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Gesta Bárbara en la biblioteca de Ecdótica

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Gesta Bárbara en la red
Por: Miguel Esquirol

Al mismo tiempo que las vanguardias latinoamericanas estaban descubriendo nuevas formas en la literatura, Borges comenzaba con sus más juveniles esfuerzos en Argentina, en Chile Huidobro inventaba un nuevo universo, y en Brasil un grupo de antropófagos se reunía para inventar un nuevo país, en Bolivia un grupo de vanguardia recorría las frías calles de Potosí para publicar un periódico que marcaría varias generaciones.

Gesta Bárbara era el nombre de este grupo de vanguardia y de su periódico, que marca el inicio de la critica literaria en Bolivia. Estos documentos son hoy casi desconocidos y muy dificiles de encontrar. Hace dos años recorrí bibliotecas paceñas encontrando estos dos ejemplares que en formato PDF y bajo licencia creative commons, publico aquí. La principal razón de hacer esto es intentar mejorar el acceso a este tipo de materiales:

De este importante movimiento literario hoy en día en la red sólo hay un rastro de su existencia, un par de nombres depositados al azar.

Encontramos brevísimas biografías de sus dos principales autores:

Carlos Medinacelli (1898-1945), escritor potosino, precursor de la recuperación de la identidad nacional a partir del movimiento cultural y generacional denominado “Gesta Bárbara”. Fundador de los periodicos “El Diario”, “La Propaganda” y “La Democracia” de Potosi, “La Razón” de La Paz. Nos ha dejado obras de un valor extraordinario como: “La Educación del Gusto Estético”, “La Chascañawi” (1947), “Adela”, “Estudios Críticos”, “Páginas de Vida”, “Diálogos”, “Cuentos Bolivianos”, “El Cuento en Bolivia”, “Historia de la Literatura Boliviana”, “Algunas observaciones acerca de la personalidad y obra de Arturo Borda”, “Temple de la Montaña”, etc.

Como fundador de la revista Gesta Barbara (1918), cuyo ultimo número se publicó en 1925, dio origen a un movimiento literario en Bolivia – inspirado en la Generación del 98, en España – que es conocido con el mismo nombre de la revista. Fuente: Librería Boliviana

Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda) (1897 – 1969). Escritor peruano que llegó a Bolivia por primera vez en 1917, exiliado de su país por razones políticas. Luego de corta estadía en La Paz, define a Potosí como su nueva residencia. Pese a permanecer allí menos de un año, desarrolla una intensa y fructífera labor, cuyo capítulo mayor se denomina Gesta Bárbara (1918), hito de la vida cultural boliviana. Allí se congregaron Carlos Medinaceli, José Enrique Viaña, Armando Alba, Saturnino Rodrigo y muchos otros que determinan uno de los puntos más altos para Potosí en esta dimensión. Medinaceli reconoce su mérito así: “Churata, que tan impagable servicio ha prestado a nuestra cultura, él fue el iniciador, esto (estímulo) ¬del¬ movimiento Gesta Bárbara…”. Fuente: Wikipedia.

También encuentro algunas citas de Medinacelli en Patria Grante:

• Seamos profunda y auténticamente bolivianos, los primeros bolivianos como hasta hoy no lo ha sido ninguno por pretender ser europeos para conseguir sólo ser una caricatura.
• Y, aunque como generación seamos una fracasada, hemos fracasado o fracasaremos en buena ley, luchando por nuestros propios ideales, no por los ajenos.
• La juventud que se agrupado en torno a Gesta Bárbara ha visto que, de las perfecciones con que idealizó a su patria, a la áspera realidad del presente, medía un enorme camino por recorrer y, es de esa certidumbre, que arrancamos la energía para combatir los males de la patria y la sinceridad para decirlos.

