<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecdotica &#187; Historia</title>
	<atom:link href="http://www.ecdotica.com/category/historia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecdotica.com</link>
	<description>Noticias literarias, descarga de libros gratuitos, selección de cuentos de manera mensual</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Feb 2012 16:43:56 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Bonquerón: Camposanto boliviano en el Paraguay</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2011/06/27/bonqueron-camposanto-boliviano-en-el-paraguay/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2011/06/27/bonqueron-camposanto-boliviano-en-el-paraguay/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Jun 2011 14:59:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/?p=3855</guid>
		<description><![CDATA[Camposanto boliviano en el Paraguay Boquerón: El museo del valor Por: Ivar Méndez Foto: Ivar Méndez &#8211; El ingreso y el interior de la llamada Tuca de Marzana. “Tengo el convencimiento de que generaciones futuras de Bolivia sabrán aquilatar en su justo valor la inmolación de los soldados que en defensa espartana del solar patrio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Boquerón.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Boquerón.jpg" alt="" title="Boquerón" width="354" height="212" class="aligncenter size-full wp-image-3856" /></a></center><br />
<strong>Camposanto boliviano en el Paraguay<br />
Boquerón: El museo del valor<br />
Por: Ivar Méndez<br />
Foto: Ivar Méndez &#8211; El ingreso y el interior de la llamada Tuca de Marzana.</strong></p>
<p><em>“Tengo el convencimiento de que generaciones futuras de Bolivia sabrán aquilatar en su justo valor la inmolación de los soldados que en defensa espartana del solar patrio dejaron a la posteridad un ejemplo, una enseñanza más y el recuerdo de un episodio que lo reconocen todos”</em><br />
<strong>General Marzana</strong></p>
<p><em>Paraguay mantiene un lugar en el Chaco que habla del heroísmo boliviano</em></p>
<p>El intenso calor me golpea como una bofetada al abrir la puerta del vehículo. El sol refleja una mezcla de ocres y verdes intensos. Me bajo y al pisar la tierra seca y arcillosa un torrente de emociones fluye del panorama que se aglomera en mi mente. Me encuentro en Boquerón, en el corazón del Chaco Boreal, en el infierno verde. Durante el viaje de más de 600 kilómetros desde Asunción por la carretera Transchaco, que es tan recta como una regla, las voces de mis difuntos abuelos Gustavo y Alberto, excombatientes de la Guerra del Chaco, vuelven a mi memoria.</p>
<p>De niño escuché historias de la guerra contadas con mucha emoción por mis abuelos, y sobre todo del Fortín Boquerón y los acontecimientos que ocurrieron en la tierra en la que ahora camino. Conseguir transporte de Asunción a Boquerón no es fácil, nadie va allí y menos los bolivianos. En las agencias de viajes de la capital de Paraguay me miran raro cuando pregunto por Boquerón, me dicen que los pocos turistas bolivianos que visitan Paraguay nunca mencionan el Chaco, menos Boquerón; todos quieren ir a Ciudad del Este o a las Cataratas del Iguazú. Esto es sólo un reflejo de la inconsecuencia, en la mente y conciencia del boliviano moderno, respecto de uno de los episodios más trágicos y a la vez más heroicos de la historia de Bolivia.</p>
<p>Que lástima que las palabras del teniente coronel Manuel Marzana, heroico protagonista del drama de Boquerón, se desintegren en el olvido de sus compatriotas: “Tengo el convencimiento de que generaciones futuras de Bolivia sabrán aquilatar en su justo valor la inmolación de los soldados que en defensa espartana del solar patrio dejaron a la posteridad un ejemplo, una enseñanza más y el recuerdo de un episodio que lo reconocen todos”.</p>
<p>El Fortín Boquerón es hoy un museo establecido por el gobierno paraguayo para conmemorar la victoria de ese país en la toma del 29 de septiembre de 1932, luego de cruentos y sangrientos combates, donde una fuerza de 15.000 combatientes paraguayos se enfrentaron a 619 defensores bolivianos que resistieron un cerco de acero y fuego por 21 días. La Batalla de Boquerón es comparada con la épica Batalla de Termópilas del 480 aC, donde una reducida fuerza de griegos enfrentó a un inmenso ejército persa en desigual proporción de 1 a 40, deteniendo su avasallador avance por siete días. Boquerón como Termópilas son lecciones universales de valor y heroísmo en las cuales un grupo de hombres se sacrifican por un ideal superior de patriotismo, pese a saber que su posición está perdida.</p>
<p>El encargado del museo, José, se sorprende al saber que soy de Bolivia. En sus cuatro años de servicio no recuerda a ningún visitante boliviano. En realidad, son pocos los visitantes paraguayos, me dice al ofrecerse como guía. El calor se intensifica y los mosquitos atacan toda piel descubierta con un zumbido ensordecedor. José viste shorts; “no me pican”, dice con la naturalidad del guaraní acostumbrado a este ambiente hostil. Yo doy gracias por la eficacia del repelente y pienso en la universalidad de los mosquitos que no tienen nacionalidad y no obedecen a las artificiales restricciones geográficas impuestas por el hombre.</p>
<p>José me muestra lo que queda de las trincheras bolivianas emplazadas en el perímetro de protección del fortín. Los defensores de Boquerón, la mayoría integrantes del Regimiento Campos 6 de Infantería, bajo las órdenes de Marzana, eran competentes soldados y oficiales con meses y en algunos casos años de aclimatación al Chaco. Se podía decir que la competencia de los oficiales tenía una relación inversa con la distancia de los puestos de retaguardia. Los oficiales del destacamento “Marzana” se distinguían por su capacidad e integridad. Las fortificaciones fueron estratégicamente concebidas y muy bien construidas. Los mayores Germán Jordán y Alfredo Santalla, que tenían experiencia en la construcción de trincheras, dirigieron las obras. Se creó un campo de tiro, despejando la vegetación en un perímetro de un kilómetro alrededor de las fortificaciones. Las trincheras se hicieron “en redondo”, con nidos de ametralladoras en plataformas denominadas chapapas, en tal forma que el enemigo estaba expuesto a fuego cruzado en el campo de tiro. Hasta se usaron los abultados árboles de toborochi para emplazar puestos de francotiradores. Se abrieron refugios semisubterráneos en áreas estratégicas y fosos de lobo que eran zanjas con estacas diseñadas para retardar el avance enemigo. Todo esto fue elemento clave para la defensa.</p>
<p>Al caminar por las trincheras me imagino a los soldados del fortín agazapados en sus puestos de combate, agobiados por la sed, el calor y los mosquitos. Sus manos firmemente puestas en sus armas, sus mentes y espíritus transportándolos a sus hogares, sus pueblos, sus ciudades, recordando a sus seres queridos, sus vidas antes del Chaco. Veo a Marzana visitando las trincheras, dando ánimo a sus tropas, invitándoles cigarrillos, preparándolos para el bautizo de fuego. Transpiro profusamente; estudios fisiológicos han determinado que en el Chaco Boreal un hombre necesita por lo menos 10 litros de agua al día para prevenir la deshidratación. Bebo un prolongado y restaurador trago de agua y me estremece el imaginar la imposible situación de los defensores de Boquerón.</p>
<p>Las órdenes de Marzana son terminantes. El Comando N° 368 el 25 de agosto de 1932 manda: “No abandonar Boquerón de ninguna manera, prefiriendo morir en su defensa antes que dar retirada. Quebrantar ofensiva paraguaya para desmoralizar al enemigo y, sobre todo, dar desmentido ante América propaganda paraguaya hecha en sentido incapacidad de nuestras tropas”. Marzana se da cuenta de la incompetencia del comando militar y su fatal desconexión con la realidad en el frente. El fortín es una isla en medio de un mar de tropas paraguayas. Bolivia no tiene una estrategia para salvar Boquerón y menos para continuar la guerra; la orden es una condena a muerte.</p>
<p>El 9 de septiembre la tierra tiembla, el cielo se enciende de fuego y ruge ensordecedora la artillería paraguaya, el ataque a Boquerón ha empezado con toda la furia y deshumanización de la guerra. Los defensores rechazan una y otra vez ataques frontales de la infantería paraguaya con letal eficacia. Los cuerpos de los caídos se acumulan frente a las trincheras bolivianas sembrando el “campo de tiro” de dolor y muerte, los gemidos de los heridos y el fétido olor a la muerte permean el fortín. El triste saldo de la batalla de Boquerón es de 2.800 muertos y 5.500 heridos paraguayos, 150 muertos y 100 heridos bolivianos.</p>
<p><strong>El camposanto</strong></p>
<p>José me muestra el cementerio; una enorme cruz patriarcal domina el campo sembrado de pequeñas cruces blancas erosionadas por el tiempo. Un sentimiento de melancolía invade mi espíritu al leer un letrero clavado al tronco de un árbol que anuncia en letras color sangre “Cementerio boliviano”</p>
<p>Mi guía señala un promontorio de tierra roja; “es la Tuca de Marzana”, me dice con un tono animado. La tuca o escondrijo es un refugio semisubterráneo construido de barro y troncos de quebracho donde Marzana tenía su puesto de comando. Según José, la tuca es original y no ha sido restaurada, me asombra su sólida construcción que resistió la artillería paraguaya y los embates del tiempo. Me dirijo a la entrada, mis ojos tardan unos segundos en acomodarse a la oscuridad y en el silencio escucho voces; me imagino a Marzana rodeado de sus oficiales y estafetas dando órdenes, analizando su imposible situación, esforzándose por prolongar lo inevitable. Dos veces aviones bolivianos habían dejado caer mensajes del comando supremo pidiendo que “se sostengan diez días más”, que “el alimento moral bien puede compensar las privaciones físicas”. Cómo comunicar estas proclamas a sus tropas diezmadas por el agotamiento, la sed, el hambre, los mosquitos y el fuego paraguayo. Cómo hablar de “alimento moral” a los que ven su heridas llenas de gusanos y gangrena, pudriéndose en vida.</p>
