, que se reconoce en los detalles y las particularidades que lo constituyen. </p>
<p>Aquí se cuentan diversas historias: la del conocido sastre paceño Sillerico, encargado desde hace décadas del vestuario personal de los presidentes de la nación; la de un grupo de hip-hop alteño que alaba a Dios cantando en aymara; la de las víctimas y victimarios de lo que se ha venido a conocer como “la masacre del Porvenir”, en el norte amazónico boliviano; la de un partido de fútbol del club Bolívar, narrada desde adentro, que en Potosí definía su paso a la siguiente ronda en un torneo reciente; la de un curandero menonita que, viviendo en Santa Cruz, intenta cada vez más perderse en la selva abigarrada de una tradición excluyente; la de la organización, desarrollo y resultados del primer “Día de la Reivindicación Marítima”; la de una escritora que recuerda su particular relación con las empleadas domésticas de su juventud y actualidad; la de un candidato campesino a alcalde que se traslada continuamente a los Estados Unidos, y más. </p>
<p>Entre ellas, quizás, la más sobresaliente sea la crónica de Javier Rodríguez, Kosmische Cumbia, que se encarga de desentrañar los secretos vínculos que existen entre la cumbia boliviana y el post-punk, y que en el camino revela cómo los movimientos antes sincronizados del rock boliviano y la cumbia terminaron como antagónicos, con el rock llevando las de perder, en un escenario musical nacional que tiene mucho de distopía pluricultural.</p>
<p>En esta nueva propuesta participan Álex Ayala, Maximiliano Barrientos, Willy Camacho, Liliana Carrillo, Liliana Colanzi, Christian Kanahuaty, Mario Murillo, Roberto Navia, Edmundo Paz Soldán, Darwin Pinto, Nicolás Recoaro, Giovanna Rivero, Javier Rodríguez y Leonardo de la Torre.</p>
<p><em>Fuente: Editorial Nuevo Milenio</em></p>
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		<title>El Chivo de Gävle</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 14:33:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Youtube]]></category>

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		<description><![CDATA[El Chivo de Gävle Por: Javier Claure C. El famoso chivo navideño (Julbocken), hecho de madera y paja, que se acostumbra a exhibir en estas fechas en la ciudad de Gävle (a 180 km. de Estocolmo), fue nuevamente inaugurado a principios de este mes. Tiene 13 metros de altura, 7 metros de largo y está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Chivo2.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Chivo2.jpg" alt="" title="Chivo2" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4379" /></a></center><br />
<strong>El Chivo de Gävle<br />
Por: Javier Claure C. </strong></p>
<p>El famoso chivo navideño (Julbocken), hecho de madera y paja, que se acostumbra a exhibir en estas fechas en la ciudad de Gävle (a 180 km. de Estocolmo), fue nuevamente inaugurado a principios de este mes. Tiene 13 metros de altura, 7 metros de largo y está instalado en la tradicional plazuela del castillo (Slottstorget). Se ha empleado una tonelada y media de madera, y casi tres toneladas de paja. </p>
<p>Stig Gavlén, un empleado que trabajaba en el parque de atracciones de Furuvik (Furuviksparken), fue quien tuvo la idea de construir un enorme chivo en el centro de la cuidad. Este animal estático se expuso al público, por primera vez, el primero de diciembre de 1966. Pero la noche de Año Nuevo amaneció misteriosamente en llamas. Desde entonces, se construye un chivo de madera cada año, pero también se ha hecho una costumbre de incendiarlo o destruirlo antes de que llegue el Año Nuevo. Los malhechores están a la expectativa para dar el zarpazo certero y ver llamas saliendo de su cuerpo. Este año fue incendiado una semana después de la inauguración. Muchas personas aseguran que esa posibilidad ilegal de quemarlo, es justamente lo que le ha dado fama. Es como un juego en secreto donde la gente entra en competencia. Se trazan planes y estrategias para lograr el cometido. La primera persona que le prende fuego, es un héroe en su propio mundo.</p>