Y finalmente, estudios literarios sobre el grupo sólo encuentro dos apuntes. Un breve fragmento de la Encyclopedia of Latin American and Caribbean literature, 1900-2003:

Gesta Barbara fue un periódico que daba espacio a dos generaciones de escritores bolivianos. Fundado en 1918, sus 10 primeros números fueron publicados en Potosí. 20 años después, en 1948 la segunda serie comenzó su publicación, aunque sólo duró 4 números. Ambas series publicaban poesía de su grupo de miembros así como ensayos y artículos de escritores contemporáneos, entre ellos Carlos Medinacceli, Gamaliel Churata y Armando Alba, quienes podrían ser los fundadores de la crítica literaria Boliviana.

J.M. de la vega Rodriguez

Encyclopedia of Latin American and Caribbean literature, 1900-2003

Y mucho más interesante pero en francés, un ensayo de la universidad de Lille: «GESTA BÁRBARA», GÉNÉRATIONS DE POÈTES EN RUPTURE.
“Gesta Bárbara” es el nombre del movimiento literario boliviano que dejó marcada a más de una generación de escritores y escritoras a partir de su creación, en 1918 en potosí.

El nombre “Gesta Bárabara” puede estar relacionado al gran poeta modernista de bolivia, Ricardo Jaimes Freyre, y su obra poética “Castalia Bárbara” publicada en 1899, no solamente parece que Jaimes Freyre ha estado fuertemente admirado por la nueva generación, pero también parece que los contenidos de esta “Fuente bárbara” son mantenidos, por estos jóvenes poetas, como el símbolo de su propia ruptura.

Evocar aquí la poesía de Jaimes Freyre, su evocación de símbolos en la transposición de sus lugares de representación. Las figuras de los bárbaros en “Castalia Bárbara” son los dioses de la mitología nórdica, derrotados por el cristianismo naciente.

[…]. Ya en la selva sagrada no se oyen las viejas salmodias,
ni la voz amorosa de Freya cantando a lo lejos ;
agonizan los dioses que pueblan la selva sagrada,
y en la lengua de Orga se extinguen los divinos versos
Solo, erguido a la sombra de un árbol,
hay un dios silencioso que tiene los brazos abiertos

Esta transposición de los lugares de la representación me parece capital para abordar la pregunta, incluso la negación, de los lugares históricos de la representación en la postura de “gesta bárbara”

La figura del bárbaro en Bolivia, a partir de la oposición Civilización y Barbarie, fundamento identitario de América Latina, incluida la segunda mitad del siglo XIX; a través de discursos históricos y socio políticos debajo de problemas mayores de la sociedad boliviana. Si, tal como está designado, el bárbaro es la figura del otro, incapaz de aproximarse por su no-lenguaje y su no-humanidad, él es construido a partir de un locus de poder que en la Bolivia de fines del siglo XIX e inicios del XX fue la oligarquía criolla-mestiza en oposición del indio.

Espero que con estos dos documentos sea posible, al menos, aumentar al información sobre este importante movimiento de la literatura boliviana y latinoamericana.

Lo puede descargar del siguiente link: http://www.ecdotica.com/biblioteca/gestabarbara1.pdf

Fuente: http://elforastero.blogalia.com

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Charles Arnade y La dramática insurgencia de Bolivia
Por:Esther Aillón S.

Una recapitulación del aporte historiográfico del recientemente fallecido bolivianista, autor de una obra clave sobre el proceso de la independencia, que hasta hoy en día sigue siendo tomada en cuenta como referente.

Charles Arnade falleció el 7 de septiembre en Estados Unidos, su país de adopción. Este historiador de origen alemán ha dejado una obra con repercusiones importantes en el medio académico y en el público boliviano. Creo que por esto debe ser considerado uno de los bolivianistas más importantes del siglo XX, no tanto por la cantidad de investigaciones sobre la historia de Bolivia –que fue modesta–, sino por la importancia que alcanzó su libro La dramática insurgencia de Bolivia.