<p>Sólo dos veces se rompe el cerco infernal; el 12 de septiembre 40 hombres del regimiento Loa, bajo el mando del legendario capitán Víctor Ustárez, ingresan al fortín elevando considerablemente la moral de la tropa. El valeroso Ustárez, también conocido como el Charata Ustárez, es un explorador del Chaco, domina el guaraní, los pilas tiemblan al escuchar su nombre. Se dice que se escabulle tras las líneas paraguayas se confunde en ellas y hasta toma su rancho dejando en las paredes de los pahuichis mensajes insultantes. Cuatro días después de su hazaña, el Charata es abatido en una emboscada al intentar romper el cerco nuevamente para salir del fortín. Sus conocimientos del terreno, las lenguas chaqueñas y su valentía son irreemplazables. El 17 de septiembre se abre nuevamente una brecha en el cerco, el destacamento del teniente coronel Wálter Méndez logra introducir ocho cajas de municiones, comida y tres ametralladoras. En el combate se distinguen Méndez y Germán Busch junto con otros valientes integrantes de su regimiento. El corredor dura tan sólo unas horas; por instrucciones superiores y el intenso fuego enemigo la columna de Méndez se retira dejando que el cerco de muerte se cierre para no volver a abrirse. La falla del comando militar boliviano de no mantener viable el corredor que tan sacrificadamente había abierto la columna de Méndez para reabastecer el fortín de hombres y pertrechos, sella para siempre la suerte de Boquerón.</p>
<p>Un camión aguatero, reliquia de Boquerón, parece dormitar el olvido de los años. Apoyo mi mano sobre su desvencijado capote que ha adquirido con el tiempo una pátina cálida verde-ladrillo. Pienso en la sed de los combatientes, en lo precioso del agua en este calor infernal y en la posición estratégica de Boquerón con una laguna de agua fresca. Ésta no sirvió de mucho a los héroes de Boquerón porque sus aguas se contaminaron por los cadáveres en descomposición fruto de los cruentos encuentros. José me muestra la laguna, casi cubierta de plantas acuáticas, me aproximo a su orilla y empapo mi mano en sus aguas. Me siento privilegiado de conocer Boquerón, donde la valentía y la integridad de mis compatriotas marcaron un hito de heroísmo único en la historia de Bolivia. Los rostros de mis abuelos Gustavo y Alberto vuelven a mi memoria, me parece que sonríen con tristeza, sé que les hubiera gustado que esté aquí.</p>
<p>Los defensores de Boquerón han rechazado el ataque sostenido de una fuerza paraguaya inmensamente superior durante  21 días, se han agotado las municiones, la comida, el agua y las medicinas. El 28 de septiembre, Marzana manda: “No habiéndose recibido del Alto Comando ninguna orden que haga variar la situación del Destacamento, los oficiales y soldados se mantendrán en sus puestos de combate hasta el último sacrificio. En el asalto final se defenderá a todo trance a los heridos y enfermos. Jefes, oficiales y soldados del Destacamento ¡Subordinación y constancia!”. Marzana y sus hombres saben que todo está perdido, han sido abandonados por sus superiores y aun así están dispuestos a quemar el último cartucho por Bolivia. El 29 de septiembre cae Boquerón, 9.000 paraguayos ocupan el fortín, el comandante paraguayo de la Primera División del Ejército, coronel Carlos J. Fernández, no puede creer lo que encuentra: 240 escuálidos hombres y 250 heridos y muertos. Fernández no admite que una fuerza tan reducida haya podido frenar en seco el avance de su ejército de 15.000 hombres. Manda a recontar los cadáveres: la epopeya heroica boliviana es clara, la defensa de Boquerón es un hito de heroísmo y valentía protagonizada por un puñado de hombres que defendieron su patria hasta el último sacrificio.</p>
<p>Me despido de José, ha sido un buen guía, me dice que se alegra haber conocido a un boliviano y que yo haya visitado el fortín, le doy una propina, estrecho su mano y veo en sus ojos a un hermano. Me imagino a combatientes bolivianos y paraguayos estrechándose las manos al mediodía del 14 de junio de 1935 cuando las armas callaron en el infierno verde. El saldo trágico de la guerra fue de 57.000 bajas bolivianas y 43.000 paraguayas. Bolivia perdió 52.000 km2 del Chaco Boreal. Me alejo de Boquerón, el metálico monumento en homenaje al soldado paraguayo resplandece bajo el sol, el Pahuichi restaurado de la Comandancia del fortín se vuelve más pequeño y doy una última mirada a Boquerón, sé que nunca volveré. Saco de mi bolsillo un pequeño trozo de corteza de árbol que desprendí de uno de los quebrachos de la Tuca de Marzana, pienso en el valiente Marzana, en los defensores de Boquerón, en mis abuelos, en Bolivia. Un sentimiento de esperanza se va formando en mi espíritu, he aprendido mucho de la epopeya de Boquerón.</p>
<p><em>Fuente: <a href="http://www.la-razon.com/version_es.php?ArticleId=655&#038;EditionId=2570&#038;ids=89">La Razón</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2011/06/27/bonqueron-camposanto-boliviano-en-el-paraguay/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares de Edmundo Paz Soldán Pol</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2011/06/24/guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares-de-edmundo-paz-soldan-pol/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2011/06/24/guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares-de-edmundo-paz-soldan-pol/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Jun 2011 16:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/?p=3842</guid>
		<description><![CDATA[Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares de Edmundo Paz Soldán Pol Por: Darwin Pinto Cascán 1 Salida al mar y petróleo. Dos temas siempre fundamentales para Bolivia en materia de memoria, desarrollo y también, en un ámbito menos serio, de maniobra política interna. Temas tan importantes que, en el caso del mar, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Tapa-Guerra-del-Chaco-1.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Tapa-Guerra-del-Chaco-1.jpg" alt="" title="Tapa Guerra del Chaco 1" width="223" height="327" class="aligncenter size-full wp-image-3843" /></a></center><br />
<strong>Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares de Edmundo Paz Soldán Pol<br />
Por: Darwin Pinto Cascán</strong><br />
<strong><br />
1</strong><br />
Salida al mar y petróleo. Dos temas siempre fundamentales para Bolivia en materia de memoria, desarrollo y también, en un ámbito menos  serio, de maniobra política interna. </p>
<p>Temas tan importantes que, en el caso del mar, el país ha anunciado un juicio internacional contra Chile, exigiendo una salida soberana al Pacífico luego de 132 años de haber perdido nuestros puertos allí. </p>
<p>¿Reivindicación o demagogia? el asunto es que casi todos nos queremos cuando hablamos del mar y nos sentimos muy ricos cuando pensamos en nuestra abundancia petrolera.</p>
<p>En el caso del petróleo, nos desesperamos porque perdemos mercados regionales de hidrocarburos debido a la inestabilidad social y a la irresponsabilidad en el cumplimiento de contratos internacionales que aquella irresponsabilidad  conlleva. Mar y petróleo.</p>
<p><strong>2</strong></p>
<p>Ambos temas no son poca cosa hoy, como no lo eran también durante junio de 1932, cuando unos tiros en el Chaco Boreal hicieron pedazos la paz de América y condenaron a muerte a 100.000 hombres en la guerra internacional más feroz vivida por Latinoamérica. En la Guerra del Chaco se usaron tanques, aviones, ametralladoras pesadas y lanzallamas. Fue el primer gran conflicto moderno en la región, diez años antes que explotara la II Guerra Mundial en Europa. </p>
<p>Bolivia afrontó una guerra con su vecino guaraní para salir al Atlántico a través del rio Paraguay, tras perder el Pacífico con Chile. Pero terminamos defendiendo el petróleo de Tarija y Santa Cruz, donde se encuentra casi la totalidad de los pozos, que generan hoy el 80% de los ingresos económicos del Estado Plurinacional de Bolivia. </p>
<p>Y aunque en la Guerra del Chaco terminamos de espaldas contra la cordillera del Aguarague en Tarija, el ejército paraguayo estuvo a punto de ser exterminado en ese mismo lugar, según crónicas de su propia oficialidad recogidas por el autor de la <strong>Guerra del Chaco</strong>, Edmundo Paz Soldán Pol. </p>
<p>Por eso Asunción tuvo que pedir a Argentina que le tire la toalla. El guaraní estaba exhausto después de tres años de lucha. Bolivia levantaba un cuarto ejército teniendo al Paraguay lejos de su fuente de aprovisionamiento, agotado, sin capacidad ya humana, económica y militar.  Por eso la neutral Argentina, después de pasarle armas, vituallas, combustible, voluntarios y de jugar las cartas del Paraguay en el plano internacional, llamó al fin de la guerra en 1935, y su canciller, Saavedra Lamas, ganó el premio Nobel de La Paz por eso. </p>
<p>Todos estos elementos antes mencionados, son solo una pequeña parte de este libro escrito por Edmundo Paz Soldán Pol, ex combatiente y estudioso del tema. Testigo y actor en el drama chaqueño, el autor de esta obra escrita con la mente y el corazón de un boliviano que estuvo en ese infierno y salió de ahí con más suerte que los 50.000 compatriotas muertos de 1932 a 1935, nos da luces que hasta el momento yo no había visto en otra literatura a la que el boliviano de hoy pueda tener acceso.</p>
<p>La obra Paz Soldán Pol, escrita de forma clara, precisa y sin apasionamientos chauvinistas,  desnuda la disposición estratégica y táctica de ambos ejércitos combatientes en las distintas etapas de la guerra, un detalle paso a paso de las resistencias heroicas de Boquerón, la recuperación de Charagua, las terribles derrotas de Campo Via, el Carmen o Picuiba, el infierno vivido en Nanawa, las victorias de Kilómetro Siete, Cañada Strongest y Villamontes y, lo que personalmente considero la gran novedad del libro:  los planes de invasión y anexión de Tarija y Santa Cruz por parte del Paraguay. Aquí también se exponen las dificultades de Bolivia a la hora de coordinar la campaña entre el mando civil y el mando militar.</p>
<p>Por ejemplo, el presidente Salamanca buscaba el objetivo político de llegar a Asunción, mientras que los militares apuntaban al clave objetivo militar que era fuerte Olimpo para asegurar una costa del navegable rio Paraguay, de modo de no solo operar bélicamente por las aguas navegables de tal rio, sino también salir al Atlántico, que era el gran objetivo político de Bolivia, a diferencia del paraguayo que era el petróleo.  </p>
<p>Aquí se explican con detalle los planes de campaña, y se agrega que muchos de ellos más tenían que ver con la poesía que con la táctica y estrategia militar dada la imposibilidad de su consecución en términos reales. Se exponen los conflictos internos de índole político dentro del ejército boliviano, y la dificultad operativa que implicaba el obedecer órdenes que llegaban desde La Paz, a 1.700 kilómetros del teatro de operaciones, con las que se debía movilizar efectivos insuficientes, lo que era la fórmula más fácil y pública para el desastre. </p>