<p>Hace algunos años, las autoridades de Gävle hicieron construir un chivo con pajas impregnadas de un líquido contra incendios y dio buen resultado: el chivo quedó intacto hasta unos días antes de Año Nuevo. </p>
<p>En la mitología nórdica existen seres de extrañas dimensiones, y entre ellos está el chivo navideño. Olaus Magnus, un arzobispo sueco, escribió en 1555: &#8220;Los chivos persiguen a las culebras y las matan, de lo contrario se reproducen y hacen daño a la población&#8221; (La historia del pueblo Nórdico). Otros creían que el chivo era la representación del diablo. Sus patas puntiagudas, sus cuernos y su horripilante barba; serían los atributos de este satanás que aparecía, de pronto, por las calles.</p>
<p>La gente de antaño, en los meses de invierno cerca a las Navidades, evitaba salir por las noches. Según ellos un chivo peligroso podía aparecer en la oscuridad, en el momento menos pensado. Pero a medida que se acercaba las fiestas navideñas, ocurría algo extraño. El “peligroso chivo”, tenía la costumbre de acercarse a las casas para buscar comida. Por eso, en algunos pueblos de Suecia, aún se conserva la tradición de poner comida y agua, en los jardines, para el famoso chivo. </p>
<p>Los suecos, como en muchas partes del mundo, festejan bien las navidades. Limpian toda la casa y la decoran con alfombras, cortinas y adornos de color rojo. Por su puesto que el chivo es una figura central en los hogares. Se puede observar chivos bordados en manteles y cortinas, chivos diseñados en galletas, cajas de regalos y tarjetas navideñas, chivos pintados en trineos, platos, tazas y chivos en forma de candelabros. Casi siempre tienen un chivo de paja en miniatura colgando del árbol navideño.</p>
<p>Volviendo al chivo de Gävle, se dice que está incrustado en el corazón de todas las personas que viven en esa ciudad. Y le han designado un blog. Ahora se puede seguir la suerte del chivo por Internet. El año pasado pudieron observar su destino 110 países. Se han hecho reportajes en la BBC y en New York Times. Llega gente de otras latitudes para visitarlo. En Estados Unidos tiene muchos fans. Lawrence Jones, fotógrafo y escritor norteamericano, se encontraba de vacaciones en Gävle; en diciembre del 2003. Había escuchado la historia del chivo, pero no le dio mucha importancia. Un día, después de una cena con unos amigos, pasó por la plazuela donde estaba el chivo, lo observó y saltó la verja para poder arrancarle una pajita como recuerdo. Estando bajo el estómago del animal, intentó llevar a cabo su idea, pero la pajita estaba bien pegada al cuerpo. Fue entonces cuando sacó su encendedor y se puso a manipularlo para conseguir su propósito. De pronto, vio una tremenda llama, y que el chivo se estaba esfumando en humo. ¡Ni quién lo salve al pobre chivo! </p>
<p>Después de la tragedia, el autor confesó que su intención no era quemar al chivo, sino llevar a su país un souvenir. De todas maneras, fue citado a presenciar un juicio contra él. La evaluación del juez falló con las siguientes palabras: “La verdad es que el chivo se construye para quemarlo. Señor Jones, usted está libre, pero no le vamos a devolver su encendedor”.</p>
<p><iframe width="448" height="227" src="http://www.youtube.com/embed/rYq9w6kd9l8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Repositorio Nacional hace catorce años en el abandono</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 18:55:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[Repositorio Nacional hace 14 años en el abandono Texto y foto por: Sandra Arias Foto: La oficina en la que funciona el Repositorio Nacional, en la planta alta del llamado Palacio Agramonte, en el centro paceño, a una cuadra de Palacio de Gobierno. El proyecto de refacción de la vieja casona del siglo XIX que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Repositorio-nacional.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Repositorio-nacional.jpg" alt="" title="Repositorio nacional" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4375" /></a></center><br />
<strong>Repositorio Nacional hace 14 años en el abandono<br />
Texto y foto por: Sandra Arias</strong></p>
<p>Foto: La oficina en la que funciona el Repositorio Nacional, en la planta alta del llamado Palacio Agramonte, en el centro paceño, a una cuadra de Palacio de Gobierno. </p>