Defendida como su tesis de doctorado con el título The Emergence of the Republic of Bolivia (1957), se publicó en nuestro país en 1964, según el autor, en una edición no autorizada ni revisada por él.

Pienso que Arnade supo de la popularidad que goza su libro en Bolivia hasta el día de hoy, a juzgar por la facilidad con que se lo encuentra a la venta. Basta hacer un recorrido por librerías, puestos de venta en las calles y en las ferias de libro viejo para evidenciar el hecho. A primera vista, junto con algunas obras de historia nacional como Zárate, el temible Willca de Ramiro Condarco, tiene un lugar favorito entre los lectores bolivianos, es decir, su obra ha llegado al público general.

Aunque este hecho no hace al libro bueno por sí mismo, es un detalle para destacar, dado que los trabajos académicos no llegan fácilmente al público general y éste sí lo hizo. Creo que la popularidad del libro está relacionada con su tesis principal. De ahí que el primer valor de la obra de Arnade es haber desarrollado una tesis que ha perdurado por varios años entre los lectores bolivianos.

El interés de Arnade por la independencia de Bolivia fue muy temprano. En 1953 sostuvo que éste era uno de los temas menos abordados por la historiografía boliviana, cuando era un periodo vital “para la comprensión de la existencia misma del país”. A pesar de las contribuciones que hizo sobre el tema en el siglo XIX, Arnade encontró que queda “todavía mucha investigación para descubrir más guerrilleros, los soldados máximos de la emancipación altoperuana”.

¿Cuál fue la tesis que provocó polémica? Arnade la describió así: “Creo que la tesis general de mi estudio es que la generación de 1825 que creó Bolivia la componían los ricos y que las masas no se beneficiaron de la creación de una Bolivia independiente… Los hombres que crearon un Alto Perú independiente…, la denominada generación de 1825, deseaban mantener la situación existente en 1809-1810… La generación de 1825 era conservadora, criollos del statu quo que veían en los sucesos como una posibilidad de suceder a los españoles en el poder, a los españoles peninsulares, que, en general, les habían impedido gobernar por ser criollos americanos… La generación de 1825 era más conservadora que la de 1810.”

Fue una tesis que puso sin bemoles un contenido a la República de 1825. Aunque tiene un grado de simplismo, hoy se sabe que en toda América Latina la fundación de la República favoreció sobre todo a sectores criollo-mestizos y no incluyó en la organización republicana a otros sectores que quedaron en el camino. Fácilmente se puede predecir que la tesis provocó adhesión o rechazo. Además, Arnade concentró su argumento en la figura de Olañeta junto con Urcullo y otros diputados a la Asamblea Deliberante de 1825, que fueron para él la máxima manifestación de los “dos caras” (expresión de Gabriel René-Moreno) o patriotas de último momento, que se beneficiaron —sin merecerlo— del resultado de la guerra.

Esta conclusión fue replicada especialmente por José Luis Roca, quien hace poco ha publicado Ni con Lima ni con Buenos Aires. La formación de un Estado nacional en Charcas (Plural, 2007) en el que recoge y amplía una serie de investigaciones sobre la independencia efectuadas durante varios años. La polémica con Arnade no es el tema del libro, aunque Roca dedica uno de los 24 capítulos a estos sucesos y sale en defensa de Olañeta, a quien considera artífice de la independencia de Bolivia por su participación y sus gestiones ante el Mariscal Sucre, como coautor del Decreto del 6 de febrero y a favor de la autonomía de Charcas.

Por otra parte, hay que recordar que Arnade elaboró su tesis de doctorado a mediados de los años 50. En esa época no existían en Bolivia ni Carrera de Historia (creada en 1966) ni archivos organizados, a excepción del Archivo Nacional de Bolivia, y la cantidad de estudios históricos con sustento documental sobre la independencia era escasa.