<p>En el Arte de la Guerra, de Tzun Su, las máximas más simples del combate rezan así: “Si el enemigo te persigue, huye. Si se detiene a descansar, acósalo. Si se retira, persíguelo.  Si es superior, evítalo. Si es equivalente, atácalo por sus alas más débiles. Si es inferior, aplástalo”. Bolivia violó casi todos estos preceptos. Y hubo un precepto más del sabio chino que Bolivia no acató: “El mando civil no debe interferir nunca en el mando militar”. </p>
<p>Salamanca pretendió dirigir la Guerra desde Palacio Quemado desautorizando a sus oficiales que estaban en el campo de batalla, al punto que fue en persona a Villamontes para ordenar la defensa pero… su oficialidad le dio un golpe de Estado a 400 metros del frente de batalla. </p>
<p>Pese a ese antecedente, el libro muestra datos que no se deben olvidar: por ejemplo,  los 600 defensores de Boquerón que sostuvieron 20 días el fortín ante  14.000 atacantes, entre los que habían tres futuros presidentes de Paraguay: Jose Felix Estigarribia, Rafael Franco y Alfredo Stroessner, además de un futuro Premio Cervantes de Literatura, Augusto Roa Bastos, que de 15 años ya era camillero en la guerra. </p>
<p>Tampoco hay que olvidar las victorias de Kilómetro Siete, Cañada Strongest o la  gran victoria de Villamontes, para cuyos efectos el autor de esta obra cita a la oficialidad paraguaya en la que tales fuentes afirman que su ejército estuvo a punto de ser exterminado ahí, tratando de apoderarse del petróleo boliviano. Perdieron 12.000 efectivos en una etapa de la guerra en que ya no quedaban hombres para reclutar en el país guaraní.</p>
<p><strong>3</strong></p>
<p>¿Por qué es importante este libro?<br />
Hay que tener en claro que aquel conflicto no es nomás parte de la historia que enseñan en los colegios. El resultado final de la Guerra del Chaco sigue gravitando sobre nuestras vidas aún hoy. </p>
<p>Si el objetivo político del Paraguay, de invadir Santa Cruz y Tarija para quedarse con el petróleo se hubiera concretado, la historia de Bolivia hubiera sido distinta. Para empezar, no hubiéramos tenido la materia prima que nos mantiene económicamente. Hubiéramos estado peor, aunque a uno le cueste imaginar eso.  </p>
<p>El libro es un mapa de ruta en el que los senderos peligrosos y traicioneros de nuestra historia son marcados de modo que el país no vuelva a cometer los errores que le costó la vida a buena parte de dos generaciones  de bolivianos. Es también un documento en el que se sientan las bases de lo que será la revolución de 1952, nacida en las trincheras de soldados insatisfechos de 1932-1935. Revolución que reconfigura para siempre el mapa político y social de Bolivia. Tras esa guerra, Bolivia pasó del feudalismo al cuasi estado nacional.</p>
<p>Gracias a esos viejos soldados que aún sobreviven con a las limosnas del Estado. Gracias a ellos Bolivia es rica en hidrocarburos. Gracias a esos viejos, ya no vivimos en la prehistoria. Por eso este libro es importante. Narra esa epopeya en la que los destinos del país estuvieron en manos de oficiales y soldados rasos cambas y collas, chapacos, chaqueños y mestizos. Y todos estuvieron a la altura de tal sacrificio aunque hoy eso a casi nadie le importe. </p>
<p>Este libro es la voz que revive sus hazañas, los invoca y a nosotros nos explica qué tan cerca estuvimos del abismo definitivo.</p>
<p><em>Fuente: Editorial Nuevo Milenio</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2011/06/24/guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares-de-edmundo-paz-soldan-pol/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tamara Bunke: La guerrillera del Che</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2011/06/17/tamara-bunke-la-guerrillera-del-che/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2011/06/17/tamara-bunke-la-guerrillera-del-che/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Jun 2011 13:57:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/?p=3819</guid>
		<description><![CDATA[La guerrillera del Che Por Matías Loewy El historiador Gustavo Rodríguez Ostria derriba mitos alrededor de Tamara Bunke Bider, la única mujer en la guerrilla de Guevara. Durante casi dos años, Laura Gutiérrez Bauer fue una etnógrafa argentina radicada en La Paz. Investigadora ad honorem del Departamento de Folklore, lucía alegre, inteligente, simpática, bohemia y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Tamara-Laura-Tania.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/06/Tamara-Laura-Tania.jpg" alt="" title="Tamara Laura Tania" width="211" height="355" class="aligncenter size-full wp-image-3820" /></a></center><br />
<strong>La guerrillera del Che<br />
Por Matías Loewy</strong></p>
<p><em>El historiador Gustavo Rodríguez Ostria derriba mitos alrededor de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tamara_Bunke">Tamara Bunke Bider</a>, la única mujer en la guerrilla de Guevara.</em></p>
<p>Durante casi dos años, Laura Gutiérrez Bauer fue una etnógrafa argentina radicada en La Paz. Investigadora ad honorem del Departamento de Folklore, lucía alegre, inteligente, simpática, bohemia y desinteresada por la política. Pero todo en ella, salvo los ojos verdes, era postizo: una cuidadosa puesta en escena. Laura, cuyo nombre verdadero era Tamara Bunke Bider, actuaba como “topo” de La Habana en la sociedad paceña y preparó la avanzada de la guerrilla del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Che_Guevara">“Che”</a> Guevara en Bolivia, a la que también se sumaría como Tania a fines de 1966. Fue la única mujer en una malograda expedición de hombres. Cuando las autoridades revelaron su identidad, las antiguas amistades bolivianas de Laura se resistían a creerlo.</p>
<p>“Resulta sorprendente que, pasados los años, todavía no logren distinguir entre la Laura que tuvieron enfrente y la Tamara que un día fue o la Tania en que se convirtió”, escribe Gustavo Rodríguez Ostria en el minucioso y atrapante libro <strong>Tamara, Laura, Tania. Un misterio en la guerrilla del Che</strong> (Del Nuevo Extremo, 2011 ).</p>
<p>Rodríguez Ostria (La Paz, 1952 ), ex viceministro de Educación superior, Ciencia y Tecnología de su país entre 2003 y 2005 y miembro de la Academia Boliviana de Historia, reconstruye las tres caras de la joven y desmonta varios mitos. El primero, aceptado por la mayoría de los biógrafos del “Che” y el cineasta Steven Soderbergh en su película de 2008, es que Tania era una combatiente más. Sin embargo, el autor constató que, como mujer, estaba alejada por sus compañeros de guerrilla de la zona de combate. De hecho, nunca portaba armas largas (carabina o fusil), esenciales para actuar en la ofensiva.</p>
<p>Otra leyenda, avivada por la CIA y Alemania Oriental, de donde eran sus padres, es que tuvo un amorío con el “Che”. “No puedo saber si sentían atracción física mutua, pero descarto, en el hipotético caso de que la haya habido, que se tradujera en romance”, dice el autor a NEWSWEEK. El libro transmite también la agonía del derrotero, los tormentos físicos, incluso cierta desesperanza por su rol en la columna. Pero, hasta el fin, Tania hizo todo lo posible por sobrevivir. El 31 de agosto de 1967, por la urgencia de obtener refugio y un plato de comida, ella y sus compañeros olvidaron las precauciones básicas de la guerrilla. Y un balazo certero la hizo mito.</p>
<p><em>Fuente: Newsweek 1 de Junio, 2011</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2011/06/17/tamara-bunke-la-guerrillera-del-che/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Libro Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2011/04/18/libro-guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2011/04/18/libro-guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Apr 2011 17:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/?p=3700</guid>
		<description><![CDATA[Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares del Coronel (r) DEM Edmundo Paz Soldán Pol. Por: Roberto Querejazu Calvo Segunda edición. Editorial Nuevo Milenio. Cochabamba &#8211; Bolivia. 2011. 271 páginas La Guerra del Chaco &#8211; Planes y conducción de las Operaciones Militares anticipa en este título cual es el contenido del libro: Un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/04/Tapa-Guerra-del-Chaco-1.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/04/Tapa-Guerra-del-Chaco-1.jpg" alt="" title="Tapa Guerra del Chaco 1" width="223" height="327" class="aligncenter size-full wp-image-3701" /></a></center></p>
<p><strong>Guerra del Chaco. Planes y conducciones de operaciones militares del Coronel (r) DEM Edmundo Paz Soldán Pol.<br />
Por: Roberto Querejazu Calvo<br />
Segunda edición. Editorial Nuevo Milenio. Cochabamba &#8211; Bolivia. 2011. 271 páginas</strong></p>
<p><strong>La Guerra del Chaco &#8211; Planes y conducción de las Operaciones Militares</strong> anticipa en este título cual es el contenido del libro: Un nuevo enfoque de lo que fue la Guerra del Chaco mediante una exégesis de su estrategia, táctica y logística.</p>
<p>Es un libro escrito por un destacado jefe militar que quiere ayudar a las generaciones de jóvenes del ejército a sacar enseñanzas de las experiencias favorables y desfavorables por las que pasó Bolivia en la Guerra del Chaco a fin de que nunca más el país se vea sorprendido por un enemigo extranjero, como en 1932, desarmado moral, económica y politicamente.</p>
<p>Este es un libro que también va a interesar al lector civil por su valioso contenido y su novedosa y ágil presentación.</p>
<p><em>Fuente: Editorial Nuevo Milenio</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2011/04/18/libro-guerra-del-chaco-planes-y-conducciones-de-operaciones-militares/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gesta Bárbara en la biblioteca de Ecdótica</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2009/04/07/gesta-barbara-en-la-biblioteca-de-ecdotica/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2009/04/07/gesta-barbara-en-la-biblioteca-de-ecdotica/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 14:16:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Gesta bárbara]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2009/04/07/gesta-barbara-en-la-biblioteca-de-ecdotica/</guid>