<p><em>El proyecto de refacción de la vieja casona del siglo XIX que lo alberga quedó trunco y desde entonces los documentos patrimoniales que custodia se apilan como se puede.</em></p>
<p>Más de 90.000 ejemplares de libros, ensayos, periódicos y otros documentos patrimoniales del Estado se encuentran amontonados en bolsas de yute sobre el piso, sobre mesas y dentro de cajones, en el Repositorio Nacional, en La Paz, expuestos al polvo, a los intempestivos cambios de clima y hasta al excremento de las palomas que viven en los tejados del Palacio Agramonte, una desvencijada edificación del siglo XIX que, a pesar de ser declarada patrimonio nacional y de haberse alertado sobre su desplome, no recibe atención del Gobierno.</p>
<p>En los últimos días, surgió una controversia en La Paz cuando la ministra de Culturas, Elizabeth Salguero, anunció el traslado del material del Repositorio y el archivo fílmico de la Cinemateca Boliviana al Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia, que se encuentra en Sucre y donde, afirmó, existen las condiciones adecuadas para preservar la producción intelectual boliviana, tanto escrita como audiovisual y sonora.</p>
<p>Una de las voces contrarias a este traslado es la del director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el especialista Luis Oporto, quien señala que eso supondría centralizar la información y que lo que le corresponde al Ministerio de Culturas es darle al Repositorio Nacional un espacio adecuado en La Paz.</p>
<p>El Repositorio Nacional nunca contó con la infraestructura adecuada, afirma el responsable de su manejo, Rogelio Callisaya, quien está a cargo de la institución desde 1985 y cuenta que lo documentos quedaron en el piso desde hace 14 años, cuando se comenzó una refacción del inmueble, con fondos de la cooperación internacional, que nunca llegó a término por supuestos malos manejos económicos.</p>
<p>Desde entonces, el Repositorio fue confinado a dos pequeñas habitaciones de la planta alta del Palacio Agramonte, cuyos cielos rasos se están descascarando por el paso del tiempo y la humedad de la época lluviosa. El resto de los ambientes quedaron sin piso y sin cielo raso cuando comenzó la refacción y desde entonces quedaron así. Algunas habitaciones de la planta alta son usadas como depósito del Ministerio de Culturas.</p>
<p>Respecto al traslado, Callisaya aclara que en 2010, en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Paz, hubo un taller sobre el depósito legal, que es la principal función del Repositorio actualmente, y se acordó que debía pasar a la administración de la Fundación Banco Central de Bolivia (BCB), “lo que no significa que se iba a trasladar a Sucre (físicamente), sino solo la administración porque todo este material también lo tiene el Archivo y Biblioteca de Sucre”, señala.</p>
<p>Callisaya coincide con Oporto en que el traslado significaría concentrar la documentación cuando la idea es mantenerla en La Paz para hacerla accesible al público, que también hace 14 años se ve impedido de acceder a la información de los archivos.</p>
<p>El Repositorio Nacional fue creado en 1968 con la finalidad de ser una oficina de control bibliográfico puesto que desde que se trasladó la sede de Gobierno de Sucre a La Paz, no se estableció una oficina de control de la producción intelectual.</p>
<p>El Repositorio conserva 73.500 monografías y 18.700 publicaciones periódicas, además de una colección de folletería que corresponde a la historia de Bolivia entre los años 1880 y 1910 que fue adquirida de colecciones privadas; pero también conserva discos de vinil, cassettes y discos compactos con la producción musical boliviana.</p>
<p>Para tener una idea de la cantidad de material ingresado diariamente, los registros de Callisaya señalan que en lo que va del año y hasta hace cinco días, se asignaron 3.264 nuevos registros de los que 2829 son publicaciones bibliográficas del sector privado, 307 pertenecen al Estado, 128 son publicaciones periódicas y 124 corresponden a registros fonográficos.</p>
<p><strong>Conflicto por administración</strong></p>