Hoy mismo, aún no contamos con un estudio de las generaciones de 1809 y de 1825, a excepción de contadas contribuciones, como la tesis sobre los revolucionarios paceños de 1809 de Roberto Choque, el estudio de René Arze sobre la rebelión de 1811-12 y el análisis del sistema indirecto de elecciones que favoreció la exclusión de sectores populares de la Asamblea Deliberante, de Rossana Barragán. Abordar el inicio y el resultado de la independencia como dos generaciones distintas, me parece que es una idea propositiva de Arnade, pero que él mismo no pudo explorar a fondo, sino que se limitó a algunos de sus actores individuales. Además, la generación de 1809 no desapareció completamente de la escena política, una parte sobrevivió en 1825.

Arnade investigó en el Archivo Nacional de Bolivia, en Sucre, cuando Gunnar Mendoza ya era su director. Lo consideró su guía de tesis y tuvo según él “más importancia que el comité doctoral de la Universidad de Florida”. Casi toda la documentación de su estudio es de archivo y creo que ese es un segundo valor de su obra, ya que contribuyó a renovar el tema en cuestión.

Ahora bien, Arnade participó de una generación muy prolífica de investigadores que también hicieron contribuciones originales al tema. Entre ellos, Gunnar Mendoza, quien publicó en 1952 el primer manuscrito del diario del guerrillero José Santos Vargas, precedido de un Estudio Introductorio muy valioso. Humberto Vázquez Machicado estudió la rebelión de esclavos de Santa Cruz de 1810 y otros autores como Ramiro Condarco, Eduardo Arze Quiroga y Alipio Valencia Vega se preocuparon por dar nuevas interpretaciones de la independencia e indagar nuevos documentos.

Para Arnade, la generación de Gunnar Mendoza fue un puente que dio lugar a los historiadores profesionales, varios de los cuales efectuaron, en mayor o menor medida, investigaciones sobre la independencia, entre ellos, Alberto Crespo, René Arze Aguirre, Roberto Choque, Florencia Ballivián, Joseph Barnadas y otros que he podido omitir. Hay que agregar a ellos a bolivianistas que también han estudiado diferentes aspectos de la independencia como William Lofstrom, M.Daniélle Demélas, Thomas Millington y James Dunkerley. Actualmente varios investigadores/as bolivianos están profundizando el tema.

Hoy, 50 años después de la tesis de Arnade, el tema y su abordaje es mucho más complejo. Se dispone de más archivos y, sobre todo, de más perspectivas de interpretación. Entre otros temas, están en curso estudios sobre diferentes sectores que participaron en el proceso de independencia, como los guerrilleros, los indígenas y los negros, pasando por una reevaluación del papel de las elites en el conflicto.

Se está estudiando la independencia desde algunas regiones, se evalúan los procesos de inclusión y exclusión política en el curso de este proceso, las filiaciones filosóficas, se ha dado un giro temporal a la cuestión, abordando el tema desde las rebeliones indígenas y, en la cercanía del bicentenario de 1809-1810, también se reflexiona la independencia de Charcas en el contexto de las revoluciones atlánticas.

No cabe duda que Charles Arnade hizo una contribución muy importante a la historia de Bolivia. Creo que su perspectiva está en pie y que la historiografía boliviana continuará reevaluando su tesis, a partir de nuevos resultados sobre diferentes sectores sociales, las regiones, los programas políticos, las expectativas. Se seguirá valorando la independencia en las dimensiones que vieron los actores en su tiempo, más allá de los resultados o las expectativas que se desarrollaron posteriormente.