		<description><![CDATA[Gesta Bárbara en la red Por: Miguel Esquirol Al mismo tiempo que las vanguardias latinoamericanas estaban descubriendo nuevas formas en la literatura, Borges comenzaba con sus más juveniles esfuerzos en Argentina, en Chile Huidobro inventaba un nuevo universo, y en Brasil un grupo de antropófagos se reunía para inventar un nuevo país, en Bolivia un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2009/04/07/gesta-barbara-en-la-biblioteca-de-ecdotica/1482/' rel='attachment wp-att-1482' title='gestabarbara.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/04/gestabarbara.thumbnail.jpg' alt='gestabarbara.jpg' /></a></center><br />
<strong>Gesta Bárbara en la red<br />
Por: Miguel Esquirol</strong></p>
<p>Al mismo tiempo que las vanguardias latinoamericanas estaban descubriendo nuevas formas en la literatura, Borges comenzaba con sus más juveniles esfuerzos en Argentina, en Chile Huidobro inventaba un nuevo universo, y en Brasil un grupo de antropófagos se reunía para inventar un nuevo país, en Bolivia un grupo de vanguardia recorría las frías calles de Potosí para publicar un periódico que marcaría varias generaciones. </p>
<p>Gesta Bárbara era el nombre de este grupo de vanguardia y de su periódico, que marca el inicio de la critica literaria en Bolivia. Estos documentos son hoy casi desconocidos y muy dificiles de encontrar. Hace dos años recorrí bibliotecas paceñas encontrando estos dos ejemplares que en formato PDF y bajo licencia creative commons, publico aquí. La principal razón de hacer esto es intentar mejorar el acceso a este tipo de materiales: </p>
<p>De este importante movimiento literario hoy en día en la red sólo hay un rastro de su existencia, un par de nombres depositados al azar. </p>
<p>Encontramos brevísimas biografías de sus dos principales autores:</p>
<p><strong>Carlos Medinacelli</strong> (1898-1945), escritor potosino, precursor de la recuperación de la identidad nacional a partir del movimiento cultural y generacional denominado &#8220;Gesta Bárbara&#8221;. Fundador de los periodicos &#8220;El Diario&#8221;, &#8220;La Propaganda&#8221; y &#8220;La Democracia&#8221; de Potosi, &#8220;La Razón&#8221; de La Paz. Nos ha dejado obras de un valor extraordinario como: &#8220;La Educación del Gusto Estético&#8221;, &#8220;La Chascañawi&#8221; (1947), &#8220;Adela&#8221;, &#8220;Estudios Críticos&#8221;, &#8220;Páginas de Vida&#8221;, &#8220;Diálogos&#8221;, &#8220;Cuentos Bolivianos&#8221;, &#8220;El Cuento en Bolivia&#8221;, &#8220;Historia de la Literatura Boliviana&#8221;, &#8220;Algunas observaciones acerca de la personalidad y obra de Arturo Borda&#8221;, &#8220;Temple de la Montaña&#8221;, etc. </p>
<p>Como fundador de la revista Gesta Barbara (1918), cuyo ultimo número se publicó en 1925, dio origen a un movimiento literario en Bolivia &#8211; inspirado en la Generación del 98, en España &#8211; que es conocido con el mismo nombre de la revista.  <strong>Fuente: </strong>Librería Boliviana</p>
<p><strong>Gamaliel Churata</strong> (Arturo Peralta Miranda) (1897 &#8211; 1969). Escritor peruano que llegó a Bolivia por primera vez en 1917, exiliado de su país por razones políticas. Luego de corta estadía en La Paz, define a Potosí como su nueva residencia. Pese a permanecer allí menos de un año, desarrolla una intensa y fructífera labor, cuyo capítulo mayor se denomina Gesta Bárbara (1918), hito de la vida cultural boliviana. Allí se congregaron Carlos Medinaceli, José Enrique Viaña, Armando Alba, Saturnino Rodrigo y muchos otros que determinan uno de los puntos más altos para Potosí en esta dimensión. Medinaceli reconoce su mérito así: &#8220;Churata, que tan impagable servicio ha prestado a nuestra cultura, él fue el iniciador, esto (estímulo) ¬del¬ movimiento Gesta Bárbara&#8230;&#8221;. <strong>Fuente</strong>: Wikipedia.</p>
<p>También encuentro algunas citas de Medinacelli en Patria Grante: </p>
<p>•	Seamos profunda y auténticamente bolivianos, los primeros bolivianos como hasta hoy no lo ha sido ninguno por pretender ser europeos para conseguir sólo ser una caricatura.<br />
•	Y, aunque como generación seamos una fracasada, hemos fracasado o fracasaremos en buena ley, luchando por nuestros propios ideales, no por los ajenos.<br />
•	La juventud que se agrupado en torno a Gesta Bárbara ha visto que, de las perfecciones con que idealizó a su patria, a la áspera realidad del presente, medía un enorme camino por recorrer y, es de esa certidumbre, que arrancamos la energía para combatir los males de la patria y la sinceridad para decirlos. </p>
<p>Y finalmente, estudios literarios sobre el grupo sólo encuentro dos apuntes. Un breve fragmento de la Encyclopedia of Latin American and Caribbean literature, 1900-2003: </p>
<p>Gesta Barbara fue un periódico que daba espacio a dos generaciones de escritores bolivianos. Fundado en 1918, sus 10 primeros números fueron publicados en Potosí. 20 años después, en 1948 la segunda serie comenzó su publicación, aunque sólo duró 4 números. Ambas series publicaban poesía de su grupo de miembros así como ensayos y artículos de escritores contemporáneos, entre ellos Carlos Medinacceli, Gamaliel Churata y Armando Alba, quienes podrían ser los fundadores de la crítica literaria Boliviana. </p>
<p>J.M. de la vega Rodriguez </p>
<p>Encyclopedia of Latin American and Caribbean literature, 1900-2003</p>
<p>Y mucho más interesante pero en francés, un ensayo de la universidad de Lille: «GESTA BÁRBARA», GÉNÉRATIONS DE POÈTES EN RUPTURE.<br />
&#8220;Gesta Bárbara&#8221; es el nombre del movimiento literario boliviano que dejó marcada a más de una generación de escritores y escritoras a partir de su creación, en 1918 en potosí. </p>
<p>El nombre &#8220;Gesta Bárabara&#8221; puede estar relacionado al gran poeta modernista de bolivia, Ricardo Jaimes Freyre, y su obra poética &#8220;Castalia Bárbara&#8221; publicada en 1899, no solamente parece que Jaimes Freyre ha estado fuertemente admirado por la nueva generación, pero también parece que los contenidos de esta &#8220;Fuente bárbara&#8221; son mantenidos, por estos jóvenes poetas, como el símbolo de su propia ruptura. </p>
<p>Evocar aquí la poesía de Jaimes Freyre, su evocación de símbolos en la transposición de sus lugares de representación. Las figuras de los bárbaros en &#8220;Castalia Bárbara&#8221; son los dioses de la mitología nórdica, derrotados por el cristianismo naciente. </p>
<p>[…]. Ya en la selva sagrada no se oyen las viejas salmodias,<br />
ni la voz amorosa de Freya cantando a lo lejos ;<br />
agonizan los dioses que pueblan la selva sagrada,<br />
y en la lengua de Orga se extinguen los divinos versos<br />
Solo, erguido a la sombra de un árbol,<br />
hay un dios silencioso que tiene los brazos abiertos </p>
<p>Esta transposición de los lugares de la representación me parece capital para abordar la pregunta, incluso la negación, de los lugares históricos de la representación en la postura de &#8220;gesta bárbara&#8221; </p>
<p>La figura del bárbaro en Bolivia, a partir de la oposición Civilización y Barbarie, fundamento identitario de América Latina, incluida la segunda mitad del siglo XIX; a través de discursos históricos y socio políticos debajo de problemas mayores de la sociedad boliviana. Si, tal como está designado, el bárbaro es la figura del otro, incapaz de aproximarse por su no-lenguaje y su no-humanidad, él es construido a partir de un locus de poder que en la Bolivia de fines del siglo XIX e inicios del XX fue la oligarquía criolla-mestiza en oposición del indio.</p>
<p>Espero que con estos dos documentos sea posible, al menos, aumentar al información sobre este importante movimiento de la literatura boliviana y latinoamericana. </p>
<p>Lo puede descargar del siguiente link: <a href="http://www.ecdotica.com/biblioteca/gestabarbara1.pdf">http://www.ecdotica.com/biblioteca/gestabarbara1.pdf</a></p>
<p><em>Fuente: http://elforastero.blogalia.com</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2009/04/07/gesta-barbara-en-la-biblioteca-de-ecdotica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title></title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2008/10/03/1099/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2008/10/03/1099/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Oct 2008 19:40:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Arnade]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[La dramática insurgencia de Bolivia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2008/10/03/1099/</guid>
		<description><![CDATA[Charles Arnade y La dramática insurgencia de Bolivia Por:Esther Aillón S. Una recapitulación del aporte historiográfico del recientemente fallecido bolivianista, autor de una obra clave sobre el proceso de la independencia, que hasta hoy en día sigue siendo tomada en cuenta como referente. Charles Arnade falleció el 7 de septiembre en Estados Unidos, su país [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2008/10/03/1099/1098/' rel='attachment wp-att-1098' title='la-dramatica-insurgencia-de-bolivia.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2008/10/la-dramatica-insurgencia-de-bolivia.thumbnail.jpg' alt='la-dramatica-insurgencia-de-bolivia.jpg' /></a></center><br />
<strong>Charles Arnade y La dramática insurgencia de Bolivia<br />
Por:Esther Aillón S. </strong></p>
<p><em>Una recapitulación del aporte historiográfico del recientemente fallecido bolivianista, autor de una obra clave sobre el proceso de la independencia, que hasta hoy en día sigue siendo tomada en cuenta como referente.</em></p>
<p>Charles Arnade falleció el 7 de septiembre en Estados Unidos, su país de adopción. Este historiador de origen alemán ha dejado una obra con repercusiones importantes en el medio académico y en el público boliviano. Creo que por esto debe ser considerado uno de los bolivianistas más importantes del siglo XX, no tanto por la cantidad de investigaciones sobre la historia de Bolivia &#8211;que fue modesta&#8211;, sino por la importancia que alcanzó su libro <strong>La dramática insurgencia de Bolivia</strong>.</p>
<p>Defendida como su tesis de doctorado con el título <strong>The Emergence of the Republic of Bolivia</strong> (1957), se publicó en nuestro país en 1964, según el autor, en una edición no autorizada ni revisada por él.</p>