<p>La principal función del Repositorio Nacional es otorgar el número de registro intelectual. Autores y productores, obligatoriamente, deben registrar su trabajo para que tenga Depósito Legal. “Es la tarea que más nos ocupa”, dice Callisaya y explica que junto al llenado de un formulario se deben dejar cinco ejemplares, si se trata de un trabajo impreso, y tres si se trata de fonogramas. De ese material, se despacha dos ejemplares a Sucre, sin son libros, y uno si son audios.</p>
<p>Callisaya señala que, en 2006, surgió un conflicto con el Archivo y Biblioteca Nacional porque esa institución logró, en 2006, que se aprobara un nuevo reglamento de Depósito Legal que hasta la fecha no entró en vigencia y que establecía que su administración debía ser competencia del Archivo y Biblioteca Nacional y no del Ministerio de Culturas.</p>
<p>Es por eso que en el taller de 2010 se retomó el tema y se hizo un nuevo acuerdo para la elaboración de un reglamento actualizado de la Ley de Depósito Legal, concordada con la Nueva Constitución Política del Estado.</p>
<p><strong>¿Información centralizada?</strong></p>
<p>Ante ese panorama, Oporto señala que lo primero que se debe tomar en cuenta es que el Repositorio Nacional cumple una función delegada por el Estado, por tanto es el Ministerio de Culturas el que debe dotarle de equipos, infraestructura y tecnología; y no, como pretende, “trasladar esa obligación al Archivo y Biblioteca Nacional”.</p>
<p>“En Sucre ya hay dos ejemplares del material producido en Bolivia, si se traslada se estaría cuadruplicando el material y me pregunto si en un país como Bolivia podemos darnos el lujo de centralizar la información. Esta bibliografia es escencial para conservarla en La Paz puesto que en Sucre ya existe”, señala el especialista.</p>
<p>Añade que lo que le corresponde al Ministerio de Culturas es gestionar los recursos para que ese material tenga una infraestructura adecuada “en cumplimiento estricto a lo que establece la Constitución Política del Estado”.</p>
<p>“Me parece que esto sale por un cuestionamiento al Repositorio Nacional. Se ha tejido una leyenda negra señalando que no cumpliría a cabalidad, que no remite los ejemplares a Sucre de manera oportuna, cosa que no corresponde porque yo conozco el Repositorio desde 1979 y, a pesar de las limitaciones, los funcionarios cumplen con su trabajo.</p>
<p>“Todo pasa por una gestión efectiva que debe cumplir nuestro Ministerio (de Culturas), no se puede acudir al fácil expediente de trasladar, sino cumplir con sus obligaciones”, enfatiza Oporto.</p>
<p><strong>“Ordenar la casa”</strong></p>
<p>La ministra Salguero señala que el traslado obedece a la obligación de preservación patrimonial que tiene el ministerio a su cargo. “Tenemos la tuición de proteger, preservar, nuestra competencia es velar (por ese material). El Repositorio Nacional está atravesando por un momento crítico, está en un lugar inapropiado, entonces tenemos que cambiarlo; pero una vez que hayamos catalogado e inventariado los documentos y el archivo fílmico que hay en la Cinemateca”, afirma.</p>
<p>Sobre dicho archivo fílmico, señala que si bien puede contar con la infraestructura adecuada, tiene conocimiento que la Cinemateca atraviesa por problemas económicos, lo que pone en riesgo ese material, que no debería estar al cuidado de privados puesto que el terreno es del Estado, al igual que la infraestructura, por lo que no entiende por qué la administración es privada, ni las razones por la que esto se estableció en la Ley del Cine.</p>
<p>Calcula que el traslado podría hacerse efectivo para el primer trimestre de 2012, fecha en que el material ya estaría inventariado y catalogado. Mientras, en Sucre, la directora del Archivo y Biblioteca Nacional, Ana María Lema, le informó que existen los ambientes adecuados para albergar el material.</p>
<p>“Queremos ordenar la casa, hay muchas cosas que van a tener que cambiar”, señala rotunda Salguero.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20111211/repositorio-nacional-hace-14-anos-en-el-abandono_152864_317735.html">Los Tiempos</a></em></p>
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