Fuente: La Prensa

Sobre Qaraqara-Charka

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Qaraqara –Charka
Por: Carlos F Toranzos

El título es el nombre del libro escrito por Tristan Platt, Therese Bouysse-Cassagne y Olivia Harris y como subtítulo lleva, Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII) Historia antropológica de una confederación aymara. Editorial Plural, Bolivia, 2006. ISBN: 99905-63-77-2, que será presentado en la universidad de Londres el 24 de abril de 2008
Pocas veces uno tiene la suerte de encontrarse de sopetón con un ejemplar de esta naturaleza. Un libro que ya ha logrado una venta increíble y cuyas críticas están a ser leídas con avidez.
No intento hacer una recensión del libro en el sentido clásico de la palabra; más bien es un halago al gran esfuerzo para producir este monumental trabajo.
Los autores son conocidos intelectuales, con prestigio reconocido a nivel universal, son de verdad las referencias necesarias para cualquier tratado de antropología andina, en particular sobre Bolivia. Son autores que han hecho estudios anteriores y publicado un sinnúmero de artículos y libros sobre este tema, sin embargo esta obra es la primera que hace realmente uso de la antropología para ingresar en el campo historiográfico. Es un intento brillantemente bien logrado.
El libro logra llegar al público no especializado, y que se convierte en una referencia necesaria para cualquier intelectual, académico o simplemente interesado en lo que se escribe sobre el siglo XV y su secuela en la Bolivia que hoy conocemos como múltiple y multicultural.
La recopilación de documentos y su “traducción” a lenguaje asequible hace del libro una verdadera joya y una agradable lectura. Enterarse que Bolivia ya tenía sus orígenes actuales en Charkas, que los Pizarro no solo eran brutales guerreros sino inteligentes maniobreros. Que Potosí ya era un centro minero antes de la llegada de los colonizadores, que los jefes Incas hicieron acuerdos con los españoles donde se ponían por delante la integridad de su cultura y la defensa de sus territorios.
¿Qué significación tenían los cerros, el rayo? Potosí formaba parte de Porco, centro minero del incario, ¿a quién pertenecían estos ayllus? Los soldados del Inka eran, según parece, los habitantes de nuestras tierras. Que el quechua fue segunda lengua después del aymara, mas o menos se sabía, pero lo que no se sabia a ciencia cierta eran las áreas en las que se hablaban tanto una como la otra.
La colonia no hizo nada más ni nada menos que seguir los designios de un imperio en expansión y de una religión en lucha contra todas las otras creencias. Los españoles del siglo XV tenían que formar territorios compactos. Tenían que, para esto, manipular, matar, vender y comprar almas y tierras. Sus fortunas en los documentos presentados por los autores, dan una muestra evidente de lo que era no solo la tierra de los Inkas sino de la manera en la que los españoles, un poco como ahora, las tierras eran divididas y usadas
Este libro merece convertirse en la lectura obligatoria de todo boliviano y peruano y chileno y argentino. Es una obra que a pesar de sus 1088 páginas es una joya.
Fuente: www.ecdotica.com

El mundo perdido en Bolivia

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Fawcett. Entre el misterio y la leyenda
Texto: Ricardo Herrera F. | Fotos: Exploración Fawcett/ Ilustraciones: Bryan Fawcett