<p>Pienso que Arnade supo de la popularidad que goza su libro en Bolivia hasta el día de hoy, a juzgar por la facilidad con que se lo encuentra a la venta. Basta hacer un recorrido por librerías, puestos de venta en las calles y en las ferias de libro viejo para evidenciar el hecho. A primera vista, junto con algunas obras de historia nacional como <strong>Zárate, el temible Willca </strong>de Ramiro Condarco, tiene un lugar favorito entre los lectores bolivianos, es decir, su obra ha llegado al público general.</p>
<p>Aunque este hecho no hace al libro bueno por sí mismo, es un detalle para destacar, dado que los trabajos académicos no llegan fácilmente al público general y éste sí lo hizo. Creo que la popularidad del libro está relacionada con su tesis principal. De ahí que el primer valor de la obra de Arnade es haber desarrollado una tesis que ha perdurado por varios años entre los lectores bolivianos.</p>
<p>El interés de Arnade por la independencia de Bolivia fue muy temprano. En 1953 sostuvo que éste era uno de los temas menos abordados por la historiografía boliviana, cuando era un periodo vital “para la comprensión de la existencia misma del país”. A pesar de las contribuciones que hizo sobre el tema en el siglo XIX, Arnade encontró que queda “todavía mucha investigación para descubrir más guerrilleros, los soldados máximos de la emancipación altoperuana”.</p>
<p>¿Cuál fue la tesis que provocó polémica? Arnade la describió así: “Creo que la tesis general de mi estudio es que la generación de 1825 que creó Bolivia la componían los ricos y que las masas no se beneficiaron de la creación de una Bolivia independiente&#8230; Los hombres que crearon un Alto Perú independiente&#8230;, la denominada generación de 1825, deseaban mantener la situación existente en 1809-1810&#8230; La generación de 1825 era conservadora, criollos del <em>statu quo</em> que veían en los sucesos como una posibilidad de suceder a los españoles en el poder, a los españoles peninsulares, que, en general, les habían impedido gobernar por ser criollos americanos&#8230; La generación de 1825 era más conservadora que la de 1810.”</p>
<p>Fue una tesis que puso sin bemoles un contenido a la República de 1825. Aunque tiene un grado de simplismo, hoy se sabe que en toda América Latina la fundación de la República favoreció sobre todo a sectores criollo-mestizos y no incluyó en la organización republicana a otros sectores que quedaron en el camino. Fácilmente se puede predecir que la tesis provocó adhesión o rechazo. Además, Arnade concentró su argumento en la figura de Olañeta junto con Urcullo y otros diputados a la Asamblea Deliberante de 1825, que fueron para él la máxima manifestación de los “dos caras” (expresión de Gabriel René-Moreno) o patriotas de último momento, que se beneficiaron —sin merecerlo— del resultado de la guerra.</p>
<p>Esta conclusión fue replicada especialmente por José Luis Roca, quien hace poco ha publicado <strong>Ni con Lima ni con Buenos Aires</strong>. La formación de un Estado nacional en Charcas (Plural, 2007) en el que recoge y amplía una serie de investigaciones sobre la independencia efectuadas durante varios años. La polémica con Arnade no es el tema del libro, aunque Roca dedica uno de los 24 capítulos a estos sucesos y sale en defensa de Olañeta, a quien considera artífice de la independencia de Bolivia por su participación y sus gestiones ante el Mariscal Sucre, como coautor del Decreto del 6 de febrero y a favor de la autonomía de Charcas.</p>
<p>Por otra parte, hay que recordar que Arnade elaboró su tesis de doctorado a mediados de los años 50. En esa época no existían en Bolivia ni Carrera de Historia (creada en 1966) ni archivos organizados, a excepción del Archivo Nacional de Bolivia, y la cantidad de estudios históricos con sustento documental sobre la independencia era escasa.</p>
<p>Hoy mismo, aún no contamos con un estudio de las generaciones de 1809 y de 1825, a excepción de contadas contribuciones, como la tesis sobre los revolucionarios paceños de 1809 de Roberto Choque, el estudio de René Arze sobre la rebelión de 1811-12 y el análisis del sistema indirecto de elecciones que favoreció la exclusión de sectores populares de la Asamblea Deliberante, de Rossana Barragán. Abordar el inicio y el resultado de la independencia como dos generaciones distintas, me parece que es una idea propositiva de Arnade, pero que él mismo no pudo explorar a fondo, sino que se limitó a algunos de sus actores individuales. Además, la generación de 1809 no desapareció completamente de la escena política, una parte sobrevivió en 1825.</p>
<p>Arnade investigó en el Archivo Nacional de Bolivia, en Sucre, cuando Gunnar Mendoza ya era su director. Lo consideró su guía de tesis y tuvo según él “más importancia que el comité doctoral de la Universidad de Florida”. Casi toda la documentación de su estudio es de archivo y creo que ese es un segundo valor de su obra, ya que contribuyó a renovar el tema en cuestión.</p>
<p>Ahora bien, Arnade participó de una generación muy prolífica de investigadores que también hicieron contribuciones originales al tema. Entre ellos, Gunnar Mendoza, quien publicó en 1952 el primer manuscrito del diario del guerrillero José Santos Vargas, precedido de un Estudio Introductorio muy valioso. Humberto Vázquez Machicado estudió la rebelión de esclavos de Santa Cruz de 1810 y otros autores como Ramiro Condarco, Eduardo Arze Quiroga y Alipio Valencia Vega se preocuparon por dar nuevas interpretaciones de la independencia e indagar nuevos documentos.</p>
<p>Para Arnade, la generación de Gunnar Mendoza fue un puente que dio lugar a los historiadores profesionales, varios de los cuales efectuaron, en mayor o menor medida, investigaciones sobre la independencia, entre ellos, Alberto Crespo, René Arze Aguirre, Roberto Choque, Florencia Ballivián, Joseph Barnadas y otros que he podido omitir. Hay que agregar a ellos a bolivianistas que también han estudiado diferentes aspectos de la independencia como William Lofstrom, M.Daniélle Demélas, Thomas Millington y James Dunkerley. Actualmente varios investigadores/as bolivianos están profundizando el tema.</p>
<p>Hoy, 50 años después de la tesis de Arnade, el tema y su abordaje es mucho más complejo. Se dispone de más archivos y, sobre todo, de más perspectivas de interpretación. Entre otros temas, están en curso estudios sobre diferentes sectores que participaron en el proceso de independencia, como los guerrilleros, los indígenas y los negros, pasando por una reevaluación del papel de las elites en el conflicto.</p>
<p>Se está estudiando la independencia desde algunas regiones, se evalúan los procesos de inclusión y exclusión política en el curso de este proceso, las filiaciones filosóficas, se ha dado un giro temporal a la cuestión, abordando el tema desde las rebeliones indígenas y, en la cercanía del bicentenario de 1809-1810, también se reflexiona la independencia de Charcas en el contexto de las revoluciones atlánticas.</p>
<p>No cabe duda que Charles Arnade hizo una contribución muy importante a la historia de Bolivia. Creo que su perspectiva está en pie y que la historiografía boliviana continuará reevaluando su tesis, a partir de nuevos resultados sobre diferentes sectores sociales, las regiones, los programas políticos, las expectativas. Se seguirá valorando la independencia en las dimensiones que vieron los actores en su tiempo, más allá de los resultados o las expectativas que se desarrollaron posteriormente.</p>
<p><em>Fuente: La Prensa</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2008/10/03/1099/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobre Qaraqara-Charka</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/sobre-qaraqara-charka/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/sobre-qaraqara-charka/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2008 14:44:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[carlos toranzos]]></category>
		<category><![CDATA[qaraqara-charka]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2008/04/21/sobre-qaraqara-charka/</guid>
		<description><![CDATA[Qaraqara –Charka Por: Carlos F Toranzos El título es el nombre del libro escrito por Tristan Platt, Therese Bouysse-Cassagne y Olivia Harris y como subtítulo lleva, Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII) Historia antropológica de una confederación aymara. Editorial Plural, Bolivia, 2006. ISBN: 99905-63-77-2, que será presentado en la universidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2008/04/21/sobre-qaraqara-charka/695/' rel='attachment wp-att-695' title='qaraqara.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2008/04/qaraqara.thumbnail.jpg' alt='qaraqara.jpg' /></a></center><br />
<strong>Qaraqara –Charka<br />
Por: Carlos F Toranzos</strong><br />
El título es el nombre del libro escrito por Tristan Platt, Therese Bouysse-Cassagne y Olivia Harris y como subtítulo lleva, Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII) Historia antropológica de una confederación aymara. Editorial Plural, Bolivia, 2006. ISBN: 99905-63-77-2, que será presentado en la universidad de Londres el 24 de abril de 2008<br />
Pocas veces uno tiene la suerte de encontrarse de sopetón con un ejemplar de esta naturaleza. Un libro que ya ha logrado una venta increíble y cuyas críticas están a ser leídas con avidez.<br />
No intento hacer una recensión del libro en el sentido clásico de la palabra; más bien es un halago al gran esfuerzo para producir este monumental trabajo.<br />
Los autores son conocidos intelectuales, con prestigio reconocido a nivel universal, son de verdad las referencias necesarias para cualquier tratado de antropología andina, en particular sobre Bolivia. Son autores que han hecho estudios anteriores y publicado un sinnúmero de artículos y libros sobre este tema, sin embargo esta obra es la primera que hace realmente uso de la antropología para ingresar en el campo historiográfico. Es un intento brillantemente bien logrado.<br />
El libro logra llegar al público no especializado, y que se convierte en una referencia necesaria para cualquier intelectual, académico o simplemente interesado en lo que se escribe sobre el siglo XV y su secuela en la Bolivia que hoy conocemos como múltiple y multicultural.<br />
La recopilación de documentos y su “traducción” a lenguaje asequible hace del libro una verdadera joya y una agradable lectura. Enterarse que Bolivia ya tenía sus orígenes actuales en Charkas, que los Pizarro no solo eran brutales guerreros sino inteligentes maniobreros. Que Potosí ya era un centro minero antes de la llegada de los colonizadores, que los jefes Incas hicieron acuerdos con los españoles donde se ponían por delante la integridad de su cultura y la defensa de sus territorios.<br />
¿Qué significación tenían los cerros, el rayo? Potosí formaba parte de Porco, centro minero del incario, ¿a quién pertenecían estos ayllus? Los soldados del Inka eran, según parece, los habitantes de nuestras tierras. Que el quechua fue segunda lengua después del aymara, mas o menos se sabía, pero lo que no se sabia a ciencia cierta eran las áreas en las que se hablaban tanto una como la otra.<br />
La colonia no hizo nada más ni nada menos que seguir los designios de un imperio en expansión y de una religión en lucha contra todas las otras creencias. Los españoles del siglo XV tenían que formar territorios compactos. Tenían que, para esto,  manipular, matar, vender y comprar almas y tierras. Sus fortunas en los documentos presentados por los autores, dan una muestra evidente de lo que era no solo la tierra de los Inkas sino de la manera en la que los españoles, un poco como ahora, las tierras eran divididas y usadas<br />
Este libro merece convertirse en la lectura obligatoria de todo boliviano y peruano y chileno y argentino. Es una obra que a pesar de sus 1088 páginas es una joya.<br />
<em>Fuente: www.ecdotica.com</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/sobre-qaraqara-charka/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El mundo perdido en Bolivia</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/el-mundo-perdido-en-bolivia/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/el-mundo-perdido-en-bolivia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2008 13:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Expediciones a Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad perdida de Z]]></category>
		<category><![CDATA[Percy Harrison]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Herrera]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2008/04/21/el-mundo-perdido-en-bolivia/</guid>
		<description><![CDATA[Fawcett. Entre el misterio y la leyenda Texto: Ricardo Herrera F. &#124; Fotos: Exploración Fawcett/ Ilustraciones: Bryan Fawcett Sabe algo de Bolivia?&#8221;, fue lo primero que le preguntó el presidente de la Real Sociedad Geográfica de Londres al mayor del ejército británico Percy Harrison Fawcett, un día de principios de 1906 en el que lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2008/04/21/el-mundo-perdido-en-bolivia/693/' rel='attachment wp-att-693' title='percy-harrison.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2008/04/percy-harrison.thumbnail.jpg' alt='percy-harrison.jpg' /></a></center><br />
<strong>Fawcett. Entre el misterio y la leyenda<br />
Texto: Ricardo Herrera F. | Fotos: Exploración Fawcett/ Ilustraciones: Bryan Fawcett</strong><br />
Sabe algo de Bolivia?&#8221;, fue lo primero que le preguntó el presidente de la Real Sociedad Geográfica de Londres al mayor del ejército británico Percy Harrison Fawcett, un día de principios de 1906 en el que lo había convocado a su oficina. &#8220;Su historia, como la del Perú, siempre me había fascinado, pero fuera de eso no conocía nada del país, y así le respondí&#8221;, recordaría tiempo después el militar, que tres años antes había realizado el trazado de rutas para la Oficina de Guerra de la corona en Marruecos y acababa de completar con éxito el curso de delimitación de fronteras de la Sociedad. Aquella reunión tenía como fin convencerlo para que aceptara la solicitud del Gobierno boliviano que pidió que sea un representante de la prestigiosa institución el que se encargue de la demarcación de los límites con Brasil.<br />
&#8220;Naturalmente, yo acepté el ofrecimiento. La romántica historia de las conquistas españolas y portuguesas y el misterio de sus vastas selvas inexploradas hacían que para mí fuera irresistible la tentación de Sudamérica. Tenía que tomar en cuenta a mi esposa y a mi hijo, a otro niño que venía en camino, pero el destino me ordenaba que fuera, de manera que no podía dar una respuesta negativa&#8221;, dejó escrito Fawcett en textos que 30 años después su hijo Bryan reunió en el libro <strong>Exploración Fawcett</strong>.<br />
Tal vez obedeciendo a su destino o por la buena cantidad de libras esterlinas que ofrecía el gobierno de Ismael Montes (o por ambas cosas), el explorador llegó a territorio nacional para iniciar la primera de varias expediciones por las selvas amazónicas que lo convertirían en leyenda. Sobre todo después de su desaparición en 1925, mientras buscaba una ciudad perdida que estaba convencido se encontraba en el Amazonas y que el denominó Z. El enigma de lo que ocurrió con él y sus acompañantes, entre ellos su hijo mayor Jack, sigue siendo un misterio.<br />
Muchas expediciones fracasaron tratando de encontrarlos, e incluso el diario londinense The Times ofreció una recompensa para aquellos que dieran datos confiables sobre su paradero. Buena cantidad de autores también aseguran que Fawcett sirvió de inspiración para los creadores del personaje de Indiana Jones. Sea cierto o no, lo concreto es que la historia del explorador llegará al cine de la mano del actor Brad Pitt, que junto a los estudios Paramount Pictures anunciaron días atrás que producirán la película <strong>La ciudad perdida de Z</strong>, basada en el relato que David Grann (New Yorker) hizo acerca del militar británico y es muy probable que sea el propio actor el que lo interprete en la pantalla grande.<br />
<strong>Con espíritud de aventura</strong><br />
Percy Harrison Fawcett nació en Torquay, Devonshire en 1867 y estudió en la escuela Newton. A los 19 años se enroló en la Real Artillería Británica y fue enviado en su primer destino a Ceylán. Pasaría por otros países antes de llegar a Marruecos, donde trabajó como oficial encubierto. Allí realizó sus primeras expediciones dibujando rutas, y gracias a sus conocimientos de topografía que aprendió en Malta reunió valiosa información para las fuerzas militares. A principios de 1901 se casó con la madre de sus tres únicos hijos. Pudo llevar una vida tranquila y sin contratiempos en su país, pero su espíritu aventurero y cierto misticismo, que era común en su familia, lo impulsó a conocer nuevos lugares y en algunas ocasiones adentrarse en ellos atraído por fuerzas que consideraba mágicas. En Bolivia realizó cuatro expediciones como Jefe Técnico de la Comisión Demarcadora de Límites con Brasil. En el primero de esos viajes descendió por los estrechos caminos que conducen desde La Paz a Rurrenabaque, para luego seguir hacia Riberalta, Villa Bella, Cobija hasta la región fronteriza con Perú y Brasil. Eran épocas en las que aún estaba vigente el comercio de la goma, &#8220;los últimos fuegos fatuos de una riqueza que salió de Bolivia sin dejar rastro alguno de progreso positivo&#8221;, diría el historiador Humberto Vázquez Machicado, contextualizando el territorio por donde anduvo el inglés, que fue relatando su paso por cada uno de esos lugares. A veces a modo de anecdotario y en otras con una mirada crítica del sistema esclavista al que sometían a sus empleados los empresarios del caucho.<br />
En algunos de sus escritos sus relatos resultan un tanto exagerados y matizados por leyendas que va recogiendo en su recorrido y que bien podrían inspirar alguna escena propia de Indiana Jones, pero son innegables los riesgos y los peligros que tuvo que afrontar en muchas ocasiones. &#8220;Por lo menos una vez en la vida de todo hombre, la muerte lo mira directamente en sus ojos y sigue su camino. En el viaje por las selvas nunca está muy lejana. Se muestra en varios aspectos; la mayoría de ellos, terribles, pero algunos aparentemente inofensivos, que apenas se les presta atención, aunque no sean menos mortíferos por eso. Una y otra vez, el encadenamiento de los hechos conduce al límite mismo del desastre y allí se detiene. El vuelo de una flecha, una pulgada de espacio, un segundo de tiempo; de tan insignificantes detalles pende el destino. Puedo recordar muchas escapadas milagrosas en los viajes de Beni, Acre y del Abuná. En cada ocasión pudo haber sido la muerte horrible por lo repentina, violenta y, para nuestra manera de pensar, despiadada&#8221;, contó Fawcett a sus familiares.<br />
<strong>El mundo perdido en Bolivia</strong><br />
En sus siguientes viajes pasaría por Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y otros sitios del país que también describió como ciudades y en sus costumbres, pero quizás uno de los lugares que más lo cautivó fue sin duda la región suroccidental del Amazonas, territorio que comprende áreas del occidente de Brasil, sudeste de Perú y en Bolivia lo que hoy comprende el Parque Nacional Noel Kempff Mercado. Incluso una de las tres principales cataratas del parque lleva su nombre.<br />
Fueron las descripciones de uno de los sitios del parque, lo que le serviría de material a su amigo el escritor Arthur Conan Doyle (autor de los libros sobre Sherlock Holmes) para escribir  El mundo perdido. &#8220;Ante nosotros se levantaban las colinas Ricardo Franco (mesetas de Caparú), de cumbres lisas y misteriosas, y con sus flancos cortados por profundas quebradas. Ni el tiempo ni el pie del hombre habían desgastado esas cumbres. Estaban allí como un mundo perdido, pobladas de selvas hasta sus cimas, y la imaginación podía concebir allí los últimos vestigios de una era desaparecida hacía ya mucho tiempo. Aislados de la lucha y de las cambiantes condiciones, los monstruos de la aurora de la existencia humana aún podían habitar esas alturas invariables, aprisionados y protegidos por precipicios inaccesibles. Eso pensó Conan Doyle cuando más tarde, en Londres, yo le mencioné esas colinas y le mostré fotografías. Me habló de la idea para una novela en la América del Sur central y buscaba información, que le proporcioné gustosamente. El fruto en 1912 fue su &#8216;mundo perdido&#8217;, que apareció como folletín en el Strand Magazine y después en forma de libro, consiguiendo amplia popularidad&#8221;, comento el explorador.<br />
<strong>La última expedición</strong><br />