Sabe algo de Bolivia?”, fue lo primero que le preguntó el presidente de la Real Sociedad Geográfica de Londres al mayor del ejército británico Percy Harrison Fawcett, un día de principios de 1906 en el que lo había convocado a su oficina. “Su historia, como la del Perú, siempre me había fascinado, pero fuera de eso no conocía nada del país, y así le respondí”, recordaría tiempo después el militar, que tres años antes había realizado el trazado de rutas para la Oficina de Guerra de la corona en Marruecos y acababa de completar con éxito el curso de delimitación de fronteras de la Sociedad. Aquella reunión tenía como fin convencerlo para que aceptara la solicitud del Gobierno boliviano que pidió que sea un representante de la prestigiosa institución el que se encargue de la demarcación de los límites con Brasil.
“Naturalmente, yo acepté el ofrecimiento. La romántica historia de las conquistas españolas y portuguesas y el misterio de sus vastas selvas inexploradas hacían que para mí fuera irresistible la tentación de Sudamérica. Tenía que tomar en cuenta a mi esposa y a mi hijo, a otro niño que venía en camino, pero el destino me ordenaba que fuera, de manera que no podía dar una respuesta negativa”, dejó escrito Fawcett en textos que 30 años después su hijo Bryan reunió en el libro Exploración Fawcett.
Tal vez obedeciendo a su destino o por la buena cantidad de libras esterlinas que ofrecía el gobierno de Ismael Montes (o por ambas cosas), el explorador llegó a territorio nacional para iniciar la primera de varias expediciones por las selvas amazónicas que lo convertirían en leyenda. Sobre todo después de su desaparición en 1925, mientras buscaba una ciudad perdida que estaba convencido se encontraba en el Amazonas y que el denominó Z. El enigma de lo que ocurrió con él y sus acompañantes, entre ellos su hijo mayor Jack, sigue siendo un misterio.
Muchas expediciones fracasaron tratando de encontrarlos, e incluso el diario londinense The Times ofreció una recompensa para aquellos que dieran datos confiables sobre su paradero. Buena cantidad de autores también aseguran que Fawcett sirvió de inspiración para los creadores del personaje de Indiana Jones. Sea cierto o no, lo concreto es que la historia del explorador llegará al cine de la mano del actor Brad Pitt, que junto a los estudios Paramount Pictures anunciaron días atrás que producirán la película La ciudad perdida de Z, basada en el relato que David Grann (New Yorker) hizo acerca del militar británico y es muy probable que sea el propio actor el que lo interprete en la pantalla grande.
Con espíritud de aventura
Percy Harrison Fawcett nació en Torquay, Devonshire en 1867 y estudió en la escuela Newton. A los 19 años se enroló en la Real Artillería Británica y fue enviado en su primer destino a Ceylán. Pasaría por otros países antes de llegar a Marruecos, donde trabajó como oficial encubierto. Allí realizó sus primeras expediciones dibujando rutas, y gracias a sus conocimientos de topografía que aprendió en Malta reunió valiosa información para las fuerzas militares. A principios de 1901 se casó con la madre de sus tres únicos hijos. Pudo llevar una vida tranquila y sin contratiempos en su país, pero su espíritu aventurero y cierto misticismo, que era común en su familia, lo impulsó a conocer nuevos lugares y en algunas ocasiones adentrarse en ellos atraído por fuerzas que consideraba mágicas. En Bolivia realizó cuatro expediciones como Jefe Técnico de la Comisión Demarcadora de Límites con Brasil. En el primero de esos viajes descendió por los estrechos caminos que conducen desde La Paz a Rurrenabaque, para luego seguir hacia Riberalta, Villa Bella, Cobija hasta la región fronteriza con Perú y Brasil. Eran épocas en las que aún estaba vigente el comercio de la goma, “los últimos fuegos fatuos de una riqueza que salió de Bolivia sin dejar rastro alguno de progreso positivo”, diría el historiador Humberto Vázquez Machicado, contextualizando el territorio por donde anduvo el inglés, que fue relatando su paso por cada uno de esos lugares. A veces a modo de anecdotario y en otras con una mirada crítica del sistema esclavista al que sometían a sus empleados los empresarios del caucho.
En algunos de sus escritos sus relatos resultan un tanto exagerados y matizados por leyendas que va recogiendo en su recorrido y que bien podrían inspirar alguna escena propia de Indiana Jones, pero son innegables los riesgos y los peligros que tuvo que afrontar en muchas ocasiones. “Por lo menos una vez en la vida de todo hombre, la muerte lo mira directamente en sus ojos y sigue su camino. En el viaje por las selvas nunca está muy lejana. Se muestra en varios aspectos; la mayoría de ellos, terribles, pero algunos aparentemente inofensivos, que apenas se les presta atención, aunque no sean menos mortíferos por eso. Una y otra vez, el encadenamiento de los hechos conduce al límite mismo del desastre y allí se detiene. El vuelo de una flecha, una pulgada de espacio, un segundo de tiempo; de tan insignificantes detalles pende el destino. Puedo recordar muchas escapadas milagrosas en los viajes de Beni, Acre y del Abuná. En cada ocasión pudo haber sido la muerte horrible por lo repentina, violenta y, para nuestra manera de pensar, despiadada”, contó Fawcett a sus familiares.