Cuando se inició la Primera Guerra Mundial, Fawcett no sólo había recorrido buena parte de Bolivia, también había estado en otros países sudamericanos, pero Brasil fue uno de los que más visitó y donde tuvo acceso a un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro y que relata la experiencia de un nativo de Minas Gerais que junto a un grupo de hombres encontraron casi a mediados del siglo XVIII una ciudad perdida que no estaba en ningún registro. Un lugar que, según contaba acogió a una civilización muy desarrollada. A partir de esta lectura, Fawcett fue tratando de encontrar nuevos rastros de lo que denominó la ciudad Z y su idea de realizar una expedición para encontrarla cobró más fuerza después de terminada la guerra, donde él también había participado. A mediados de 1920 consiguió los fondos para realizarla. Decidió que lo acompañara su hijo mayor y un amigo de él, Raleigh Rimell, ambos tenían 25 años y Fawcett 57. En marzo de 1925 el ex soldado y sus jóvenes acompañantes partieron de Cuiabá rumbo a la ciudad Z. El 29 de mayo de ese mismo año la familia recibió la última carta del explorador desde un lugar que no quiso revelar por temor a que otras personas se enteraran. En ella aseguraba contar con la información precisa de la ubicación de la ciudad Z y que en los días siguientes se internarían en la selva para finalmente encontrarla. &#8220;No temas que fracasemos…&#8221; fueron las últimas palabras para su esposa.<br />
Luego de esa misiva no se supo más de ellos. Fue como si se los hubiese tragado la tierra. Más de 80 años después, aún no se ha podido develar el destino final de esos hombres, y las decenas de expediciones realizadas han fracasado y sólo han ayudado a alimentar nuevas leyendas, como aquella que sostiene que los expedicionarios encontraron la ciudad perdida y decidieron quedarse a vivir en ella felices y contentos en una sociedad que se resiste a darse a conocer. Otra habla de que encontraron la puerta a una dimensión paralela en la que aún viven, incluso hay páginas en Internet que transcriben supuestas conversaciones de Fawcett con una &#8216;médium&#8217;. Algunos más realistas tienen la teoría de que fueron asesinados por indígenas, mientras que otros creen que murieron por alguna enfermedad o atacados por animales salvajes. Tal vez nunca se resuelva el enigma; mientras esto ocurra, seguirá alimentando la imaginación de muchas personas y la figura de Fawcett cada vez se alejará más de la realidad, para convertirse en mito.<br />
<em>Fuente: www.eldeber.com</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2008/04/21/el-mundo-perdido-en-bolivia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Acerca de Presidencia sitiada, un libro de Carlos Mesa</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2008/04/08/acerca-de-presidencia-sitiada-un-libro-de-carlos-mesa/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2008/04/08/acerca-de-presidencia-sitiada-un-libro-de-carlos-mesa/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Apr 2008 15:17:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[carlos mesa]]></category>
		<category><![CDATA[presidencia sitiada]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2008/04/08/acerca-de-presidencia-sitiada-un-libro-de-carlos-mesa/</guid>
		<description><![CDATA[Presidencia sitiada Por: Roberto E. Finot Las memorias que sobre su gestión de gobierno ha presentado el ex presidente Carlos Mesa bajo el título de Presidencia sitiada se constituyen en un valiente y oportuno testimonio —muy similar a los que el periodista e historiador nos tenía acostumbrados— en el cual es él el protagonista de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2008/04/08/acerca-de-presidencia-sitiada-un-libro-de-carlos-mesa/634/' rel='attachment wp-att-634' title='carlos-mesa.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2008/04/carlos-mesa.thumbnail.jpg' alt='carlos-mesa.jpg' /></a></center><br />
<strong>Presidencia sitiada<br />
Por: Roberto E. Finot</strong><br />
Las memorias que sobre su gestión de gobierno ha presentado el ex presidente Carlos Mesa bajo el título de <strong>Presidencia sitiada</strong> se constituyen en un valiente y oportuno testimonio —muy similar a los que el periodista e historiador nos tenía acostumbrados— en el cual es él el protagonista de una historia que aún no terminamos de asimilar ni de comprender en toda su dimensión.<br />
El país que empezó a surgir a partir del insospechado protagonismo alcanzado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y el establecimiento de la denominada “agenda de octubre” es descrito a partir de la identificación de las actitudes asumidas tanto por el actual presidente Evo Morales como por cada uno de los protagonistas de una historia en la que una buena parte de esos actores siguen desempeñando los mismos o similares roles que terminaron sitiando al Gobierno del ex presidente Carlos Mesa.<br />
Las revelaciones pormenorizadas, sobre todo cuanto aconteció durante ese inmediato pasado, así como el testimonio del círculo más cercano de colaboradores del ex presidente Mesa, en la obra complementaria presentada simultáneamente bajo el título de <strong>Un Gobierno de ciudadanos</strong>, están destinadas a ayudarnos a reflexionar con mayor precisión y claridad, sobre todo cuanto acontece actualmente en nuestro país, así como sobre el futuro de unidad que debemos empeñarnos en preservar.<br />
El relato comprometido de una visión indudablemente personal de esa historia refleja con precisión los angustiantes meses en los que la confrontación y el afán de perpetuación de las estructuras de poder que se habían mantenido vigentes hasta esa fecha, y que siguen pugnando por imponerse, terminaron por desestabilizar a un gobierno cuyo principal “pecado” fue el de interpretar los genuinos intereses nacionales, por encima de los intereses representados por quienes el ex presidente Mesa identifica como “los vértices de poder cívico y empresarial”, que junto a una evidente manipulación mediática lograron y siguen logrando convertir flagrantes mentiras en verdades que el pueblo acaba creyendo a fuerza de repetirlas.<br />
En la denominada “agenda de octubre”, diseñada por el ex presidente Mesa la noche del 17 de octubre de 2003, efectivamente se llegaron a recoger y a inscribir las demandas de un nuevo pacto social, que sigue pugnando por quedar definitivamente inscrito en el nuevo texto constitucional junto a las autonomías regionales, la profundización de la descentralización y las garantías de una genuina participación y control en la explotación y comercialización de nuestros recursos naturales.<br />
En un plazo dramáticamente breve, la historia descrita en Presidencia sitiada parecería repetirse, pero en esta oportunidad como consecuencia de los incomprensibles e injustificables errores que aparentemente determinaron la renuncia del vocero presidencial Álex Contreras y como consecuencia de la persistencia de las actitudes mantenidas por los mismos actores que sitiaron al ex presidente Carlos Mesa.<br />
El cumplimiento de la “agenda de octubre”, que el presidente Morales hizo suya, continúa manteniéndose como un imperativo ineludible que debe permitirnos empezar la construcción del destino que las alianzas “levantado el nombre de la patria en vano”, y no precisamente el mentado “neoliberalismo”, nos han negado durante los últimos veinte años: el presidente Evo Morales Ayma aún tiene la palabra.<br />
<em>Fuente: www.laprensa.com.bo</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2008/04/08/acerca-de-presidencia-sitiada-un-libro-de-carlos-mesa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un relato sobre la vida en Rusia de principios de S. XX</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2007/12/26/un-relato-sobre-la-vida-en-rusia-de-principios-de-s-xx/</link>
		<comments>http://www.ecdotica.com/2007/12/26/un-relato-sobre-la-vida-en-rusia-de-principios-de-s-xx/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 26 Dec 2007 19:38:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[javier claure]]></category>
		<category><![CDATA[rusia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecdotica.com/2007/12/26/un-relato-sobre-la-vida-en-rusia-de-principios-de-s-xx/</guid>
		<description><![CDATA[Moscú y la Revolución Por Javier Claure C. * Dicen que siempre me encantaba la música. Cuando tenía dos años, mi padre solía venir a mi cuarto y tocaba su violín para que yo quedase dormida. Me fascinaba mucho las melodías que salían de ese armonioso instrumento. Y me cuentan que solía levantar la cabeza, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2007/12/26/un-relato-sobre-la-vida-en-rusia-de-principios-de-s-xx/364/' rel='attachment wp-att-364' title='moscu-en-1917.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2007/12/moscu-en-1917.thumbnail.jpg' alt='moscu-en-1917.jpg' /></a></center><strong>Moscú y la Revolución<br />
Por Javier Claure C. *</strong></p>
<p>Dicen que siempre me encantaba la música. Cuando tenía dos años, mi padre solía venir a mi cuarto y tocaba su violín para que yo quedase dormida. Me fascinaba mucho las melodías que salían de ese armonioso instrumento. Y me cuentan que solía levantar la cabeza, con los ojos bien abiertos, para escuchar la música. Mi padre estaba convencido de que la música sería mi destino. Pero la música no jugó un papel importante en mi vida. A mí más bien me fascinaba el ballet.</p>
<p>Recuerdo muy bien, que una vez estaba de pie, en mi cama, mirando a la pared del frente, donde se mostraba una escena de mucha gente y unas bellas damas bailando ballet. Me gustó mucho esa película y creo que desde entonces empezó mi interés por el ballet.  </p>
<p>De niña era tranquila y no me importaba jugar sola. Dicen que era muy sensible y que me impresionaba mucho el sufrimiento de otras personas. Mis padres solían llevarme a pasear por los bellos bulevares y parques de Moscú. Yo tendría unos nueve años en ese entonces. Un cierto día, por casualidad, entramos a una iglesia y vi un crucifijo con un hombre clavado. Me entró mucha curiosidad y pregunté quién era ese hombre con clavos en los pies y las manos. Una persona que estaba  a mi lado me contestó: “Jesús, el hijo de Dios”. Y que lo habían crucificado porque otra gente odiaba lo que él predicaba y, además, no creían que era el hijo de Dios. Todo eso me causó pánico y me puse a llorar. Cuando llegamos a casa, mis padres estaban afligidos porque me sentía muy triste. Me llevaron a la cama y me leían cuentos de hadas. Así quede dormida. </p>
<p>Mi padre era checoslovaco de nacionalidad. Había llegado a Rusia en 1892 y tenía algunas dificultades porque era católico. Se conoció con mi madre, Elena Alexándrovna, y más tarde decidieron casarse. De esa manera obtuvo el permiso de residencia. Mi madre, costurera de profesión, nunca quería hablar de su familia, hasta que un día descubrí que mi abuelo, Michail Alexándrovna, fue echado de su familia porque decidió casarse con mi abuela, una mujer que no pertenecía a la aristocracia. Mi familia me contaba que mi abuelo materno era un gran violinista y pertenecía a la orquesta filarmónica del Teatro de Bolshoi. Murió en 1876 a consecuencia de una pulmonía y después de algunos años mi abuela también murió.</p>
<p>Mi madre se crío, entonces, con una familia de comerciantes ricos. En Rusia era una costumbre que la gente de dinero se hiciese cargo de ciertos niños huérfanos. Se les inculcaba a adquirir una educación decente. A los niños se les enseñaba un oficio y a las mujeres a encontrar un buen marido.   </p>
<p>Yo tuve una educación muy estricta. Mi madre siempre insistía que la frase “debo hacer” debería formar parte de mi vida. Por eso aprendí muy temprano a no decir “no puedo”. Estaba convencida de que podía hacer todo lo que me proponía. A veces pienso en el pasado, y me sorprendo enormemente de esa forma de pensar. Cuando me hacía algún daño no lloraba por mí misma. Trataba de no preocupar a nadie y mi frase favorita era: “No es nada. En cualquier caso, todo se pasará cuando me case”.</p>
<p>Ni siquiera lloraba por el dolor físico. Una vez cuando estabamos subiendo una montaña, me tropecé y caí unos dos metros abajo. Me hice una herida en la rodilla y no lloré. Siempre pensé que podía aguantar el dolor físico, pero no así los problemas emocionales y el sufrimiento de otras personas. Lloraba por el dolor ajeno. </p>
<p>Cuando tenía unos diez años, decidí hacer algo para ayudar a mi familia. Junté todos mis juguetes y muñecas en una pequeña maleta vieja; y me marché a uno de los mercados de Moscú. Toda la gente me miraba un poco extraño, creían que estaba jugando porque gritaba ofreciendo mi mercancía. Finalmente, logré vender todas esas cosas y creí que me habían pagado bien, pero cuando llegué a casa, mis padres me dijeron que era poco dinero lo que llevaba. De todas maneras, fue una pequeña ayuda de mi parte.</p>
<p>Uno de mis pasatiempos en esa época era robar manzanas del jardín de un vecino. El señor Sergey Sokolov era rico y se había casado cuatro veces. Dicen que tenía 15 hijos. Su casa era un palacio y su jardín lleno de árboles frutales. Mi amiga, Svetlana, se subía a un árbol de manzanas y desde arriba empezaba a llover manzanas, mientras que yo recibía las frutas haciendo una canasta con mi mandil. Una de esas ocasiones, de pronto apareció un hombre alto con un cinto en la mano. Estaba convencida que nos iba a pegar con ese látigo. Le grité a Svetlana para que corriéramos, pero una fuerza extraña se apoderó de mi y quedé quieta. Ahí estaba yo como una estatua con todas las manzanas en mi mandil. El hombre alto era el portero del señor Sokolov y nos advirtió que no volviéramos a trepar al árbol. Después de unos minutos vino Svetlana para recogerme, pero yo seguía en un estado de shock. Hasta que finalmente me acompañó hasta mi casa. Fue una aventura que siempre me acuerdo.</p>
<p>En 1914 pasamos el verano en un lugar llamado Gilindzik a las afueras del Caucasus. Un cierto día se realizaba un concierto en el parque y ahí me puse a bailar ballet. Mi madre me contó que ese día, mientras yo bailaba, una señora se puso a conversar con ella y le comentaba que tenía mucho talento y que debería ir a una academia. Era la señora Madame Devellieré, célebre bailarina de ballet del teatro de Moscú. Aparentemente, los comentarios de la famosa dama causó mucha impresión a mi madre y, por esa razón, empecé en la academia de ballet.      </p>
<p>Con el transcurso del tiempo Moscú se iba convirtiendo en algo insoportable. Las noches eran muy tétricas y siempre me daba miedo.</p>
<p>A mediados del año 1916, existían disturbios violentos contra los extranjeros, y eso era un peligro para mi padre porque era considerado como tal. Tenía el pelo oscuro y fácilmente podían confundirlo como judío. </p>
<p>Tres a cuatro veces por semana venían soldados a inspeccionar nuestra casa. Sospechaban que ocultábamos a personas buscadas. Nunca tocaban el timbre. Golpeaban la puerta con la culata de los fusiles y si no se abría rápido, no dudaban en echarla abajo. Yo solía abrir la puerta cada vez que los soldados se hacían presentes en nuestra casa. Mi madre lo decidió así, porque sabía que un soldado ruso jamás podía hacer daño a una niña. Era bien amable y les hacía entrar a los soldados diciéndoles que mi hermana mayor tenía fiebre tifoidea. Era una mentira, por supuesto, para que tuvieran compasión de nosotros. Abrían rápidamente los roperos y luego se marchaban. Nunca nos paso algo malo en esas batidas. Teníamos, seguramente, un ángel de la guarda que nos protegía.</p>
<p>Las condiciones sanitarias de nuestra casa eran muy malas. De alguna manera nos habían invadido piojos y ratones que saltaban por todas partes. Mi madre trataba de combatirlos con agua caliente, pero fracasó.  </p>
<p>Ese mismo año, fuimos a visitarle a una tía que vivía en Bogorodskoe, una aldea a unos 200 kilómetros de Moscú. Mis padres tenían una casa de campo allí. Una noche me desperté a causa de tremendos ruidos afuera. Me asomé a la ventana y vi que algunas de las casas, a nuestro alrededor, ardían en llamas. Unos hombres andaban buscando extranjeros, especialmente alemanes y judíos. Por suerte teníamos una empleada en la casa, cuyo nombre era Valentina. Una buena mujer rusa. Ella defendió nuestras vidas esa noche. Salió al balcón con un ícono en la mano y su novio que pertenecía a ejercito ruso. Les gritaba a los malhechores que mi madre era rusa y mi padre checoslovaco. Y que, además, éramos cristianos grecos-ortodoxos. De esa manera nos dejaron libres, pero la atmósfera en Bogorodskoe era muy hostil y decidimos volver a Moscú. Nos fuimos en tren, pero apenas arribamos a destino, nos dimos cuenta que la situación estaba peor. Habían quemando casas y negocios que pertenecían a extranjeros.</p>
<p>Un día paseando por Moscú, anunciaban que el camarada Vladimir Lenin iba a dar un discurso. Yo tenía 13 años, y no entendía muy bien el por qué de tanto desorden social. A pesar de esta falta de conocimiento fui a escuchar las palabras de Lenin. Cuando lo vi, me impresionó bastante aquel hombre pequeño que hablaba con una voz delgada. Decía las cosas con gran seguridad, pero me molestaba cuando hablaba caminando de un lado para otro, con una mano en el bolsillo y con la otra gesticulando.  </p>
<p>La vida se iba haciendo difícil; hasta que finalmente, en 1917, estalló la Revolución durante el gobierno de Kerensky. Por aquel entonces, estudiaba en el colegio “Winkler” de Moscú. Un colegio de elite para extranjeros. </p>
<p>Había un caos tremendo en Moscú durante los años de la Revolución. La comida y medicamentos escaseaban. Para comprar un pedazo de pan, o cualquier cosa, había que hacer cola. Cada persona llevaba un número en la espalda y realmente era asombrosa la paciencia de los moscovitas. Alguna gente estaba parada hasta dos días y el pan que se recibía no era de buena calidad. </p>
<p>Los depósitos de trigo y centeno fueron incendiados. Vi cómo esas reservas de alimentos se convirtieron en llamas de fuego. Existía mucha hambre en el pueblo y era muy difícil obtener alimentos. Mis padres tuvieron que vender sus joyas y otras cosas de valor para conseguir comida.</p>
<p>Hacía un frío tremendo y para mantener caliente nuestro departamento tuvimos que quemar, en la estufa hecha por mi padre, algunos muebles de madera. </p>
<p>Mi madre confeccionaba ropa para vender y mi padre viajaba al campo para hacer trueque con los campesinos. A veces retornaba con alimentos, pero otras veces con las manos vacías. Era una situación insoportable y uno tenía que hacer lo imposible para comer. En la casa de un vecino, en Sheremetevo, solíamos plantar patatas y verduras. Así pudimos saciar el hambre por momentos, pero no era suficiente. Se notaba hambre en todas partes. Un día fuimos al mercado a comprar y, de pronto, mi madre exclamó: “Ahora vamos a cocinar una comida rica” y compró carne. Llegamos a casa y preparó la comida, pero notábamos que la carne tenía un olor y sabor raro. Nos sentíamos mal después del almuerzo. Al día siguiente, nos enteramos que alguien estaba vendiendo carne humana. A las afueras de Moscú, en Lubyanka, un campamento que pertenecía a los revolucionarios, se llevaba a cabo la ejecución de prisioneros. Alguien robó un cadáver allí y lo vendió en el mercado como filetes. </p>
<p>Ocurrió algo muy extraño cuando mi padre se encontraba de visita en Sheremetevo. Uno de los vecinos, que era revolucionario, fue asesinado y se armó un gran escándalo. Hicieron una investigación y mi padre, junto a otras personas, fueron a parar a la cárcel en Moscú. La esposa del difunto llegó hasta la cárcel para identificar al asesino, ya que supuestamente ella lo había visto correr. Cuando vio a mi padre, insistió que era él el que saltó la verja y salió corriendo después de que su marido fuera asesinado. Era, naturalmente, una situación terrible para mi padre y toda la familia. Pero afortunadamente, el médico forense señaló que mi padre tenía una rodilla mala que no la podía doblar. Y, por lo tanto, no era el asesino.</p>
<p>Gracias a ese veredicto salió de la prisión. Mi madre solía decir: “si no sabemos la razón del porque, pues Dios lo sabe”. Y eso es muy cierto, mi padre tuvo un accidente en su vida, le quedó mala la rodilla y eso lo salvó.     </p>
<p>Una de las escenas de la Revolución que más me impactó, fue la pelea entre un monarca y un revolucionario. Los dos luchaban, frente a frente, sentados en caballos y con sables. Nunca pude olvidar aquel terrible cuadro cuando uno de ellos cortó la cabeza del otro con el sable. </p>
<p>* Esta historia fue contada por una persona que nació en Moscú a principios del siglo pasado. Su hija, una viejecita rusa cultísima que era mi vecina, me deleitaba con sus charlas, historias y anécdotas. Ella me entregó diez hojas que su mamá había escrito en inglés. Hojas ilegibles, ajadas, amarillentas por el tiempo y manchadas con café. El relato que leen arriba, es lo que pude rescatar de ese testimonio. Hoy ella y su madre descansan bajo el cielo de Moscú.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecdotica.com/2007/12/26/un-relato-sobre-la-vida-en-rusia-de-principios-de-s-xx/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