El mundo perdido en Bolivia
En sus siguientes viajes pasaría por Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y otros sitios del país que también describió como ciudades y en sus costumbres, pero quizás uno de los lugares que más lo cautivó fue sin duda la región suroccidental del Amazonas, territorio que comprende áreas del occidente de Brasil, sudeste de Perú y en Bolivia lo que hoy comprende el Parque Nacional Noel Kempff Mercado. Incluso una de las tres principales cataratas del parque lleva su nombre.
Fueron las descripciones de uno de los sitios del parque, lo que le serviría de material a su amigo el escritor Arthur Conan Doyle (autor de los libros sobre Sherlock Holmes) para escribir El mundo perdido. “Ante nosotros se levantaban las colinas Ricardo Franco (mesetas de Caparú), de cumbres lisas y misteriosas, y con sus flancos cortados por profundas quebradas. Ni el tiempo ni el pie del hombre habían desgastado esas cumbres. Estaban allí como un mundo perdido, pobladas de selvas hasta sus cimas, y la imaginación podía concebir allí los últimos vestigios de una era desaparecida hacía ya mucho tiempo. Aislados de la lucha y de las cambiantes condiciones, los monstruos de la aurora de la existencia humana aún podían habitar esas alturas invariables, aprisionados y protegidos por precipicios inaccesibles. Eso pensó Conan Doyle cuando más tarde, en Londres, yo le mencioné esas colinas y le mostré fotografías. Me habló de la idea para una novela en la América del Sur central y buscaba información, que le proporcioné gustosamente. El fruto en 1912 fue su ‘mundo perdido’, que apareció como folletín en el Strand Magazine y después en forma de libro, consiguiendo amplia popularidad”, comento el explorador.
La última expedición
Cuando se inició la Primera Guerra Mundial, Fawcett no sólo había recorrido buena parte de Bolivia, también había estado en otros países sudamericanos, pero Brasil fue uno de los que más visitó y donde tuvo acceso a un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro y que relata la experiencia de un nativo de Minas Gerais que junto a un grupo de hombres encontraron casi a mediados del siglo XVIII una ciudad perdida que no estaba en ningún registro. Un lugar que, según contaba acogió a una civilización muy desarrollada. A partir de esta lectura, Fawcett fue tratando de encontrar nuevos rastros de lo que denominó la ciudad Z y su idea de realizar una expedición para encontrarla cobró más fuerza después de terminada la guerra, donde él también había participado. A mediados de 1920 consiguió los fondos para realizarla. Decidió que lo acompañara su hijo mayor y un amigo de él, Raleigh Rimell, ambos tenían 25 años y Fawcett 57. En marzo de 1925 el ex soldado y sus jóvenes acompañantes partieron de Cuiabá rumbo a la ciudad Z. El 29 de mayo de ese mismo año la familia recibió la última carta del explorador desde un lugar que no quiso revelar por temor a que otras personas se enteraran. En ella aseguraba contar con la información precisa de la ubicación de la ciudad Z y que en los días siguientes se internarían en la selva para finalmente encontrarla. “No temas que fracasemos…” fueron las últimas palabras para su esposa.
Luego de esa misiva no se supo más de ellos. Fue como si se los hubiese tragado la tierra. Más de 80 años después, aún no se ha podido develar el destino final de esos hombres, y las decenas de expediciones realizadas han fracasado y sólo han ayudado a alimentar nuevas leyendas, como aquella que sostiene que los expedicionarios encontraron la ciudad perdida y decidieron quedarse a vivir en ella felices y contentos en una sociedad que se resiste a darse a conocer. Otra habla de que encontraron la puerta a una dimensión paralela en la que aún viven, incluso hay páginas en Internet que transcriben supuestas conversaciones de Fawcett con una ‘médium’. Algunos más realistas tienen la teoría de que fueron asesinados por indígenas, mientras que otros creen que murieron por alguna enfermedad o atacados por animales salvajes. Tal vez nunca se resuelva el enigma; mientras esto ocurra, seguirá alimentando la imaginación de muchas personas y la figura de Fawcett cada vez se alejará más de la realidad, para convertirse en mito.
Fuente: www.eldeber.com

Acerca de Presidencia sitiada, un libro de Carlos Mesa

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Presidencia sitiada
Por: Roberto E. Finot

Las memorias que sobre su gestión de gobierno ha presentado el ex presidente Carlos Mesa bajo el título de Presidencia sitiada se constituyen en un valiente y oportuno testimonio —muy similar a los que el periodista e historiador nos tenía acostumbrados— en el cual es él el protagonista de una historia que aún no terminamos de asimilar ni de comprender en toda su dimensión.
El país que empezó a surgir a partir del insospechado protagonismo alcanzado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y el establecimiento de la denominada “agenda de octubre” es descrito a partir de la identificación de las actitudes asumidas tanto por el actual presidente Evo Morales como por cada uno de los protagonistas de una historia en la que una buena parte de esos actores siguen desempeñando los mismos o similares roles que terminaron sitiando al Gobierno del ex presidente Carlos Mesa.
Las revelaciones pormenorizadas, sobre todo cuanto aconteció durante ese inmediato pasado, así como el testimonio del círculo más cercano de colaboradores del ex presidente Mesa, en la obra complementaria presentada simultáneamente bajo el título de Un Gobierno de ciudadanos, están destinadas a ayudarnos a reflexionar con mayor precisión y claridad, sobre todo cuanto acontece actualmente en nuestro país, así como sobre el futuro de unidad que debemos empeñarnos en preservar.
El relato comprometido de una visión indudablemente personal de esa historia refleja con precisión los angustiantes meses en los que la confrontación y el afán de perpetuación de las estructuras de poder que se habían mantenido vigentes hasta esa fecha, y que siguen pugnando por imponerse, terminaron por desestabilizar a un gobierno cuyo principal “pecado” fue el de interpretar los genuinos intereses nacionales, por encima de los intereses representados por quienes el ex presidente Mesa identifica como “los vértices de poder cívico y empresarial”, que junto a una evidente manipulación mediática lograron y siguen logrando convertir flagrantes mentiras en verdades que el pueblo acaba creyendo a fuerza de repetirlas.
En la denominada “agenda de octubre”, diseñada por el ex presidente Mesa la noche del 17 de octubre de 2003, efectivamente se llegaron a recoger y a inscribir las demandas de un nuevo pacto social, que sigue pugnando por quedar definitivamente inscrito en el nuevo texto constitucional junto a las autonomías regionales, la profundización de la descentralización y las garantías de una genuina participación y control en la explotación y comercialización de nuestros recursos naturales.
En un plazo dramáticamente breve, la historia descrita en Presidencia sitiada parecería repetirse, pero en esta oportunidad como consecuencia de los incomprensibles e injustificables errores que aparentemente determinaron la renuncia del vocero presidencial Álex Contreras y como consecuencia de la persistencia de las actitudes mantenidas por los mismos actores que sitiaron al ex presidente Carlos Mesa.
El cumplimiento de la “agenda de octubre”, que el presidente Morales hizo suya, continúa manteniéndose como un imperativo ineludible que debe permitirnos empezar la construcción del destino que las alianzas “levantado el nombre de la patria en vano”, y no precisamente el mentado “neoliberalismo”, nos han negado durante los últimos veinte años: el presidente Evo Morales Ayma aún tiene la palabra.
Fuente: www.laprensa.com.bo



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